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Día 199 de 365 · 18 de julio

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2 Crónicas 30

1Entonces Ezequías envió aviso por todo Israel y Judá, y también escribió cartas a Efraín y a Manasés, para que vinieran a la casa del Señor en Jerusalén a fin de celebrar la Pascua al Señor, Dios de Israel. 2Pues el rey y sus príncipes y toda la asamblea en Jerusalén habían decidido celebrar la Pascua en el mes segundo, 3porque no la habían podido celebrar a su debido tiempo, pues los sacerdotes no se habían santificado en número suficiente, ni el pueblo se había reunido en Jerusalén. 4Y esto pareció bien a los ojos del rey y de toda la asamblea. 5Así que proclamaron un decreto para hacer correr la voz por todo Israel, desde Beerseba hasta Dan, para que vinieran a celebrar la Pascua al Señor, Dios de Israel, en Jerusalén. Porque muchos no la habían celebrado como estaba escrito.
6Los mensajeros fueron por todo Israel y Judá con cartas de parte del rey y de sus príncipes, conforme al mandamiento del rey, diciendo: «Israelitas, vuélvanse al Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, para que Él se vuelva a aquellos de ustedes que escaparon y que han quedado de la mano de los reyes de Asiria. 7No sean como sus padres y sus hermanos, que fueron infieles al Señor, Dios de sus padres, de modo que Él los ha hecho objeto de horror, como ustedes ven. 8No sean tercos como sus padres, sino sométanse al Señor y entren en Su santuario, que Él ha santificado para siempre, y sirvan al Señor su Dios para que Su ardiente ira se aparte de ustedes. 9Porque si se vuelven al Señor, sus hermanos y sus hijos hallarán compasión delante de los que los llevaron cautivos, y volverán a esta tierra. Porque el Señor su Dios es clemente y compasivo, y no apartará Su rostro de ustedes si se vuelven a Él».
10Pasaron, pues, los mensajeros de ciudad en ciudad por la tierra de Efraín y de Manasés y hasta Zabulón, pero los escarnecían y se burlaban de ellos. 11No obstante, algunos hombres de Aser, de Manasés y de Zabulón se humillaron y vinieron a Jerusalén. 12También sobre Judá estuvo la mano de Dios para darles un solo corazón a fin de hacer lo que el rey y los príncipes ordenaron conforme a la palabra del Señor.
13En el mes segundo, se reunió mucha gente en Jerusalén para celebrar la Fiesta de los Panes sin Levadura; una asamblea muy grande. 14Y se levantaron y quitaron los altares que había en Jerusalén; también quitaron todos los altares de incienso y los arrojaron al torrente Cedrón.
15Entonces mataron los corderos de la Pascua el día catorce del mes segundo. Y los sacerdotes y los levitas, avergonzados, se santificaron y trajeron holocaustos a la casa del Señor. 16Y se colocaron en sus puestos según su costumbre, conforme a la ley de Moisés, hombre de Dios; los sacerdotes rociaban la sangre que recibían de mano de los levitas. 17Porque había muchos en la asamblea que no se habían santificado; por eso los levitas estaban encargados de la matanza de los corderos de la Pascua por todos los que estaban inmundos, para santificarlos al Señor. 18Pues una gran multitud del pueblo, es decir, muchos de Efraín y de Manasés, de Isacar y de Zabulón, no se habían purificado; no obstante, comieron la Pascua contrario a lo escrito. Porque Ezequías oró por ellos, diciendo: «Que el buen Señor perdone 19a todo el que prepare su corazón para buscar a Dios el Señor, Dios de sus padres, aunque no lo haga conforme a los ritos de purificación del santuario». 20Y oyó el Señor a Ezequías y sanó al pueblo.
21Los israelitas que se hallaban en Jerusalén celebraron con gran alegría la Fiesta de los Panes sin Levadura por siete días; y los levitas y los sacerdotes alababan al Señor día tras día, cantando al Señor con instrumentos resonantes. 22Entonces Ezequías habló al corazón de todos los levitas que mostraban buen entendimiento en las cosas del Señor. Y comieron durante los siete días señalados, sacrificando ofrendas de paz y dando gracias al Señor, Dios de sus padres.
23Toda la asamblea determinó celebrar la fiesta otros siete días; y celebraron los siete días con alegría. 24Porque Ezequías, rey de Judá, había contribuido a la asamblea 1,000 novillos y 7,000 ovejas; y los príncipes habían contribuido a la asamblea 1,000 novillos y 10,000 ovejas; y gran número de sacerdotes se santificaron. 25Y se regocijó toda la asamblea de Judá, junto con los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo que vino de Israel, tanto los peregrinos que vinieron de la tierra de Israel como los que habitaban en Judá. 26Y hubo gran regocijo en Jerusalén, porque desde los días de Salomón, hijo de David, rey de Israel, no había habido cosa semejante en Jerusalén. 27Entonces los sacerdotes levitas se levantaron y bendijeron al pueblo; y se oyó su voz, y su oración llegó hasta Su santa morada, hasta los cielos.

