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Día 172 de 365 · 21 de junio

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1 Crónicas 5

1Hijos de Rubén, primogénito de Israel (aunque él era el primogénito, como profanó la cama de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José, hijo de Israel; de modo que Rubén no está inscrito en la genealogía conforme a los derechos de primogenitura. 2Es cierto que Judá prevaleció sobre sus hermanos, y de él procedió el Príncipe, pero los derechos de primogenitura pertenecían a José). 3Los hijos de Rubén, el primogénito de Israel fueron Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi.
4Los hijos de Joel fueron Semaías su hijo, Gog su hijo, Simei su hijo, 5Micaía su hijo, Reaía su hijo, Baal su hijo, 6Beera su hijo, a quien Tilgat Pilneser, rey de los asirios, se llevó al destierro; este fue jefe de los rubenitas. 7Sus parientes, por sus familias, en la genealogía de sus generaciones, fueron Jeiel el jefe, después Zacarías 8y Bela, hijo de Azaz, hijo de Sema, hijo de Joel, que habitó en Aroer hasta Nebo y Baal Meón. 9Y hacia el oriente habitó hasta la entrada del desierto desde el río Éufrates, porque su ganado había aumentado en la tierra de Galaad. 10En los días de Saúl hicieron guerra contra los agarenos, los cuales cayeron en sus manos, de modo que ellos ocuparon sus tiendas por toda la tierra al oriente de Galaad.
11Y los hijos de Gad habitaron frente a ellos en la tierra de Basán, hasta Salca. 12Joel fue el jefe, y Safán el segundo, después Jaanai y Safat en Basán. 13Los parientes de sus casas paternas fueron Micael, Mesulam, Seba, Jorai, Jacán, Zía y Heber: siete. 14Estos fueron los hijos de Abihail, hijo de Huri, hijo de Jaroa, hijo de Galaad, hijo de Micael, hijo de Jesisai, hijo de Jahdo, hijo de Buz; 15Ahí, hijo de Abdiel, hijo de Guni, fue jefe de sus casas paternas. 16Y habitaron en Galaad, en Basán y en sus ciudades, y en todos los ejidos de Sarón, hasta sus fronteras. 17Todos estos fueron inscritos por genealogías en los días de Jotam, rey de Judá, y en los días de Jeroboam, rey de Israel.
18Los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés, hombres valientes, hombres que traían escudo y espada, tiraban con arco, y que eran diestros en batalla, fueron 44,760 que salían a la guerra. 19E hicieron guerra contra los agarenos, Jetur, Nafis y Nodab. 20Dios los ayudó contra ellos, y los agarenos y todos los que estaban con ellos fueron entregados en sus manos; porque clamaron a Dios en la batalla, y Dios fue propicio a ellos porque confiaron en Él. 21Y se apoderaron de sus ganados: 50,000 camellos, 250,000 ovejas, 2,000 asnos; también 100,000 hombres. 22Muchos, pues, cayeron muertos, porque la guerra era de Dios. Y habitaron en su lugar hasta el destierro.
23Los hijos de la media tribu de Manasés habitaron en la región; eran muy numerosos desde Basán hasta Baal Hermón, Senir y el monte Hermón. 24Y estos fueron los jefes de sus casas paternas: Efer, Isi, Eliel, Azriel, Jeremías, Hodavías y Jahdiel, hombres fuertes de gran valor, hombres de renombre, jefes de sus casas paternas.
25Pero traicionaron al Dios de sus padres, y se prostituyeron con los dioses de los pueblos de la tierra, los cuales Dios había destruido delante de ellos. 26Por lo cual el Dios de Israel movió el espíritu de Pul, rey de Asiria, o sea, el espíritu de Tilgat Pilneser, rey de Asiria, quien los llevó al destierro, es decir, a los rubenitas, los gaditas y a la media tribu de Manasés, llevándolos a Halah, Habor, Hara y al río de Gozán, hasta el día de hoy.

