DEVOCIONAL

Lee la Biblia en un año.

Día 161 de 365 · 10 de junio

Inicia sesión para registrar tu lectura y llevar tu racha.Ingresar →
TAMAÑO

2 Reyes 8

1Eliseo habló a la mujer, a cuyo hijo él había devuelto la vida, diciéndole: «Levántate y vete, tú y tu casa, y reside donde puedas residir, porque el Señor ha llamado al hambre que vendrá sobre la tierra por siete años». 2Entonces la mujer se levantó e hizo conforme a la palabra del hombre de Dios, y se fue ella con los de su casa y residió en la tierra de los filisteos siete años.
3Después de los siete años, la mujer volvió de la tierra de los filisteos; y salió a implorar al rey por su casa y por su campo. 4El rey estaba hablando con Giezi, criado del hombre de Dios, diciéndole: «Te ruego que me cuentes todas las grandes cosas que ha hecho Eliseo». 5Mientras él contaba al rey cómo había devuelto la vida a un muerto, en ese momento la mujer a cuyo hijo había devuelto la vida, imploró al rey por su casa y por su campo. Y Giezi dijo: «Oh rey señor mío, esta es la mujer y este es su hijo, al que Eliseo devolvió la vida». 6Cuando el rey preguntó a la mujer, ella se lo contó. Entonces el rey le asignó un oficial, diciendo: «Restáurale todo lo que era suyo y todo el fruto del campo desde el día que dejó el país hasta ahora».
7Entonces Eliseo fue a Damasco. Y Ben Adad, rey de Aram, estaba enfermo, y le avisaron: «El hombre de Dios ha venido acá». 8Y el rey dijo a Hazael: «Toma un presente en tu mano y ve al encuentro del hombre de Dios y consulta al Señor por medio de él, diciendo: “¿Sanaré de esta enfermedad?” ».
9Hazael fue a ver a Eliseo, y tomó un presente en su mano de todo lo bueno de Damasco, la carga de cuarenta camellos; y vino y se puso delante de él y le dijo: «Su hijo Ben Adad, rey de Aram, me ha enviado a usted, a preguntarle: “¿Sanaré de esta enfermedad?” ». 10Entonces Eliseo le dijo: «Ve y dile: “Ciertamente usted sanará”; pero el Señor me ha mostrado que ciertamente morirá». 11Y puso rígido su rostro y fijó sus ojos en Hazael hasta que se sintió avergonzado, y el hombre de Dios lloró. 12Y Hazael dijo: «¿Por qué llora mi señor?». Entonces respondió: «Porque sé el mal que harás a los israelitas: incendiarás sus fortalezas, matarás a espada a sus jóvenes, estrellarás a sus niños y rasgarás el vientre a sus mujeres encinta». 13Entonces Hazael dijo: «Pero, ¿qué es su siervo, sino un perro, para que haga tan enorme cosa?». Y Eliseo respondió: «El Señor me ha mostrado que tú serás rey de Aram».
14Entonces Hazael se alejó de Eliseo y regresó a su señor, quien le dijo: «¿Qué te dijo Eliseo?». Y él respondió: «Me dijo que ciertamente usted sanará». 15Pero al día siguiente Hazael tomó una colcha, la empapó en agua y se la puso al rey sobre la cara, y murió. Entonces Hazael reinó en su lugar.
16En el año quinto de Joram, hijo de Acab, rey de Israel, siendo Josafat rey de Judá, comenzó a reinar Joram, hijo de Josafat, rey de Judá. 17Tenía treinta y dos años cuando comenzó a reinar, y reinó ocho años en Jerusalén. 18Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, tal como había hecho la casa de Acab (porque la hija de Acab era su mujer); e hizo lo malo ante los ojos del Señor. 19Sin embargo, el Señor no quiso destruir a Judá por amor a David Su siervo, ya que le había prometido darle una lámpara por medio de sus hijos para siempre.
20En sus días se rebeló Edom contra el dominio de Judá, y pusieron rey sobre ellos. 21Entonces pasó Joram a Zair, y todos sus carros con él. Y se levantó de noche y atacó a los edomitas que lo tenían cercado a él y a los jefes de los carros, pero su ejército huyó a sus tiendas. 22Y Edom se rebeló contra el dominio de Judá, hasta el día de hoy. Entonces Libna se rebeló en ese mismo tiempo. 23Los demás hechos de Joram y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá? 24Y Joram durmió con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David; y su hijo Ocozías reinó en su lugar.
25En el año doce de Joram, hijo de Acab, rey de Israel, comenzó a reinar Ocozías, hijo de Joram, rey de Judá. 26Ocozías tenía veintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó un año en Jerusalén. El nombre de su madre era Atalía, nieta de Omri, rey de Israel. 27Él también anduvo en el camino de la casa de Acab, e hizo lo malo ante los ojos del Señor, como había hecho la casa de Acab, porque era yerno de Acab. 28Entonces fue con Joram, hijo de Acab, a la guerra contra Hazael, rey de Aram, en Ramot de Galaad; y los arameos hirieron a Joram. 29Y el rey Joram regresó a Jezreel para ser curado de las heridas que los arameos le habían hecho en Ramot, cuando peleó contra Hazael, rey de Aram. Entonces Ocozías, hijo de Joram, rey de Judá, descendió a Jezreel para visitar a Joram, hijo de Acab, porque estaba enfermo.

