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Día 174 de 365 · 23 de junio

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1 Crónicas 9

1Todo Israel fue inscrito por genealogías; y están escritos en el libro de los reyes de Israel. Y Judá fue llevado al destierro a Babilonia por su infidelidad.
2Los primeros que habitaron en sus posesiones en sus ciudades fueron Israel, los sacerdotes, los levitas y los sirvientes del templo. 3Algunos de los hijos de Judá, de los hijos de Benjamín, y de los hijos de Efraín y Manasés habitaron en Jerusalén: 4Utai, hijo de Amiud, hijo de Omri, hijo de Imri, hijo de Bani, de los hijos de Pérez, hijo de Judá. 5De los silonitas: Asaías el primogénito, y sus hijos. 6De los hijos de Zera: Jeuel y sus parientes: 690 de ellos.
7De los hijos de Benjamín: Salú, hijo de Mesulam, hijo de Hodavías, hijo de Asenúa, 8Ibneías, hijo de Jeroham, y Ela, hijo de Uzi, hijo de Micri, y Mesulam, hijo de Sefatías, hijo de Reuel, hijo de Ibnías; 9y sus parientes, conforme a sus generaciones, 956. Todos estos fueron jefes de las casas paternas conforme a las casas de sus padres.
10De los sacerdotes: Jedaías, Joiarib, Jaquín, 11Azarías, hijo de Hilcías, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitob, oficial principal de la casa de Dios; 12Adaía, hijo de Jeroham, hijo de Pasur, hijo de Malquías, y Masai, hijo de Adiel, hijo de Jazera, hijo de Mesulam, hijo de Mesilemit, hijo de Imer; 13y sus parientes, jefes de sus casas paternas, 1,760 hombres, muy capaces para la obra del servicio de la casa de Dios.
14De los levitas: Semaías, hijo de Hasub, hijo de Azricam, hijo de Hasabías, de los hijos de Merari; 15Bacbacar, Heres y Galal, y Matanías, hijo de Micaía, hijo de Zicri, hijo de Asaf; 16Obadías, hijo de Semaías, hijo de Galal, hijo de Jedutún, y Berequías, hijo de Asa, hijo de Elcana, que habitó en las aldeas de los netofatitas.
17Los porteros eran: Salum, Acub, Talmón, Ahimán y sus parientes. Salum el jefe, 18estacionado hasta ahora a la puerta del rey, al oriente. Estos eran los porteros del campamento de los hijos de Leví. 19Salum, hijo de Coré, hijo de Ebiasaf, hijo de Corá, y sus parientes, de la casa de su padre, los coraítas, estaban encargados de la obra del servicio, guardianes de los umbrales de la tienda; sus padres habían estado encargados del campamento del Señor como guardianes de la entrada. 20Finees, hijo de Eleazar, antes había sido jefe de ellos, y el Señor estaba con él. 21Zacarías, hijo de Meselemías, era portero a la entrada de la tienda de reunión.
22El total de los que fueron escogidos para porteros en los umbrales era de 212. Estos fueron inscritos por genealogía en sus aldeas, a los cuales David y el vidente Samuel pusieron en sus puestos de confianza. 23Así pues, ellos y sus hijos estuvieron encargados de las puertas de la casa del Señor, es decir, la casa de la tienda. 24Los porteros estaban en los cuatro lados: al oriente, al occidente, al norte y al sur. 25Y sus parientes en sus aldeas tenían que entrar cada siete días para estar con ellos de tiempo en tiempo; 26porque los cuatro jefes de los porteros que eran levitas estaban en puestos de confianza, y estaban encargados de las cámaras y los tesoros de la casa de Dios. 27Pasaban la noche alrededor de la casa de Dios, porque la guardia estaba a su cargo; y ellos estaban encargados de abrirla cada mañana.
28Algunos de los levitas estaban encargados de los utensilios del servicio y los contaban cuando los traían y cuando los sacaban. 29Otros de ellos también fueron puestos a cargo del mobiliario, de todos los utensilios del santuario, de la flor de harina, del vino, del aceite, del incienso y de las especias. 30Y algunos de los hijos de los sacerdotes preparaban la mezcla de las especias aromáticas. 31Matatías, uno de los levitas, el primogénito de Salum Coreíta, era responsable de las cosas que se preparaban en sartenes. 32Y algunos de sus parientes, de los hijos de Coat, estaban encargados de los panes de la proposición para ponerlos en orden cada día de descanso.
33También había cantores, jefes de casas paternas de los levitas, que habitaban en las cámaras del templo, libres de todo otro servicio, porque estaban ocupados en su trabajo día y noche. 34Estos eran jefes de casas paternas de los levitas conforme a sus generaciones, jefes que habitaban en Jerusalén.
35En Gabaón habitaba Jehiel, padre de Gabaón, y el nombre de su mujer era Maaca, 36y su hijo primogénito fue Abdón; después Zur, Cis, Baal, Ner, Nadab, 37Gedor, Ahío, Zacarías y Miclot. 38Miclot fue el padre de Simeam. Y habitaban también con sus parientes en Jerusalén enfrente de sus otros parientes. 39Ner fue el padre de Cis, Cis el padre de Saúl y Saúl el padre de Jonatán, Malquisúa, Abinadab y Es Baal. 40El hijo de Jonatán fue Merib Baal, y Merib Baal fue el padre de Micaía. 41Los hijos de Micaía fueron Pitón, Melec, Tarea y Acaz. 42Acaz fue el padre de Jara, Jara fue padre de Alemet, Azmavet y Zimri, y Zimri fue padre de Mosa; 43y Mosa fue el padre de Bina y de Refaías su hijo, Elasa su hijo, Azel su hijo. 44Azel tuvo seis hijos y estos eran sus nombres: Azricam, Bocru, Ismael, Searías, Obadías y Hanán. Estos fueronlos hijos de Azel.

