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Día 140 de 365 · 20 de mayo

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2 Samuel 12

1Entonces el Señor envió a Natán a David. Y Natán vino a él y le dijo:
«Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre.
2-»El rico tenía muchas ovejas y vacas.
3-»Pero el pobre no tenía más que una corderita
Que él había comprado y criado,
La cual había crecido junto con él y con sus hijos.
Comía de su pan, bebía de su copa y dormía en su seno,
Y era como una hija para él.
4-»Vino un viajero a visitar al hombre rico
Y este no quiso tomar de sus ovejas ni de sus vacas
Para preparar comida para el caminante que había venido a él,
Sino que tomó la corderita de aquel hombre pobre y la preparó para el hombre que había venido a visitarlo».
5Y se encendió la ira de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: «Vive el Señor, que ciertamente el hombre que hizo esto merece morir; 6y debe pagar cuatro veces por la cordera, porque hizo esto y no tuvo compasión».
7Entonces Natán dijo a David: «Tú eres aquel hombre. Así dice el Señor, Dios de Israel: “Yo te ungí rey sobre Israel y te libré de la mano de Saúl. 8Yo también entregué a tu cuidado la casa de tu señor y las mujeres de tu señor, y te di la casa de Israel y de Judá; y si eso hubiera sido poco, te hubiera añadido muchas cosas como estas. 9¿Por qué has despreciado la palabra del Señor haciendo lo malo ante Sus ojos? Has matado a espada a Urías el hitita, has tomado su mujer para que sea mujer tuya, y a él lo has matado con la espada de los amonitas. 10Ahora pues, la espada nunca se apartará de tu casa, porque me has despreciado y has tomado la mujer de Urías el hitita para que sea tu mujer”.
11Así dice el Señor: “Por eso, de tu misma casa levantaré el mal contra ti; y aun tomaré tus mujeres delante de tus ojos y las daré a tu compañero, y este se acostará con tus mujeres a plena luz del día. 12En verdad, tú lo hiciste en secreto, pero Yo haré esto delante de todo Israel y a plena luz del sol” ». 13Entonces David dijo a Natán: «He pecado contra el Señor». Y Natán dijo a David: «El Señor ha quitado tu pecado; no morirás. 14Sin embargo, por cuanto con este hecho has dado ocasión de blasfemar a los enemigos del Señor, ciertamente morirá el niño que te ha nacido». 15Y Natán regresó a su casa.
Entonces el Señor hirió al niño que la viuda de Urías dio a David, y se puso muy enfermo. 16David rogó a Dios por el niño; y ayunó, y fue y pasó la noche acostado en el suelo. 17Los ancianos de su casa se pusieron a su lado para levantarlo del suelo, pero él no quiso, y no comió con ellos. 18Sucedió que al séptimo día el niño murió. Los siervos de David temían informarle que el niño había muerto, pues se decían: «Si cuando el niño todavía estaba vivo, le hablábamos y no nos escuchaba, ¿cómo, pues, vamos a decirle que el niño ha muerto? Puede hacerse daño». 19Pero viendo David que sus siervos susurraban entre sí, comprendió que el niño había muerto, y dijo a sus siervos: «¿Ha muerto el niño?». «Ha muerto», respondieron ellos. 20Entonces David se levantó del suelo, se lavó, se ungió y se cambió de ropa; entró en la casa del Señor y adoró. Después vino a su casa y cuando pidió, le pusieron comida delante y comió. 21Así que sus siervos le dijeron: «¿Qué es esto que ha hecho? Mientras el niño vivía, usted ayunaba y lloraba, pero cuando el niño murió, se levantó y comió pan». 22Y él respondió: «Mientras el niño aún vivía, yo ayunaba y lloraba, pues me decía: “¿Quién sabe si el Señor tendrá compasión de mí y el niño viva?”. 23Pero ahora que ha muerto, ¿por qué he de ayunar? ¿Podré hacer que vuelva? Yo iré a él, pero él no volverá a mí».
24Entonces David consoló a Betsabé su mujer, y vino a ella y se acostó con ella; y ella dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Salomón. Y el Señor lo amó, 25y envió un mensaje por medio del profeta Natán, y le puso el nombre de Jedidías, por causa del Señor.
26Joab combatió contra Rabá, ciudad de los amonitas, y conquistó la ciudad real. 27Entonces Joab envió mensajeros a David que le dijeran: «He combatido contra Rabá, y también he tomado la ciudad de las aguas. 28Ahora pues, reúna el resto del pueblo y acampe contra la ciudad y tómela, no sea que tome yo la ciudad y sea llamada por mi nombre».
29David reunió a todo el pueblo y fue a Rabá, y peleó contra ella y la tomó. 30Quitó la corona de la cabeza de su rey, la cual pesaba 34 kilos de oro y tenía una piedra preciosa, y fue puesta sobre la cabeza de David. Y él sacó botín de la ciudad en grandes cantidades. 31Y la gente que había en ella, la sacó y la puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y con hachas de hierro; también la puso a trabajar en los hornos de ladrillos. Así hizo a todas las ciudades de los amonitas. Entonces regresó David con todo el pueblo aJerusalén.

