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Día 181 de 365 · 30 de junio

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1 Crónicas 23

1Cuando David ya era muy anciano y colmado de días, puso a su hijo Salomón como rey sobre Israel. 2Y reunió a todos los principales de Israel con los sacerdotes y los levitas. 3Los levitas fueron contados de treinta años para arriba, y su número, según el censo de los hombres, fue de 38,000. 4De estos, 24,000 debían dirigir la obra de la casa del Señor, 6,000 eran oficiales y jueces, 5y 4,000 eran porteros y 4,000 alababan al Señor con los instrumentos que David había hecho para tributar alabanza. 6David los dividió en clases conforme a los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari.
7De los de Gersón fueron Laadán y Simei. 8Los hijos de Laadán fueron Jehiel el primero, Zetam y Joel: tres. 9Los hijos de Simei fueron Selomit, Haziel y Harán: tres. Estos fueron los jefes de las casas paternas de Laadán. 10Y los hijos de Simei fueron Jahat, Zina, Jeús y Bería. Estos cuatro fueron los hijos de Simei. 11Jahat fue el primero y Zina el segundo; pero Jeús y Bería no tuvieron muchos hijos, por lo cual constituyeron una casa paterna, un grupo.
12Los hijos de Coat fueron cuatro: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. 13Los hijos de Amram fueron Aarón y Moisés. Y Aarón fue separado para ser santificado como el más santo, él y sus hijos para siempre, para quemar incienso delante del Señor, para servirle y para bendecir en Su nombre para siempre. 14Pero en cuanto a Moisés el hombre de Dios, sus hijos fueron contados entre la tribu de Leví. 15Los hijos de Moisés fueron Gersón y Eliezer. 16El hijo de Gersón fue Sebuel el jefe. 17Y el hijo de Eliezer fue Rehabías el jefe; y Eliezer no tuvo más hijos, pero los hijos de Rehabías fueron muchos. 18El hijo de Izhar fue Selomit el jefe. 19Los hijos de Hebrón fueron Jerías el primero, Amarías el segundo, Jahaziel el tercero, y Jecamán el cuarto. 20Los hijos de Uziel fueron Micaía el primero, e Isías el segundo.
21Los hijos de Merari fueron Mahli y Musi. Los hijos de Mahli fueron Eleazar y Cis. 22Y Eleazar murió y no tuvo hijos, sino solo hijas, de modo que sus parientes, los hijos de Cis, las tomaron por mujeres. 23Los hijos de Musi fueron tres: Mahli, Eder y Jeremot.
24Estos fueron los hijos de Leví conforme a sus casas paternas, es decir, los jefes de las casas paternas de los que fueron contados, en la cuenta de nombres según su censo, de veinte años para arriba, los cuales hacían la obra del servicio de la casa del Señor. 25Porque David dijo: «El Señor, Dios de Israel, ha dado reposo a su pueblo, y Él habita en Jerusalén para siempre. 26Y además los levitas ya no tendrán que llevar el tabernáculo y todos los utensilios para su servicio».
27Porque de acuerdo con las últimas palabras de David, los hijos de Leví eran contados de veinte años para arriba; 28y su oficio sería ayudar a los hijos de Aarón en el servicio de la casa del Señor, en los atrios y en las cámaras y en la purificación de todas las cosas sagradas y en la obra del servicio de la casa de Dios. 29También debían encargarse de los panes de la proposición, la flor de harina para la ofrenda de cereal, los hojaldres sin levadura, lo preparado en sartén, lo bien mezclado y todas las medidas de capacidad y longitud. 30Debían estar presentes cada mañana para dar gracias y para alabar al Señor, y asimismo por la noche, 31para ofrecer todos los holocaustos al Señor todos los días de reposo, las lunas nuevas y las fiestas señaladas según el número fijado por la ordenanza que las prescribe, continuamente delante del Señor. 32Así estarían encargados de cuidar la tienda de reunión, de cuidar el lugar santo y de cuidar a los hijos de Aarón sus parientes, para el servicio de la casa del Señor.

