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Día 191 de 365 · 10 de julio

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2 Crónicas 14

1 Abías durmió con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David, y su hijo Asa reinó en su lugar. El país estuvo en paz por diez años durante sus días.
2 Asa hizo lo bueno y lo recto ante los ojos del Señor su Dios, 3porque quitó los altares extranjeros y los lugares altos, destruyó los pilares sagrados, derribó las Aseras. 4También ordenó a Judá que buscara al Señor, Dios de sus padres y cumpliera la ley y el mandamiento de Él. 5Quitó además los lugares altos y los altares de incienso de todas las ciudades de Judá. Y bajo él, el reino estuvo en paz. 6Edificó ciudades fortificadas en Judá, ya que el país estaba en paz y nadie estuvo en guerra con él durante aquellos años, porque el Señor le había dado tranquilidad.
7Por tanto Asa dijo a Judá: «Edifiquemos estas ciudades y cerquémoslas de murallas con torres, puertas y barras. La tierra es aún nuestra, porque hemos buscado al Señor nuestro Dios. Lo hemos buscado, y Él nos ha dado tranquilidad por todas partes». Así que edificaron y prosperaron. 8Asa tenía un ejército de 300,000 hombres de Judá que llevaban escudos grandes y lanzas, y 280,000 de Benjamín que llevaban escudos y usaban arcos. Todos ellos eran valientes guerreros.
9Zera el etíope salió contra ellos con un ejército de 1,000,000 de hombres y 300 carros, y vino hasta Maresa. 10Asa salió a su encuentro, y se pusieron en orden de batalla en el valle de Sefata junto a Maresa. 11Entonces Asa invocó al Señor su Dios, y dijo: «Señor, no hay nadie más que Tú para ayudar en la batalla entre el poderoso y los que no tienen fuerza. Ayúdanos, oh Señor Dios nuestro, porque en Ti nos apoyamos y en Tu nombre hemos venido contra esta multitud. Oh Señor, Tú eres nuestro Dios; que no prevalezca ningún hombre contra Ti».
12Y el Señor derrotó a los etíopes delante de Asa y delante de Judá, y los etíopes huyeron. 13Pero Asa y el pueblo que estaba con él los persiguieron hasta Gerar. Cayeron tantos etíopes que no pudieron rehacerse, porque fueron destrozados delante del Señor y delante de Su ejército. Los de Judá recogieron muchísimo botín. 14Después destruyeron todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el terror del Señor había caído sobre ellas; y todas las saquearon, pues había mucho botín en ellas. 15También hirieron a los que poseíanganado, y se llevaron gran cantidad de ovejas y camellos. Entonces regresaron a Jerusalén.

2 Crónicas 15

1El Espíritu de Dios vino sobre Azarías, hijo de Oded, 2y salió al encuentro de Asa y le dijo: «Óiganme, Asa y todo Judá y Benjamín: el Señor estará con ustedes mientras ustedes estén con Él. Y si lo buscan, se dejará encontrar por ustedes; pero si lo abandonan, Él los abandonará. 3Por muchos días Israel estuvo sin el Dios verdadero y sin sacerdote que enseñara, y sin ley. 4Pero en su angustia se volvieron al Señor, Dios de Israel, y lo buscaron, y Él se dejó encontrar por ellos. 5En aquellos tiempos no había paz para el que salía ni para el que entraba, sino muchas tribulaciones sobre todos los habitantes de las tierras. 6Y era destruida nación por nación, y ciudad por ciudad, porque Dios los afligió con toda clase de adversidades. 7Pero ustedes, esfuércense y no desmayen, porque hay recompensa por sus obras».
8Cuando Asa oyó estas palabras y la profecía del profeta Azarías, hijo de Oded, se animó y quitó los ídolos abominables de toda la tierra de Judá y de Benjamín, y de las ciudades que había conquistado en la región montañosa de Efraín. También restauró el altar del Señor que estaba delante del pórtico del Señor. 9Entonces reunió a todo Judá y Benjamín y a los de Efraín, Manasés y Simeón que residían con ellos. Porque muchos de Israel se pasaron a él cuando vieron que el Señor su Dios estaba con él. 10Así que se reunieron en Jerusalén en el tercer mes del año quince del reinado de Asa. 11Y aquel día sacrificaron al Señor 700 bueyes y 7,000 ovejas del botín que habían traído. 12Hicieron pacto para buscar al Señor, Dios de sus padres, con todo su corazón y con toda su alma; 13y que todo el que no buscara al Señor, Dios de Israel, moriría, ya fuera pequeño o grande, hombre o mujer. 14Además, lo juraron al Señor a gran voz, con gritos, trompetas y cuernos. 15Y todo Judá se alegró en cuanto al juramento, porque habían jurado de todo corazón y habían buscado sinceramente al Señor y Él se dejó encontrar por ellos. Y el Señor les dio tranquilidad por todas partes.
16El rey Asa también depuso a Maaca, su madre, de ser reina madre, porque ella había hecho una horrible imagen de Asera. Asa derribó la horrible imagen, la hizo pedazos y la quemó junto al torrente Cedrón. 17Pero los lugares altos no fueron quitados de Israel; sin embargo, el corazón de Asa fue intachable todos sus días. 18Y trajo a la casa de Dios las cosas consagradas por su padre y sus propias cosas consagradas: plata, oro y utensilios. 19No hubo más guerra hasta el año treinta y cinco del reinado de Asa.

