DEVOCIONAL

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Día 205 de 365 · 24 de julio

TAMAÑO

Esdras 6

1Entonces el rey Darío proclamó un decreto, y buscaron en los archivos donde se guardaban los tesoros allí en Babilonia. 2Y en Acmeta, en la fortaleza que está en la provincia de Media, hallaron un rollo en el que estaba escrito lo siguiente: Memorándum: 3«En el año primero del rey Ciro, el rey Ciro proclamó un decreto: “En cuanto a la casa de Dios en Jerusalén, que sea reedificado el templo, el lugar donde se ofrecen los sacrificios, y que se conserven sus cimientos, con su altura de 60 codos (27 metros) y su anchura de 60 codos; 4con tres hileras de piedras enormes y una hilera de madera; y que los gastos se paguen del tesoro real. 5Y que también se devuelvan los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, los cuales Nabucodonosor sacó del templo en Jerusalén y trajo a Babilonia, y que se lleven a sus lugares en el templo en Jerusalén y sean colocados en la casa de Dios”.
6»Ahora pues, Tatnai, gobernador de la provincia al otro lado del Río, Setar Boznai, y sus compañeros, los oficiales del otro lado del Río, aléjense de allí. 7No impidan esta obra de la casa de Dios, y que el gobernador de los judíos y los ancianos de los judíos reedifiquen esta casa de Dios en su lugar. 8Además, este es mi decreto en cuanto a lo que han de hacer por estos ancianos de Judá en la reedificación de esta casa de Dios: del tesoro real de los tributos del otro lado del Río se han de pagar todos los gastos a este pueblo, y esto sin demora. 9Y todo lo que se necesite: novillos, carneros y corderos para holocausto al Dios del cielo, y trigo, sal, vino y aceite de unción, según lo pidan los sacerdotes que están en Jerusalén, se les dará día por día sin falta, 10para que puedan ofrecer sacrificios agradables al Dios del cielo y orar por la vida del rey y de sus hijos.
11»He proclamado un decreto de que cualquiera que quebrante este edicto, se arranque un madero de su casa, y levantándolo, sea colgado en él, y que su casa sea reducida a escombros a causa de esto. 12Y que el Dios que ha hecho morar allí Su nombre derribe a todo rey o pueblo que trate de cambiarlo para destruir esta casa de Dios en Jerusalén. Yo, Darío, he proclamado este decreto; que sea ejecutado con toda exactitud».
13Entonces Tatnai, gobernador de la provincia al otro lado del Río, Setar Boznai y sus compañeros llevaron a cabo el decreto con toda exactitud, tal como el rey Darío había ordenado. 14Y los ancianos de los judíos tuvieron éxito en la edificación según la profecía del profeta Hageo y de Zacarías, hijo de Iddo. Y terminaron de edificar conforme al mandato del Dios de Israel y al decreto de Ciro, de Darío y de Artajerjes, rey de Persia. 15Y este templo fue terminado el tercer día del mes de Adar; era el año sexto del reinado del rey Darío.
16Los israelitas, los sacerdotes, los levitas y los demás desterrados, celebraron con júbilo la dedicación de esta casa de Dios. 17Y para la dedicación de esta casa de Dios ofrecieron 100 novillos, 200 carneros, 400 corderos, y como ofrenda por el pecado por todo Israel, doce machos cabríos, conforme al número de las tribus de Israel. 18Entonces asignaron a los sacerdotes en sus secciones y a los levitas en sus clases para el servicio de Dios en Jerusalén, como está escrito en el libro de Moisés.
19Los desterrados celebraron la Pascua el día catorce del mes primero. 20Puesto que los sacerdotes y los levitas se habían purificado juntos, todos ellos estaban purificados, entonces mataron al cordero de la Pascua para todos los desterrados, tanto para sus hermanos los sacerdotes como para sí mismos. 21Los israelitas que habían vuelto del destierro y todos aquellos que se habían apartado de la impureza de las naciones de la tierra para unirse a ellos, comieron la Pascua para buscar al Señor, Dios de Israel. 22Y por siete días celebraron gozosos la Fiesta de los Panes sin Levadura, porque el Señorlos había llenado de regocijo, y había vuelto hacia ellos el corazón del rey de Asiria para animarlos en la obra de la casa de Dios, el Dios de Israel.

