DEVOCIONAL

Lee la Biblia en un año.

Día 178 de 365 · 27 de junio

TAMAÑO

1 Crónicas 17

1Cuando David ya moraba en su casa, le dijo al profeta Natán: «Yo habito en una casa de cedro, pero el arca del pacto del Señor está bajo una tienda».
2Entonces Natán dijo a David: «Haga todo lo que está en su corazón, porque Dios está con usted». 3Esa misma noche la palabra de Dios vino a Natán y le dijo: 4«Ve y dile a Mi siervo David: “Así dice el Señor: ‘Tú no me edificarás casa para que Yo habite en ella. 5No he morado en una casa desde el día en que hice subir a Israel hasta hoy, sino que he ido de tienda en tienda y de morada en morada. 6En todos los lugares donde he andado con todo Israel, ¿he hablado alguna palabra con alguien de los jueces de Israel, a quienes mandé apacentar a Mi pueblo, diciéndoles: “Por qué ustedes no me han edificado una casa de cedro?” ’ ”.
7»Ahora pues, así dirás a Mi siervo David: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Yo te tomé del pastizal, de seguir las ovejas, para que fueras príncipe sobre Mi pueblo Israel. 8He estado contigo por dondequiera que has ido y he exterminado a todos tus enemigos de delante de ti, y haré de ti un nombre como el nombre de los grandes que hay en la tierra. 9Asignaré también un lugar para Mi pueblo Israel, y lo plantaré allí para que habite en su propio lugar y no sea removido más. Tampoco los malvados los oprimirán más como antes, 10como desde los días que ordené que hubiera jueces sobre Mi pueblo Israel; y someteré a todos tus enemigos. Además te hago saber que el Señor te edificará una casa. 11Y sucederá que cuando se cumplan tus días para que vayas a estar con tus padres, levantaré a uno de tus descendientes después de ti, que será de tus hijos; y estableceré su reino. 12Él me edificará una casa, y Yo estableceré su trono para siempre. 13Yo seré padre para él y él será hijo para Mí; y no quitaré de él Mi misericordia, como la quité de aquel que estaba antes de ti. 14Sino que lo confirmaré en Mi casa y en Mi reino para siempre, y su trono será establecido para siempre’ ” ». 15Conforme a todas estas palabras y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.
16Entonces el rey David entró y se presentó delante del Señor, y dijo: «¿Quién soy yo, oh Señor Dios, y qué es mi casa para que me hayas traído hasta aquí? 17Y aun esto fue poco ante Tus ojos, oh Dios, pues también has hablado de la casa de Tu siervo concerniente a un futuro lejano, y me has considerado conforme a la medida de un hombre excelso, oh Señor Dios. 18¿Qué más te puede decir David en cuanto al honor concedido a Tu siervo? Porque Tú conoces a Tu siervo. 19Oh Señor, por amor a Tu siervo y según Tu corazón, Tú has hecho esta gran cosa para manifestar todas estas grandezas. 20Oh Señor, no hay nadie como Tú, ni hay Dios fuera de Ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos. 21¿Y qué otra nación en la tierra es como Tu pueblo Israel, al cual Dios vino a redimir como pueblo para Sí, a fin de darte un nombre por medio de cosas grandes y terribles, al echar naciones de delante de Tu pueblo, al que rescataste de Egipto? 22Pues hiciste a Tu pueblo Israel pueblo Tuyo para siempre, y Tú, Señor, has venido a ser su Dios.
23»Y ahora, Señor, que la palabra que Tú has hablado acerca de Tu siervo y acerca de su casa sea afirmada para siempre. Haz según has hablado. 24Y sea confirmado y engrandecido Tu nombre para siempre, al decirse: “El Señor de los ejércitos, el Dios de Israel, es Dios para Israel; y que la casa de Tu siervo David sea establecida delante de Ti”. 25Porque Tú, Dios mío, has revelado a Tu siervo que le edificarás una casa; por tanto Tu siervo ha hallado ánimo para orar delante de Ti. 26Ahora pues, Señor, Tú eres Dios, y has prometido bien a Tu siervo. 27Y ahora, ten a bien bendecir la casa de Tu siervo, a fin de que permanezca para siempre delante de Ti; porque Tú, Señor, lahas bendecido, y es bendecida para siempre».