1 Crónicas 24

1 Estas fueron las clases de los descendientes de Aarón. Los hijos de Aarón fueron Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. 2Pero Nadab y Abiú murieron antes que su padre y no tuvieron hijos. De modo que Eleazar e Itamar sirvieron como sacerdotes. 3Y David, con Sadoc de los hijos de Eleazar y Ahimelec de los hijos de Itamar, los dividió según sus oficios para su ministerio. 4Puesto que se encontraron más hombres principales entre los descendientes de Eleazar que entre los descendientes de Itamar, los dividieron así: de los descendientes de Eleazar, dieciséis jefes de casas paternas, y ocho de los descendientes de Itamar según sus casas paternas. 5Así fueron divididos por suerte los unos y los otros; porque eran funcionarios del santuario y funcionarios de la casa de Dios, tanto los descendientes de Eleazar como los descendientes de Itamar. 6Y Semaías, hijo del escriba Natanael, de los levitas, los inscribió en la presencia del rey, de los príncipes, del sacerdote Sadoc, de Ahimelec, hijo de Abiatar, y de los jefes de las casas paternas de los sacerdotes y de los levitas; una casa paterna designada para Eleazar y otra designada para Itamar.
7La primera suerte tocó a Joiarib, la segunda a Jedaías, 8la tercera a Harim, la cuarta a Seorim, 9la quinta a Malquías, la sexta a Mijamín, 10la séptima a Cos, la octava a Abías, 11la novena a Jesúa, la décima a Secanías, 12la undécima a Eliasib, la duodécima a Jaquim, 13la decimotercera a Hupa, la decimocuarta a Jesebeab, 14la decimoquinta a Bilga, la decimosexta a Imer, 15la decimoséptima a Hezir, la decimoctava a Afisés, 16la decimonovena a Petaías, la vigésima a Hezequiel, 17la vigesimoprimera a Jaquín, la vigesimosegunda a Gamul, 18la vigesimotercera a Delaía, la vigesimocuarta a Maazías. 19Estos fueron sus deberes para su ministerio cuando entraron en la casa del Señor según la ordenanza que les fue dada por medio de su padre Aarón, tal como el Señor, Dios de Israel, le había mandado.
20Y para el resto de los hijos de Leví: de los hijos de Amram, Subael; de los hijos de Subael, Jehedías. 21De Rehabías: de los hijos de Rehabías, Isías el primero. 22De los izharitas, Selomot; de los hijos de Selomot, Jahat. 23Y de los hijos de Hebrón: Jerías el primero, Amarías el segundo, Jahaziel el tercero, Jecamán el cuarto. 24De los hijos de Uziel, Micaía; de los hijos de Micaía, Samir. 25El hermano de Micaía, Isías; de los hijos de Isías, Zacarías. 26Los hijos de Merari: Mahli y Musi; de los hijos de Jaazías, Beno. 27Los hijos de Merari por Jaazías: Beno, Soham, Zacur e Ibri. 28Por Mahli: Eleazar, que no tuvo hijos. 29Por Cis: de los hijos de Cis, Jerameel. 30Y los hijos de Musi: Mahli, Edar y Jerimot. Estos fueron los hijos de los levitas conforme a sus casas paternas. 31Estos también echaron suertes como sus parientes, los hijos de Aarón, en la presencia del rey David, de Sadoc, de Ahimelec y de los jefes de las casas paternas de los sacerdotes y de los levitas. El principal de las casas paternas fue tratadoigual que el menor de sus hermanos.

Colosenses 3

1Si ustedes, pues, han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2Pongan la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3Porque ustedes han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios. 4Cuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado, entonces ustedes también serán manifestados con Él en gloria.
5Por tanto, consideren los miembros de su cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatría. 6Pues la ira de Dios vendrá sobre los hijos de desobediencia por causa de estas cosas, 7en las cuales ustedes también anduvieron en otro tiempo cuando vivían en ellas. 8Pero ahora desechen también todo esto: ira, enojo, malicia, insultos, lenguaje ofensivo de su boca.
9Dejen de mentirse los unos a los otros, puesto que han desechado al viejo hombre con sus malos hábitos, 10y se han vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando hacia un verdadero conocimiento, conforme a la imagen de Aquel que lo creó. 11En esta renovación no hay distinción entre griego y judío, circunciso e incircunciso, bárbaro, escita, esclavo o libre, sino que Cristo es todo, y en todos.
12Entonces, ustedes como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; 13soportándose unos a otros y perdonándose unos a otros, si alguien tiene queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes. 14Sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo de la unidad.
15Que la paz de Cristo reine en sus corazones, a la cual en verdad fueron llamados en un solo cuerpo; y sean agradecidos. 16Que la palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes, con toda sabiduría enseñándose y amonestándose unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en sus corazones. 17Y todo lo que hagan, de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de Él a Dios el Padre.
18Mujeres, estén sujetas a sus maridos, como conviene en el Señor. 19Maridos, amen a sus mujeres y no sean ásperos con ellas. 20Hijos, sean obedientes a sus padres en todo, porque esto es agradable al Señor. 21Padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desalienten. 22Siervos, obedezcan en todo a sus amos en la tierra, no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino con sinceridad de corazón, temiendo al Señor.
23Todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, 24sabiendo que del Señor recibirán la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien sirven. 25Porque el que procede con injusticia sufrirá las consecuencias del mal que ha cometido, y eso, sin acepción de personas.