2 Samuel 13

1Después de esto aconteció que Absalón, hijo de David, tenía una hermana muy hermosa que se llamaba Tamar, de la cual se enamoró Amnón, hijo de David. 2Y Amnón estaba tan atormentado a causa de su hermana Tamar que se enfermó, porque ella era virgen, y le parecía difícil a Amnón hacerle cosa alguna. 3Pero Amnón tenía un amigo que se llamaba Jonadab, hijo de Simea, hermano de David; y Jonadab era un hombre muy astuto. 4Y este le dijo: «Hijo del rey, ¿por qué estás tan deprimido día tras día? ¿No me lo contarás?». «Estoy enamorado de Tamar, hermana de mi hermano Absalón», le respondió Amnón. 5Entonces Jonadab le dijo: «Acuéstate en tu cama, y finge que estás enfermo; y cuando tu padre venga a verte, dile: “Te ruego que dejes que mi hermana Tamar venga y me dé algún alimento para comer, y que prepare la comida delante de mí para que yo la vea y la coma de su mano” ». 6Amnón se acostó y se fingió enfermo. Cuando el rey vino a verlo, Amnón dijo al rey: «Te ruego que venga mi hermana Tamar y haga dos tortas delante de mí para que yo coma de su mano».
7Y David envió mensaje a Tamar, a su casa, diciendo: «Ve ahora a la casa de tu hermano Amnón, y prepárale la comida». 8Fue, pues, Tamar a la casa de su hermano Amnón, y él estaba acostado. Y ella tomó masa, la amasó, hizo tortas delante de él y las coció. 9Y tomando la sartén, las sirvió delante de él, pero él rehusó comer. Y Amnón dijo: «Que salgan todos de aquí». Y todos salieron de allí. 10Entonces Amnón dijo a Tamar: «Trae la comida a la alcoba para que yo coma de tu mano». Y Tamar tomó las tortas que había hecho y las llevó a su hermano Amnón a la alcoba. 11Cuando ella se las llevó para que comiera, él le echó mano, y le dijo: «Ven, acuéstate conmigo, hermana mía». 12Pero ella le respondió: «No, hermano mío, no abuses de mí, porque tal cosa no se hace en Israel; no cometas esta terrible ofensa. 13Pues, ¿adónde iría yo con mi deshonra? Y tú serías como uno de los insensatos de Israel. Ahora pues, te ruego que hables al rey, que él no me negará a ti». 14Pero él no quiso escucharla; como era más fuerte que ella, la forzó, y se acostó con ella.
15Entonces Amnón la aborreció con un odio muy grande; porque el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado. Y Amnón le dijo: «Levántate, vete». 16Pero ella le respondió: «No, porque esta injusticia que me haces, echándome fuera, es mayor que la otra que me has hecho». Pero él no quiso oírla. 17Llamó, pues, a su criado que le servía y le dijo: «Echa a esta mujer fuera de aquí, y cierra la puerta tras ella». 18(Ella llevaba un vestido de manga larga, porque así las hijas vírgenes del rey se vestían con túnicas). Su criado la echó fuera, y cerró la puerta tras ella. 19Entonces Tamar se puso ceniza sobre la cabeza, rasgó el vestido de manga larga que llevaba puesto, y se fue gritando con las manos sobre la cabeza.