1 Crónicas 18

1Después de esto, David derrotó a los filisteos y los sometió, y tomó Gat y sus aldeas de mano de los filisteos. 2También derrotó a Moab, y los moabitas fueron siervos de David, trayéndole tributo. 3David derrotó además a Hadad Ezer, rey de Soba, cerca de Hamat, cuando este iba a establecer su dominio en el río Éufrates. 4David le tomó 1,000 carros y 7,000 hombres de a caballo y 20,000 soldados de a pie; David desjarretó todos los caballos de los carros, pero dejó suficientes caballos para 100 carros.
5Cuando vinieron los arameos de Damasco en ayuda de Hadad Ezer, rey de Soba, David mató a 22,000 hombres de los arameos. 6Entonces David puso guarniciones en Aram de Damasco; y los arameos fueron siervos de David, trayéndole tributo. Y el Señor ayudaba a David dondequiera que iba. 7David tomó los escudos de oro que llevaban los siervos de Hadad Ezer, y los trajo a Jerusalén. 8Asimismo David tomó una gran cantidad de bronce de Tibhat y de Cun, ciudades de Hadad Ezer, con el cual Salomón hizo el mar de bronce, las columnas y los utensilios de bronce.
9Cuando Tou, rey de Hamat, oyó que David había derrotado a todo el ejército de Hadad Ezer, rey de Soba, 10envió a su hijo Adoram al rey David para saludarlo y bendecirlo, porque había peleado contra Hadad Ezer y lo había derrotado, pues Hadad Ezer había estado en guerra con Tou. Y Adoram trajo toda clase de objetos de oro, de plata y de bronce. 11Estos el rey David dedicó también al Señor, junto con la plata y el oro que había tomado de todas estas naciones: de Edom, Moab, Amón, Filistea y Amalec.
12Además, Abisai, hijo de Sarvia, derrotó a 18,000 edomitas en el valle de la Sal. 13Puso guarniciones en Edom, y todos los edomitas fueron siervos de David. Y el Señor daba la victoria a David dondequiera que iba.
14David reinó sobre todo Israel, y administraba justicia y derecho a todo su pueblo. 15Joab, hijo de Sarvia, era comandante del ejército; y Josafat, hijo de Ahilud, era cronista; 16Sadoc, hijo de Ahitob, y Abimelec, hijo de Abiatar, eran sacerdotes, y Savsá era escriba; 17Benaía, hijo de Joiada, era jefe de los cereteos y peleteos; y los hijos de David eranlos primeros junto al rey.

Filipenses 4

1Así que, hermanos míos, amados y añorados, gozo y corona mía, estén así firmes en el Señor, amados.
2Ruego a Evodia y a Síntique, que vivan en armonía en el Señor. 3En verdad, fiel compañero, también te ruego que ayudes a estas mujeres que han compartido mis luchas en la causa del evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.
4Regocíjense en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocíjense! 5La bondad de ustedes sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. 6Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. 7Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús.
8Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto mediten. 9Lo que también han aprendido y recibido y oído y visto en mí, esto practiquen, y el Dios de paz estará con ustedes.
10Me alegré grandemente en el Señor de que ya al fin han reavivado su cuidado para conmigo. En verdad, antes se preocupaban, pero les faltaba la oportunidad. 11No que hable porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación.
12Sé vivir en pobreza, y sé vivir en prosperidad. En todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad. 13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. 14Sin embargo, han hecho bien en compartir conmigo en mi aflicción.
15Ustedes mismos también saben, filipenses, que al comienzo de la predicación del evangelio, después que partí de Macedonia, ninguna iglesia compartió conmigo en cuestión de dar y recibir, sino solamente ustedes. 16Porque aun a Tesalónica enviaron dádivas más de una vez para mis necesidades.
17No es que busque la dádiva en sí, sino que busco fruto que aumente en su cuenta. 18Pero lo he recibido todo y tengo abundancia. Estoy bien abastecido, habiendo recibido de Epafrodito lo que han enviado: fragante aroma, sacrificio aceptable, agradable a Dios. 19Y mi Dios proveerá a todas sus necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. 20A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
21Saluden a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo los saludan. 22Todos los santos los saludan, especialmente los de la casa de César.
23La gracia del Señor Jesucristo sea con el espíritu de ustedes.

