Con profunda alegría compartimos que, el sábado recién pasado, un grupo de diáconos se dio cita en la iglesia IJFA de San Vicente de Tagua Tagua para vivir una jornada de comunión fraternal. Hasta allí llegaron hermanos de Curicó, Aconcagua y Curanilahue, que se sumaron con gusto a la congregación local.

Una obra que cumple su primer año

Este encuentro se enmarca en el trabajo que impulsa nuestro encargado de obra, el hermano Mario, quien desde hace un año ha mantenido las puertas abiertas en San Vicente. A lo largo de estos meses se han celebrado cultos los días sábado y domingo, y la congregación ha sido testigo de cómo Dios ha ido prosperando la obra de manera constante.

Ese crecimiento sostenido fue el trasfondo de la jornada. Se trata de una congregación joven y perseverante, que sigue abriendo espacio para que más personas se acerquen a la Palabra.

Confraternidad y koinonía

Más allá de lo protocolar, el propósito del encuentro fue la confraternidad entre los diáconos y el ejercicio de la koinonía, esa comunión que une al cuerpo de Cristo por encima de las distancias. Los hermanos dedicaron el tiempo a compartir la Palabra de Dios y a estrechar los lazos entre las distintas congregaciones.

La presencia de diáconos venidos de tres localidades habla por sí sola del espíritu de servicio y de unidad que anima esta labor. Hombres dispuestos a viajar, a servir y a edificarse mutuamente en amor.

Una oración por San Vicente

Cerramos esta reseña con gratitud y con oración. Pedimos a Dios que continúe bendiciendo a la iglesia de San Vicente de Tagua Tagua y a la obra que allí se levanta, y que siga prosperando el trabajo que el hermano Mario y la congregación sostienen con fidelidad.

Oramos, así mismo, por cada diácono que pudo acompañarnos en esta jornada, y también por aquellos que en esta ocasión no alcanzaron a estar presentes. Que el Señor los guarde y los mantenga unidos en un mismo sentir, para seguir sirviendo juntos en su obra.