DEVOCIONAL

Lee la Biblia en un año.

Día 145 de 365 · 25 de mayo

Inicia sesión para registrar tu lectura y llevar tu racha.Ingresar →
TAMAÑO

2 Samuel 22

1David habló las palabras de este cántico al Señor el día que el Señor lo libró de la mano de todos sus enemigos y de la mano de Saúl. 2Y dijo:
«El Señor es mi roca, mi baluarte y mi libertador;
3Mi Dios, mi roca en quien me refugio;
Mi escudo y el poder de mi salvación, mi altura inexpugnable y mi refugio;
Salvador mío, Tú me salvas de la violencia.
4-»Invoco al Señor, que es digno de ser alabado,
Y soy salvo de mis enemigos.
5-»Las ondas de la muerte me cercaron,
Los torrentes de iniquidad me atemorizaron,
6Los lazos del Seol me rodearon,
Las redes de la muerte surgieron ante mí.
7-»En mi angustia invoqué al Señor,
Sí, clamé a mi Dios;
Desde Su templo oyó mi voz,
Y mi clamor llegó a Sus oídos.
8-»Entonces la tierra se estremeció y tembló,
Los cimientos de los cielos temblaron
Y fueron sacudidos, porque Él se indignó.
9-»Humo subió de Su nariz,
Y el fuego de Su boca consumía;
Carbones fueron por él encendidos.
10-»Inclinó también los cielos, y descendió
Con densas tinieblas debajo de Sus pies.
11-»Cabalgó sobre un querubín, y voló;
Y apareció sobre las alas del viento.
12-»De tinieblas hizo pabellones a Su alrededor,
Abundantes aguas, densos nubarrones.
13-»Del fulgor de Su presencia
Ascuas de fuego se encendieron.
14-»Tronó el Señor desde los cielos,
Y el Altísimo dio Su voz.
15-»Envió flechas, y los dispersó,
Relámpagos, y los confundió.
16-»Entonces los abismos del mar aparecieron,
Los cimientos del mundo quedaron al descubierto,
Por la reprensión del Señor,
Por el soplo del aliento de Su nariz.
17-»Extendió la mano desde lo alto y me tomó;
Me sacó de las muchas aguas.
18-»Me libró de mi poderoso enemigo,
De los que me aborrecían, pues eran más fuertes que yo.
19-»Se enfrentaron a mí el día de mi infortunio,
Pero el Señor fue mi sostén.
20-»También me sacó a un lugar espacioso;
Me rescató, porque se complació en mí.
21-»El Señor me ha premiado conforme a mi justicia;
Conforme a la pureza de mis manos me ha recompensado.
22-»Porque he guardado los caminos del Señor,
Y no me he apartado impíamente de mi Dios.
23-»Pues todas Sus ordenanzas estaban delante de mí,
Y en cuanto a Sus estatutos, no me aparté de ellos.
24-»También fui íntegro para con Él,
Y me guardé de mi iniquidad.
25-»Por tanto el Señor me ha recompensado conforme a mi justicia,
Conforme a mi pureza delante de Sus ojos.
26-»Con el benigno te muestras benigno,
Con el hombre íntegro te muestras íntegro;
27Con el puro eres puro,
Y con el perverso eres sagaz.
28-»Salvas al pueblo afligido,
Pero Tus ojos están sobre los altivos
A quienes Tú humillas.
29-»Porque Tú eres mi lámpara, oh Señor;
El Señor alumbra mis tinieblas.
30-»Pues contigo aplastaré ejércitos,
Con mi Dios escalaré murallas.
31-»En cuanto a Dios, Su camino es perfecto;
Acrisolada es la palabra del Señor;
Él es escudo a todos los que a Él se acogen.
32-»Pues ¿quién es Dios, fuera del Señor?
¿Y quién es roca, sino solo nuestro Dios?
33-»Dios es mi fortaleza poderosa,
Y el que pone al íntegro en Su camino.
34-ȃl hace mis pies como de ciervas,
Y me afirma en mis alturas.
35-ȃl adiestra mis manos para la batalla,
Y mis brazos para tensar el arco de bronce.
36-»Tú me has dado también el escudo de Tu salvación,
Y Tu ayuda me engrandece.
37-»Ensanchas mis pasos debajo de mí,
Y mis pies no han resbalado.
38-»Perseguí a mis enemigos y los destruí,
Y no me volví hasta acabarlos.
39-»Los he consumido y los he destrozado, y no pudieron levantarse;
Cayeron debajo de mis pies.
40-»Pues Tú me has ceñido con fuerzas para la batalla;
Has subyugado debajo de mí a los que contra mí se levantaron.
41-»También has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas,
Y destruí a los que me odiaban.
42-»Clamaron, pero no hubo quién los salvara;
Aun al Señor clamaron, mas no les respondió.
43-»Entonces los pulvericé, como polvo de la tierra,
Como lodo de las calles los trituré y los pisé.
44-»Tú me has librado también de las contiendas de mi pueblo;
Me has guardado para ser cabeza de naciones;
Pueblo que yo no conocía me sirve.
45-»Los extranjeros me fingen obediencia,
Al oírme, me obedecen.
46-»Los extranjeros desfallecen,
Y salen temblando de sus fortalezas.
47-»El Señor vive, bendita sea mi roca,
Y ensalzado sea Dios, roca de mi salvación,
48El Dios que por mí hace venganza,
Y hace caer pueblos debajo de mí;
49El que me libra de mis enemigos.
Tú me exaltas sobre los que se levantan contra mí;
Me rescatas del hombre violento.
50-»Por tanto, te daré gracias, oh Señor, entre las naciones,
Y cantaré alabanzas a Tu nombre.
51Él es torre de salvación a Su rey,
Y muestra misericordia a Su ungido,
A David y a su descendenciapara siempre».