20Su hermano Absalón le dijo: «¿Ha estado contigo tu hermano Amnón? Guarda silencio ahora, hermana mía; tu hermano es; no se angustie tu corazón por este asunto». Tamar, pues, se quedó desconsolada en casa de su hermano Absalón. 21Cuando el rey David se enteró de todas estas cosas, se enojó mucho. 22Pero Absalón no le habló a Amnón ni bien ni mal; pues odiaba a Amnón, porque había violado a su hermana Tamar.
23Después de dos años, teniendo Absalón esquiladores de ovejas en Baal Hazor, que está junto a Efraín, invitó a todos los hijos del rey. 24Y Absalón vino al rey y le dijo: «Su siervo tiene ahora esquiladores de ovejas; ruego que venga el rey y sus asistentes con su siervo». 25Pero el rey respondió a Absalón: «No, hijo mío, no debemos ir todos, para no ser carga para ti». Y aunque le insistió, no quiso ir, pero lo bendijo. 26Entonces Absalón dijo: «Pues si no, le ruego que deje ir a mi hermano Amnón con nosotros». «¿Por qué ha de ir contigo?», le preguntó el rey. 27Pero cuando Absalón le insistió, dejó ir con él a Amnón y a todos los hijos del rey.
28Absalón ordenó a sus siervos y dijo: «Miren, cuando el corazón de Amnón esté alegre por el vino, y cuando yo les diga: “Hieran a Amnón”, entonces mátenlo. No teman; ¿no se lo he mandado yo? Tengan ánimo y sean valientes». 29Y los siervos de Absalón hicieron a Amnón tal como Absalón les había mandado. Entonces todos los hijos del rey se levantaron, y montándose cada uno en su mulo, huyeron.
30Estando aún ellos en el camino, llegó a David el rumor que decía: «Absalón ha dado muerte a todos los hijos del rey, y no ha quedado ni uno de ellos». 31Entonces el rey se levantó, rasgó sus vestidos y se echó en tierra; y todos sus siervos estaban a su lado con los vestidos rasgados. 32Y Jonadab, hijo de Simea, hermano de David, dijo: «No crea mi señor que han dado muerte a todos los jóvenes, hijos del rey, pues solo ha muerto Amnón; porque esto había sido determinado por decisión de Absalón desde el día en que Amnón violó a su hermana Tamar. 33Ahora pues, no tome en serio mi señor el rey el rumor que dice: “todos los hijos del rey murieron”, porque solo Amnón ha muerto».
34Entre tanto Absalón había huido. Y el joven que estaba de atalaya alzó los ojos y miró, y había mucha gente que venía por el camino que estaba a sus espaldas del lado del monte. 35Y Jonadab dijo al rey: «Son los hijos del rey que vienen; conforme a la palabra de su siervo, así ha sucedido». 36Apenas había acabado de hablar, los hijos del rey llegaron, alzaron su voz y lloraron. También el rey y todos sus siervos lloraron muy amargamente.
37Huyó Absalón y fue a Talmai, hijo de Amiud, rey de Gesur. Y David lloraba por su hijo todos los días. 38Así fue que Absalón huyó a Gesur, y estuvo allí tres años. 39Y el rey David ansiaba ir adonde estabaAbsalón, pues con respecto a Amnón que había muerto, ya se había consolado.