1 Crónicas 6

1 Los hijos de Leví fueron Gersón, Coat y Merari. 2Los hijos de Coat fueron Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. 3Los hijos de Amram fueron Aarón, Moisés y Miriam. Y los hijos de Aarón fueron Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. 4Eleazar fue el padre de Finees y Finees fue el padre de Abisúa, 5Abisúa fue el padre de Buqui y Buqui fue el padre de Uzi, 6Uzi fue el padre de Zeraías y Zeraías fue el padre de Meraiot, 7Meraiot fue el padre de Amarías y Amarías fue el padre de Ahitob, 8Ahitob fue el padre Sadoc y Sadoc fue el padre de Ahimaas, 9Ahimaas fue el padre de Azarías y Azarías fue el padre de Johanán, 10Johanán fue el padre de Azarías (este fue el que sirvió como sacerdote en la casa que Salomón había edificado en Jerusalén), 11Azarías fue el padre de Amarías y Amarías fue el padre de Ahitob, 12Ahitob fue el padre de Sadoc y Sadoc fue el padre de Salum, 13Salum fue el padre de Hilcías e Hilcías fue el padre de Azarías, 14Azarías fue el padre de Seraías y Seraías fue el padre de Josadac, 15y Josadac fue al destierro cuando el Señor se llevó en cautiverio a Judá y a Jerusalén por medio de Nabucodonosor.
16 Los hijos de Leví fueron Gersón, Coat y Merari. 17Y estos son los nombres de los hijos de Gersón: Libni y Simei. 18Los hijos de Coat fueron Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. 19Los hijos de Merari fueron Mahli y Musi. Y estas son las familias de los levitas conforme a sus casas paternas. 20De Gersón: Libni su hijo, Jahat su hijo, Zima su hijo, 21Joa su hijo, Iddo su hijo, Zera su hijo, Zeatrai su hijo. 22Los hijos de Coat fueron Aminadab su hijo, Coré su hijo, Asir su hijo, 23Elcana su hijo, Ebiasaf su hijo, Asir su hijo, 24Tahat su hijo, Uriel su hijo, Uzías su hijo, Saúl su hijo. 25Los hijos de Elcana fueron Amasai y Ahimot. 26Elcana su hijo, Zofai su hijo, Nahat su hijo. 27Eliab su hijo, Jeroham su hijo, Elcana su hijo. 28Los hijos de Samuel fueron Joel el primogénito, y Abías el segundo. 29Los hijos de Merari fueron Mahli, Libni su hijo, Simei su hijo, Uza su hijo, 30Simea su hijo, Haguía su hijo, Asasías su hijo.
31Estos son los que David puso sobre el servicio del canto en la casa del Señor, después que el arca descansó allí. 32Ellos ministraban con el canto delante del tabernáculo de la tienda de reunión, hasta que Salomón edificó la casa del Señor en Jerusalén, entonces servían su oficio en ella conforme a su orden.
33Estos son los que servían con sus hijos: de los hijos de los coatitas eran Hemán el cantor, hijo de Joel, hijo de Samuel, 34hijo de Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliel, hijo de Toa, 35hijo de Zuf, hijo de Elcana, hijo de Mahat, hijo de Amasai, 36hijo de Elcana, hijo de Joel, hijo de Azarías, hijo de Sofonías, 37hijo de Tahat, hijo de Asir, hijo de Abiasaf, hijo de Coré, 38hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, hijo de Israel.
39El hermano de Hemán, Asaf, estaba a su mano derecha: Asaf, hijo de Berequías, hijo de Simea, 40hijo de Micael, hijo de Baasías, hijo de Malquías, 41hijo de Etni, hijo de Zera, hijo de Adaía, 42hijo de Etán, hijo de Zima, hijo de Simei, 43hijo de Jahat, hijo de Gersón, hijo de Leví.
44A la mano izquierda estaban sus parientes, hijos de Merari: Etán, hijo de Quisi, hijo de Abdi, hijo de Maluc, 45hijo de Hasabías, hijo de Amasías, hijo de Hilcías, 46hijo de Amsi, hijo de Bani, hijo de Semer, 47hijo de Mahli, hijo de Musi, hijo de Merari, hijo de Leví. 48Y sus parientes, los levitas, fueron designados para todo el servicio del tabernáculo de la casa de Dios.