1 Crónicas 10

1Los filisteos pelearon contra Israel y los hombres de Israel huyeron delante de los filisteos y cayeron muertos en el monte Gilboa. 2Los filisteos persiguieron muy de cerca a Saúl y a sus hijos, y mataron a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl. 3La batalla arreció contra Saúl, y los arqueros lo alcanzaron y fue herido por ellos. 4Entonces Saúl dijo a su escudero: «Saca tu espada y traspásame con ella, no sea que vengan estos incircuncisos y hagan burla de mí». Pero su escudero no quiso, porque tenía mucho miedo. Por lo cual Saúl tomó su espada y se echó sobre ella. 5Al ver su escudero que Saúl había muerto, él también se echó sobre su espada y murió. 6Así murió Saúl con sus tres hijos, y todos los de su casa murieron junto con él.
7Cuando todos los hombres de Israel que vivían en el valle, vieron que los suyos habían huido y que Saúl y sus hijos habían muerto, abandonaron sus ciudades y huyeron; entonces los filisteos vinieron y habitaron en ellas. 8Al día siguiente, cuando los filisteos vinieron para despojar a los muertos, hallaron a Saúl y a sus hijos caídos en el monte Gilboa. 9Lo despojaron, tomaron su cabeza y sus armas y enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos para que llevaran las buenas nuevas a sus ídolos y al pueblo. 10Pusieron su armadura en la casa de sus dioses y clavaron su cabeza en la casa de Dagón.
11Cuando los de Jabes de Galaad oyeron todo lo que los filisteos habían hecho a Saúl, 12se levantaron todos los hombres valientes y se llevaron el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos, los trajeron a Jabes y enterraron sus huesos bajo la encina en Jabes, y ayunaron siete días.
13Así murió Saúl por la transgresión que cometió contra el Señor por no haber guardado la palabra del Señor, y también porque consultó y pidió consejo a una adivina, 14y no consultó al Señor. Por tanto, Él le quitó la vida y transfirió el reino a David, hijo de Isaí.

Efesios 6

1Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor, porque esto es justo. 2Honra a tu padre y a tu madre (que es el primer mandamiento con promesa), 3para que te vaya bien, y para que tengas larga vida sobre la tierra. 4Y ustedes, padres, no provoquen a ira a sus hijos, sino críenlos en la disciplina e instrucción del Señor.
5Siervos, obedezcan a sus amos en la tierra, con temor y temblor, con la sinceridad de su corazón, como a Cristo; 6no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, haciendo de corazón la voluntad de Dios.
7Sirvan de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, 8sabiendo que cualquier cosa buena que cada uno haga, esto recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. 9Y ustedes, amos, hagan lo mismo con sus siervos, y dejen las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y de ustedes está en los cielos, y que para Él no hay acepción de personas.
10Por lo demás, fortalézcanse en el Señor y en el poder de Su fuerza. 11Revístanse con toda la armadura de Dios para que puedan estar firmes contra las insidias del diablo. 12Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes.
13Por tanto, tomen toda la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes. 14Estén, pues, firmes, ceñida su cintura con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia, 15y calzados los pies con la preparación para anunciar el evangelio de la paz.
16Sobre todo, tomen el escudo de la fe con el que podrán apagar todos los dardos encendidos del maligno. 17Tomen también el casco de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios.
18Con toda oración y súplica oren en todo tiempo en el Espíritu, y así, velen con toda perseverancia y súplica por todos los santos. 19Oren también por mí, para que me sea dada palabra al abrir mi boca, a fin de dar a conocer sin temor el misterio del evangelio, 20por el cual soy embajador en cadenas; que al proclamarlo hable sin temor, como debo hablar.
21Pero a fin de que también ustedes sepan mi situación y lo que hago, todo se lo hará saber Tíquico, amado hermano y fiel ministro en el Señor, 22a quien he enviado a ustedes precisamente para esto, para que sepan de nosotros y para que consuele sus corazones.
23Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de parte de Dios el Padre y del Señor Jesucristo. 24La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor incorruptible.

