DEVOCIONAL

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Día 182 de 365 · 1 de julio

TAMAÑO

1 Crónicas 25

1Además, David y los jefes del ejército separaron para el servicio a algunos de los hijos de Asaf, de Hemán y de Jedutún, que habían de profetizar con liras, arpas y címbalos; y el número de estos, conforme a su servicio fue: 2de los hijos de Asaf: Zacur, José, Netanías y Asarela; los hijos de Asaf estaban bajo la dirección de Asaf, que profetizaba bajo la dirección del rey. 3De Jedutún, los hijos de Jedutún: Gedalías, Zeri, Jesaías, Simei, Hasabías y Matatías: seis, bajo la dirección de su padre Jedutún con la lira, que profetizaban dando gracias y alabando al Señor. 4De Hemán, los hijos de Hemán: Buquías, Matanías, Uziel, Sebuel, Jeremot, Hananías, Hananí, Eliata, Gidalti, Romanti Ezer, Josbecasa, Maloti, Hotir y Mahaziot. 5Todos estos fueron los hijos de Hemán, el vidente del rey, para ensalzarlo conforme a las palabras de Dios, porque Dios dio a Hemán catorce hijos y tres hijas. 6Todos estos estaban bajo la dirección de su padre para cantar en la casa del Señor, con címbalos, arpas y liras, para el servicio de la casa de Dios. Asaf, Jedutún y Hemán estaban bajo la dirección del rey. 7El número de los que fueron instruidos en el canto al Señor, con sus parientes, todos los que eran hábiles, fue de 288. 8Y echaron suertes para designar sus cargos, todos por igual, tanto el pequeño como el grande, tanto el maestro como el discípulo.
9La primera suerte salió para José, de la casa de Asaf; la segunda para Gedalías que con sus parientes e hijos fueron doce; 10la tercera para Zacur, sus hijos y sus parientes: doce; 11la cuarta para Izri, sus hijos y sus parientes: doce; 12la quinta para Netanías, sus hijos y sus parientes: doce; 13la sexta para Buquías, sus hijos y sus parientes: doce; 14la séptima para Jesarela, sus hijos y sus parientes: doce; 15la octava para Jesahías, sus hijos y sus parientes: doce; 16la novena para Matanías, sus hijos y sus parientes: doce; 17la décima para Simei, sus hijos y sus parientes: doce; 18la undécima para Azareel, sus hijos y sus parientes: doce; 19la duodécima para Hasabías, sus hijos y sus parientes: doce; 20para la decimotercera, Subael, sus hijos y sus parientes: doce; 21para la decimocuarta, Matatías, sus hijos y sus parientes: doce; 22para la decimoquinta, a Jeremot, sus hijos y sus parientes: doce; 23para la decimosexta, a Hananías, sus hijos y sus parientes: doce; 24para la decimoséptima, a Josbecasa, sus hijos y sus parientes: doce; 25para la decimoctava, a Hananí, sus hijos y sus parientes: doce; 26para la decimonovena, a Maloti, sus hijos y sus parientes: doce; 27para la vigésima, a Eliata, sus hijos y sus parientes: doce; 28para la vigesimoprimera, a Hotir, sus hijos y sus parientes: doce; 29para la vigesimosegunda, a Gidalti, sus hijos y sus parientes: doce; 30para la vigesimotercera, a Mahaziot, sus hijos y sus parientes: doce; 31para la vigesimocuarta, a Romanti Ezer, sus hijos y sus parientes: doce.