Esdras 7

1Después de estas cosas, en el reinado de Artajerjes, rey de Persia, subió Esdras hijo de Seraías, hijo de Azarías, hijo de Hilcías, 2hijo de Salum, hijo de Sadoc, hijo de Ahitob, 3hijo de Amarías, hijo de Azarías, hijo de Meraiot, 4hijo de Zeraías, hijo de Uzi, hijo de Buqui, 5hijo de Abisúa, hijo de Finees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, sumo sacerdote. 6Este Esdras subió de Babilonia, y era escriba experto en la ley de Moisés, que el Señor, Dios de Israel, había dado. El rey le concedió todo lo que pedía porque la mano del Señor su Dios estaba sobre él.
7También algunos de los israelitas y de los sacerdotes, levitas, cantores, porteros y sirvientes del templo subieron a Jerusalén en el año séptimo del rey Artajerjes. 8Esdras llegó a Jerusalén en el mes quinto; era el año séptimo del rey. 9Porque el primer día del mes primero comenzó a subir de Babilonia; y el primer día del mes quinto llegó a Jerusalén, pues la mano bondadosa de su Dios estaba sobre él, 10porque Esdras había dedicado su corazón a estudiar la ley del Señor, y a practicarla, y a enseñar Sus estatutos y ordenanzas en Israel.
11Esta es la copia del decreto que el rey Artajerjes dio al sacerdote Esdras, el escriba, instruido en las palabras de los mandamientos del Señor y de Sus estatutos para Israel: 12«Artajerjes, rey de reyes, al sacerdote Esdras, escriba de la ley del Dios del cielo: Paz perfecta. Y ahora 13yo he proclamado un decreto de que cualquiera del pueblo de Israel, de sus sacerdotes y de los levitas en mi reino que esté dispuesto a ir a Jerusalén, puede ir contigo.
14»Por cuanto eres enviado por el rey y sus siete consejeros para investigar acerca de Judá y de Jerusalén conforme a la ley de tu Dios que está en tu mano, 15y para llevar la plata y el oro que el rey y sus consejeros han ofrendado voluntariamente al Dios de Israel, cuya morada está en Jerusalén, 16también lleva toda la plata y el oro que halles en toda la provincia de Babilonia, con la ofrenda voluntaria que el pueblo y los sacerdotes hayan ofrecido voluntariamente para la casa de su Dios que está en Jerusalén. 17Con este dinero, diligentemente comprarás novillos, carneros y corderos, con sus ofrendas de cereal y sus libaciones correspondientes, y los ofrecerás sobre el altar de la casa del Dios de ustedes que está en Jerusalén. 18Y lo que a ti y a tus hermanos les parezca bien hacer con la plata y el oro que quede, háganlo conforme a la voluntad de su Dios. 19También los utensilios que te son entregados para el servicio de la casa de tu Dios, entrégalos todos delante del Dios de Jerusalén. 20Lo demás que se necesite para la casa de tu Dios, para lo cual tengas ocasión de proveer, provéelo del tesoro real.
21»Yo, el rey Artajerjes, proclamo un decreto a todos los tesoreros que están en las provincias más allá del Río, que todo lo que les pida el sacerdote Esdras, escriba de la ley del Dios del cielo, sea hecho puntualmente, 22hasta 3.4 toneladas de plata, 100 coros (22,000 litros) de trigo, 100 batos (2,200 litros) de vino, 100 batos de aceite y sal sin medida. 23Todo cuanto ordene el Dios del cielo sea hecho con esmero para la casa del Dios del cielo, no sea que venga la ira contra el reino del rey y sus hijos. 24También les hacemos saber que no se permite cobrar tributo, impuesto o peaje a ninguno de los sacerdotes, levitas, cantores, porteros, sirvientes, o ministros de esta casa de Dios. 25Y tú, Esdras, conforme a la sabiduría que posees de tu Dios, nombra magistrados y jueces para juzgar a todo el pueblo que está en la provincia más allá del Río, a todos los que conocen las leyes de tu Dios; y a cualquiera que las ignore, se las enseñarás. 26Todo aquel que no cumpla la ley de tu Dios y la ley del rey, que la justicia se le aplique severamente, sea para muerte o destierro o confiscación de bienes o encarcelamiento».
27Bendito sea el Señor, Dios de nuestros padres, que ha puesto esto en el corazón del rey, para embellecer la casa del Señor que está en Jerusalén, 28y que me ha extendido misericordia delante del rey y de sus consejeros y delante de todos los príncipes poderosos del rey. Así fui fortalecido según estaba la mano del Señormi Dios sobre mí, y reuní a los jefes de Israel para que subieran conmigo.

