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Día 121 de 365 · 1 de mayo

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1 Samuel 5

1Los filisteos tomaron el arca de Dios y la llevaron de Ebenezer a Asdod. 2Entonces los filisteos tomaron el arca de Dios y la introdujeron en el templo de Dagón, y la pusieron junto a Dagón. 3A la mañana siguiente, cuando los de Asdod se levantaron temprano, vieron que Dagón había caído rostro en tierra delante del arca del Señor. Así que tomaron a Dagón y lo pusieron otra vez en su lugar. 4Pero al levantarse temprano al día siguiente, otra vez Dagón había caído rostro en tierra delante del arca del Señor. Y la cabeza de Dagón y las dos palmas de sus manos estaban cortadas sobre el umbral; solo el tronco le quedaba a Dagón. 5Por tanto, hasta hoy, ni los sacerdotes de Dagón ni ninguno de los que entran en el templo de Dagón, pisan el umbral de Dagón en Asdod.
6Y la mano del Señor se hizo pesada sobre los de Asdod, y los desoló y los hirió con tumores, tanto a Asdod como a sus territorios. 7Cuando los hombres de Asdod vieron lo que les sucedía, dijeron: «El arca del Dios de Israel no debe quedar con nosotros, pues su mano es dura sobre nosotros y sobre Dagón nuestro dios». 8Así que enviaron a buscar e hicieron venir a todos los príncipes de los filisteos, y les dijeron: «¿Qué haremos con el arca del Dios de Israel?». «Que se traslade el arca del Dios de Israel a Gat», respondieron ellos. Y trasladaron el arca del Dios de Israel. 9Pero después que la habían trasladado, la mano del Señor estuvo contra la ciudad causando gran confusión; e hirió a los hombres de la ciudad, desde el menor hasta el mayor, saliéndoles tumores. 10Entonces enviaron el arca de Dios a Ecrón. Y sucedió que cuando el arca de Dios llegó a Ecrón, los ecronitas clamaron y dijeron: «Han traído el arca del Dios de Israel hasta nosotros para matarnos a nosotros y a nuestro pueblo».
11Por tanto, mandaron reunir a todos los príncipes de los filisteos, y les dijeron: «Saquen de aquí el arca del Dios de Israel, y que vuelva a su sitio, para que no nos mate a nosotros y a nuestro pueblo». Porque había un pánico mortal por toda la ciudad; la mano de Dios se hizo muy pesada allí. 12Y los hombres que no murieron fueron heridos con tumores, y el clamor de la ciudad subió hasta el cielo.

