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Día 171 de 365 · 20 de junio

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1 Crónicas 3

1Estos fueron los hijos de David que le nacieron en Hebrón: el primogénito, Amnón, de Ahinoam la de Jezreel; el segundo, Daniel, de Abigail la de Carmel; 2el tercero, Absalón, hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur; el cuarto, Adonías, hijo de Haguit; 3el quinto, Sefatías, de Abital; el sexto, Itream, de Egla su mujer. 4Seis hijos le nacieron en Hebrón. Allí reinó siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó treinta y tres años. 5Y estos le nacieron en Jerusalén: Simea, Sobab, Natán y Salomón: los cuatro de Bet Súa, hija de Amiel. 6También Ibhar, Elisama, Elifelet, 7Noga, Nefeg y Jafía. 8Elisama, Eliada y Elifelet: nueve. 9Todos estos fueron los hijos de David, además de los hijos de las concubinas; y Tamar fue hermana de ellos.
10El hijo de Salomón fue Roboam; Abías fue su hijo, Asa su hijo, Josafat su hijo, 11Joram su hijo, Ocozías su hijo, Joás su hijo, 12Amasías su hijo, Azarías su hijo, Jotam su hijo, 13Acaz su hijo, Ezequías su hijo, Manasés su hijo, 14Amón su hijo, Josías su hijo. 15Los hijos de Josías fueron Johanán el primogénito, y el segundo fue Joacim, el tercero Sedequías, el cuarto Salum. 16Los hijos de Joacim fueron Jeconías su hijo, Sedequías su hijo. 17Los hijos de Jeconías, el cautivo, fueron Salatiel su hijo, 18y Malquiram, Pedaías, Senazar, Jecamías, Hosama y Nedabías. 19Los hijos de Pedaías fueron Zorobabel y Simei. Y los hijos de Zorobabel fueron Mesulam y Hananías, y Selomit fue su hermana; 20y Hasuba, Ohel, Berequías, Hasadías y Jusab Hesed: cinco. 21Los hijos de Hananías fueron Pelatías y Jesaías, los hijos de Refaías, los hijos de Arnán, los hijos de Abdías, los hijos de Secanías. 22Los descendientes de Secanías fueron Semaías, y los hijos de Semaías: Hatús, Igal, Barías, Nearías y Safat: seis. 23Los hijos de Nearías fueron Elioenai, Ezequías y Azricam: tres. 24Los hijos de Elioenai fueronHodavías, Eliasib, Pelaías, Acub, Johanán, Dalaías y Anani: siete.