1 Crónicas 26

1Para las clases de porteros había: de los coreítas, Meselemías, hijo de Coré, de los hijos de Asaf. 2Meselemías tuvo hijos: Zacarías el primogénito, Jediael el segundo, Zebadías el tercero, Jatniel el cuarto, 3Elam el quinto, Johanán el sexto, Elioenai el séptimo. 4Obed Edom tuvo hijos: Semaías el primogénito, Jozabad el segundo, Joa el tercero, Sacar el cuarto, Natanael el quinto, 5Amiel el sexto, Isacar el séptimo y Paultai el octavo; porque Dios lo había bendecido.
6Y a Semaías también le nacieron hijos que gobernaron la casa de su padre, porque eran hombres fuertes y valientes. 7Los hijos de Semaías fueron Otni, Rafael, Obed y Elzabad, y sus hermanos, los valientes Eliú y Samaquías. 8Todos estos fueron hijos de Obed Edom; ellos, sus hijos y sus parientes fueron hombres capaces con fuerza para el servicio: sesenta y dos de Obed Edom. 9Meselemías tuvo hijos y parientes: dieciocho hombres valientes. 10También Hosa, uno de los hijos de Merari, tuvo hijos: Simri el primero (aunque no era el primogénito, su padre lo hizo el primero), 11Hilcías el segundo, Tebalías el tercero, Zacarías el cuarto; todos los hijos y parientes de Hosa fueron trece.
12A estas clases de los porteros, a los hombres principales, se les dieron responsabilidades, al igual que a sus parientes, para servir en la casa del Señor. 13Echaron suertes, tanto los pequeños como los grandes, conforme a sus casas paternas, para cada puerta. 14Y la suerte para la oriental cayó a Selemías. Entonces echaron suertes para su hijo Zacarías, consejero entendido, y le tocó en suerte la del norte. 15A Obed Edom le tocó la del sur, y a sus hijos los almacenes. 16Para Supim y Hosa les tocó la del occidente, junto a la puerta de Salequet, en el camino de la subida. Guardia con guardia se correspondían: 17al oriente había seis levitas, al norte cuatro por día, al sur cuatro por día, y en el almacén de dos en dos; 18en el Parbar, al occidente, había cuatro en el camino y dos en el Parbar. 19Estas fueron las clases de los porteros de los hijos de Coré y de los hijos de Merari.
20Los levitas, sus parientes, estaban a cargo de los tesoros de la casa de Dios y de los tesoros de los presentes consagrados. 21Los hijos de Laadán, hijos de los gersonitas de Laadán, es decir, los jehielitas, eran los jefes de las casas paternas de Laadán el gersonita. 22Los hijos de Jehieli, Zetam y su hermano Joel, estaban a cargo de los tesoros de la casa del Señor. 23De los amramitas, los izharitas, los hebronitas y los uzielitas, 24Sebuel, hijo de Gersón, hijo de Moisés, era oficial sobre los tesoros. 25Y sus parientes de parte de Eliezer fueron Rehabías su hijo, Jesaías su hijo, Joram su hijo, Zicri su hijo y Selomit su hijo. 26Este Selomit y sus parientes estaban a cargo de todos los tesoros de las cosas sagradas que el rey David, los jefes de las casas paternas, los capitanes de millares y centenares y los capitanes del ejército habían consagrado. 27Consagraron parte del botín ganado en batalla para reparar la casa del Señor. 28Y todo lo que había consagrado el vidente Samuel, y Saúl, hijo de Cis, y Abner, hijo de Ner, y Joab, hijo de Sarvia, todo lo consagrado estaba a cargo de Selomit y sus parientes.
29En cuanto a los izharitas, Quenanías y sus hijos fueron asignados para los negocios exteriores de Israel, como oficiales y jueces. 30En cuanto a los hebronitas, Hasabías y sus parientes, 1,700 hombres de valor, estaban a cargo de los negocios de Israel al occidente del Jordán, de toda la obra del Señor y del servicio del rey. 31En cuanto a los hebronitas, Jerías era el jefe (estos hebronitas fueron investigados en relación con sus genealogías y casas paternas en el año cuarenta del reinado de David, y hombres muy capaces fueron hallados entre ellos en Jazer de Galaad) 32y sus parientes, hombres valientes, eran 2,700 en número, jefes de casaspaternas. Y el rey David los constituyó jefes sobre los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés para todos los asuntos de Dios y del rey.

Colosenses 4

1Amos, traten con justicia y equidad a sus siervos, sabiendo que ustedes también tienen un Señor en el cielo.
2Perseveren en la oración, velando en ella con acción de gracias. 3Oren al mismo tiempo también por nosotros, para que Dios nos abra una puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también he sido encarcelado, 4para manifestarlo como debo hacerlo. 5Anden sabiamente para con los de afuera, aprovechando bien el tiempo. 6Que su conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepan cómo deben responder a cada persona.
7En cuanto a todos mis asuntos, les informará Tíquico, nuestro amado hermano, fiel ministro y consiervo en el Señor. 8Porque precisamente para esto lo he enviado a ustedes, para que sepan de nuestras circunstancias y que conforte sus corazones; 9y con él a Onésimo, fiel y amado hermano, que es uno de ustedes. Ellos les informarán acerca de todo lo que aquí pasa.
10Aristarco, mi compañero de prisión, les envía saludos. También Marcos, el primo de Bernabé, (acerca del cual ustedes recibieron instrucciones. Si va a verlos, recíbanlo bien). 11También Jesús, llamado Justo. Estos son los únicos colaboradores conmigo en el reino de Dios que son de la circuncisión, y ellos han resultado ser un estímulo para mí. 12Epafras, que es uno de ustedes, siervo de Jesucristo, les envía saludos, siempre esforzándose intensamente a favor de ustedes en sus oraciones, para que estén firmes, perfectos y completamente seguros en toda la voluntad de Dios. 13Porque de él soy testigo de que tiene profundo interés por ustedes y por los que están en Laodicea y en Hierápolis. 14Lucas, el médico amado, les envía saludos, y también Demas. 15Saluden a los hermanos que están en Laodicea, también a Ninfas y a la iglesia que está en su casa.
16Cuando esta carta se haya leído entre ustedes, háganla leer también en la iglesia de los laodicenses. Ustedes, por su parte, lean la carta que viene de Laodicea. 17Díganle a Arquipo: «Cuida el ministerio que has recibido del Señor, para que lo cumplas».
18Yo, Pablo, escribo este saludo con mi propia mano. Acuérdense de mis cadenas. La gracia sea con ustedes.