2 Samuel 23

1Estas son las últimas palabras de David:
«Declara David, el hijo de Isaí,
Y declara el hombre que fue exaltado,
El ungido del Dios de Jacob,
El dulce salmista de Israel:
2El Espíritu del Señor habló por mí,
Y Su palabra estuvo en mi lengua.
3-»Dijo el Dios de Israel,
Me habló la Roca de Israel:
“El que con justicia gobierna sobre los hombres,
Que en el temor de Dios gobierna,
4Es como la luz de la mañana cuando se levanta el sol
En una mañana sin nubes,
Cuando brota de la tierra la tierna hierba
Por el resplandor del sol tras la lluvia”.
5-»En verdad, ¿no es así mi casa para con Dios?
Pues Él ha hecho conmigo un pacto eterno,
Ordenado en todo y seguro.
Porque toda mi salvación y todo mi deseo,
¿No los hará ciertamente germinar?
6-»Pero los indignos, todos ellos serán arrojados como espinos,
Porque no pueden ser tomados con la mano;
7Y el hombre que los toque
Ha de estar armado con hierro y con asta de lanza,
Y por fuego serán consumidos completamente en su lugar».
8Estos son los nombres de los valientes que tenía David: Joseb Basebet el tacmonita, principal de los capitanes; este era llamado Adino el eznita, por los 800 que mató una vez. 9Y después de él, Eleazar, hijo de Dodo el ahohíta, uno de los tres valientes que estaban con David cuando desafiaron a los filisteos que se habían reunido allí para la batalla y se habían retirado los hombres de Israel. 10Él se levantó e hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó y se quedó pegada a la espada; aquel día el Señor concedió una gran victoria. El pueblo volvió en pos de él, pero solo para despojar a los muertos.
11Después de él, fue Sama, hijo de Age el ararita. Los filisteos se habían concentrado en tropa donde había un terreno lleno de lentejas, y el pueblo había huido de los filisteos. 12Pero él se puso en medio del terreno, lo defendió e hirió a los filisteos; y el Señor le concedió una gran victoria.
13Descendieron tres de los treinta jefes y fueron a David en la cueva de Adulam al tiempo de la cosecha, mientras la tropa de los filisteos acampaba en el valle de Refaím. 14David estaba entonces en la fortaleza, mientras la guarnición de los filisteos estaba en Belén. 15David sintió un gran deseo, y dijo: «¡Quién me diera a beber agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!». 16Entonces los tres valientes se abrieron paso por el campamento de los filisteos, y sacando agua del pozo de Belén que estaba junto a la puerta, se la llevaron y la trajeron a David. Pero él no quiso beberla, sino que la derramó para el Señor, 17y dijo: «Lejos esté de mí, oh Señor, que yo haga esto. ¿Beberé la sangre de los hombres que fueron con riesgo de sus vidas?». Por eso no quiso beberla. Estas cosas hicieron los tres valientes.
18Y Abisai, hermano de Joab, hijo de Sarvia, era jefe de los treinta. Y este blandió su lanza contra 300 y los mató, y tuvo tanto renombre como los tres. 19Él era el más distinguido de los treinta, por eso llegó a ser su jefe; pero no igualó a los tres primeros.
20Benaía, hijo de Joiada, hijo de un valiente de Cabseel, de grandes hazañas, mató a los dos hijos de Ariel de Moab. Y él descendió y mató a un león en medio de un foso un día que estaba nevando. 21También mató a un egipcio, un hombre de apariencia impresionante. El egipcio tenía una lanza en la mano, pero Benaía descendió a él con un palo, y arrebatando la lanza de la mano del egipcio, lo mató con su propia lanza. 22Estas cosas hizo Benaía, hijo de Joiada, y tuvo tanto renombre como los tres valientes. 23Fue el más distinguido entre los treinta, pero no igualó a los tres; y David lo puso sobre su guardia.
24Asael, hermano de Joab, estaba entre los treinta; también, Elhanán, hijo de Dodo de Belén, 25Sama el harodita, Elica el harodita, 26Heles el Paltita, Ira, hijo de Iques el tecoíta, 27Abiezer el anatotita, Mebunai el husatita, 28Salmón el ahohíta, Maharai el netofatita, 29Heleb, hijo de Baana el netofatita, Itai, hijo de Ribai de Guibeá de los benjamitas, 30Benaía el piratonita, Hidai de los arroyos de Gaas, 31Abi Albón el arbatita, Azmavet el barhumita, 32Eliaba el saalbonita, los hijos de Jasén, Jonatán, 33Sama el ararita, Ahíam, hijo de Sarar el ararita, 34Elifelet, hijo de Ahasbai, hijo de Maaca, Eliam, hijo de Ahitofel el gilonita, 35Hezrai el carmelita, Paarai el arbita, 36Igal, hijo de Natán de Soba, Bani el gadita, 37Selec el amonita, Naharai el beerotita, escuderos de Joab, hijo de Sarvia, 38Ira el itrita, Gareb el itrita, 39Urías el hitita; treinta y siete en total.