2 Crónicas 31

1Cuando todo esto había terminado, todos los de Israel que estaban presentes salieron a las ciudades de Judá, despedazaron los pilares sagrados, cortaron las Aseras. También derribaron los lugares altos y los altares por todo Judá y Benjamín, y además en Efraín y Manasés, hasta acabar con todos ellos. Entonces todos los israelitas volvieron a sus ciudades, cada cual a su posesión.
2Ezequías designó las clases de los sacerdotes y de los levitas, cada uno en su clase, según su servicio, tanto sacerdotes como levitas, para los holocaustos y para las ofrendas de paz, para que ministraran, dieran gracias y alabaran en las puertas del campamento del Señor. 3También designó de sus propios bienes la porción del rey para los holocaustos, es decir, para los holocaustos de la mañana y de la tarde, y los holocaustos de los días de reposo, de las lunas nuevas y de las fiestas señaladas, como está escrito en la ley del Señor. 4También ordenó al pueblo que habitaba en Jerusalén que diera la porción correspondiente a los sacerdotes y a los levitas, a fin de que se pudieran dedicar a la ley del Señor.
5Tan pronto como se divulgó la orden, los israelitas proveyeron en abundancia las primicias de grano, vino nuevo, aceite, miel y de todo producto del campo. Trajeron el diezmo de todo en abundancia. 6Los israelitas y los de Judá que habitaban en las ciudades de Judá, trajeron el diezmo de bueyes y ovejas y el diezmo de las cosas sagradas dedicadas al Señor su Dios, y los depositaron en montones. 7En el mes tercero comenzaron a formar los montones y los terminaron en el mes séptimo. 8Cuando Ezequías y los jefes vinieron y vieron los montones, bendijeron al Señor y a Su pueblo Israel. 9Ezequías preguntó a los sacerdotes y a los levitas acerca de los montones, 10y el sumo sacerdote Azarías, de la casa de Sadoc, le dijo: «Desde que se comenzaron a traer las ofrendas a la casa del Señor, hemos tenido bastante para comer y ha sobrado mucho, porque el Señor ha bendecido a Su pueblo. Esta gran cantidad es lo que ha sobrado».
11Entonces Ezequías ordenó que prepararan cámaras en la casa del Señor, y las prepararon. 12Fielmente llevaron allí las ofrendas y los diezmos y las cosas consagradas. El levita Conanías era el intendente encargado de ellas, y su hermano Simei era el segundo. 13Jehiel, Azazías, Nahat, Asael, Jerimot, Jozabad, Eliel, Ismaquías, Mahat y Benaía eran inspectores bajo el mando de Conanías y de Simei, su hermano, por nombramiento del rey Ezequías, y Azarías era el oficial principal de la casa de Dios. 14El levita Coré, hijo de Imna, portero de la puerta oriental, estaba a cargo de las ofrendas voluntarias hechas a Dios, para repartir las ofrendas dedicadas al Señor y las cosas santísimas. 15Bajo su mando estaban Edén, Miniamín, Jesúa, Semaías, Amarías y Secanías en las ciudades de los sacerdotes, para distribuir fielmente las porciones, por clases, a sus hermanos, fueran grandes o pequeños, 16sin tener en cuenta su registro genealógico, a los varones de treinta años arriba, todos los que entraban en la casa del Señor para las tareas diarias, por su trabajo en sus oficios según sus clases.
17Los sacerdotes estaban inscritos genealógicamente conforme a sus casas paternas, y los levitas de veinte años arriba, según sus oficios y sus clases. 18El registro genealógico incluía todos sus niños pequeños, sus mujeres, sus hijos y sus hijas de toda la asamblea, porque fielmente se consagraban en santidad. 19También para los hijos de Aarón, los sacerdotes que estaban en las tierras de pasto de sus ciudades, o en cualquiera de las ciudades, había hombres que estaban designados por nombre para distribuir porciones a todo varón entre los sacerdotes, y a todos los inscritos genealógicamente entre los levitas.
20Así hizo Ezequías por todo Judá; y él hizo lo bueno, lo recto y lo verdadero delante del Señor su Dios. 21Y toda obra que emprendió en el servicio de la casa de Dios por ley y por mandamiento, buscando a su Dios, lo hizo con todo su corazón y prosperó.

2 Timoteo 3

1Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. 2Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, 3sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno, 4traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios; 5teniendo apariencia de piedad, pero habiendo negado su poder. A los tales evita.
6Porque entre ellos están los que se meten en las casas y se llevan cautivas a mujercillas cargadas de pecados, llevadas por diversas pasiones, 7que siempre están aprendiendo, pero nunca pueden llegar al pleno conocimiento de la verdad. 8Y así como Janes y Jambres se opusieron a Moisés, de la misma manera estos también se oponen a la verdad. Son hombres de mente depravada, reprobados en lo que respecta a la fe. 9Pero no progresarán más, pues su insensatez será manifiesta a todos, como también sucedió con la de aquellos dos.
10Pero tú has seguido mi enseñanza, mi conducta, propósito, fe, paciencia, amor, perseverancia, 11mis persecuciones, sufrimientos, como los que me acaecieron en Antioquía, en Iconio y en Listra. ¡Qué persecuciones sufrí! Y de todas ellas me libró el Señor. 12Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos. 13Pero los hombres malos e impostores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. 14Tú, sin embargo, persiste en las cosas que has aprendido y de las cuales te convenciste, sabiendo de quiénes las has aprendido. 15Desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.
16Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, 17a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra.

