DEVOCIONAL

Lee la Biblia en un año.

Día 103 de 365 · 13 de abril

Inicia sesión para registrar tu lectura y llevar tu racha.Ingresar →
TAMAÑO

Josué 18

1Entonces toda la congregación de los israelitas se reunió en Silo, y levantaron allí la tienda de reunión; y la tierra estaba sometida delante de ellos. 2Quedaban siete tribus de los israelitas que no habían recibido aún su heredad.
3Dijo, pues, Josué a los israelitas: «¿Hasta cuándo pospondrán el entrar a tomar posesión de la tierra que el Señor, el Dios de sus padres, les ha dado? 4Escojan tres hombres de cada tribu, y yo los enviaré, y ellos se levantarán y recorrerán la tierra, y harán una descripción de ella según su heredad. Entonces volverán a mí. 5Dividirán la tierra en siete partes. Judá se quedará en su territorio en el sur, y la casa de José se quedará en su territorio en el norte.
6»Describirán la tierra en siete partes, y me traerán aquí la descripción, y yo les echaré suertes aquí delante del Señor nuestro Dios. 7Pues los levitas no tienen porción entre ustedes, porque el sacerdocio del Señor es su herencia. Gad, Rubén y la media tribu de Manasés también han recibido su herencia al otro lado del Jordán hacia el oriente, la cual les dio Moisés, siervo del Señor».
8Entonces los hombres se levantaron y salieron, y Josué ordenó a los que salieron a describir la tierra diciéndoles: «Vayan y recorran la tierra, y descríbanla y vuelvan a mí. Entonces les echaré suertes aquí en Silo delante del Señor». 9Los hombres fueron y recorrieron la tierra, la describieron por ciudades en siete partes en un libro, y vinieron a Josué en el campamento en Silo. 10Y Josué les echó suertes en Silo delante del Señor, y allí Josué repartió la tierra a los israelitas conforme a sus divisiones.
11Salió la suerte de la tribu de los hijos de Benjamín conforme a sus familias, y el territorio de su suerte estaba entre la tribu de Judá y la tribu de José. 12Su límite por el lado norte comenzaba en el Jordán, subía por el lado de Jericó al norte, ascendía por la región montañosa hacia el occidente y terminaba en el desierto de Bet Avén. 13De allí el límite seguía hasta Luz, por el lado sur de Luz, es decir, Betel. Después el límite bajaba hasta Atarot Adar, cerca del monte que está al sur de Bet Horón de abajo.
14El límite doblaba allí y se extendía hacia el sur por el lado occidental, desde el monte que está frente a Bet Horón hacia el sur; y terminaba en Quiriat Baal, es decir, Quiriat Jearim, ciudad de los hijos de Judá. Este era el límite occidental. 15Por el lado sur, desde el extremo de Quiriat Jearim, el límite seguía hacia el occidente e iba hasta la fuente de las aguas de Neftoa.
16Entonces el límite bajaba hasta la orilla del monte que está en el valle de Ben Hinom, que está en el valle de Refaim hacia el norte; y bajaba al valle de Hinom, hasta la ladera del jebuseo hacia el sur, y bajaba hasta En Rogel. 17Luego doblaba hacia el norte e iba hasta En Semes y hasta Gelitot, que está frente a la subida de Adumín, y bajaba hasta la piedra de Bohán, hijo de Rubén, 18continuaba por el lado frente al Arabá hacia el norte y bajaba hasta el Arabá.
19El límite seguía por el lado de Bet Hogla hacia el norte, y terminaba en la bahía norte del mar Salado, en el extremo sur del Jordán. Este era el límite sur. 20El Jordán era su límite al lado oriental. Esta fue la heredad de la tribu de Benjamín, conforme a sus familias y conforme a sus límites alrededor.
21Las ciudades de la tribu de Benjamín, conforme a sus familias, eran: Jericó, Bet Hogla, Emec Casis, 22Bet Arabá, Zemaraim, Betel, 23Avim, Pará, Ofra, 24Quefar Haamoni, Ofni y Geba; doce ciudades con sus aldeas. 25Gabaón, Ramá, Beerot, 26Mizpa, Cafira, Mozah, 27Requem, Irpeel, Tarala, 28Zela, Elef, Jebús, es decir, Jerusalén, Guibeá y Quiriat; catorce ciudades con sus aldeas. Esta fuela heredad de la tribu de Benjamín conforme a sus familias.

