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Día 179 de 365 · 28 de junio

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1 Crónicas 19

1Después de esto murió Nahas, rey de los amonitas, y su hijo reinó en su lugar. 2Y David dijo: «Seré bondadoso con Hanún, hijo de Nahas, porque su padre fue bondadoso conmigo». Envió, pues, David mensajeros para consolarlo por la muerte de su padre. Pero cuando los siervos de David llegaron a la tierra de los amonitas a ver a Hanún para consolarlo, 3los príncipes de los amonitas dijeron a Hanún: «¿Cree usted que David está honrando a su padre porque le ha enviado consoladores? ¿No han venido a usted sus siervos para reconocer, para destruir y para espiar la tierra?». 4Entonces Hanún tomó a los siervos de David y los rapó, les cortó los vestidos por la mitad hasta las caderas, y los despidió. 5Y algunos fueron y le avisaron a David acerca de los hombres. Y él envió gente a su encuentro, porque los hombres estaban muy humillados. Y el rey dijo: «Quédense en Jericó hasta que les crezca la barba, y después vuelvan».
6Al ver los amonitas que se habían hecho odiosos a David, Hanún y los amonitas enviaron 34 toneladas de plata para tomar a sueldo carros y hombres de a caballo de Mesopotamia, de Aram Maaca y de Soba. 7Tomaron a sueldo 32,000 carros, y al rey de Maaca y a su pueblo, los cuales vinieron y acamparon delante de Medeba. También los amonitas se reunieron desde sus ciudades y vinieron a la batalla. 8Cuando David se enteró, envió a Joab y a todo el ejército de los valientes. 9Y los amonitas salieron y se pusieron en orden de batalla a la entrada de la ciudad, y los reyes que habían venido estaban aparte en el campo.
10Viendo Joab que se le presentaba batalla por el frente y por la retaguardia, escogió de entre los mejores hombres de Israel y los puso en orden de batalla contra los arameos. 11Al resto del pueblo lo colocó al mando de su hermano Abisai; y se pusieron en orden de batalla contra los amonitas. 12Y dijo: «Si los arameos son demasiado fuertes para mí, entonces tú me ayudarás, y si los amonitas son demasiado fuertes para ti, entonces yo te ayudaré. 13Esfuérzate, y mostrémonos valientes por amor a nuestro pueblo y por amor a las ciudades de nuestro Dios; y que el Señor haga lo que le parezca bien». 14Entonces se acercó Joab con el pueblo que estaba con él para enfrentarse en combate con los arameos, y estos huyeron delante de él. 15Cuando los amonitas vieron que los arameos huían, ellos también huyeron delante de su hermano Abisai y entraron en la ciudad. Entonces Joab volvió a Jerusalén.
16Al ver los arameos que habían sido derrotados por Israel, enviaron mensajeros, y trajeron a los arameos que estaban al otro lado del Río, con Sofac, comandante del ejército de Hadad Ezer, al frente de ellos. 17Cuando se dio aviso a David, este reunió a todo Israel, cruzó el Jordán y llegó frente a ellos y se puso en orden de batalla contra ellos. Y cuando David se puso en orden de batalla para enfrentarse a los arameos, estos pelearon contra él. 18Pero los arameos huyeron delante de Israel, y David mató de los arameos a 7,000 hombres de los carros y 40,000 hombres de a pie, también dio muerte a Sofac, comandante del ejército. 19Cuando los siervos de Hadad Ezer vieron que habían sido derrotados porIsrael, hicieron la paz con David y le sirvieron. Y los arameos no quisieron ayudar más a los amonitas.

