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Día 177 de 365 · 26 de junio

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1 Crónicas 15

1David hizo casas para sí en la ciudad de David, y preparó un lugar para el arca de Dios y levantó una tienda para ella. 2Entonces David dijo: «Nadie ha de llevar el arca de Dios sino los levitas; porque el Señor los escogió para llevar el arca de Dios y servirle a Él para siempre». 3David congregó a todo Israel en Jerusalén para subir el arca del Señor al lugar que había preparado para ella. 4También David reunió a los hijos de Aarón y a los levitas: 5de los hijos de Coat: Uriel el jefe, y 120 de sus parientes; 6de los hijos de Merari: Asaías el jefe, y 220 de sus parientes; 7de los hijos de Gersón: Joel el jefe, y 130 de sus parientes; 8de los hijos de Elizafán: Semaías el jefe, y 200 de sus parientes; 9de los hijos de Hebrón: Eliel el jefe, y 80 de sus parientes; 10de los hijos de Uziel: Aminadab el jefe, y 112 de sus parientes.
11Entonces David hizo llamar a los sacerdotes Sadoc y Abiatar y a los levitas Uriel, Asaías, Joel, Semaías, Eliel y Aminadab, 12y les dijo: «Ustedes son los jefes de las casas paternas de los levitas. Santifíquense, tanto ustedes como sus parientes, para que suban el arca del Señor, Dios de Israel, al lugar que le he preparado. 13Puesto que ustedes no la llevaron la primera vez, el Señor nuestro Dios estalló en ira contra nosotros, ya que no lo buscamos conforme a la ordenanza».
14Se santificaron, pues, los sacerdotes y los levitas para subir el arca del Señor, Dios de Israel. 15Los hijos de los levitas llevaron el arca de Dios sobre sus hombros, con las barras puestas, como Moisés había ordenado conforme a la palabra del Señor.
16Entonces David habló a los jefes de los levitas para que designaran a sus parientes los cantores, con instrumentos de música, arpas, liras y címbalos muy resonantes, alzando la voz con alegría. 17Y los levitas designaron a Hemán, hijo de Joel; y de sus parientes, a Asaf, hijo de Berequías; y de los hijos de Merari, sus parientes, a Etán, hijo de Cusaías, 18y con ellos en segundo lugar a sus parientes: Zacarías, Ben, Jaaziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Benaía, Maasías, Matatías, Elifelehu, Micnías, Obed Edom y Jeiel, los porteros.
19Los cantores Hemán, Asaf y Etán fueron designados para hacer resonar címbalos de bronce; 20Zacarías, Aziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Maasías y Benaía, con arpas templadas para alamot; 21Matatías, Elifelehu, Micnías, Obed Edom, Jeiel y Azazías, para dirigir con liras templadas para el seminit. 22Quenanías, jefe de los levitas, estaba a cargo del canto; él dirigía el canto, porque era hábil. 23Berequías y Elcana eran porteros del arca. 24Sebanías, Josafat, Natanael, Amasai, Zacarías, Benaía y Eliezer, los sacerdotes, tocaban las trompetas delante del arca de Dios. Obed Edom y Jehías también eran porteros del arca.
25Fue, pues, David con los ancianos de Israel y los capitanes sobre miles a traer con alegría el arca del pacto del Señor desde la casa de Obed Edom. 26Y como Dios ayudaba a los levitas que llevaban el arca del pacto del Señor, ellos sacrificaron siete novillos y siete carneros. 27David iba vestido de un manto de lino fino, también todos los levitas que llevaban el arca, asimismo los cantores y Quenanías, director de canto entre los cantores. David además llevaba encima un efod de lino. 28Así todo Israel iba subiendo el arca del pacto del Señor con aclamaciones, con sonido de bocina, con trompetas, con címbalos muy resonantes, con arpas y liras.
29Y sucedió que cuando el arca del pacto del Señorentró en la ciudad de David, Mical, hija de Saúl, miró por la ventana, y vio al rey David saltando y regocijándose; y lo despreció en su corazón.