49Aarón y sus hijos sacrificaban sobre el altar del holocausto y sobre el altar del incienso, para toda la obra del Lugar Santísimo y para hacer expiación por Israel, conforme a todo lo que Moisés, siervo de Dios, había ordenado. 50Estos son los hijos de Aarón: Eleazar su hijo, Finees su hijo, Abisúa su hijo, 51Buqui su hijo, Uzi su hijo, Zeraías su hijo, 52Meraiot su hijo, Amarías su hijo, Ahitob su hijo, 53Sadoc su hijo, Ahimaas su hijo.
54Y estas son sus moradas, conforme a sus campamentos dentro de sus territorios. A los hijos de Aarón, de las familias de los coatitas (pues a ellos les tocó la suerte primero). 55A ellos les dieron Hebrón, en la tierra de Judá, y sus tierras de pastos alrededor de ella; 56pero dieron los campos de la ciudad y sus aldeas a Caleb, hijo de Jefone. 57Y a los hijos de Aarón les dieron las siguientes ciudades de refugio: Hebrón, Libna con sus tierras de pastos, Jatir, Estemoa con sus tierras de pastos, 58Hilén con sus tierras de pastos, Debir con sus tierras de pastos, 59Asán con sus tierras de pastos y Bet Semes con sus tierras de pastos. 60Y de la tribu de Benjamín: Geba con sus tierras de pastos, Alemet con sus tierras de pastos y Anatot con sus tierras de pastos. Todas sus ciudades repartidas entre sus familias fueron trece ciudades.
61A los demás hijos de Coat fueron dadas por suerte diez ciudades de la familia de la tribu de Efraín, de la tribu de Dan y de la media tribu de Manasés. 62A los hijos de Gersón, según sus familias, fueron dadas de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftalí y de la tribu de Manasés en Basán, trece ciudades. 63A los hijos de Merari fueron dadas por suerte, según sus familias, de la tribu de Rubén, de la tribu de Gad y de la tribu de Zabulón, doce ciudades. 64Así los israelitas dieron a los levitas ciudades con sus tierras de pastos. 65Dieron por suerte de la tribu de Judá, de la tribu de Simeón y de la tribu de Benjamín, estas ciudades que se mencionan por nombre.
66Algunas de las familias de los hijos de Coat tuvieron ciudades de sus territorios de la tribu de Efraín. 67Y les dieron las siguientes ciudades de refugio: Siquem con sus tierras de pastos en la tierra montañosa de Efraín, también Gezer con sus tierras de pastos, 68Jocmeam con sus tierras de pastos, Bet Horón con sus tierras de pastos, 69Ajalón con sus tierras de pastos y Gat Rimón con sus tierras de pastos; 70y de la media tribu de Manasés: Aner con sus tierras de pastos y Bileam con sus tierras de pastos, para el resto de la familia de los hijos de Coat.
71A los hijos de Gersón fueron dadas, de la familia de la media tribu de Manasés: Golán en Basán con sus tierras de pastos y Astarot con sus tierras de pastos; 72y de la tribu de Isacar: Cedes con sus tierras de pastos, Daberat con sus tierras de pastos, 73Ramot con sus tierras de pastos y Anem con sus tierras de pastos; 74y de la tribu de Aser: Masal con sus tierras de pastos, Abdón con sus tierras de pastos, 75Hucoc con sus tierras de pastos y Rehob con sus tierras de pastos; 76y de la tribu de Neftalí: Cedes en Galilea con sus tierras de pastos, Hamón con sus tierras de pastos y Quiriataim con sus tierras de pastos.
77A los demás levitas, los hijos de Merari, fueron dadas, de la tribu de Zabulón: Rimón con sus tierras de pastos, Tabor con sus tierras de pastos; 78y más allá del Jordán en Jericó, al lado oriental del Jordán, les fueron dadas, de la tribu de Rubén: Beser en el desierto con sus tierras de pastos, Jaza con sus tierras de pastos, 79Cademot con sus tierras de pastos y Mefaat con sus tierras de pastos; 80y de la tribu de Gad: Ramot en Galaad con sus tierras de pastos, Mahanaim con sus tierras de pastos, 81Hesbón con sus tierras de pastos y Jazer con sus tierras de pastos.

