DEVOCIONAL

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Día 176 de 365 · 25 de junio

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1 Crónicas 13

1Entonces David consultó con los capitanes de millares y de centenas, es decir, con todos los jefes. 2Y David dijo a toda la asamblea de Israel: «Si les parece bien, y si es del Señor nuestro Dios, enviemos mensaje a todas partes, a nuestros parientes que permanecen en toda la tierra de Israel, y también a los sacerdotes y a los levitas que están con ellos en sus ciudades y tierras de pastos, para que se reúnan con nosotros; 3y traigamos a nuestro lado el arca de nuestro Dios, porque no la consultamos en los días de Saúl». 4Toda la asamblea dijo que así lo harían, porque esto pareció bien a todo el pueblo.
5Entonces David congregó a todo Israel, desde Sihor de Egipto hasta la entrada de Hamat, para traer el arca de Dios de Quiriat Jearim. 6David subió con todo Israel a Baala, es decir, a Quiriat Jearim, que pertenece a Judá, para hacer subir desde allí el arca de Dios el Señor, que está sobre los querubines, donde se invoca Su nombre. 7Llevaron el arca de Dios de la casa de Abinadab en un carro nuevo, y Uza y Ahío guiaban el carro. 8David y todo Israel se regocijaban delante de Dios con todas sus fuerzas, con cánticos y liras, arpas, panderos, címbalos y trompetas.
9Pero cuando llegaron a la era de Quidón, Uza extendió su mano para sostener el arca, porque los bueyes casi la volcaron. 10Y se encendió la ira del Señor contra Uza, y lo hirió porque había extendido su mano al arca; y allí murió delante de Dios. 11Entonces David se enojó porque el Señor había estallado en ira contra Uza; y llamó aquel lugar Pérez Uza hasta el día de hoy. 12David tuvo temor a Dios aquel día, y dijo: «¿Cómo puedo traer a mí el arca de Dios?». 13Así que David no llevó consigo el arca a la ciudad de David, sino que la hizo llevar a la casa de Obed Edom el geteo. 14Así que el arca de Dios permaneció tres meses en la casa de la familia de Obed Edom; y el Señorbendijo a la familia de Obed Edom y todo lo que tenía.

1 Crónicas 14

1Hiram, rey de Tiro, envió mensajeros a David, con madera de cedro, albañiles y carpinteros, para edificarle una casa. 2Y comprendió David que el Señor lo había confirmado por rey sobre Israel, y que su reino había sido exaltado en gran manera por amor a su pueblo Israel.
3En Jerusalén David tomó más mujeres, y tuvo David más hijos e hijas. 4Estos son los nombres de los hijos que le nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón, 5Ibhar, Elisúa, Elpelet, 6Noga, Nefeg, Jafía, 7Elisama, Beeliada y Elifelet.
8Al oír los filisteos que David había sido ungido rey sobre todo Israel, todos los filisteos subieron en busca de David. Pero cuando David se enteró, salió contra ellos. 9Pues los filisteos habían venido y hecho una incursión en el valle de Refaim. 10David consultó a Dios: «¿Subiré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano?». Y el Señor le dijo: «Sube, porque los entregaré en tu mano». 11Entonces subieron a Baal Perazim, y David los derrotó allí. Y dijo David: «Dios ha abierto brecha entre mis enemigos por mi mano, como brecha de aguas». Por eso llamó aquel lugar Baal Perazim. 12Los filisteos abandonaron allí sus dioses, y David ordenó que fueran quemados.
13Después los filisteos hicieron de nuevo otra incursión en el valle. 14David volvió a consultar a Dios, y Dios le dijo: «No subas contra ellos; dales un rodeo por detrás, y sal a ellos frente a las balsameras. 15Y cuando oigas el sonido de marcha en las copas de las balsameras, entonces saldrás a la batalla, porque Dios ya habrá salido delante de ti para herir al ejército de los filisteos». 16David hizo tal como Dios le había mandado, e hirieron al ejército de los filisteos desde Gabaón hasta Gezer. 17La fama de David se extendió por todas aquellas tierras, y el Señorpuso el terror de David sobre todas las naciones.