1 Crónicas 20

1En la primavera, en el tiempo en que los reyes salen a la guerra, Joab sacó el ejército y devastó la tierra de los amonitas, y fue y puso sitio a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén. Y Joab hirió a Rabá y la destruyó. 2David tomó la corona de la cabeza del rey de los amonitas, y halló que pesaba 34 kilos de oro y que tenía en ella una piedra preciosa; y fue puesta sobre la cabeza de David. Sacó además una gran cantidad de botín de la ciudad. 3Y a la gente que había en ella, la sacó y la puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y con hachas. Y así hizo David a todas las ciudades de los amonitas. Entonces regresó David con todo el pueblo a Jerusalén.
4Sucedió después de esto que hubo guerra en Gezer contra los filisteos. Entonces Sibecai el husatita mató a Sipai, uno de los descendientes de los gigantes, los cuales fueron dominados. 5De nuevo hubo guerra contra los filisteos, y Elhanán, hijo de Jair, mató a Lahmi, hermano de Goliat el geteo; el asta de su lanza era como un rodillo de tejedor. 6Y hubo guerra otra vez en Gat, donde había un hombre de gran estatura que tenía veinticuatro dedos, seis en cada mano y seis en cada pie; él también descendía de los gigantes. 7Cuando desafió a Israel, lo mató Jonatán, hijo de Simea, hermano de David. 8Estos descendían de los gigantes en Gat y cayeron por mano de David y por mano de sus siervos.

Colosenses 1

1Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, 2a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Gracia a ustedes y paz de parte de Dios nuestro Padre.
3Damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, orando siempre por ustedes, 4pues hemos oído de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen por todos los santos, 5a causa de la esperanza reservada para ustedes en los cielos. De esta esperanza ustedes oyeron antes en la palabra de verdad, el evangelio 6que ha llegado hasta ustedes. Así como en todo el mundo está dando fruto constantemente y creciendo, así lo ha estado haciendo también en ustedes, desde el día que oyeron y comprendieron la gracia de Dios en verdad.
7Así ustedes lo aprendieron de Epafras, nuestro amado consiervo, quien es fiel servidor de Cristo de parte nuestra, 8el cual también nos informó acerca del amor de ustedes en el Espíritu.
9Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos cesado de orar por ustedes, pidiendo que sean llenos del conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual, 10para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo, lo que le agrada, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios. 11Rogamos que ustedes sean fortalecidos con todo poder según la potencia de Su gloria, para obtener toda perseverancia y paciencia, con gozo 12dando gracias al Padre que nos ha capacitado para compartir la herencia de los santos en la Luz.
13Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de Su Hijo amado, 14en quien tenemos redención: el perdón de los pecados. 15Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
16Porque en Él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y para Él. 17Y Él es antes de todas las cosas, y en Él todas las cosas permanecen.
18Él es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin de que Él tenga en todo la primacía. 19Porque agradó al Padre que en Él habitara toda la plenitud, 20y por medio de Él reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de Su cruz, por medio de Él, repito, ya sean las que están en la tierra o las que están en los cielos.
21Y aunque ustedes antes estaban alejados y eran de ánimo hostil, ocupados en malas obras, 22sin embargo, ahora Dios los ha reconciliado en Cristo en Su cuerpo de carne, mediante Su muerte, a fin de presentarlos santos, sin mancha e irreprensibles delante de Él. 23Esto Él hará si en verdad permanecen en la fe bien cimentados y constantes, sin moverse de la esperanza del evangelio que han oído, que fue proclamado a toda la creación debajo del cielo, y del cual yo, Pablo, fui hecho ministro.
24Ahora me alegro de mis sufrimientos por ustedes, y en mi carne, completando lo que falta de las aflicciones de Cristo, hago mi parte por Su cuerpo, que es la iglesia. 25De esta iglesia fui hecho ministro conforme a la administración de Dios que me fue dada para beneficio de ustedes, a fin de llevar a cabo la predicación de la palabra de Dios, 26es decir, el misterio que ha estado oculto desde los siglos y generaciones, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos. 27A estos Dios quiso dar a conocer cuáles son las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en ustedes, la esperanza de la gloria.
28A Él nosotros proclamamos, amonestando a todos los hombres, y enseñando a todos los hombres con toda sabiduría, a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo. 29Con este fin también trabajo, esforzándome según Su poder que obra poderosamenteen mí.