Hebreos 1

1Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, 2en estos últimos días nos ha hablado por Su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo. 3Él es el resplandor de Su gloria y la expresión exacta de Su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de Su poder. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, el Hijo se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, 4siendo mucho mejor que los ángeles, por cuanto ha heredado un nombre más excelente que ellos.
5Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás:
«Hijo Mío eres Tú,
Yo te he engendrado hoy»;
y otra vez:
«Yo seré Padre para Él,
Y Él será Hijo para Mí?».
6De nuevo, cuando trae al Primogénito al mundo, dice:
«Y lo adoren todos los ángeles de Dios».
7De los ángeles dice:
«El que hace a Sus ángeles, espíritus,
Y a Sus ministros, llama de fuego».
8Pero del Hijo dice:
«Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos,
Y cetro de equidad es el cetro de Tu reino.
9-»Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad;
Por lo cual Dios, Tu Dios, te ha ungido
Con óleo de alegría más que a Tus compañeros».
10También:
«Tú, Señor, en el principio pusiste los cimientos de la tierra,
Y los cielos son obra de Tus manos;
11Ellos perecerán, pero Tú permaneces;
Y todos ellos como una vestidura se envejecerán,
12Y como un manto los enrollarás;
Como una vestidura serán mudados.
Pero Tú eres el mismo,
Y Tus años no tendrán fin».
13Pero, ¿a cuál de los ángeles jamás ha dicho Dios:
«Siéntate a Mi diestra
Hasta que ponga a Tus enemigos
Por estrado de Tus pies?».
14¿No son todos ellos espíritus ministradores, enviados para servir por causa de los que heredarán la salvación?