1 Crónicas 16

1El arca de Dios la trajeron y la colocaron en medio de la tienda que David había levantado para ella, y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz delante de Dios. 2Cuando David terminó de ofrecer el holocausto y las ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre del Señor. 3Y repartió a todos en Israel, tanto hombre como mujer, a cada uno una torta de pan, una porción de carne y una torta de pasas.
4Designó a algunos levitas como ministros delante del arca del Señor, para que celebraran, dieran gracias y alabaran al Señor, Dios de Israel: 5Asaf el jefe, y segundo después de él, Zacarías; después Jeiel, Semiramot, Jehiel, Matatías, Eliab, Benaía, Obed Edom y Jeiel, con instrumentos musicales, arpas, liras. También Asaf tocaba címbalos muy resonantes, 6y los sacerdotes Benaía y Jahaziel tocaban trompetas continuamente delante del arca del pacto de Dios.
7Entonces en aquel día David, por primera vez, puso en manos de Asaf y sus parientes este salmo para dar gracias al Señor:
8Den gracias al Señor, invoquen Su nombre;
Den a conocer Sus obras entre los pueblos.
9Cántenle, cántenle alabanzas;
Hablen de todas Sus maravillas.
10Gloríense en Su santo nombre;
Alégrese el corazón de los que buscan al Señor.
11Busquen al Señor y Su fortaleza;
Busquen Su rostro continuamente.
12Recuerden las maravillas que Él ha hecho,
Sus prodigios y los juicios de Su boca,
13Oh simiente de Israel, Su siervo,
Hijos de Jacob, Sus escogidos.
14Él es el Señor nuestro Dios;
Sus juicios están en toda la tierra.
15Acuérdense de Su pacto para siempre,
De la palabra que ordenó a mil generaciones,
16 Del pacto que hizo con Abraham,
Y de Su juramento a Isaac.
17También lo confirmó a Jacob por estatuto,
A Israel como pacto eterno,
18Diciendo: «A ti te daré la tierra de Canaán
Como porción de la heredad de ustedes».
19Cuando eran pocos en número,
Muy pocos, y extranjeros en ella,
20Y vagaban de nación en nación
Y de un reino a otro pueblo,
21Él no permitió que nadie los oprimiera,
Y por amor a ellos reprendió a reyes, diciendo:
22«No toquen a Mis ungidos,
Ni hagan mal a Mis profetas».
23Canten al Señor, toda la tierra;
Proclamen de día en día las buenas nuevas de Su salvación.
24Cuenten Su gloria entre las naciones,
Sus maravillas entre todos los pueblos.
25Porque grande es el Señor, y muy digno de ser alabado;
Temible es Él también sobre todos los dioses.
26Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos,
Mas el Señor hizo los cielos.
27Gloria y majestad están delante de Él;
Poder y alegría en Su morada.
28Tributen al Señor, oh familias de los pueblos,
Tributen al Señor gloria y poder.
29Tributen al Señor la gloria debida a Su nombre;
Traigan ofrenda, y vengan delante de Él;
Adoren al Señor en la majestad de la santidad.
30Tiemblen ante Su presencia, toda la tierra;
Ciertamente el mundo está bien afirmado, será inconmovible.
31Alégrense los cielos y regocíjese la tierra;
Y digan entre las naciones: «El Señor reina».
32Ruja el mar y cuanto contiene;
Regocíjese el campo y todo lo que en él hay.
33Entonces los árboles del bosque cantarán con gozo delante del Señor;
Porque viene a juzgar la tierra.
34Den gracias al Señor, porque Él es bueno;
Porque para siempre es Su misericordia.
35Entonces digan: «Sálvanos, oh Dios de nuestra salvación,
Y júntanos y líbranos de las naciones,
Para que demos gracias a Tu santo nombre,
Y nos gloriemos en Tu alabanza».
36Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
Desde la eternidad hasta la eternidad.
Entonces todo el pueblo dijo: «Amén»; y alabó al Señor.
37Y David dejó allí, delante del arca del pacto del Señor, a Asaf y a sus parientes para ministrar continuamente delante del arca, según demandaba el trabajo de cada día. 38También dejó como porteros a Obed Edom con sus sesenta y ocho parientes, a Obed Edom, también hijo de Jedutún, y a Hosa.
39David dejó a Sadoc el sacerdote y a sus parientes los sacerdotes delante del tabernáculo del Señor en el lugar alto que estaba en Gabaón, 40para ofrecer continuamente holocaustos al Señor sobre el altar del holocausto, por la mañana y por la noche, conforme a todo lo que está escrito en la ley del Señor, que Él ordenó a Israel. 41Con ellos estaban Hemán y Jedutún, y los demás que fueron escogidos, que fueron designados por nombre, para dar gracias al Señor, porque para siempre es Su misericordia. 42Y con ellos estaban Hemán y Jedutún con trompetas y címbalos para los que harían resonancia, y con instrumentos para los cánticos de Dios, y designó a los hijos de Jedutún como porteros. 43Entonces todo el pueblo se fue, cada uno a su casa, y David se volvió para bendecir su casa.