Efesios 4

1Yo, pues, prisionero del Señor, les ruego que ustedes vivan de una manera digna de la vocación con que han sido llamados. 2Que vivan con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos a otros en amor, 3esforzándose por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
4 Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también ustedes fueron llamados en una misma esperanza de su vocación; 5un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, 6un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.
7Pero a cada uno de nosotros se nos ha concedido la gracia conforme a la medida del don de Cristo. 8Por tanto, dice:
«Cuando ascendió a lo alto,
Llevó cautivo un gran número de cautivos,
Y dio dones a los hombres».
9Esta expresión: «Ascendió», ¿qué significa, sino que Él también había descendido a las profundidades de la tierra? 10El que descendió es también el mismo que ascendió mucho más arriba de todos los cielos, para poder llenarlo todo.
11Y Él dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, 12a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo; 13hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del pleno conocimiento del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.
14Entonces ya no seremos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error. 15Más bien, al hablar la verdad en amor, creceremos en todos los aspectos en Aquel que es la cabeza, es decir, Cristo, 16de quien todo el cuerpo, estando bien ajustado y unido por la cohesión que las coyunturas proveen, conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificación en amor.
17Esto digo, pues, y afirmo juntamente con el Señor: que ustedes ya no anden así como andan también los gentiles, en la vanidad de su mente. 18Ellos tienen entenebrecido su entendimiento, están excluidos de la vida de Dios por causa de la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su corazón.
19Habiendo llegado a ser insensibles, se entregaron a la sensualidad para cometer con avidez toda clase de impurezas. 20Pero ustedes no han aprendido a Cristo de esta manera. 21Si en verdad lo oyeron y han sido enseñados en Él, conforme a la verdad que hay en Jesús, 22que en cuanto a la anterior manera de vivir, ustedes se despojen del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos, 23y que sean renovados en el espíritu de su mente, 24y se vistan del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad.
25Por tanto, dejando a un lado la falsedad, hablen verdad cada cual con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros. 26Enójense, pero no pequen; no se ponga el sol sobre su enojo, 27ni den oportunidad al diablo.
28El que roba, no robe más, sino más bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad. 29No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala, sino solo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan.
30Y no entristezcan al Espíritu Santo de Dios, por el cual fueron sellados para el día de la redención. 31Sea quitada de ustedes toda amargura, enojo, ira, gritos, insultos, así como toda malicia. 32Sean más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, así como también Dios losperdonó en Cristo.

Salmo 22

Para el director del coro; sobre Ajelet Hasahar. Salmo de David.
1Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?
2Dios mío, de día clamo y no respondes;
Y de noche, pero no hay para mí reposo.
3Sin embargo, Tú eres santo,
Que habitas entre las alabanzas de Israel.
4En Ti confiaron nuestros padres;
Confiaron, y Tú los libraste.
5A Ti clamaron, y fueron librados;
En Ti confiaron, y no fueron decepcionados.
6¶Pero yo soy gusano, y no hombre;
Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.
7Todos los que me ven, de mí se burlan;
Hacen muecas con los labios, menean la cabeza, diciendo:
8Que se encomiende al Señor; que Él lo libre;
Que Él lo rescate, puesto que en Él se deleita.
9¶Porque Tú me sacaste del seno materno;
Me hiciste confiar estando a los pechos de mi madre.
10A Ti fui entregado desde mi nacimiento;
Desde el vientre de mi madre Tú eres mi Dios.
11¶No estés lejos de mí, porque la angustia está cerca,
Pues no hay nadie que ayude.
12Muchos toros me han rodeado;
Toros fuertes de Basán me han cercado.
13Ávidos abren su boca contra mí,
Como un león que despedaza y ruge.
14Soy derramado como agua,
Y todos mis huesos están descoyuntados;
Mi corazón es como cera;
Se derrite en medio de mis entrañas.
15Como un tiesto se ha secado mi vigor,
Y la lengua se me pega al paladar;
Me has puesto en el polvo de la muerte.
16Porque perros me han rodeado;
Me ha cercado cuadrilla de malhechores;
Me horadaron las manos y los pies.
17Puedo contar todos mis huesos;
Ellos me miran, me observan.
18Se reparten entre sí mis vestidos,
Y sobre mi ropa echan suertes.
19¶Pero Tú, oh Señor, no estés lejos;
Fuerza mía, apresúrate a socorrerme.
20Libra mi alma de la espada,
Mi única vida de las garras del perro.
21Sálvame de la boca del león
Y de los cuernos de los búfalos; respóndeme.
22¶Hablaré de Tu nombre a mis hermanos;
En medio de la congregación te alabaré.
23Los que temen al Señor, alábenlo;
Descendencia toda de Jacob, glorifíquenlo,
Témanlo, descendencia toda de Israel.
24Porque Él no ha despreciado ni aborrecido la aflicción del angustiado,
Ni le ha escondido Su rostro;
Sino que cuando clamó al Señor, lo escuchó.
25¶De Ti viene mi alabanza en la gran congregación;
Mis votos cumpliré delante de los que le temen.
26Los pobres comerán y se saciarán;
Los que buscan al Señor, lo alabarán.
¡Viva para siempre el corazón de ustedes!
27Todos los términos de la tierra se acordarán y se volverán al Señor,
Y todas las familias de las naciones adorarán delante de Ti.
28Porque del Señor es el reino,
Y Él gobierna las naciones.
29Todos los grandes de la tierra comerán y adorarán;
Se postrarán ante Él todos los que descienden al polvo,
Aun aquel que no puede conservar viva su alma.
30La posteridad le servirá;
Esto se dirá del Señor hasta la generación venidera.
31Vendrán y anunciarán Su justicia;
A un pueblo por nacer, anunciarán que Él ha hecho esto.