1 Samuel 6

1El arca del Señor había estado siete meses en la tierra de los filisteos. 2Entonces los filisteos llamaron a los sacerdotes y a los adivinos y les preguntaron: «¿Qué haremos con el arca del Señor? Dígannos cómo la hemos de enviar a su lugar». 3Y ellos contestaron: «Si envían el arca del Dios de Israel, no la envíen vacía; sino que ciertamente devolverán a Dios una ofrenda por la culpa. Entonces serán sanados y sabrán por qué Su mano no se ha apartado de ustedes».
4Y los filisteos preguntaron: «¿Cuál será la ofrenda por la culpa que le hemos de devolver?». Y ellos dijeron: «Cinco tumores de oro y cinco ratones de oro conforme al número de los príncipes de los filisteos, porque la misma plaga estuvo sobre todos ustedes y sobre sus príncipes. 5Harán, pues, semejanzas de sus tumores, y semejanzas de sus ratones que asolan la tierra, y darán gloria al Dios de Israel. Tal vez Él alivie Su mano de sobre ustedes, de sobre sus dioses y de sobre su tierra. 6¿Por qué entonces endurecen sus corazones, como endurecieron sus corazones los egipcios y Faraón? Cuando Él los trató severamente, ¿no dejaron ir al pueblo, y ellos se fueron?
7»Ahora pues, tomen y preparen un carro nuevo y dos vacas con crías sobre las cuales no se haya puesto ningún yugo. Aten las vacas al carro y lleven sus becerros a casa, lejos de ellas. 8Tomen el arca del Señor y colóquenla en el carro; y pongan en una caja a su lado los objetos de oro que le entregarán como ofrenda por la culpa. Luego, déjenla ir, y que se vaya. 9Y observen bien: si sube por el camino de su territorio a Bet Semes, entonces Él nos ha hecho este gran mal. Pero si no, entonces sabremos que no fue Su mano la que nos hirió; nos sucedió por casualidad».
10Entonces los hombres lo hicieron así. Tomaron dos vacas con crías, las ataron al carro y encerraron sus becerros en casa. 11Colocaron el arca del Señor en el carro, y la caja con los ratones de oro y las semejanzas de sus tumores. 12Y las vacas tomaron el camino recto en dirección a Bet Semes. Iban por el camino, mugiendo mientras iban, y no se desviaron ni a la derecha ni a la izquierda. Los príncipes de los filisteos las siguieron hasta el límite de Bet Semes. 13El pueblo de Bet Semes estaba segando el trigo en el valle, y alzaron sus ojos y, al ver el arca, se alegraron al verla.
14El carro llegó al campo de Josué el betsemita y se detuvo allí donde había una gran piedra; y ellos partieron la madera del carro y ofrecieron las vacas en holocausto al Señor. 15Los levitas bajaron el arca del Señor y la caja que estaba con ella, en la cual estaban los objetos de oro, y las colocaron sobre la piedra grande. Entonces los hombres de Bet Semes ofrecieron holocaustos e hicieron sacrificios aquel día al Señor. 16Cuando los cinco príncipes de los filisteos vieron esto, regresaron a Ecrón el mismo día.
17Estos son los tumores de oro que los filisteos entregaron como ofrenda por la culpa al Señor: uno por Asdod, uno por Gaza, uno por Ascalón, uno por Gat y uno por Ecrón; 18y ratones de oro conforme al número de todas las ciudades de los filisteos que pertenecían a los cinco príncipes, tanto de ciudades fortificadas como de aldeas sin murallas. La piedra grande sobre la cual colocaron el arca del Señor es testigo hasta el día de hoy en el campo de Josué el betsemita.
19 El Señor hirió a los hombres de Bet Semes porque habían mirado dentro del arca del Señor. De todo el pueblo hirió a 50,070 hombres, y el pueblo lloró porque el Señor había herido al pueblo con gran mortandad. 20Y los hombres de Bet Semes dijeron: «¿Quién puede estar delante del Señor, este Dios santo? ¿Y a quién subirá al alejarse de nosotros?». 21Entonces enviaron mensajeros a los habitantes de Quiriat Jearim y les dijeron: «Los filisteos han devuelto el arca del Señor; desciendan, yllévenla con ustedes».

Romanos 4

1¿Qué diremos, entonces, que halló Abraham, nuestro padre según la carne? 2Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué jactarse, pero no para con Dios. 3Porque ¿qué dice la Escritura? «Y creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia». 4Ahora bien, al que trabaja, el salario no se le cuenta como favor, sino como deuda; 5pero al que no trabaja, pero cree en Aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia. 6Como también David habla de la bendición que viene sobre el hombre a quien Dios atribuye justicia aparte de las obras:
7«Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades han sido perdonadas, y cuyos pecados han sido cubiertos.
8-»Bienaventurado el hombre cuyo pecado el Señor no tomará en cuenta».
9¿Es, pues, esta bendición solo para los circuncisos, o también para los incircuncisos? Porque decimos: «A Abraham, la fe le fue contada por justicia». 10Entonces, ¿cómo le fue contada? ¿Siendo circunciso o incircunciso? No siendo circunciso, sino siendo incircunciso. 11Abraham recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia de la fe que tenía mientras aún era incircunciso, para que fuera padre de todos los que creen sin ser circuncidados, a fin de que la justicia también se les tome en cuenta a ellos. 12También Abraham es padre de la circuncisión para aquellos que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen en los pasos de la fe que tenía nuestro padre Abraham cuando era incircunciso.
13Porque la promesa a Abraham o a su descendencia de que él sería heredero del mundo, no fue hecha por medio de la ley, sino por medio de la justicia de la fe. 14Porque si los que son de la ley son herederos, vana resulta la fe y anulada la promesa. 15Porque la ley produce ira, pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.
16Por eso es por fe, para que esté de acuerdo con la gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda la posteridad, no solo a los que son de la ley, sino también a los que son de la fe de Abraham, quien es padre de todos nosotros. 17Como está escrito: «Te he hecho padre de muchas naciones», delante de Aquel en quien creyó, es decir Dios, que da vida a los muertos y llama a las cosas que no son, como si fueran.
18Abraham creyó en esperanza contra esperanza, a fin de llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia». 19Y sin debilitarse en la fe contempló su propio cuerpo, que ya estaba como muerto puesto que tenía como cien años, y también la esterilidad de la matriz de Sara.
20Sin embargo, respecto a la promesa de Dios, Abraham no titubeó con incredulidad, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 21estando plenamente convencido de que lo que Dios había prometido, poderoso era también para cumplirlo. 22Por lo cual también su fe le fue contada por justicia.
23Y no solo por él fue escrito que le fue contada, 24sino también por nosotros, a quienes será contada, como los que creen en Aquel que levantó de los muertos a Jesús nuestro Señor, 25que fue entregado por causa de nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación.