Filipenses 3

1Por lo demás, hermanos míos, regocíjense en el Señor. A mí no me es molesto escribirles otra vez lo mismo, y para ustedes es motivo de seguridad. 2Cuídense de esos perros, cuídense de los malos obreros, cuídense de la falsa circuncisión.
3Porque nosotros somos la verdadera circuncisión, que adoramos en el Espíritu de Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no poniendo la confianza en la carne, 4aunque yo mismo podría confiar también en la carne. Si algún otro cree tener motivo para confiar en la carne, yo mucho más: 5circuncidado a los ocho días de nacer, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; 6en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia de la ley, hallado irreprensible. 7Pero todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida por amor de Cristo.
8Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por Él lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo, 9y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe, 10y conocerlo a Él, el poder de Su resurrección y la participación en Sus padecimientos, llegando a ser como Él en Su muerte, 11a fin de llegar a la resurrección de entre los muertos.
12No es que ya lo haya alcanzado o que ya haya llegado a ser perfecto, sino que sigo adelante, a fin de poder alcanzar aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús. 13Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado. Pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, 14prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
15Así que todos los que somos perfectos, tengamos esta misma actitud; y si en algo tienen una actitud distinta, eso también se lo revelará Dios. 16Sin embargo, continuemos viviendo según la misma norma que hemos alcanzado.
17Hermanos, sean imitadores míos, y observen a los que andan según el ejemplo que tienen en nosotros. 18Porque muchos andan como les he dicho muchas veces, y ahora se lo digo aun llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo, 19cuyo fin es perdición, cuyo dios es su apetito y cuya gloria está en su vergüenza, los cuales piensan solo en las cosas terrenales.
20Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo, 21el cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en conformidad al cuerpo de Su gloria, por el ejercicio del poder que tiene aun para sujetar todas las cosas a Él mismo.