2 Reyes 9

1El profeta Eliseo llamó a uno de los hijos de los profetas, y le dijo: «Prepárate, toma este frasco de aceite en tu mano y ve a Ramot de Galaad. 2Cuando llegues allá, busca a Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsi. Entra y haz que se levante de entre sus hermanos, y llévalo a un aposento interior. 3Entonces toma el frasco de aceite, derrámalo sobre su cabeza, y dile: “Así dice el Señor: ‘Yo te he ungido rey sobre Israel’ ”. Abre luego la puerta y huye, no esperes».
4El joven, el siervo del profeta, fue a Ramot de Galaad. 5Cuando llegó allá los capitanes del ejército estaban sentados, y él dijo: «Capitán, tengo un mensaje para ti». Y Jehú dijo: «¿Para cuál de nosotros?». Y él dijo: «Para ti, capitán». 6Entonces Jehú se levantó y entró en la casa, y el joven derramó el aceite sobre su cabeza y le dijo: «Así dice el Señor, Dios de Israel: “Yo te he ungido rey sobre el pueblo del Señor, sobre Israel. 7Tú herirás la casa de Acab tu señor, para que Yo cobre venganza por la sangre de Mis siervos los profetas, y la sangre de todos los siervos del Señor derramada por mano de Jezabel. 8Toda la casa de Acab perecerá, y cortaré de Acab todo varón, tanto siervo como libre en Israel. 9Yo pondré la casa de Acab como la casa de Jeroboam, hijo de Nabat, y como la casa de Baasa, hijo de Ahías. 10Los perros se comerán a Jezabel en el campo de Jezreel, y nadie la sepultará” ». Entonces abrió la puerta y huyó.
11Entonces Jehú salió a los siervos de su señor, y uno le dijo: «¿Va todo bien? ¿Por qué vino a ti este loco?». Y él les dijo: «Ustedes conocen bien al hombre y sus palabras». 12Y ellos dijeron: «Mentira; cuéntanos ahora». Y él dijo: «Así y así me dijo: “Así dice el Señor: ‘Yo te he ungido rey sobre Israel’ ” ».
13Entonces todos se apresuraron y cada uno tomó su manto y lo puso bajo Jehú sobre los escalones, tocaron la trompeta y dijeron: «Jehú es rey».
14Y Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsi, conspiró contra Joram. El rey Joram, con todo Israel, había estado defendiendo a Ramot de Galaad contra Hazael, rey de Aram, 15pero Joram había regresado a Jezreel para ser curado de las heridas que los arameos le habían hecho cuando peleó contra Hazael, rey de Aram. Y Jehú dijo: «Si es el deseo de ustedes, que nadie se escape ni salga de la ciudad para ir a anunciarlo en Jezreel». 16Entonces Jehú montó en un carro y fue a Jezreel, porque Joram estaba allí en cama. Y Ocozías, rey de Judá, había descendido para ver a Joram.
17Y el centinela que estaba en la torre de Jezreel vio la comitiva de Jehú que venía, y dijo: «Veo una comitiva». Y Joram dijo: «Toma un jinete y envíalo a su encuentro, y que diga: “¿Hay paz?” ». 18Fue el jinete a su encuentro, y dijo: «Así dice el rey: “¿Hay paz?” ». Y Jehú dijo: «¿Qué tienes tú que ver con la paz? Ponte detrás de mí». Y el centinela le avisó: «El mensajero llegó hasta ellos, pero no regresó». 19Entonces envió un segundo jinete, que vino a ellos, y dijo: «Así dice el rey: “¿Hay paz?” ». Y Jehú respondió: «¿Qué tienes tú que ver con la paz? Ponte detrás de mí». 20El centinela le avisó de nuevo: «Él llegó hasta ellos, y no regresó; y el modo de guiar es como el guiar de Jehú, hijo de Nimsi, porque guía alocadamente».