1 Crónicas 4

1Los hijos de Judá fueron Pérez, Hazrón, Carmi, Hur y Sobal. 2Reaía, hijo de Sobal, fue padre de Jahat, y Jahat fue el padre de Ahumai y de Lahad. Estas fueron las familias de los zoratitas. 3Estos fueron los hijos de Etam: Jezreel, Isma e Ibdas; y el nombre de su hermana era Hazelelponi. 4Penuel fue el padre de Gedor, y Ezer, padre de Husa. Estos fueron los hijos de Hur, primogénito de Efrata, padre de Belén. 5Asur, padre de Tecoa, tuvo dos mujeres: Hela y Naara. 6Naara dio a luz a Ahuzam, Hefer, Temeni y Ahastari. Estos fueron los hijos de Naara. 7Los hijos de Hela fueron Zeret, Izhar y Etnán. 8Cos fue el padre de Anub y Zobeba y de las familias de Aharhel, hijo de Harum.
9Jabes fue más ilustre que sus hermanos, y su madre lo llamó Jabes, diciendo: «Porque lo di a luz con dolor». 10Jabes invocó al Dios de Israel, diciendo: «¡Oh, si en verdad me bendijeras, ensancharas mi territorio, y Tu mano estuviera conmigo y me guardaras del mal para que no me causara dolor!». Y Dios le concedió lo que pidió.
11Quelub, hermano de Súa, fue el padre de Mehir, que fue padre de Estón. 12Estón fue el padre de Bet Rafa, de Paseah y de Tehina, padre de Ir Nahas. Estos son los hombres de Reca.
13Los hijos de Quenaz fueron Otoniel y Seraías. Y los hijos de Otoniel fueron Hatat y Meonotai. 14Meonotai el padre de Ofra, y Seraías fue el padre de Joab, padre de Gue Jarasim, porque eran artífices. 15Los hijos de Caleb, hijo de Jefone, fueron Iru, Ela y Naam; y el hijo de Ela fue Quenaz. 16Los hijos de Jehalelel fueron Zif y Zifa, Tirías y Asareel.
17Los hijos de Esdras fueron Jeter, Mered, Efer y Jalón. (Estos son los hijos de Bitia, hija de Faraón, que Mered tomó por mujer). Bitia concibió y dio a luz a Miriam, a Samai y a Isba, padre de Estemoa. 18Y su mujer Jehudaía dio a luz a Jered, padre de Gedor, a Heber, padre de Soco, y a Jecutiel, padre de Zanoa. 19Los hijos de la mujer de Hodías, hermana de Naham, fueron los padres de Keila el garmita y Estemoa el maacateo. 20Los hijos de Simón fueron Amnón y Rina, Ben Hanán y Tilón. Y los hijos de Isi fueron Zohet y Benzohet. 21Los hijos de Sela, hijo de Judá, fueron Er, padre de Leca, y Laada, padre de Maresa, y las familias de la casa de los que trabajaban el lino en Bet Asbea; 22y Joacim, los hombres de Cozeba, Joás y Saraf, que gobernaban en Moab, y Jasubi Lehem. Y los registros son antiguos. 23Estos eran alfareros y habitantes de Netaím y Gedera; moraban allí con el rey para hacer su trabajo.
24Los hijos de Simeón fueron Nemuel, Jamín, Jarib, Zera, Saúl; 25Salum su hijo, Mibsam su hijo, Misma su hijo. 26Los hijos de Misma fueron Hamuel su hijo, Zacur su hijo, Simei su hijo. 27Simei tuvo dieciséis hijos y seis hijas, pero sus hermanos no tuvieron muchos hijos, ni se multiplicaron todas sus familias como los hijos de Judá. 28Y habitaron en Beerseba, Molada y Hazar Sual, 29en Bilha, Ezem, Tolad, 30Betuel, Horma, Siclag, 31Bet Marcabot, Hazar Susim, Bet Birai y Saaraim. Estas fueron sus ciudades hasta el reinado de David. 32Y sus aldeas fueron Etam, Aín, Rimón, Toquén y Asán, cinco ciudades; 33y todas sus aldeas que estaban alrededor de las mismas ciudades hasta Baal. Estas fueron sus moradas, y tienen su genealogía.
34Y Mesobab, Jamlec, Josías, hijo de Amasías, 35Joel, Jehú, hijo de Josibías, hijo de Seraías, hijo de Asiel, 36Elioenai, Jaacoba, Jesohaía, Asaías, Adiel, Jesimiel, Benaía, 37Ziza, hijo de Sifi, hijo de Alón, hijo de Jedaías, hijo de Simri, hijo de Semaías; 38estos, mencionados por nombre, fueron jefes de sus familias; y sus casas paternas aumentaron en gran manera. 39Ellos fueron a la entrada de Gedor, hasta el lado oriental del valle, para buscar pastos para sus ganados. 40Allí encontraron pastos abundantes y buenos, y la tierra era espaciosa, tranquila y reposada, porque los que habitaban antes allí eran los de Cam. 41Estos, registrados por nombre, llegaron en los días de Ezequías, rey de Judá, y atacaron sus tiendas y a los meunitas que se encontraban allí, y los destruyeron completamente hasta el día de hoy, y habitaron en su lugar, porque allí había pastos para sus ganados. 42Y de ellos, de los hijos de Simeón, 500 hombres fueron al monte Seir, con Pelatías, Nearías, Refaías y Uziel, hijos de Isi, como sus jefes. 43Y destruyeron al remanente de los de Amalec, que habían escapado, y allí han habitado hasta el día de hoy.

Efesios 3

1Por esta causa yo, Pablo, prisionero de Cristo Jesús por amor de ustedes los gentiles 2si en verdad han oído de la dispensación de la gracia de Dios que me fue dada para ustedes; 3que por revelación me fue dado a conocer el misterio, tal como antes les escribí brevemente.
4En vista de lo cual, leyendo, podrán entender mi comprensión del misterio de Cristo, 5que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora ha sido revelado a Sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu; 6a saber, que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, participando igualmente de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio.
7Es de este evangelio que fui hecho ministro, conforme al don de la gracia de Dios que se me ha concedido según la eficacia de Su poder. 8A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, se me concedió esta gracia: anunciar a los gentiles las inescrutables riquezas de Cristo, 9y sacar a la luz cuál es la dispensación del misterio que por los siglos ha estado oculto en Dios, creador de todas las cosas.
10De este modo, la infinita sabiduría de Dios puede ser dada a conocer ahora por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, 11conforme al propósito eterno que llevó a cabo en Cristo Jesús nuestro Señor, 12en quien tenemos libertad y acceso a Dios con confianza por medio de la fe en Él. 13Ruego, por tanto, que no desmayen a causa de mis tribulaciones por ustedes, porque son su gloria.
14Por esta causa, pues, doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 15de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra. 16Le ruego que Él les conceda a ustedes, conforme a las riquezas de Su gloria, el ser fortalecidos con poder por Su Espíritu en el hombre interior;
17de manera que Cristo habite por la fe en sus corazones. También ruego que arraigados y cimentados en amor, 18ustedes sean capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, 19y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que sean llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios.
20Y a Aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros, 21a Él seala gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 21