Salmo 28

Salmo de David.
1A Ti clamo, oh Señor;
Roca mía, no seas sordo para conmigo,
No sea que si guardas silencio hacia mí,
Venga a ser semejante a los que descienden a la fosa.
2Escucha la voz de mis súplicas cuando a Ti pido auxilio;
Cuando levanto mis manos hacia el Lugar Santísimo de Tu santuario.
3No me arrastres con los impíos
Ni con los que obran iniquidad,
Que hablan de paz con su prójimo,
Mientras hay maldad en su corazón.
4Dales conforme a su obra y según la maldad de sus hechos;
Dales conforme a la obra de sus manos;
Págales su merecido.
5Porque no tienen en cuenta los hechos del Señor
Ni la obra de Sus manos,
Él los derribará y no los edificará.
6¶Bendito sea el Señor,
Porque ha oído la voz de mis súplicas.
7El Señor es mi fuerza y mi escudo;
En Él confía mi corazón, y soy socorrido;
Por tanto, mi corazón se regocija,
Y le daré gracias con mi cántico.
8El Señor es la fuerza de su pueblo,
Y Él es defensa salvadora de Su ungido.
9Salva a Tu pueblo y bendice a Tu heredad,
Pastoréalos y llévalos en Tus brazospara siempre.

Proverbios 23

1Cuando te sientes a comer con un gobernante,
Considera bien lo que está delante de ti,
2Y pon cuchillo a tu garganta
Si eres hombre de mucho apetito.
3No desees sus manjares,
Porque es alimento engañoso.
4¶No te fatigues en adquirir riquezas,
Deja de pensar en ellas.
5Cuando pones tus ojos en ella, ya no está.
Porque la riqueza ciertamente se hace alas
Como águila que vuela hacia los cielos.
6¶No comas el pan del egoísta,
Ni desees sus manjares;
7Pues como piensa dentro de sí, así es él.
Él te dice: «Come y bebe»,
Pero su corazón no está contigo.
8Vomitarás el bocado que has comido,
Y malgastarás tus cumplidos.
9¶No hables a oídos del necio,
Porque despreciará la sabiduría de tus palabras.
10¶No muevas el lindero antiguo,
Ni entres en la heredad de los huérfanos,
11Porque su Redentor es fuerte;
Él defenderá su causa contra ti.
12Aplica tu corazón a la instrucción
Y tus oídos a las palabras del conocimiento.
13¶No escatimes la disciplina del niño;
Aunque lo castigues con vara, no morirá.
14Lo castigarás con vara,
Y librarás su alma del Seol.
15¶Hijo mío, si tu corazón es sabio,
Mi corazón también se me alegrará;
16Y se regocijarán mis entrañas
Cuando tus labios hablen lo que es recto.
17¶No envidie tu corazón a los pecadores,
Antes vive siempre en el temor del Señor.
18Porque ciertamente hay un futuro,
Y tu esperanza no será cortada.
19Escucha, hijo mío, y sé sabio,
Y dirige tu corazón por el buen camino.
20No estés con los bebedores de vino,
Ni con los comilones de carne,
21Porque el borracho y el glotón se empobrecerán,
Y la vagancia se vestirá de harapos.
22¶Escucha a tu padre, que te engendró,
Y no desprecies a tu madre cuando envejezca.
23Compra la verdad y no la vendas,
Adquiere sabiduría, instrucción e inteligencia.
24¶El padre del justo se regocijará en gran manera,
Y el que engendra un sabio se alegrará en él.
25Alégrense tu padre y tu madre,
Y regocíjese la que te dio a luz.
26¶Dame, hijo mío, tu corazón,
Y que tus ojos se deleiten en mis caminos.
27Porque fosa profunda es la ramera
Y pozo angosto es la mujer desconocida.
28Ciertamente ella acecha como ladrón,
Y multiplica los infieles entre los hombres.
29¶¿De quién son los ayes? ¿De quién las tristezas?
¿De quién las luchas? ¿De quién las quejas?
¿De quién las heridas sin causa?
¿De quién los ojos enrojecidos?
30De los que se demoran mucho con el vino,
De los que van en busca de vinos mezclados.
31No mires al vino cuando rojea,
Cuando resplandece en la copa;
Entra suavemente,
32 Pero al final muerde como serpiente,
Y pica como víbora.
33Tus ojos verán cosas extrañas,
Y tu corazón proferirá perversidades.
34Y serás como el que se acuesta en medio del mar,
O como el que se acuesta en lo alto de un mástil.
35 Y dirás: «Me hirieron, pero no me dolió;
Me golpearon, pero no lo sentí.
Cuando despierte,
Volveré a buscar más».

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

EN PAUSAEl Admirable