21Entonces Joram dijo: «Preparen el carro». Y prepararon su carro. Y salieron Joram, rey de Israel, y Ocozías, rey de Judá, cada uno en su carro, y fueron al encuentro de Jehú, y lo hallaron en el campo de Nabot de Jezreel. 22Cuando Joram vio a Jehú, dijo: «¿Hay paz, Jehú?». Y él respondió: «¿Qué paz, mientras sean tantas las prostituciones de tu madre Jezabel y sus hechicerías?».
23Pero Joram volvió las riendas para huir, y dijo a Ocozías: «¡Traición, Ocozías!». 24Pero Jehú entesó su arco con toda su fuerza e hirió a Joram en la espalda; y la flecha salió por su corazón y se desplomó en su carro. 25Entonces Jehú dijo a su oficial Bidcar: «Tómalo y tíralo en la porción del campo de Nabot de Jezreel, pues recuerdo cuando tú y yo íbamos juntos montados detrás de su padre Acab, que el Señor pronunció esta sentencia contra él: 26“Ayer ciertamente he visto la sangre de Nabot y la sangre de sus hijos”, declaró el Señor, “y te recompensaré en este campo”, declaró el Señor. Ahora pues, tómalo y tíralo en el campo, conforme a la palabra del Señor».
27Cuando Ocozías, rey de Judá, vio esto, huyó por el camino de la casa del huerto. Y Jehú lo persiguió y dijo: «Mátenlo a él también en el carro». Y lo hirieron en la subida de Gur, que está en Ibleam. Y huyó a Meguido, y allí murió. 28Entonces sus siervos lo llevaron en carro a Jerusalén, y lo sepultaron en su sepulcro con sus padres en la ciudad de David.
29En el año once de Joram, hijo de Acab, Ocozías había comenzado a reinar sobre Judá.
30Y llegó Jehú a Jezreel, y cuando Jezabel lo oyó, se pintó los ojos, adornó su cabeza y se asomó por la ventana. 31Cuando Jehú entraba por la puerta, ella dijo: «¿Le va bien a Zimri, asesino de tu señor?». 32Entonces Jehú alzó su rostro hacia la ventana y dijo: «¿Quién está conmigo? ¿Quién?». Y dos o tres oficiales se asomaron desde arriba. 33Y Jehú les dijo: «Échenla abajo». Y la echaron abajo y parte de su sangre salpicó la pared y los caballos, y él la pisoteó. 34Cuando él entró, comió y bebió; entonces dijo: «Encárguense ahora de esta maldita y entiérrenla, pues es hija de rey».
35Cuando fueron a enterrarla, no encontraron de ella más que el cráneo, los pies y las palmas de sus manos. 36Entonces, volvieron y se lo hicieron saber. Entonces Jehú dijo: «Esta es la palabra que el Señor habló por medio de Su siervo Elías el tisbita: “En la parcela de Jezreel los perros comerán la carne de Jezabel; 37y el cadáver de Jezabel será como estiércol sobre la superficie del campo en la parcela de Jezreel, para que no puedan decir: ‘Esta es Jezabel’ ” ».