Salmo 24

Salmo de David.
1Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,
El mundo y los que en él habitan.
2Porque Él la fundó sobre los mares,
Y la asentó sobre los ríos.
3¿Quién subirá al monte del Señor?
¿Y quién podrá estar en Su lugar santo?
4El de manos limpias y corazón puro,
El que no ha alzado su alma a la falsedad
Ni jurado con engaño.
5Ese recibirá bendición del Señor,
Y justicia del Dios de su salvación.
6Tal es la generación de los que lo buscan,
De los que buscan Tu rostro, como Jacob. (Selah)
7¶Alcen, oh puertas, sus cabezas,
Álcense, puertas eternas,
Para que entre el Rey de la gloria.
8¿Quién es este Rey de la gloria?
El Señor, fuerte y poderoso;
El Señor, poderoso en batalla.
9Álcen, oh puertas, sus cabezas,
Álcenlas, puertas eternas,
Para que entre el Rey de la gloria.
10¿Quién es este Rey de la gloria?
El Señor de los ejércitos,
Él es el Rey de la gloria. (Selah)

Proverbios 19

1Mejor es el pobre que anda en su integridad
Que el de labios perversos y necio.
2Tampoco es bueno para una persona carecer de conocimiento,
Y el que se apresura con los pies peca.
3La insensatez del hombre pervierte su camino,
Y su corazón se irrita contra el Señor.
4La riqueza añade muchos amigos,
Pero el pobre es separado de su amigo.
5El testigo falso no quedará sin castigo,
Y el que cuenta mentiras no escapará.
6Muchos buscan el favor del generoso,
Y todo hombre es amigo del que da.
7Todos los hermanos del pobre lo aborrecen,
¡Cuánto más sus amigos se alejarán de él!
Los persigue con palabras, pero ellos se han ido.
8El que adquiere cordura ama su alma;
El que guarda la prudencia hallará el bien.
9El testigo falso no quedará sin castigo,
Y el que cuenta mentiras perecerá.
10Al necio no conviene la vida de lujo;
Mucho menos a un siervo gobernar a los príncipes.
11La discreción del hombre le hace lento para la ira,
Y su gloria es pasar por alto una ofensa.
12Como rugido de león es la ira del rey,
Y su favor como rocío sobre la hierba.
13El hijo necio es ruina de su padre,
Y gotera constante las contiendas de una esposa.
14Casa y riqueza son herencia de los padres,
Pero la mujer prudente viene del Señor.
15La pereza hace caer en profundo sueño,
Y el alma ociosa sufrirá hambre.
16El que guarda el mandamiento guarda su alma,
Pero el que desprecia sus caminos morirá.
17El que se apiada del pobre presta al Señor,
Y Él lo recompensará por su buena obra.
18Disciplina a tu hijo mientras hay esperanza,
Pero no desee tu alma causarle la muerte.
19El hombre de gran ira llevará el castigo,
Porque si tú lo rescatas, tendrás que hacerlo de nuevo.
20Escucha el consejo y acepta la corrección,
Para que seas sabio el resto de tus días.
21Muchos son los planes en el corazón del hombre,
Mas el consejo del Señor permanecerá.
22Lo que es deseable en un hombre es su bondad,
Y es mejor ser pobre que mentiroso.
23El temor del Señor conduce a la vida,
Para poder dormir satisfecho, sin ser tocado por el mal.
24El perezoso mete su mano en el plato,
Y ni aun a su boca la llevará.
25Golpea al insolente y el ingenuo se volverá astuto,
Pero reprende al que tiene inteligencia y ganará en conocimiento.
26El que asalta a su padre y echa fuera a su madre
Es un hijo que trae vergüenza y desgracia.
27Cesa, hijo mío, de escuchar la instrucción,
Y te desviarás de las palabras de sabiduría.
28El testigo perverso se burla de la justicia,
Y la boca de los impíos esparce iniquidad.
29Los juicios están preparados para los insolentes,
Y los azotes para la espalda de los necios.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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