Salmo 32

Salmo de David. Masquil.
1¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada,
Cuyo pecado es cubierto!
2¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad,
Y en cuyo espíritu no hay engaño!
3¶Mientras callé mi pecado, mi cuerpo se consumió
Con mi gemir durante todo el día.
4Porque día y noche Tu mano pesaba sobre mí;
Mi vitalidad se desvanecía con el calor del verano. (Selah)
5Te manifesté mi pecado,
Y no encubrí mi iniquidad.
Dije: «Confesaré mis transgresiones al Señor»;
Y Tú perdonaste la culpa de mi pecado. (Selah)
6Por eso, que todo santo ore a Ti en el tiempo en que puedas ser hallado;
Ciertamente, en la inundación de muchas aguas, no llegarán estas a él.
7Tú eres mi escondedero; de la angustia me preservarás;
Con cánticos de liberación me rodearás. (Selah)
8¶Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andar;
Te aconsejaré con Mis ojos puestos en ti.
9No seas como el caballo o como el mulo, que no tienen entendimiento;
Cuyos arreos incluyen brida y freno para sujetarlos,
Porque si no, no se acercan a ti.
10Muchos son los dolores del impío,
Pero al que confía en el Señor, la misericordia lo rodeará.
11Alégrense en el Señor y regocíjense, justos;
Den voces de júbilo todos ustedes, los rectos de corazón.

Proverbios 27

1No te gloríes del día de mañana,
Porque no sabes qué traerá el día.
2Que te alabe el extraño, y no tu boca;
El extranjero, y no tus labios.
3Pesada es la piedra y pesada la arena,
Pero la provocación del necio es más pesada que ambas.
4Cruel es el furor e inundación la ira;
Pero ¿quién se mantendrá ante los celos?
5Mejor es la reprensión franca
Que el amor encubierto.
6Fieles son las heridas del amigo,
Pero engañosos los besos del enemigo.
7El hombre saciado aborrece la miel,
Pero para el hombre hambriento todo lo amargo le es dulce.
8Como pájaro que vaga lejos de su nido,
Así es el hombre que vaga lejos de su hogar.
9El ungüento y el perfume alegran el corazón,
Y dulce para su amigo es el consejo del hombre.
10No abandones a tu amigo ni al amigo de tu padre,
Ni vayas a la casa de tu hermano el día de tu infortunio.
Mejor es un vecino cerca que un hermano lejos.
11Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón,
Para que yo responda al que me afrenta.
12El hombre prudente ve el mal y se esconde,
Los simples siguen adelante y pagan las consecuencias.
13Tómale la ropa al que sale fiador del extraño;
Y tómale prenda por la mujer desconocida.
14Al que muy de mañana bendice a su amigo en alta voz,
Le será contado como una maldición.
15Gotera constante en día de lluvia
Y mujer rencillosa, son semejantes;
16El que trata de contenerla, es como refrenar al viento
Y recoger aceite con su mano derecha.
17El hierro con hierro se afila,
Y un hombre aguza a otro.
18El que cuida la higuera comerá su fruto,
Y el que atiende a su señor será honrado.
19Como el agua refleja el rostro,
Así el corazón del hombre refleja al hombre.
20El Seol y el Abadón nunca se sacian;
Tampoco se sacian los ojos del hombre.
21El crisol es para la plata y el horno para el oro,
Y al hombre se le prueba por la alabanza que recibe.
22Aunque machaques con el mazo al necio en un mortero entre el grano molido,
No se apartará de él su necedad.
23¶Conoce bien la condición de tus rebaños,
Y presta atención a tu ganado;
24Porque las riquezas no son eternas,
Ni perdurará la corona por todas las generaciones.
25 Cuando la hierba desaparece se ve el retoño,
Y se recogen las hierbas de los montes;
26Los corderos darán para tu vestido,
Y las cabras para el precio de un campo,
27Y habrá suficiente leche de cabra para tu alimento,
Para el alimento de tu casa,
Y sustento para tus doncellas.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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