2 Corintios 12

1El gloriarse es necesario, aunque no es provechoso. Pasaré entonces a las visiones y revelaciones del Señor. 2Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (no sé si en el cuerpo, no sé si fuera del cuerpo, Dios lo sabe) el tal fue arrebatado hasta el tercer cielo. 3Y conozco a tal hombre (si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe) 4que fue arrebatado al paraíso, y escuchó palabras inefables que al hombre no se le permite expresar.
5De tal hombre sí me gloriaré; pero en cuanto a mí mismo, no me gloriaré sino en mis debilidades. 6Porque si quisiera gloriarme, no sería insensato, pues diría la verdad. Pero me abstengo de hacerlo para que nadie piense de mí más de lo que ve en mí, u oye de mí. 7Y dada la extraordinaria grandeza de las revelaciones, por esta razón, para impedir que me enalteciera, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca.
8Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí. 9Y Él me ha dicho: «Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad». Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. 10Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
11Me he vuelto insensato; ustedes me obligaron a ello. Pues yo debiera haber sido elogiado por ustedes, porque en ningún sentido fui inferior a los más eminentes apóstoles, aunque nada soy. 12Entre ustedes se operaron las señales de un verdadero apóstol, con toda perseverancia, por medio de señales, prodigios, y milagros. 13Pues ¿en qué fueron tratados como inferiores a las demás iglesias, excepto en que yo mismo no fui una carga para ustedes? ¡Perdónenme este agravio!
14Miren, esta es la tercera vez que estoy preparado para ir a ustedes, y no les seré una carga, pues no busco lo que es de ustedes, sino a ustedes. Porque los hijos no tienen la responsabilidad de atesorar para sus padres, sino los padres para sus hijos. 15Y yo con mucho gusto gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré por sus almas. Si los amo más, ¿seré amado menos? 16Pero, en todo caso, yo no les fui carga. No obstante, siendo astuto, los sorprendí con engaño.
17¿Acaso he tomado ventaja de ustedes por medio de alguien de los que les he enviado? 18A Tito le rogué que fuera, y con él envié al otro hermano. ¿Acaso obtuvo Tito ventaja de ustedes? ¿No nos hemos conducido nosotros en el mismo espíritu y seguido las mismas pisadas?
19Todo este tiempo ustedes han estado pensando que nos defendíamos ante ustedes. En realidad, es delante de Dios que hemos estado hablando en Cristo; y todo esto, amados, es para su edificación. 20Porque temo que quizá cuando yo vaya, halle que no son lo que deseo, y yo sea hallado por ustedes que no soy lo que desean. Que quizá haya pleitos, celos, enojos, rivalidades, difamaciones, chismes, arrogancia, desórdenes. 21Temo que cuando los visitede nuevo, mi Dios me humille delante de ustedes, y yo tenga que llorar por muchos que han pecado anteriormente y no se han arrepentido de la impureza, inmoralidad y sensualidad que han practicado.