Salmo 31

Para el director del coro. Salmo de David.
1En Ti, oh Señor, me refugio;
Jamás sea yo avergonzado;
Líbrame en Tu justicia.
2Inclina a mí Tu oído, rescátame pronto;
Sé para mí roca fuerte,
Fortaleza para salvarme.
3Porque Tú eres mi roca y mi fortaleza,
Y por amor de Tu nombre me conducirás y me guiarás.
4Me sacarás de la red que en secreto me han tendido;
Porque Tú eres mi refugio.
5En Tu mano encomiendo mi espíritu;
Tú me has redimido, oh Señor, Dios de verdad.
6¶Aborrezco a los que confían en ídolos vanos;
Pero yo confío en el Señor.
7Me gozaré y me alegraré en Tu misericordia,
Porque Tú has visto mi aflicción;
Has conocido las angustias de mi alma,
8Y no me has entregado en manos del enemigo;
Tú has puesto mis pies en lugar espacioso.
9¶Ten piedad de mí, oh Señor, porque estoy en angustia;
Se consumen de sufrir mis ojos, mi alma y mis entrañas.
10Pues mi vida se gasta en tristeza
Y mis años en suspiros;
Mis fuerzas se agotan a causa de mi iniquidad,
Y se ha consumido mi cuerpo.
11A causa de todos mis adversarios, he llegado a ser objeto de oprobio,
Especialmente para mis vecinos,
Y causa de espanto para mis conocidos;
Los que me ven en la calle huyen de mí.
12Como un muerto soy olvidado, sin ser recordado,
Soy semejante a un vaso roto.
13Porque he oído la calumnia de muchos,
El terror está por todas partes;
Mientras traman juntos contra mí,
Planean quitarme la vida.
14¶Pero yo, oh Señor, en Ti confío;
Digo: «Tú eres mi Dios».
15En Tu mano están mis años;
Líbrame de la mano de mis enemigos, y de los que me persiguen.
16Haz resplandecer Tu rostro sobre Tu siervo;
Sálvame en Tu misericordia.
17Oh Señor, no sea yo avergonzado, porque a Ti clamo;
Sean avergonzados los impíos; que desciendan en silencio al Seol.
18Enmudezcan los labios mentirosos,
Porque hablan arrogantes contra el justo
Con soberbia y desprecio.
19¶¡Cuán grande es Tu bondad,
Que has reservado para los que te temen,
Que has manifestado para los que en Ti se refugian,
Delante de los hijos de los hombres!
20De las conspiraciones de los hombres Tú los escondes en lo secreto de Tu presencia;
En un refugio los pondrás a cubierto de los enredos de las lenguas.
21Bendito sea el Señor,
Porque ha hecho maravillosa Su misericordia para mí en ciudad asediada.
22Y yo alarmado, decía:
«¡Cortado soy de delante de Tus ojos!».
Sin embargo, Tú oíste la voz de mis súplicas
Cuando a Ti clamaba.
23¶¡Amen al Señor, todos Sus santos!
El Señor preserva a los fieles,
Pero les da su merecido a los que obran con soberbia.
24Esfuércense, y aliéntese su corazón,
Todos ustedes que esperan en el Señor.

Proverbios 26

1Como nieve en el verano y como lluvia en la siega,
Así la honra no es apropiada para el necio.
2Como el gorrión en su vagar y la golondrina en su vuelo,
Así la maldición no viene sin causa.
3El látigo es para el caballo, la brida para el asno,
Y la vara para la espalda de los necios.
4No respondas al necio de acuerdo con su necedad,
Para que no seas tú también como él.
5Responde al necio según su necedad se merece,
Para que no sea sabio ante sus propios ojos.
6Se corta los pies y bebe violencia
El que envía recado por mano de un necio.
7 Como las piernas que penden del lisiado,
Así es el proverbio en boca de los necios.
8Como el que ata la piedra a la honda,
Así es el que da honor al necio.
9 Como espina que se clava en la mano de un borracho,
Así es el proverbio en boca de los necios.
10 Como arquero que a todos hiere,
Así es el que toma a sueldo al necio o a los que pasan.
11Como perro que vuelve a su vómito
Es el necio que repite su necedad.
12¿Has visto a un hombre que se tiene por sabio?
Más esperanza hay para el necio que para él.
13El perezoso dice: «Hay un león en el camino;
Hay un león en medio de la plaza».
14 Como la puerta gira sobre sus goznes,
Así da vueltas el perezoso en su cama.
15El perezoso mete la mano en el plato,
Pero se fatiga de llevársela a la boca.
16El perezoso es más sabio ante sus propios ojos
Que siete que den una respuesta discreta.
17 Como el que toma un perro por las orejas,
Así es el que pasa y se entremete en pleito que no es suyo.
18Como el enloquecido que lanza
Teas encendidas, flechas y muerte,
19Así es el hombre que engaña a su prójimo,
Y dice: «¿Acaso no estaba yo bromeando?».
20Por falta de leña se apaga el fuego,
Y donde no hay chismoso, se calma la discusión.
21 Como carbón para las brasas y leña para el fuego,
Así es el hombre rencilloso para encender pleitos.
22Las palabras del chismoso son como bocados deliciosos,
Y penetran hasta el fondo de las entrañas.
23 Como vasija de barro revestida de escoria de plata,
Así son los labios ardientes y el corazón perverso.
24El que odia, disimula con sus labios,
Pero en su corazón acumula engaño.
25Cuando su voz sea agradable, no lo creas,
Pues hay siete abominaciones en su corazón.
26 Aunque su odio se cubra con engaño,
Su perversidad será descubierta en la asamblea.
27El que cava un hoyo caerá en él,
Y el que hace rodar una piedra, sobre él volverá.
28La lengua mentirosa odia a los que oprime,
Y la boca lisonjera causa ruina.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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