Salmo 121

Cántico de ascenso gradual.
1Levantaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi ayuda?
2Mi ayuda viene del Señor,
Que hizo los cielos y la tierra.
3No permitirá que tu pie resbale;
No se adormecerá el que te guarda.
4Jamás se adormecerá ni dormirá
El que guarda a Israel.
5¶El Señor es tu guardador;
El Señor es tu sombra a tu mano derecha.
6El sol no te herirá de día,
Ni la luna de noche.
7¶El Señor te protegerá de todo mal;
Él guardará tu alma.
8El Señor guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siempre.

Proverbios 28

1El impío huye sin que nadie lo persiga,
Pero los justos están confiados como un león.
2Por la transgresión de la tierra, muchos son sus príncipes;
Pero por el hombre entendido y de conocimiento permanece estable.
3El pobre que oprime a los humildes
Es como lluvia torrencial que no deja pan.
4Los que abandonan la ley alaban a los impíos,
Pero los que guardan la ley luchan contra ellos.
5Los hombres malvados no entienden de justicia,
Pero los que buscan al Señor lo entienden todo.
6Mejor es el pobre que anda en su integridad
Que el que es perverso, aunque sea rico.
7El que guarda la ley es hijo entendido,
Pero el que es compañero de glotones avergüenza a su padre.
8El que aumenta su riqueza por interés y usura,
La recoge para el que se apiada de los pobres.
9Al que aparta su oído para no oír la ley,
Su oración también es abominación.
10El que extravía a los rectos por el mal camino
En su propia fosa caerá,
Pero los íntegros heredarán el bien.
11El rico es sabio ante sus propios ojos,
Pero el pobre que es entendido, lo sondea.
12Cuando los justos triunfan, grande es la gloria,
Pero cuando los impíos se levantan, los hombres se esconden.
13El que encubre sus pecados no prosperará,
Pero el que los confiesa y los abandona hallará misericordia.
14Cuán bienaventurado es el hombre que siempre teme,
Pero el que endurece su corazón caerá en el infortunio.
15 Cual león rugiente y oso agresivo
Es el gobernante perverso sobre el pueblo pobre.
16Al príncipe que es gran opresor le falta entendimiento,
Pero el que odia las ganancias injustas prolongará sus días.
17El hombre cargado con culpa de sangre humana,
Fugitivo será hasta la muerte; que nadie lo apoye.
18El que anda en integridad será salvo,
Pero el que es de camino torcido caerá de repente.
19El que labra su tierra se saciará de pan,
Pero el que sigue propósitos vanos se llenará de pobreza.
20El hombre fiel abundará en bendiciones,
Pero el que se apresura a enriquecerse no quedará sin castigo.
21Hacer acepción de personas no es bueno,
Pues por un bocado de pan el hombre pecará.
22El hombre avaro corre tras la riqueza
Y no sabe que la miseria vendrá sobre él.
23El que reprende al hombre hallará después más favor
Que el que lo lisonjea con la lengua.
24El que roba a su padre o a su madre
Y dice: «No es transgresión»,
Es compañero del hombre destructor.
25El hombre arrogante provoca rencillas,
Pero el que confía en el Señor prosperará.
26El que confía en su propio corazón es un necio,
Pero el que anda con sabiduría será librado.
27El que da al pobre no pasará necesidad,
Pero el que cierra sus ojos tendrá muchas maldiciones.
28Cuando los impíos se levantan, los hombres se esconden;
Pero cuando perecen, los justos se multiplican.

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