Josué 19

1La segunda suerte tocó a Simeón, a la tribu de los hijos de Simeón conforme a sus familias, y su heredad estaba en medio de la heredad de los hijos de Judá. 2Y les correspondió por heredad: Beerseba, Seba, Molada, 3Hazar Sual, Bala, Ezem, 4Eltolad, Betul, Horma, 5Siclag, Bet Marcabot, Hazar Susa, 6Bet Lebaot y Saruhén; trece ciudades con sus aldeas; 7Aín, Rimón, Eter y Asán; cuatro ciudades con sus aldeas; 8y todas las aldeas que estaban alrededor de estas ciudades hasta Baalat Beer, Ramat del Neguev. Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Simeón conforme a sus familias.
9La heredad de los hijos de Simeón se tomó de la porción de los hijos de Judá, porque la porción de los hijos de Judá era demasiado grande para ellos. Los hijos de Simeón recibieron, pues, heredad en medio de la heredad de Judá.
10La tercera suerte tocó a los hijos de Zabulón conforme a sus familias. El territorio de su heredad llegaba hasta Sarid. 11Y su límite subía hacia el occidente hasta Marala, tocaba a Dabeset y llegaba hasta el arroyo que está frente a Jocneam. 12Luego doblaba desde Sarid al oriente hacia la salida del sol hasta el límite de Quislot Tabor, seguía hasta Daberat y subía hasta Jafía.
13Desde allí continuaba al oriente hacia la salida del sol hasta Gat Hefer a Ita Cazín, y seguía hasta Rimón rodeando a Nea. 14Y por el lado norte el límite la rodeaba hasta Hanatón y terminaba en el valle del Jefte Él. 15También estaban incluidas Catat, Naalal, Simrón, Idala y Belén; doce ciudades con sus aldeas.
16Esta fue la heredad de los hijos de Zabulón conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
17La cuarta suerte tocó a Isacar, a los hijos de Isacar conforme a sus familias. 18Su territorio llegaba hasta Jezreel e incluía Quesulot, Sunem, 19Hafaraim, Sihón, Anaharat, 20Rabit, Quisión, Abez, 21Remet, En Ganim, En Hada y Bet Pases.
22Y el límite llegaba hasta Tabor, Sahazima y Bet Semes y terminaba en el Jordán; dieciséis ciudades con sus aldeas.
23Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Isacar conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
24La quinta suerte tocó a la tribu de los hijos de Aser conforme a sus familias. 25Su territorio fue: Helcat, Halí, Betén, Acsaf, 26Alamelec, Amad y Miseal. Su límite al occidente llegaba hasta el monte Carmelo y hasta Sihor Libnat.
27Y doblaba hacia el oriente hasta Bet Dagón, y llegaba hasta Zabulón y hacia el norte al valle del Jefte Él hasta Bet Emec y Neiel. Entonces continuaba hacia el norte hasta Cabul, 28Hebrón, Rehob, Hamón y Caná, hasta la gran Sidón.
29Después el límite doblaba hacia Ramá y la ciudad fortificada de Tiro; entonces el límite doblaba hacia Hosa y terminaba en el mar por la región de Aczib. 30También estaban incluidas Uma, Afec y Rehob; veintidós ciudades con sus aldeas.
31Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Aser conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
32La sexta suerte tocó a los hijos de Neftalí; a los hijos de Neftalí conforme a sus familias. 33Y su límite era desde Helef, desde la encina de Saananim, Adami Neceb y Jabneel hasta Lacum; y terminaba en el Jordán.
34Entonces el límite doblaba al occidente hacia Aznot Tabor, y de allí seguía a Hucoc; alcanzaba a Zabulón en el sur, tocaba a Aser en el occidente y a Judá en el Jordán hacia el oriente. 35Y las ciudades fortificadas eran Sidim, Zer, Hamat, Racat, Cineret, 36Adama, Ramá, Hazor, 37Cedes, Edrei, En Hazor, 38Irón, Migdal Él, Horem, Bet Anat y Bet Semes; diecinueve ciudades con sus aldeas.
39Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Neftalí conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
40La séptima suerte tocó a la tribu de los hijos de Dan conforme a sus familias. 41Y el territorio de su herencia fue: Zora, Estaol, Irsemes, 42Saalabín, Ajalón, Jetla, 43Elón, Timnat, Ecrón, 44Elteque, Gibetón, Baalat, 45Jehúd, Bene Berac, Gat Rimón, 46Mejarcón y Racón, con el territorio junto a Jope.
47Pero el territorio de los hijos de Dan continuaba más allá de estas. Porque los hijos de Dan subieron y lucharon contra Lesem y la capturaron. La hirieron a filo de espada, la poseyeron y se establecieron en ella; y a Lesem la llamaron Dan, según el nombre de Dan su padre. 48Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Dan conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
49Cuando terminaron de repartir la tierra en heredad según sus límites, los israelitas dieron heredad en medio de ellos a Josué, hijo de Nun. 50De acuerdo con el mandato del Señor le dieron la ciudad que él pidió, Timnat Sera, en la región montañosa de Efraín. Y él reconstruyó la ciudad y se estableció en ella.
51Estas fueron las heredades que el sacerdote Eleazar, Josué, hijo de Nun, y los jefes de las casas de las tribus de los israelitas repartieron por suertes en Silo, en presencia del Señor, a la entrada de la tienda de reunión. Así terminaron de repartir la tierra.