1 Corintios 12

1En cuanto a los dones espirituales, no quiero, hermanos, que sean ignorantes. 2Ustedes saben que cuando eran paganos, de una manera u otra eran arrastrados hacia los ídolos mudos. 3Por tanto, les hago saber que nadie hablando por el Espíritu de Dios, dice: «Jesús es anatema»; y nadie puede decir: «Jesús es el Señor», excepto por el Espíritu Santo.
4Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. 5Hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. 6Y hay diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios el que hace todas las cosas en todos. 7Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común.
8Pues a uno le es dada palabra de sabiduría por el Espíritu; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; 9a otro, fe por el mismo Espíritu; a otro, dones de sanidad por el único Espíritu; 10a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversas clases de lenguas, y a otro, interpretación de lenguas. 11Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, distribuyendo individualmente a cada uno según Su voluntad.
12Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero, todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es Cristo. 13Pues por un mismo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres. A todos se nos dio a beber del mismo Espíritu.
14Porque el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. 15Si el pie dijera: «Porque no soy mano, no soy parte del cuerpo», no por eso deja de ser parte del cuerpo. 16Y si el oído dijera: «Porque no soy ojo, no soy parte del cuerpo», no por eso deja de ser parte del cuerpo. 17Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿qué sería del oído? Si todo fuera oído, ¿qué sería del olfato?
18Ahora bien, Dios ha colocado a cada uno de los miembros en el cuerpo según le agradó. 19Y si todos fueran un solo miembro, ¿qué sería del cuerpo? 20Sin embargo, hay muchos miembros, pero un solo cuerpo.
21Y el ojo no puede decirle a la mano: «No te necesito»; ni tampoco la cabeza a los pies: «No los necesito». 22Por el contrario, la verdad es que los miembros del cuerpo que parecen ser los más débiles, son los más necesarios; 23y las partes del cuerpo que estimamos menos honrosas, a estas las vestimos con más honra. Así que las partes que consideramos más íntimas, reciben un trato más honroso, 24ya que nuestras partes presentables no lo necesitan. Pero así formó Dios el cuerpo, dando mayor honra a la parte que carecía de ella, 25a fin de que en el cuerpo no haya división, sino que los miembros tengan el mismo cuidado unos por otros. 26Si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él.
27Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno individualmente un miembro de él. 28Y en la iglesia, Dios ha designado primeramente, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego, milagros; después, dones de sanidad, ayudas, administraciones, diversas clases de lenguas.
29¿Acaso son todos apóstoles? ¿Acaso son todos profetas? ¿Acaso son todos maestros? ¿Acaso son todos obradores de milagros? 30¿Acaso tienen todos dones de sanidad? ¿Acaso hablan todos en lenguas? ¿Acaso interpretan todos? 31Pero deseen ardientemente los mejores dones.
Yaun yo les muestro un camino más excelente.