1 Corintios 7

1En cuanto a las cosas de que me escribieron, bueno es para el hombre no tocar mujer. 2No obstante, por razón de las inmoralidades, que cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. 3Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido. 4La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.
5No se priven el uno del otro, excepto de común acuerdo y por cierto tiempo, para dedicarse a la oración. Vuelvan después a juntarse, a fin de que Satanás no los tiente por causa de falta de dominio propio. 6Pero esto lo digo por vía de concesión, no como una orden. 7Sin embargo, yo desearía que todos los hombres fueran como yo. No obstante, cada cual ha recibido de Dios su propio don, unos de una manera y otros de otra.
8A los solteros y a las viudas digo que es bueno para ellos si se quedan como yo. 9Pero si carecen de dominio propio, cásense. Que mejor es casarse que quemarse.
10A los casados instruyo, no yo, sino el Señor: que la mujer no debe dejar al marido. 11Pero si lo deja, quédese sin casar, o de lo contrario que se reconcilie con su marido, y que el marido no abandone a su mujer.
12Pero a los demás digo yo, no el Señor, que si un hermano tiene una mujer que no es creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. 13Y la mujer cuyo marido no es creyente, y él consiente en vivir con ella, no abandone a su marido. 14Porque el marido que no es creyente es santificado por medio de su mujer; y la mujer que no es creyente es santificada por medio de su marido creyente. De otra manera sus hijos serían inmundos, pero ahora son santos. 15Sin embargo, si el que no es creyente se separa, que se separe. En tales casos el hermano o la hermana no están obligados, sino que Dios nos ha llamado para vivir en paz. 16Pues ¿cómo sabes tú, mujer, si salvarás a tu marido? ¿O cómo sabes tú, marido, si salvarás a tu mujer?
17Fuera de esto, según el Señor ha asignado a cada uno, según Dios llamó a cada cual, así ande. Esto ordeno en todas las iglesias. 18¿Fue llamado alguno ya circuncidado? Quédese circuncidado. ¿Fue llamado alguien estando incircuncidado? No se circuncide. 19La circuncisión nada es, y nada es la incircuncisión, sino el guardar los mandamientos de Dios. 20Cada uno permanezca en la condición en que fue llamado.
21¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te preocupes. Aunque si puedes obtener tu libertad, prefiérelo. 22Porque el que fue llamado por el Señor siendo esclavo, hombre libre es del Señor. De la misma manera, el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo. 23Ustedes fueron comprados por precio. No se hagan esclavos de los hombres. 24Hermanos, cada uno permanezca con Dios en la condición en que fue llamado.
25En cuanto a las vírgenes no tengo mandamiento del Señor, pero doy mi opinión como el que habiendo recibido la misericordia del Señor es digno de confianza. 26Creo, pues, que esto es bueno en vista de la presente aflicción; es decir, que es bueno que el hombre se quede como está. 27¿Estás unido a mujer? No procures separarte. ¿Estás libre de mujer? No busques mujer. 28Y si te casas, no has pecado; y si una virgen se casa, no ha pecado. Sin embargo, ellos tendrán problemas en esta vida, y yo quiero evitárselos.
29Pero esto digo, hermanos: el tiempo ha sido acortado; de modo que de ahora en adelante los que tienen mujer sean como si no la tuvieran; 30los que lloran, como si no lloraran; los que se regocijan, como si no se regocijaran; los que compran, como si no tuvieran nada; 31los que aprovechan el mundo, como si no lo aprovecharan plenamente; porque la apariencia de este mundo es pasajera.
32Sin embargo, quiero que estén libres de preocupación. El soltero se preocupa por las cosas del Señor, cómo puede agradar al Señor. 33Pero el casado se preocupa por las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer, 34y sus intereses están divididos. La mujer que no está casada y la virgen se preocupan por las cosas del Señor, para ser santas tanto en cuerpo como en espíritu; pero la casada se preocupa por las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. 35Esto digo para su propio beneficio; no para ponerles restricción, sino para promover lo que es honesto y para asegurar su constante devoción al Señor.
36Y si alguien cree que no está obrando correctamente con respecto a su hija virgen, si ella es de edad madura, y si es necesario que así se haga, que haga lo que quiera, no peca; que se case. 37Pero el que está firme en su corazón, y sin presión alguna, y tiene control sobre su propia voluntad, y ha decidido en su corazón conservar virgen a su hija, bien hará. 38Así los dos, el que da en matrimonio a su hija virgen, hace bien; y el que no la da en matrimonio, hace mejor.
39La mujer está ligada mientras el marido vive; pero si el marido muere, está en libertad de casarse con quien desee, solo que sea en el Señor. 40Pero en mi opinión, será más feliz si se queda como está. Y creo que yo también tengo el Espíritu de Dios.