1 Timoteo 1

1Pablo, apóstol de Cristo Jesús por mandato de Dios nuestro Salvador, y de Cristo Jesús nuestra esperanza, 2a Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.
3Tal como te rogué al salir para Macedonia que te quedaras en Éfeso para que instruyeras a algunos que no enseñaran doctrinas extrañas, 4ni prestaran atención a mitos y genealogías interminables, lo que da lugar a discusiones inútiles en vez de hacer avanzar el plan de Dios que es por fe, así te encargo ahora.
5Pero el propósito de nuestra instrucción es el amor nacido de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera. 6Pues algunos, desviándose de estas cosas, se han apartado hacia una vana palabrería. 7Quieren ser maestros de la ley, aunque no saben lo que dicen ni entienden las cosas acerca de las cuales hacen declaraciones categóricas. 8Pero nosotros sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente.
9Reconozcamos esto: que la ley no ha sido instituida para el justo, sino para los transgresores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los que matan a sus padres o a sus madres, para los asesinos, 10para los inmorales, homosexuales, secuestradores, mentirosos, los que juran en falso, y para cualquier otra cosa que es contraria a la sana doctrina, 11según el glorioso evangelio del Dios bendito, que me ha sido encomendado.
12Doy gracias a Cristo Jesús nuestro Señor, que me ha fortalecido, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, 13aun habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor y agresor. Sin embargo, se me mostró misericordia porque lo hice por ignorancia en mi incredulidad. 14Pero la gracia de nuestro Señor fue más que abundante, con la fe y el amor que se hallan en Cristo Jesús.
15Palabra fiel y digna de ser aceptada por todos: Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero. 16Sin embargo, por esto hallé misericordia, para que en mí, como el primero, Jesucristo demostrara toda Su paciencia como un ejemplo para los que habrían de creer en Él para vida eterna. 17Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a Él sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
18Esta comisión te confío, hijo Timoteo, conforme a las profecías que antes se hicieron en cuanto a ti, a fin de que por ellas pelees la buena batalla, 19guardando la fe y una buena conciencia, que algunos han rechazado y naufragaron en lo que toca a la fe. 20Entre ellos están Himeneo y Alejandro, a quienes he entregado a Satanás, para que aprendan a no blasfemar.

Salmo 41

Para el director del coro. Salmo de David.
1Bienaventurado el que piensa en el pobre;
En el día del mal el Señor lo librará.
2El Señor lo protegerá y lo mantendrá con vida,
Y será bienaventurado sobre la tierra.
Tú no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.
3El Señor lo sostendrá en su lecho de enfermo;
En su enfermedad, restaurarás su salud.
4¶Yo dije: «Oh Señor, ten piedad de mí;
Sana mi alma, porque contra Ti he pecado».
5Mis enemigos hablan mal contra mí, diciendo:
«¿Cuándo morirá y perecerá su nombre?».
6Y si alguien viene a verme, habla falsedades;
Su corazón recoge iniquidad para sí;
Cuando sale fuera, lo publica.
7Todos los que me odian murmuran a una contra mí;
Traman hacerme daño, diciendo:
8«Una cosa del demonio ha sido derramada sobre él,
Así que cuando se acueste, no volverá a levantarse».
9Aun mi íntimo amigo en quien yo confiaba,
El que de mi pan comía,
Contra mí ha levantado su talón.
10¶Pero Tú, oh Señor, ten piedad de mí y levántame,
Para que yo les pague como se merecen.
11En esto sabré que conmigo te complaces,
Que mi enemigo no cante victoria sobre mí.
12En cuanto a mí, me mantienes en mi integridad,
Y me afirmas en Tu presencia para siempre.
13¶Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
Desde la eternidad hasta la eternidad.
Amén y amén.

Proverbios 5

1Hijo mío, presta atención a mi sabiduría,
Inclina tu oído a mi prudencia,
2Para que guardes la discreción
Y tus labios conserven el conocimiento.
3Porque los labios de la extraña destilan miel,
Y su lengua es más suave que el aceite;
4Pero al final es amarga como el ajenjo,
Aguda como espada de dos filos.
5Sus pies descienden a la muerte,
Sus pasos solo logran el Seol.
6No considera la senda de la vida;
Sus senderos son inestables, y no lo sabe.
7¶Ahora pues, hijos míos, escúchenme,
Y no se aparten de las palabras de mi boca.
8Aleja de la extraña tu camino,
Y no te acerques a la puerta de su casa;
9No sea que des tu vigor a otros
Y tus años al cruel;
10No sea que se sacien los extraños de tus bienes
Y tu esfuerzo vaya a casa del extranjero;
11Y al final te lamentes,
Cuando tu carne y tu cuerpo se hayan consumido,
12Y digas: «¡Cómo he aborrecido la instrucción,
Y mi corazón ha despreciado la corrección!
13-»No he escuchado la voz de mis maestros,
Ni he inclinado mi oído a mis instructores.
14-»He estado a punto de completa ruina
En medio de la asamblea y la congregación».
15¶Bebe agua de tu cisterna
Y agua fresca de tu pozo.
16¿Se derramarán por fuera tus manantiales,
Tus arroyos de aguas por las calles?
17Sean para ti solo,
Y no para los extraños contigo.
18Sea bendita tu fuente,
Y regocíjate con la mujer de tu juventud,
19Amante cierva y graciosa gacela;
Que sus senos te satisfagan en todo tiempo,
Su amor te embriague para siempre.
20¿Por qué has de embriagarte, hijo mío, con una extraña,
Y abrazar el seno de una desconocida?
21Pues los caminos del hombre están delante de los ojos del Señor,
Y Él observa todos sus senderos.
22De sus propias iniquidades será presa el impío,
Y en los lazos de su pecado quedará atrapado.
23Morirá por falta de instrucción,
Y por su mucha necedad perecerá.

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