Salmo 29

Salmo de David.
1Tributen al Señor, oh hijos de los poderosos,
Tributen al Señor gloria y poder.
2Tributen al Señor la gloria debida a Su nombre;
Adoren al Señor en la majestad de la santidad.
3¶Voz del Señor sobre las aguas.
El Dios de gloria truena,
El Señor está sobre las muchas aguas.
4La voz del Señor es poderosa,
La voz del Señor es majestuosa.
5La voz del Señor rompe los cedros;
Sí, el Señor hace pedazos los cedros del Líbano;
6Y como becerro hace saltar al monte Líbano;
Y al monte Sirión como cría de búfalo.
7La voz del Señor levanta llamas de fuego.
8La voz del Señor hace temblar el desierto;
El Señor hace temblar el desierto de Cades.
9La voz del Señor hace parir a las ciervas
Y deja los bosques desnudos,
Y en Su templo todo dice: «¡Gloria!».
10¶El Señor se sentó como Rey durante el diluvio;
Sí, como Rey se sienta el Señor para siempre.
11El Señor dará fuerza a Su pueblo;
El Señorbendecirá a Su pueblo con paz.

Proverbios 24

1No tengas envidia de los malvados,
Ni desees estar con ellos;
2Porque su corazón trama violencia,
Y sus labios hablan de hacer mal.
3¶Con sabiduría se edifica una casa,
Y con prudencia se afianza;
4Con conocimiento se llenan las cámaras
De todo bien preciado y deseable.
5¶El hombre sabio es fuerte,
Y el hombre de conocimiento aumenta su poder.
6Porque con dirección sabia harás la guerra,
Y en la abundancia de consejeros está la victoria.
7¶Muy alta está la sabiduría para el necio,
En la puerta de la ciudad no abre su boca.
8¶Al que planea hacer el mal,
Lo llamarán intrigante.
9El tramar necedad es pecado,
Y el insolente es abominación a los hombres.
10¶Si eres débil en día de angustia,
Tu fuerza es limitada.
11¶Libra a los que son llevados a la muerte,
Y retén a los que van con pasos vacilantes a la matanza.
12Si dices: «Mira, no sabíamos esto».
¿No lo tiene en cuenta el que sondea los corazones?
¿No lo sabe el que guarda tu alma?
¿No dará a cada hombre según su obra?
13¶Come miel, hijo mío, porque es buena;
Sí, la miel del panal es dulce a tu paladar.
14Debes saber que así es la sabiduría para tu alma;
Si la hallas, entonces habrá un futuro,
Y tu esperanza no será cortada.
15¶No aceches, oh impío, la morada del justo;
No destruyas su lugar de descanso;
16Porque el justo cae siete veces, y vuelve a levantarse,
Pero los impíos caerán en la desgracia.
17¶No te regocijes cuando caiga tu enemigo,
Y no se alegre tu corazón cuando tropiece;
18No sea que el Señor lo vea y le desagrade,
Y aparte de él Su ira.
19¶No te impacientes a causa de los malhechores
Ni tengas envidia de los impíos;
20Porque no habrá futuro para el malo.
La lámpara de los impíos será apagada.
21¶Hijo mío, teme al Señor y al rey;
No te asocies con los que son inestables;
22Porque de repente se levantará su desgracia,
Y la destrucción que vendrá de ambos, ¿quién la sabe?
23¶También estos son dichos de los sabios:
«Hacer acepción de personas en el juicio no es bueno».
24Al que dice al impío: «Eres justo»,
Lo maldecirán los pueblos, lo aborrecerán las naciones;
25Pero los que lo reprenden tendrán felicidad,
Y sobre ellos vendrá abundante bendición.
26Besa los labios
El que da una respuesta correcta.
27¶Ordena tus labores de fuera
Y tenlas listas para ti en el campo,
Y después edifica tu casa.
28¶No seas, sin causa, testigo contra tu prójimo,
Y no engañes con tus labios.
29No digas: «Como él me ha hecho, así le haré;
Pagaré al hombre según su obra».
30¶He pasado junto al campo del perezoso
Y junto a la viña del hombre falto de entendimiento,
31Y vi que todo estaba lleno de cardos,
Su superficie cubierta de ortigas,
Y su cerca de piedras, derribada.
32Cuando lo vi, reflexioné sobre ello;
Miré, y recibí instrucción.
33«Un poco de dormir, otro poco de dormitar,
Otro poco de cruzar las manos para descansar»,
34Y llegará tu pobreza como ladrón,
Y tu necesidad como hombre armado.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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