Filipenses 2

1Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, 2hagan completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito.
3No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, 4no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.
5Haya, pues, en ustedes esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, 6el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, 7sino que se despojó a Sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. 8Y hallándose en forma de hombre, se humilló Él mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, 10para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, 11y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
12Así que, amados míos, tal como siempre han obedecido, no solo en mi presencia, sino ahora mucho más en mi ausencia, ocúpense en su salvación con temor y temblor. 13Porque Dios es quien obra en ustedes tanto el querer como el hacer, para Su buena intención.
14Hagan todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones, 15para que sean irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual ustedes resplandecen como luminares en el mundo, 16sosteniendo firmemente la palabra de vida, a fin de que yo tenga motivo para gloriarme en el día de Cristo, ya que no habré corrido en vano ni habré trabajado en vano.
17Pero aunque yo sea derramado como libación sobre el sacrificio y servicio de su fe, me regocijo y comparto mi gozo con todos ustedes. 18Y también ustedes, les ruego, regocíjense de la misma manera, y compartan su gozo conmigo.
19Pero espero en el Señor Jesús enviarles pronto a Timoteo, a fin de que yo también sea alentado al saber de la condición de ustedes. 20Pues a nadie más tengo del mismo sentir y que esté sinceramente interesado en el bienestar de ustedes. 21Porque todos buscan sus propios intereses, no los de Cristo Jesús. 22Pero ustedes conocen los probados méritos de Timoteo, que sirvió conmigo en la propagación del evangelio como un hijo sirve a su padre.
23Por tanto, a este espero enviárselo inmediatamente tan pronto vea cómo van las cosas conmigo; 24y confío en el Señor que también yo mismo iré pronto. 25Pero creí necesario enviarles a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de lucha, quien también es su mensajero y servidor para mis necesidades. 26Porque él los extrañaba a todos, y estaba angustiado porque ustedes habían oído que se había enfermado. 27Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir. Pero Dios tuvo misericordia de él, y no solo de él, sino también de mí, para que yo no tuviera tristeza sobre tristeza.
28Así que lo he enviado con mayor solicitud, para que al verlo de nuevo, se regocijen y yo esté más tranquilo en cuanto a ustedes. 29Recíbanlo, pues, en el Señor con todo gozo, y tengan en alta estima a los que son como él. 30Porque estuvo al borde de la muerte por la obra de Cristo, arriesgando su vida para completar lo que faltaba en el servicio de ustedes hacia mí.

Salmo 26

Salmo de David.
1Hazme justicia, oh Señor, porque yo en mi integridad he andado,
Y en el Señor he confiado sin titubear.
2Examíname, oh Señor, y pruébame;
Escudriña mi mente y mi corazón.
3Porque delante de mis ojos está Tu misericordia,
Y en Tu verdad he andado.
4Con los falsos no me he sentado,
Ni con los hipócritas iré.
5Aborrezco la reunión de los malhechores,
Y no me sentaré con los impíos.
6Lavaré en inocencia mis manos,
Y andaré alrededor de Tu altar, oh Señor,
7Proclamando con voz de acción de gracias
Y contando todas Tus maravillas.
8¶Oh Señor, yo amo la habitación de Tu casa,
Y el lugar donde habita Tu gloria.
9No juntes mi alma con pecadores,
Ni mi vida con hombres sanguinarios,
10En cuyas manos hay intrigas,
Y cuya diestra está llena de sobornos.
11Pero yo en mi integridad andaré;
Redímeme, y ten piedad de mí.
12Sobre tierra firme está mi pie;
En las congregaciones bendeciré al Señor.

Proverbios 21

1 Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor;
Él lo dirige donde le place.
2Todo camino del hombre es recto ante sus ojos,
Pero el Señor sondea los corazones.
3El hacer justicia y derecho
Es más deseado por el Señor que el sacrificio.
4Los ojos altivos y el corazón arrogante,
Y la lámpara de los impíos son pecado.
5Los proyectos del diligente ciertamente son ventaja,
Pero todo el que se apresura, ciertamente llega a la pobreza.
6Conseguir tesoros con lengua mentirosa
Es un vapor fugaz, es buscar la muerte.
7La violencia de los impíos los arrastrará,
Porque se niegan a obrar con justicia.
8Torcido es el camino del pecador
Mas el proceder del limpio es recto.
9Mejor es vivir en un rincón del terrado
Que en una casa con mujer rencillosa.
10El alma del impío desea el mal;
Su prójimo no halla favor a sus ojos.
11Cuando el insolente es castigado, el simple se hace sabio;
Pero cuando se instruye al sabio, adquiere conocimiento.
12El justo observa la casa del impío,
Llevando al impío a la ruina.
13El que cierra su oído al clamor del pobre,
También él clamará y no recibirá respuesta.
14Una dádiva en secreto aplaca la ira,
Y el soborno bajo el manto, el furor violento.
15El cumplimiento de la justicia es gozo para el justo,
Pero terror para los que obran iniquidad.
16El hombre que se aparta del camino del saber
Reposará en la asamblea de los muertos.
17El que ama el placer será pobre;
El que ama el vino y los ungüentos no se enriquecerá.
18El impío es rescate para el justo,
Y el malvado está en lugar de los rectos.
19Mejor es habitar en tierra desierta
Que con mujer rencillosa y molesta.
20Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio,
Pero el necio todo lo disipa.
21El que sigue la justicia y la lealtad
Halla vida, justicia y honor.
22El sabio escala la ciudad de los poderosos
Y derriba la fortaleza en que confiaban.
23El que guarda su boca y su lengua,
Guarda su alma de angustias.
24«Altivo», «arrogante» y «escarnecedor», son los nombres
Del que obra con orgullo insolente.
25El deseo del perezoso lo mata,
Porque sus manos rehúsan trabajar;
26Todo el día codicia,
Mientras el justo da y nada retiene.
27El sacrificio de los impíos es abominación,
Cuánto más trayéndolo con mala intención.
28El testigo falso perecerá,
Pero el hombre que escucha la verdad, hablará siempre.
29El hombre impío muestra audacia en su rostro,
Pero el recto asegura su camino.
30No vale sabiduría, ni entendimiento,
Ni consejo, ante el Señor.
31Se prepara al caballo para el día de la batalla,
Pero la victoria es del Señor.

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