Salmo 145

Salmo de Alabanza; de David.
1Te exaltaré mi Dios, oh Rey,
Y bendeciré Tu nombre eternamente y para siempre.
2Todos los días te bendeciré,
Y alabaré Tu nombre eternamente y para siempre.
3Grande es el Señor, y digno de ser alabado en gran manera,
Y Su grandeza es inescrutable.
4Una generación alabará Tus obras a otra generación,
Y anunciará Tus hechos poderosos.
5En el glorioso esplendor de Tu majestad,
Y en Tus obras maravillosas meditaré.
6 Los hombres hablarán del poder de Tus hechos portentosos,
Y yo contaré Tu grandeza.
7Ellos proclamarán con entusiasmo la memoria de Tu mucha bondad,
Y cantarán con gozo de Tu justicia.
8¶Clemente y compasivo es el Señor,
Lento para la ira y grande en misericordia.
9El Señor es bueno para con todos,
Y su compasión, sobre todas Sus obras.
10Señor, Tus obras todas te darán gracias,
Y Tus santos te bendecirán.
11La gloria de Tu reino dirán,
Y hablarán de Tu poder,
12Para dar a conocer a los hijos de los hombres Tus hechos poderosos
Y la gloria de la majestad de Tu reino.
13Tu reino es reino por todos los siglos,
Y Tu dominio permanece por todas las generaciones.
14¶El Señor sostiene a todos los que caen,
Y levanta a todos los oprimidos.
15A Ti miran los ojos de todos,
Y a su tiempo Tú les das su alimento.
16Abres Tu mano,
Y sacias el deseo de todo ser viviente.
17¶Justo es el Señor en todos Sus caminos,
Y bondadoso en todos Sus hechos.
18El Señor está cerca de todos los que lo invocan,
De todos los que lo invocan en verdad.
19Cumplirá el deseo de los que le temen,
También escuchará su clamor y los salvará.
20El Señor guarda a todos los que lo aman,
Pero a todos los impíos destruirá.
21Mi boca proclamará la alabanza del Señor;
Y toda carnebendecirá Su santo nombre eternamente y para siempre.

Proverbios 21

1 Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor;
Él lo dirige donde le place.
2Todo camino del hombre es recto ante sus ojos,
Pero el Señor sondea los corazones.
3El hacer justicia y derecho
Es más deseado por el Señor que el sacrificio.
4Los ojos altivos y el corazón arrogante,
Y la lámpara de los impíos son pecado.
5Los proyectos del diligente ciertamente son ventaja,
Pero todo el que se apresura, ciertamente llega a la pobreza.
6Conseguir tesoros con lengua mentirosa
Es un vapor fugaz, es buscar la muerte.
7La violencia de los impíos los arrastrará,
Porque se niegan a obrar con justicia.
8Torcido es el camino del pecador
Mas el proceder del limpio es recto.
9Mejor es vivir en un rincón del terrado
Que en una casa con mujer rencillosa.
10El alma del impío desea el mal;
Su prójimo no halla favor a sus ojos.
11Cuando el insolente es castigado, el simple se hace sabio;
Pero cuando se instruye al sabio, adquiere conocimiento.
12El justo observa la casa del impío,
Llevando al impío a la ruina.
13El que cierra su oído al clamor del pobre,
También él clamará y no recibirá respuesta.
14Una dádiva en secreto aplaca la ira,
Y el soborno bajo el manto, el furor violento.
15El cumplimiento de la justicia es gozo para el justo,
Pero terror para los que obran iniquidad.
16El hombre que se aparta del camino del saber
Reposará en la asamblea de los muertos.
17El que ama el placer será pobre;
El que ama el vino y los ungüentos no se enriquecerá.
18El impío es rescate para el justo,
Y el malvado está en lugar de los rectos.
19Mejor es habitar en tierra desierta
Que con mujer rencillosa y molesta.
20Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio,
Pero el necio todo lo disipa.
21El que sigue la justicia y la lealtad
Halla vida, justicia y honor.
22El sabio escala la ciudad de los poderosos
Y derriba la fortaleza en que confiaban.
23El que guarda su boca y su lengua,
Guarda su alma de angustias.
24«Altivo», «arrogante» y «escarnecedor», son los nombres
Del que obra con orgullo insolente.
25El deseo del perezoso lo mata,
Porque sus manos rehúsan trabajar;
26Todo el día codicia,
Mientras el justo da y nada retiene.
27El sacrificio de los impíos es abominación,
Cuánto más trayéndolo con mala intención.
28El testigo falso perecerá,
Pero el hombre que escucha la verdad, hablará siempre.
29El hombre impío muestra audacia en su rostro,
Pero el recto asegura su camino.
30No vale sabiduría, ni entendimiento,
Ni consejo, ante el Señor.
31Se prepara al caballo para el día de la batalla,
Pero la victoria es del Señor.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

EN PAUSAEl Admirable