Salmo 49

Para el director del coro. Salmo de los hijos de Coré.
1Oigan esto, pueblos todos;
Escuchen, habitantes todos del mundo,
2Tanto humildes como encumbrados,
Ricos y pobres juntos.
3Mi boca hablará sabiduría,
Y la meditación de mi corazón será entendimiento.
4Inclinaré al proverbio mi oído,
Con el arpa declararé mi enigma.
5¶¿Por qué he de temer en los días de adversidad
Cuando la iniquidad de mis enemigos me rodee,
6 De los que confían en sus bienes
Y se jactan de la abundancia de sus riquezas?
7Nadie puede en manera alguna redimir a su hermano,
Ni dar a Dios rescate por él,
8Porque la redención de su alma es muy costosa,
Y debe abandonar el intento para siempre,
9Para que viva eternamente,
Para que no vea corrupción.
10¶Porque él ve que aun los sabios mueren;
El torpe y el necio perecen de igual manera,
Y dejan sus riquezas a otros.
11Su íntimo pensamiento es que sus casas serán eternas,
Y sus moradas por todas las generaciones;
A sus tierras han dado sus nombres.
12Pero el hombre, en su vanagloria, no permanecerá;
Es como las bestias que perecen.
13¶Este es el camino de los insensatos,
Y de los que después de ellos aprueban sus palabras. (Selah)
14Como ovejas son destinados para el Seol,
La muerte los pastoreará,
Los rectos los regirán por la mañana;
Su forma será para que el Seol la consuma,
De modo que no tienen morada.
15Pero Dios redimirá mi alma del poder del Seol,
Pues Él me recibirá. (Selah)
16¶No temas cuando alguien se enriquece,
Cuando la gloria de su casa aumenta;
17Porque nada se llevará cuando muera,
Ni su gloria descenderá con él.
18Aunque mientras viva, a sí mismo se felicite
(Y aunque los hombres te alaben cuando prosperes),
19Irá a reunirse con la generación de sus padres,
Quienes nunca verán la luz.
20El hombre en su vanagloria, pero sin entendimiento,
Es como las bestias que perecen.

Proverbios 13

1El hijo sabio acepta la disciplina de su padre,
Pero el insolente no escucha la reprensión.
2Del fruto de su boca el hombre comerá el bien,
Pero el deseo de los traidores es la violencia.
3El que guarda su boca, preserva su vida;
El que mucho abre sus labios, termina en ruina.
4El alma del perezoso desea mucho, pero nada consigue,
Sin embargo, el alma de los diligentes queda satisfecha.
5El justo aborrece la falsedad,
Pero el impío causa repugnancia y vergüenza.
6La justicia guarda al íntegro en su camino,
Pero la maldad destruye al pecador.
7Hay quien pretende ser rico, y nada tiene;
Hay quien pretende ser pobre, y tiene una gran fortuna.
8El rescate de la vida de un hombre está en sus riquezas,
Pero el pobre no oye amenazas.
9La luz de los justos brilla alegremente,
Pero la lámpara de los impíos se apaga.
10Por la soberbia solo viene la contienda,
Pero con los que reciben consejos está la sabiduría.
11La fortuna obtenida con fraude disminuye,
Pero el que la recoge con trabajo la aumenta.
12La esperanza que se demora enferma el corazón,
Pero el deseo cumplido es árbol de vida.
13El que desprecia la palabra pagará por ello,
Pero el que teme el mandamiento será recompensado.
14La enseñanza del sabio es fuente de vida,
Para apartarse de los lazos de la muerte.
15El buen entendimiento produce favor,
Pero el camino de los malvados es difícil.
16Todo hombre prudente obra con conocimiento,
Pero el necio ostenta necedad.
17El mensajero perverso cae en la adversidad,
Pero el enviado fiel trae sanidad.
18Pobreza y vergüenza vendrán al que desprecia la instrucción,
Pero el que acepta la reprensión será honrado.
19Deseo cumplido es dulzura para el alma,
Pero es abominación para los necios el apartarse del mal.
20El que anda con sabios será sabio,
Pero el compañero de los necios sufrirá daño.
21A los pecadores los persigue el mal,
Pero los justos serán recompensados con el bien.
22El hombre bueno deja herencia a los hijos de sus hijos,
Pero la riqueza del pecador está reservada para el justo.
23El terreno de los pobres tiene mucho de comer,
Pero se pierde por la injusticia.
24El que evita la vara odia a su hijo,
Pero el que lo ama lo disciplina con diligencia.
25El justo come hasta saciar su alma,
Pero el vientre de los impíos sufre escasez.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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