Proverbios 17

1Mejor es un bocado seco y con él tranquilidad,
Que una casa llena de banquetes con discordia.
2El siervo prudente prevalecerá sobre el hijo sin honra,
Y con los hermanos participará de la herencia.
3El crisol es para la plata y el horno para el oro,
Pero el Señor prueba los corazones.
4El malhechor escucha a los labios perversos;
El mentiroso presta atención a la lengua detractora.
5El que se burla del pobre afrenta a su Hacedor;
El que se regocija de la desgracia no quedará sin castigo.
6Corona de los ancianos son los nietos,
Y la gloria de los hijos son sus padres.
7No convienen al necio las palabras elocuentes,
Mucho menos al príncipe los labios mentirosos.
8Talismán es el soborno a los ojos de su dueño;
Dondequiera que se vuelva, prospera.
9El que cubre una falta busca afecto,
Pero el que repite el asunto separa a los mejores amigos.
10La reprensión penetra más en el que tiene entendimiento
Que cien azotes en el necio.
11El rebelde solo busca el mal,
Y un cruel mensajero se enviará contra él.
12Mejor es encontrarse con una osa privada de sus cachorros,
Que con un necio en su necedad.
13Al que devuelve mal por bien,
El mal no se apartará de su casa.
14El comienzo del pleito es como el soltar de las aguas;
Deja, pues, la riña antes de que empiece.
15El que justifica al impío y el que condena al justo,
Ambos son igualmente abominación al Señor.
16¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría
Cuando no tiene entendimiento?
17En todo tiempo ama el amigo,
Y el hermano nace para tiempo de angustia.
18El hombre falto de entendimiento se compromete,
Y sale fiador a favor de su prójimo.
19El que ama la transgresión, ama el pleito;
El que alza su puerta, busca la destrucción.
20El de corazón perverso nunca encuentra el bien,
Y el de lengua pervertida cae en el mal.
21El que engendra un necio, para su tristeza lo engendra,
Y el padre del necio no tiene alegría.
22El corazón alegre es buena medicina,
Pero el espíritu quebrantado seca los huesos.
23El impío recibe soborno bajo el manto
Para pervertir las sendas del derecho.
24En presencia del que tiene entendimiento está la sabiduría,
Pero los ojos del necio están en los extremos de la tierra.
25El hijo necio es pesadumbre de su padre
Y amargura para la que lo dio a luz.
26Ciertamente no es bueno multar al justo,
Ni golpear a los nobles por su rectitud.
27El que retiene sus palabras tiene conocimiento,
Y el de espíritu sereno es hombre entendido.
28Aun el necio, cuando calla, es tenido por sabio,
Cuando cierra los labios, porprudente.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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