Salmo 140

Para el director del coro. Salmo de David.
1Líbrame, oh Señor, de los hombres malignos;
Guárdame de los hombres violentos,
2Que traman maldades en su corazón;
Que cada día provocan guerras.
3Aguzan su lengua como serpiente;
Veneno de víbora hay bajo sus labios. (Selah)
4¶Guárdame, Señor, de las manos del impío;
Protégeme de los hombres violentos,
Que se han propuesto hacerme tropezar.
5Los soberbios han ocultado trampa y cuerdas para mí;
Han tendido red al borde del sendero;
Me han puesto lazos. (Selah)
6¶Dije al Señor: «Tú eres mi Dios;
Escucha, oh Señor, la voz de mis súplicas.
7-»Oh Dios, Señor, poder de mi salvación,
Tú cubriste mi cabeza en el día de la batalla.
8-»No concedas, Señor, los deseos del impío;
No hagas prosperar sus malos designios, para que no se exalten. (Selah)
9¶»En cuanto a los que me rodean,
Que la malicia de sus labios los cubra.
10-»Caigan sobre ellos carbones encendidos;
Sean arrojados en el fuego,
En abismos profundos de donde no se puedan levantar.
11-»Que el hombre de mala lengua no permanezca en la tierra;
Que al hombre violento lo persiga el mal implacablemente».
12¶Yo sé que el Señor sostendrá la causa del afligido,
Y el derecho de los pobres.
13Ciertamente los justos darán gracias a Tu nombre,
Ylos rectos morarán en Tu presencia.

Proverbios 16

1Los propósitos del corazón son del hombre,
Pero la respuesta de la lengua es del Señor.
2Todos los caminos del hombre son limpios ante sus propios ojos,
Pero el Señor sondea los espíritus.
3Encomienda tus obras al Señor,
Y tus propósitos se afianzarán.
4Todas las cosas hechas por el Señor tienen su propio fin,
Hasta el impío, para el día del mal.
5Abominación al Señor es todo el que es altivo de corazón;
Ciertamente no quedará sin castigo.
6Con misericordia y verdad se expía la culpa,
Y con el temor del Señor el hombre se aparta del mal.
7Cuando los caminos del hombre son agradables al Señor,
Aun a sus enemigos hace que estén en paz con él.
8Mejor es poco con justicia,
Que gran ganancia con injusticia.
9La mente del hombre planea su camino,
Pero el Señor dirige sus pasos.
10Decisión divina hay en los labios del rey;
En el juicio no debe errar su boca.
11El peso y las balanzas justas son del Señor;
Todas las pesas de la bolsa son obra Suya.
12Es abominación para los reyes cometer iniquidad,
Porque el trono se afianza en la justicia.
13El agrado de los reyes son los labios justos,
Y amado será el que hable lo recto.
14El furor del rey es como mensajero de muerte,
Pero el hombre sabio lo aplacará.
15En el resplandor del rostro del rey hay vida,
Y su favor es como nube de lluvia tardía.
16Adquirir sabiduría, cuánto mejor que el oro,
Y adquirir inteligencia es preferible a la plata.
17La senda de los rectos es apartarse del mal;
El que guarda su camino preserva su alma.
18Delante de la destrucción va el orgullo,
Y delante de la caída, la arrogancia de espíritu.
19Mejor es ser de espíritu humilde con los pobres
Que dividir el botín con los soberbios.
20El que pone atención a la palabra hallará el bien,
Y el que confía en el Señor es bienaventurado.
21El sabio de corazón será llamado prudente,
Y la dulzura de palabras aumenta la persuasión.
22El entendimiento es fuente de vida para el que lo posee,
Pero la instrucción de los necios es necedad.
23El corazón del sabio enseña a su boca
Y añade persuasión a sus labios.
24Panal de miel son las palabras agradables,
Dulces al alma y salud para los huesos.
25Hay camino que al hombre le parece derecho,
Pero al final es camino de muerte.
26El apetito del trabajador para él trabaja,
Porque su boca lo impulsa.
27El hombre indigno planea el mal,
Y sus palabras son como fuego abrasador.
28El hombre perverso provoca pleitos,
Y el chismoso separa a los mejores amigos.
29El hombre violento provoca a su prójimo
Y lo guía por camino que no es bueno.
30El que guiña los ojos lo hace para tramar perversidades;
El que aprieta los labios ya hizo el mal.
31La cabeza canosa es corona de gloria,
Y se encuentra en el camino de la justicia.
32Mejor es el lento para la ira que el poderoso,
Y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad.
33La suerte se echa en el regazo,
Pero del Señor viene todadecisión.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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