Hechos 14

1Cuando Pablo y Bernabé entraron juntos en la sinagoga de los judíos en Iconio, hablaron de tal manera que creyó una gran multitud, tanto de judíos como de griegos. 2Pero los judíos que no creyeron, excitaron y llenaron de odio los ánimos de los gentiles contra los hermanos. 3Con todo, se detuvieron allí mucho tiempo hablando valientemente, confiados en el Señor que confirmaba la palabra de Su gracia, concediendo que se hicieran señales y prodigios por medio de sus manos.
4Pero la gente de la ciudad estaba dividida, y unos estaban con los judíos y otros con los apóstoles. 5Cuando los gentiles y los judíos, con sus gobernantes, prepararon un atentado para maltratarlos y apedrearlos, 6los apóstoles se dieron cuenta de ello y huyeron a las ciudades de Licaonia, Listra, Derbe, y sus alrededores; 7y allí continuaron anunciando el evangelio.
8Y había en Listra un hombre que estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo desde el seno de su madre y que nunca había andado. 9Este escuchaba hablar a Pablo, el cual, fijando la mirada en él, y viendo que tenía fe para ser sanado, 10dijo con voz fuerte: «Levántate derecho sobre tus pies». Y él dio un salto y comenzó a andar. 11Cuando la multitud vio lo que Pablo había hecho, alzaron la voz, diciendo en el idioma de Licaonia: «Los dioses se han hecho semejantes a hombres y han descendido a nosotros».
12Y llamaban a Bernabé, Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque este era el que dirigía la palabra. 13El sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba en las afueras de la ciudad, trajo toros y guirnaldas a las puertas, y quería ofrecer sacrificios junto con la multitud.
14Pero cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas y se lanzaron en medio de la multitud, gritando: 15«Señores, ¿por qué hacen estas cosas? Nosotros también somos hombres de igual naturaleza que ustedes, y les anunciamos el evangelio para que se vuelvan de estas cosas vanas a un Dios vivo, que hizo el cielo, la tierra, el mar, y todo lo que hay en ellos. 16En las generaciones pasadas Él permitió que todas las naciones siguieran sus propios caminos; 17y sin embargo, no dejó de dar testimonio de Él mismo, haciendo bien y dándoles lluvias del cielo y estaciones fructíferas, llenando sus corazones de sustento y de alegría». 18Aun diciendo estas palabras, apenas pudieron impedir que las multitudes les ofrecieran sacrificio.
19Pero vinieron algunos judíos de Antioquía y de Iconio, y habiendo persuadido a la multitud, apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto. 20Pero mientras los discípulos lo rodeaban, él se levantó y entró en la ciudad. Al día siguiente Pablo partió con Bernabé a Derbe.
21Después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, 22fortaleciendo los ánimos de los discípulos, exhortándolos a que perseveraran en la fe, y diciendo: «Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios». 23Después que les designaron ancianos en cada iglesia, habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.
24Pasaron por Pisidia y llegaron a Panfilia. 25Después de predicar la palabra en Perge, descendieron a Atalia; 26y de allí se embarcaron para Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habían cumplido.
27Cuando llegaron y reunieron a la iglesia, informaron de todas las cosas que Dios había hecho con ellos, y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe. 28Y se quedaron mucho tiempocon los discípulos.