Salmo 27

Salmo de David.
1El Señor es mi luz y mi salvación;
¿A quién temeré?
El Señor es la fortaleza de mi vida;
¿De quién tendré temor?
2Cuando los malhechores vinieron sobre mí para devorar mis carnes,
Ellos, mis adversarios y mis enemigos, tropezaron y cayeron.
3Si un ejército acampa contra mí,
No temerá mi corazón;
Si contra mí se levanta guerra,
A pesar de ello, yo estaré confiado.
4¶Una cosa he pedido al Señor, y esa buscaré:
Que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida,
Para contemplar la hermosura del Señor
Y para meditar en Su templo.
5Porque en el día de la angustia me esconderá en Su tabernáculo;
En lo secreto de Su tienda me ocultará;
Sobre una roca me pondrá en alto.
6Entonces será levantada mi cabeza sobre mis enemigos que me cercan,
Y en Su tienda ofreceré sacrificios con voces de júbilo;
Cantaré, sí, cantaré alabanzas al Señor.
7¶Escucha, oh Señor, mi voz cuando clamo;
Ten piedad de mí, y respóndeme.
8 Cuando dijiste: «Busquen Mi rostro», mi corazón te respondió:
«Tu rostro, Señor, buscaré».
9No escondas Tu rostro de mí;
No rechaces con ira a Tu siervo;
Tú has sido mi ayuda.
No me abandones ni me desampares,
Oh Dios de mi salvación.
10Porque aunque mi padre y mi madre me hayan abandonado,
El Señor me recogerá.
11¶Señor, enséñame Tu camino,
Y guíame por senda llana
Por causa de mis enemigos.
12No me entregues a la voluntad de mis adversarios;
Porque testigos falsos se han levantado contra mí,
Y los que respiran violencia.
13 Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que había de ver la bondad del Señor
En la tierra de los vivientes.
14Espera al Señor;
Esfuérzate y aliéntese tu corazón.
Sí, espera al Señor.

Proverbios 22

1Más vale el buen nombre que las muchas riquezas,
Y el favor que la plata y el oro.
2El rico y el pobre tienen un lazo común:
A ambos los hizo el Señor.
3El prudente ve el mal y se esconde,
Pero los simples siguen adelante y son castigados.
4La recompensa de la humildad y el temor del Señor
Son la riqueza, el honor y la vida.
5Espinos y lazos hay en el camino del perverso;
El que cuida su alma se alejará de ellos.
6Instruye al niño en el camino que debe andar,
Y aun cuando sea viejo no se apartará de él.
7El rico domina a los pobres,
Y el deudor es esclavo del acreedor.
8El que siembra iniquidad segará vanidad,
Y la vara de su furor perecerá.
9El generoso será bendito,
Porque da de su pan al pobre.
10Echa fuera al insolente y saldrá la discordia,
Y cesarán también los pleitos y la ignominia.
11El que ama la pureza de corazón
Tiene gracia en sus labios, y el rey es su amigo.
12Los ojos del Señor guardan el conocimiento,
Pero Él confunde las palabras del engañador.
13El perezoso dice: «Hay un león afuera;
Seré muerto en las calles».
14Fosa profunda es la boca de las mujeres extrañas;
El que es maldito del Señor caerá en ella.
15La necedad está ligada al corazón del niño,
Pero la vara de la disciplina lo alejará de ella.
16El que oprime al pobre para engrandecerse,
O da al rico, solo llegará a la pobreza.
17¶Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios,
Y aplica tu corazón a mi conocimiento;
18Porque te será agradable si las guardas dentro de ti,
Para que estén listas en tus labios.
19Para que tu confianza esté en el Señor,
Te he instruido hoy a ti también.
20¿No te he escrito cosas excelentes
De consejo y conocimiento,
21Para hacerte saber la certeza de las palabras de verdad
A fin de que respondas correctamente al que te ha enviado?
22¶No robes al pobre, porque es pobre,
Ni aplastes al afligido en la puerta;
23Porque el Señor defenderá su causa
Y quitará la vida de los que los despojan.
24¶No te asocies con el hombre iracundo,
Ni andes con el hombre violento,
25No sea que aprendas sus maneras
Y tiendas lazo para ti mismo.
26¶No estés entre los que dan fianzas,
Entre los que salen de fiadores de préstamos.
27Si no tienes con qué pagar,
¿Por qué han de quitarte la cama de debajo de ti?
28¶No muevas el lindero antiguo
Que pusieron tus padres.
29¶¿Has visto un hombre diestro en su trabajo?
Estará delante de los reyes;
No estará delantede hombres sin importancia.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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