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Día 197 de 365 · 16 de julio

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2 Crónicas 26

1Y todo el pueblo de Judá tomó a Uzías, que tenía dieciséis años, y lo hicieron rey en lugar de su padre Amasías. 2Él edificó a Elot y la restituyó a Judá después que el rey Amasías durmió con sus padres. 3Uzías tenía dieciséis años cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y dos años en Jerusalén. El nombre de su madre era Jecolías, de Jerusalén. 4Uzías hizo lo recto ante los ojos del Señor, conforme a todo lo que su padre Amasías había hecho. 5Y persistió en buscar a Dios durante los días de Zacarías, quien tenía entendimiento por medio de la visión de Dios; y mientras buscó al Señor, Dios le prosperó.
6Salió y peleó contra los filisteos, y derribó la muralla de Gat, la muralla de Jabnia y la muralla de Asdod. Además edificó ciudades en la región de Asdod y entre los filisteos. 7Dios lo ayudó contra los filisteos, contra los árabes que habitaban en Gurbaal y contra los meunitas. 8Los amonitas pagaron tributo a Uzías, y su fama se divulgó hasta la frontera de Egipto, pues llegó a ser muy poderoso.
9Uzías edificó torres en Jerusalén en la puerta del Ángulo, en la puerta del Valle y en la esquina de la muralla, y las fortificó. 10Edificó también torres en el desierto y excavó muchas cisternas, porque tenía mucho ganado, tanto en las tierras bajas como en la llanura. También tenía labradores y viñadores en la región montañosa y en los campos fértiles porque amaba la tierra.
11Uzías tenía un ejército listo para la batalla, que salía al combate por divisiones conforme al número de su alistamiento, preparado por el escriba Jeiel y el oficial Maasías, bajo la dirección de Hananías, uno de los oficiales del rey. 12El número total de los jefes de familia, guerreros valientes, era de 2,600. 13Y bajo su mando estaba un ejército poderoso de 307,500 que hacían la guerra con gran poder para ayudar al rey contra el enemigo. 14Uzías proveyó además a todo el ejército de escudos, lanzas, cascos, corazas, arcos y hondas para tirar piedras. 15Y en Jerusalén hizo máquinas de guerra inventadas por hombres hábiles para ponerlas en las torres y en las esquinas, para arrojar flechas y grandes piedras. Por eso su fama se extendió hasta muy lejos, porque fue ayudado en forma prodigiosa hasta que se hizo muy fuerte.
16Pero cuando llegó a ser fuerte, su corazón se hizo tan orgulloso que obró corruptamente, y fue infiel al Señor su Dios, pues entró al templo del Señor para quemar incienso sobre el altar del incienso. 17Entonces el sacerdote Azarías entró tras él, y con él ochenta sacerdotes del Señor, hombres valientes, 18y se opusieron al rey Uzías, y le dijeron: «No le corresponde a usted, Uzías, quemar incienso al Señor, sino a los sacerdotes, hijos de Aarón, que son consagrados para quemar incienso. Salga del santuario, porque usted ha sido infiel y no recibirá honra del Señor Dios».
19Pero Uzías, con un incensario en su mano para quemar incienso, se llenó de ira; y mientras estaba enojado contra los sacerdotes, la lepra le brotó en la frente, delante de los sacerdotes en la casa del Señor, junto al altar del incienso. 20Y el sumo sacerdote Azarías y todos los sacerdotes lo miraron, y él tenía lepra en la frente; y lo hicieron salir de allí a toda prisa, y también él mismo se apresuró a salir, porque el Señor lo había herido.
21El rey Uzías quedó leproso hasta el día de su muerte, y habitó en una casa separada, ya que era leproso, porque fue excluido de la casa del Señor. Y su hijo Jotam estaba al frente de la casa del rey gobernando al pueblo de la tierra. 22Los demás hechos de Uzías, los primeros y los postreros, fueron escritos por el profeta Isaías, hijo de Amoz. 23Uzías durmió con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en el campo del cementerio que pertenecía a los reyes, porque dijeron: «Es leproso». Y su hijo Jotam reinó en su lugar.

2 Crónicas 27

1Jotam tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén. El nombre de su madre era Jerusa, hija de Sadoc. 2Jotam hizo lo recto ante los ojos del Señor, conforme a todo lo que su padre Uzías había hecho; pero no entró en el templo del Señor. Pero el pueblo seguía corrompiéndose. 3Jotam edificó la puerta superior de la casa del Señor, y edificó extensamente en la muralla de Ofel. 4Edificó además ciudades en la región montañosa de Judá, y edificó fortalezas y torres en los bosques. 5También peleó contra el rey de los amonitas y los venció, y los amonitas le dieron aquel año 3.4 toneladas de plata, 10,000 coros (2.2 millones de litros) de trigo y 10,000 coros de cebada. Los amonitas le pagaron también lo mismo en el segundo y en el tercer año.
6Jotam se hizo poderoso porque ordenó sus caminos delante del Señor su Dios. 7Los demás hechos de Jotam y todas sus guerras y sus obras, están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá. 8Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén. 9Jotam durmió con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David; y su hijo Acaz reinó en su lugar.