Para el director del coro. Salmo de David.
1Oh Señor, en Tu fortaleza se alegrará el rey,
¡Y cuánto se regocijará en Tu salvación!
2Tú le has dado el deseo de su corazón,
Y no le has negado la petición de sus labios. (Selah)
3Porque le sales al encuentro con bendiciones de bien;
Corona de oro fino colocas en su cabeza.
4Vida te pidió y Tú se la diste,
Largura de días eternamente y para siempre.
5Grande es su gloria por Tu salvación,
Esplendor y majestad has puesto sobre él.
6Pues le haces bienaventurado para siempre;
Con Tu presencia le deleitas con alegría.
7¶Porque el rey confía en el Señor,
Y por la misericordia del Altísimo no será conmovido.
8Hallará Tu mano a todos Tus enemigos;
Tu diestra hallará a aquellos que te odian.
9Los harás como horno encendido en el tiempo de Tu enojo.
El Señor en Su ira los devorará,
Y fuego los consumirá.
10Su descendencia destruirás de la superficie de la tierra,
Y sus descendientes de entre los hijos de los hombres.
11Aunque intentaron el mal contra Ti,
Y fraguaron una conspiración,
No prevalecerán,
12Pues Tú los pondrás en fuga,
Apuntarás a sus rostros con Tu arco.
13Engrandécete, oh Señor, en Tu poder;
Cantaremos y alabaremos Tu poderío.

Proverbios 16

1Los propósitos del corazón son del hombre,
Pero la respuesta de la lengua es del Señor.
2Todos los caminos del hombre son limpios ante sus propios ojos,
Pero el Señor sondea los espíritus.
3Encomienda tus obras al Señor,
Y tus propósitos se afianzarán.
4Todas las cosas hechas por el Señor tienen su propio fin,
Hasta el impío, para el día del mal.
5Abominación al Señor es todo el que es altivo de corazón;
Ciertamente no quedará sin castigo.
6Con misericordia y verdad se expía la culpa,
Y con el temor del Señor el hombre se aparta del mal.
7Cuando los caminos del hombre son agradables al Señor,
Aun a sus enemigos hace que estén en paz con él.
8Mejor es poco con justicia,
Que gran ganancia con injusticia.
9La mente del hombre planea su camino,
Pero el Señor dirige sus pasos.
10Decisión divina hay en los labios del rey;
En el juicio no debe errar su boca.
11El peso y las balanzas justas son del Señor;
Todas las pesas de la bolsa son obra Suya.
12Es abominación para los reyes cometer iniquidad,
Porque el trono se afianza en la justicia.
13El agrado de los reyes son los labios justos,
Y amado será el que hable lo recto.
14El furor del rey es como mensajero de muerte,
Pero el hombre sabio lo aplacará.
15En el resplandor del rostro del rey hay vida,
Y su favor es como nube de lluvia tardía.
16Adquirir sabiduría, cuánto mejor que el oro,
Y adquirir inteligencia es preferible a la plata.
17La senda de los rectos es apartarse del mal;
El que guarda su camino preserva su alma.
18Delante de la destrucción va el orgullo,
Y delante de la caída, la arrogancia de espíritu.
19Mejor es ser de espíritu humilde con los pobres
Que dividir el botín con los soberbios.
20El que pone atención a la palabra hallará el bien,
Y el que confía en el Señor es bienaventurado.
21El sabio de corazón será llamado prudente,
Y la dulzura de palabras aumenta la persuasión.
22El entendimiento es fuente de vida para el que lo posee,
Pero la instrucción de los necios es necedad.
23El corazón del sabio enseña a su boca
Y añade persuasión a sus labios.
24Panal de miel son las palabras agradables,
Dulces al alma y salud para los huesos.
25Hay camino que al hombre le parece derecho,
Pero al final es camino de muerte.
26El apetito del trabajador para él trabaja,
Porque su boca lo impulsa.
27El hombre indigno planea el mal,
Y sus palabras son como fuego abrasador.
28El hombre perverso provoca pleitos,
Y el chismoso separa a los mejores amigos.
29El hombre violento provoca a su prójimo
Y lo guía por camino que no es bueno.
30El que guiña los ojos lo hace para tramar perversidades;
El que aprieta los labios ya hizo el mal.
31La cabeza canosa es corona de gloria,
Y se encuentra en el camino de la justicia.
32Mejor es el lento para la ira que el poderoso,
Y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad.
33La suerte se echa en el regazo,
Pero del Señor viene todadecisión.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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