Salmo 103

Salmo de David.
1Bendice, alma mía, al Señor,
Y bendiga todo mi ser Su santo nombre.
2Bendice, alma mía, al Señor,
Y no olvides ninguno de Sus beneficios.
3Él es el que perdona todas tus iniquidades,
El que sana todas tus enfermedades;
4El que rescata de la fosa tu vida,
El que te corona de bondad y compasión;
5El que colma de bienes tus años,
Para que tu juventud se renueve como el águila.
6¶El Señor hace justicia,
Y juicios a favor de todos los oprimidos.
7A Moisés dio a conocer Sus caminos,
Y a los israelitas Sus obras.
8Compasivo y clemente es el Señor,
Lento para la ira y grande en misericordia.
9No luchará con nosotros para siempre,
Ni para siempre guardará Su enojo.
10No nos ha tratado según nuestros pecados,
Ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades.
11Porque como están de altos los cielos sobre la tierra,
Así es de grande Su misericordia para los que le temen.
12Como está de lejos el oriente del occidente,
Así alejó de nosotros nuestras transgresiones.
13Como un padre se compadece de sus hijos,
Así se compadece el Señor de los que le temen.
14Porque Él sabe de qué estamos hechos,
Se acuerda de que solo somos polvo.
15¶El hombre, como la hierba son sus días;
Como la flor del campo, así florece;
16Cuando el viento pasa sobre ella, deja de ser,
Y su lugar ya no la reconoce.
17Pero la misericordia del Señor es desde la eternidad hasta la eternidad, para los que le temen,
Y Su justicia para los hijos de los hijos,
18Para los que guardan Su pacto
Y se acuerdan de Sus preceptos para cumplirlos.
19¶El Señor ha establecido Su trono en los cielos,
Y Su reino domina sobre todo.
20Bendigan al Señor, ustedes Sus ángeles,
Poderosos en fortaleza, que ejecutan Su mandato,
Obedeciendo la voz de Su palabra.
21Bendigan al Señor, ustedes todos Sus ejércitos,
Que le sirven haciendo Su voluntad.
22Bendigan al Señor, ustedes todas Sus obras,
En todos los lugares de Su dominio.
Bendice, alma mía, al Señor.

Proverbios 10

1Los proverbios de Salomón.
El hijo sabio alegra al padre,
Pero el hijo necio es tristeza para su madre.
2Tesoros mal adquiridos no aprovechan,
Pero la justicia libra de la muerte.
3El Señor no permitirá que el justo padezca hambre,
Pero rechazará la avidez de los impíos.
4Pobre es el que trabaja con mano negligente,
Pero la mano de los diligentes enriquece.
5El que recoge en el verano es hijo sabio,
El que se duerme durante la siega es hijo que avergüenza.
6Hay bendiciones sobre la cabeza del justo,
Pero la boca de los impíos oculta violencia.
7La memoria del justo es bendita,
Pero el nombre del impío se pudrirá.
8El sabio de corazón aceptará mandatos,
Pero el necio charlatán será derribado.
9El que anda en integridad anda seguro,
Pero el que pervierte sus caminos será descubierto.
10El que guiña el ojo causa disgustos,
Y el necio charlatán será derribado.
11Fuente de vida es la boca del justo,
Pero la boca de los impíos encubre violencia.
12El odio crea rencillas,
Pero el amor cubre todas las transgresiones.
13En los labios del entendido se halla sabiduría,
Pero la vara es para las espaldas del falto de entendimiento.
14Los sabios atesoran conocimiento,
Pero la boca del necio es ruina cercana.
15La fortuna del rico es su fortaleza,
La ruina de los pobres es su pobreza.
16El salario del justo es vida,
La ganancia del impío, castigo.
17 Por senda de vida va el que guarda la instrucción,
Pero el que abandona la reprensión se extravía.
18El que oculta el odio tiene labios mentirosos,
Y el que esparce calumnia es un necio.
19En las muchas palabras, la transgresión es inevitable,
Pero el que refrena sus labios es prudente.
20La lengua del justo es plata escogida,
Pero el corazón de los impíos es poca cosa.
21Los labios del justo apacientan a muchos,
Pero los necios mueren por falta de entendimiento.
22La bendición del Señor es la que enriquece,
Y Él no añade tristeza con ella.
23Como diversión es para el necio el hacer maldad,
Y la sabiduría lo es para el hombre de entendimiento.
24Lo que el impío teme vendrá sobre él,
Y el deseo de los justos será concedido.
25Cuando pasa el torbellino, ya no existe el impío,
Pero el justo tiene cimiento eterno.
26Como el vinagre a los dientes y el humo a los ojos,
Así es el perezoso para quienes lo envían.
27El temor del Señor multiplica los días,
Pero los años de los impíos serán acortados.
28La esperanza de los justos es alegría,
Pero la expectación de los impíos perecerá.
29Fortaleza para el íntegro es el camino del Señor,
Pero ruina para los que obran iniquidad.
30El justo nunca será conmovido,
Pero los impíos no habitarán en la tierra.
31De la boca del justo brota sabiduría,
Pero la lengua perversa será cortada.
32Los labios del justo dan a conocer lo agradable,
Pero la boca de los impíos, lo perverso.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

EN PAUSAEl Admirable