2 Timoteo 1

1Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, según la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, 2a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.
3Doy gracias a Dios, a quien sirvo con limpia conciencia como lo hicieron mis antepasados, de que sin cesar, noche y día, me acuerdo de ti en mis oraciones, 4deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de alegría. 5Porque tengo presente la fe sincera que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.
6Por lo cual te recuerdo que avives el fuego del don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos. 7Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 8Por tanto, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, prisionero Suyo, sino participa conmigo en las aflicciones por el evangelio, según el poder de Dios.
9Él nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según Su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad, 10y que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien puso fin a la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio.
11Para este evangelio yo fui constituido predicador, apóstol y maestro. 12Por lo cual también sufro estas cosas, pero no me avergüenzo. Porque yo sé en quién he creído, y estoy convencido de que Él es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día. 13Retén la norma de las sanas palabras que has oído de mí, en la fe y el amor en Cristo Jesús. 14Guarda, mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros, el tesoro que te ha sido encomendado.
15Ya sabes esto, que todos los que están en Asia me han vuelto la espalda, entre los cuales están Figelo y Hermógenes. 16Conceda el Señor misericordia a la casa de Onesíforo, porque muchas veces me dio consuelo y no se avergonzó de mis cadenas. 17Antes bien, cuando estuvo en Roma, me buscó con afán y me halló. 18El Señor le conceda que halle misericordia del Señor en aquel día. Además, los servicios que prestó en Éfeso, tú lo sabes mejor.

Salmo 47

Para el director del coro. Salmo de los hijos de Coré.
1Batan palmas, pueblos todos;
Aclamen a Dios con voz de júbilo.
2Porque el Señor, el Altísimo, es digno de ser temido;
Rey grande es sobre toda la tierra.
3Él somete pueblos debajo de nosotros,
Y naciones bajo nuestros pies.
4Él nos escoge nuestra heredad,
La gloria de Jacob a quien Él ama. (Selah)
5¶Dios ha ascendido entre aclamaciones,
El Señor, al son de trompeta.
6Canten alabanzas a Dios, canten alabanzas;
Canten alabanzas a nuestro Rey, canten alabanzas.
7Porque Dios es Rey de toda la tierra;
Canten alabanzas con armonioso salmo.
8Dios reina sobre las naciones;
Sentado está Dios en Su santo trono.
9Se han reunido los príncipes de los pueblos como el pueblo del Dios de Abraham;
Porque de Dios son los escudos de la tierra;
Él es ensalzado en gran manera.

Proverbios 11

1La balanza falsa es abominación al Señor,
Pero el peso cabal es Su deleite.
2Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra;
Pero la sabiduría está con los humildes.
3La integridad de los rectos los guiará,
Pero la perversidad de los traidores los destruirá.
4De nada sirven las riquezas el día de la ira,
Pero la justicia libra de la muerte.
5La justicia del íntegro enderezará su camino,
Pero el impío caerá por su propia impiedad.
6La justicia de los rectos los librará,
Pero los traidores en su codicia serán atrapados.
7Cuando muere el hombre impío, su esperanza se acaba,
Y la expectación de los poderosos perece.
8El justo es librado de tribulación,
Y el impío toma su lugar.
9Con la boca el impío destruye a su prójimo,
Pero por el conocimiento los justos serán librados.
10Con el bien de los justos, se regocija la ciudad,
Y cuando perecen los impíos, hay gritos de alegría.
11Por la bendición de los rectos, se enaltece la ciudad,
Pero por la boca de los impíos, es derribada.
12El que desprecia a su prójimo carece de entendimiento,
Pero el hombre prudente guarda silencio.
13El que anda en chismes revela secretos,
Pero el de espíritu leal oculta las cosas.
14Donde no hay buen consejo, el pueblo cae,
Pero en la abundancia de consejeros está la victoria.
15Ciertamente sufrirá el que sale fiador por un extraño,
Pero el que odia salir fiador está seguro.
16La mujer agraciada alcanza honra,
Y los poderosos alcanzan riquezas.
17El hombre misericordioso se hace bien a sí mismo,
Pero el cruel a sí mismo se hace daño.
18El impío gana salario engañoso,
Pero el que siembra justicia recibe verdadera recompensa.
19El que persiste en la justicia alcanzará la vida,
Y el que va en pos del mal, su propia muerte.
20Los de corazón perverso son abominación al Señor,
Pero los de camino intachable son Su deleite.
21Ciertamente el malvado no quedará sin castigo,
Pero la descendencia de los justos será librada.
22Como anillo de oro en el hocico de un cerdo
Es la mujer hermosa que carece de discreción.
23El deseo de los justos es solo el bien,
Pero la esperanza de los malvados es la ira.
24Hay quien reparte, y le es añadido más,
Y hay quien retiene lo que es justo, solo para venir a menos.
25El alma generosa será prosperada,
Y el que riega será también regado.
26Al que retiene el grano, el pueblo lo maldecirá,
Pero habrá bendición sobre la cabeza del que lo vende.
27El que con diligencia busca el bien, se procura favor,
Pero el que busca el mal, este le vendrá.
28El que confía en sus riquezas, caerá,
Pero los justos prosperarán como la hoja verde.
29El que turba su casa, heredará viento,
Y el necio será siervo del sabio de corazón.
30El fruto del justo es árbol de vida,
Y el que gana almas es sabio.
31Si el justo es recompensado en la tierra,
¡Cuánto más el impío y el pecador!

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