Salmo 11

Para el director del coro. Salmo de David.
1En el Señor me refugio;
¿Cómo es que ustedes le dicen a mi alma: «Huye como ave al monte?
2-»Porque los impíos tensan el arco,
Preparan su flecha sobre la cuerda
Para disparar en lo oscuro a los rectos de corazón.
3-»Si los fundamentos son destruidos;
¿Qué puede hacer el justo?».
4¶El Señor está en Su santo templo, el trono del Señor está en los cielos;
Sus ojos contemplan, Sus párpados examinan a los hijos de los hombres.
5El Señor prueba al justo y al impío,
Y Su alma aborrece al que ama la violencia.
6Sobre los impíos hará llover carbones encendidos;
Fuego, azufre y viento abrasador será la porción de su copa.
7Pues el Señor es justo; Él ama la justicia;
Los rectos contemplarán Su rostro.

Proverbios 6

1Hijo mío, si has salido fiador por tu prójimo,
Si has dado promesa a un extraño,
2 Si te has enredado con las palabras de tu boca,
Si con las palabras de tu boca has sido atrapado,
3Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate,
Ya que has caído en la mano de tu prójimo:
Ve, humíllate e importuna a tu prójimo.
4No des sueño a tus ojos
Ni adormecimiento a tus párpados;
5Líbrate como la gacela de la mano del cazador
Y como ave de la mano del que caza.
6¶Ve, mira la hormiga, perezoso,
Observa sus caminos, y sé sabio.
7La cual sin tener jefe,
Ni oficial ni señor,
8Prepara en el verano su alimento
Y recoge en la cosecha su sustento.
9¿Hasta cuándo, perezoso, estarás acostado?
¿Cuándo te levantarás de tu sueño?
10«Un poco de dormir, un poco de dormitar,
Un poco de cruzar las manos para descansar»,
11Y vendrá tu pobreza como vagabundo,
Y tu necesidad como un hombre armado.
12¶La persona indigna, el hombre malvado,
Es el que anda con boca perversa,
13El que guiña los ojos, el que hace señas con los pies,
El que señala con los dedos,
14El que con perversidad en su corazón, continuamente trama el mal,
El que siembra discordia.
15Por tanto, su desgracia vendrá de repente;
Al instante será quebrantado, y no habrá remedio.
16¶Seis cosas hay que el Señor odia,
Y siete son abominación para Él:
17Ojos soberbios, lengua mentirosa,
Manos que derraman sangre inocente,
18Un corazón que trama planes perversos,
Pies que corren rápidamente hacia el mal,
19Un testigo falso que dice mentiras,
Y el que siembra discordia entre hermanos.
20¶Hijo mío, guarda el mandamiento de tu padre
Y no abandones la enseñanza de tu madre;
21Átalos de continuo en tu corazón,
Enlázalos a tu cuello.
22Cuando andes, te guiarán;
Cuando duermas, velarán por ti;
Al despertarte, hablarán contigo.
23Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza luz,
Y camino de vida las reprensiones de la instrucción,
24Para librarte de la mujer mala,
De la lengua suave de la desconocida.
25No codicies su hermosura en tu corazón,
Ni dejes que te cautive con sus párpados.
26Porque por causa de una ramera uno es reducido a un pedazo de pan,
Pero la adúltera anda a la caza de la vida preciosa.
27¿Puede un hombre poner fuego en su seno
Sin que arda su ropa?
28¿O puede caminar un hombre sobre carbones encendidos
Sin que se quemen sus pies?
29Así es el que se llega a la mujer de su prójimo;
Cualquiera que la toque no quedará sin castigo.
30No se desprecia al ladrón si roba
Para saciarse cuando tiene hambre;
31Pero cuando es sorprendido, debe pagar siete veces;
Tiene que dar todos los bienes de su casa.
32El que comete adulterio no tiene entendimiento;
El que lo hace destruye su alma.
33Heridas y vergüenza hallará,
Y su afrenta no se borrará.
34Porque los celos enfurecen al hombre,
Y no perdonará en el día de la venganza.
35No aceptará ningún rescate,
Ni se dará por satisfecho aunque le des muchos presentes.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

EN PAUSAEl Admirable