Salmo 55

Para el director del coro; con instrumentos de cuerda. Masquil de David.
1Escucha, oh Dios, mi oración,
Y no te escondas de mi súplica.
2Atiéndeme y respóndeme;
Conmovido estoy en mi queja y muy conturbado,
3A causa de la voz del enemigo,
Por la opresión del impío;
Porque echan iniquidad sobre mí,
Y con furia me persiguen.
4¶Angustiado está mi corazón dentro de mí,
Y sobre mí han caído los terrores de la muerte.
5Terror y temblor me invaden,
Y horror me ha cubierto.
6Y dije: «¡Quién me diera alas como de paloma!
Volaría y hallaría reposo.
7-»Ciertamente huiría muy lejos;
Moraría en el desierto. (Selah)
8Me apresuraría a buscar mi lugar de refugio
Contra el viento borrascoso y la tempestad».
9¶Confunde, Señor, divide sus lenguas,
Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
10Día y noche la rondan sobre sus muros,
Y en medio de ella hay iniquidad y malicia.
11Hay destrucción en medio de ella,
Y la opresión y el engaño no se alejan de sus calles.
12¶Porque no es un enemigo el que me reprocha,
Si así fuera, podría soportarlo;
Ni es uno que me odia el que se ha alzado contra mí,
Si así fuera, podría ocultarme de él;
13Sino tú, que eres mi igual,
Mi compañero, mi íntimo amigo;
14Nosotros que juntos teníamos dulce comunión,
Que con la multitud andábamos en la casa de Dios.
15Que la muerte sorprenda a mis enemigos,
Que desciendan vivos al Seol,
Porque la maldad está en su morada, en medio de ellos.
16¶En cuanto a mí, a Dios invocaré,
Y el Señor me salvará.
17Tarde, mañana y mediodía me lamentaré y gemiré,
Y Él oirá mi voz.
18En paz redimirá mi alma de la guerra que hay contra mí,
Pues son muchos los que están contra mí.
19Dios oirá y les responderá,
Él, que reina desde la antigüedad, (Selah)
Porque no hay cambio en ellos
Ni temen a Dios.
20Aquel ha extendido sus manos contra los que estaban en paz con él,
Ha violado su pacto.
21Las palabras de su boca eran más blandas que la mantequilla,
Pero en su corazón había guerra;
Más suaves que el aceite eran sus palabras,
Sin embargo, eran espadas desnudas.
22¶Echa sobre el Señor tu carga, y Él te sustentará;
Él nunca permitirá que el justo sea sacudido.
23Pero Tú, oh Dios, harás caer a los malvados en el pozo de la destrucción;
Los hombres sanguinarios y engañadores no vivirán la mitad de sus días;
Pero yo en Ti confiaré.

Proverbios 19

1Mejor es el pobre que anda en su integridad
Que el de labios perversos y necio.
2Tampoco es bueno para una persona carecer de conocimiento,
Y el que se apresura con los pies peca.
3La insensatez del hombre pervierte su camino,
Y su corazón se irrita contra el Señor.
4La riqueza añade muchos amigos,
Pero el pobre es separado de su amigo.
5El testigo falso no quedará sin castigo,
Y el que cuenta mentiras no escapará.
6Muchos buscan el favor del generoso,
Y todo hombre es amigo del que da.
7Todos los hermanos del pobre lo aborrecen,
¡Cuánto más sus amigos se alejarán de él!
Los persigue con palabras, pero ellos se han ido.
8El que adquiere cordura ama su alma;
El que guarda la prudencia hallará el bien.
9El testigo falso no quedará sin castigo,
Y el que cuenta mentiras perecerá.
10Al necio no conviene la vida de lujo;
Mucho menos a un siervo gobernar a los príncipes.
11La discreción del hombre le hace lento para la ira,
Y su gloria es pasar por alto una ofensa.
12Como rugido de león es la ira del rey,
Y su favor como rocío sobre la hierba.
13El hijo necio es ruina de su padre,
Y gotera constante las contiendas de una esposa.
14Casa y riqueza son herencia de los padres,
Pero la mujer prudente viene del Señor.
15La pereza hace caer en profundo sueño,
Y el alma ociosa sufrirá hambre.
16El que guarda el mandamiento guarda su alma,
Pero el que desprecia sus caminos morirá.
17El que se apiada del pobre presta al Señor,
Y Él lo recompensará por su buena obra.
18Disciplina a tu hijo mientras hay esperanza,
Pero no desee tu alma causarle la muerte.
19El hombre de gran ira llevará el castigo,
Porque si tú lo rescatas, tendrás que hacerlo de nuevo.
20Escucha el consejo y acepta la corrección,
Para que seas sabio el resto de tus días.
21Muchos son los planes en el corazón del hombre,
Mas el consejo del Señor permanecerá.
22Lo que es deseable en un hombre es su bondad,
Y es mejor ser pobre que mentiroso.
23El temor del Señor conduce a la vida,
Para poder dormir satisfecho, sin ser tocado por el mal.
24El perezoso mete su mano en el plato,
Y ni aun a su boca la llevará.
25Golpea al insolente y el ingenuo se volverá astuto,
Pero reprende al que tiene inteligencia y ganará en conocimiento.
26El que asalta a su padre y echa fuera a su madre
Es un hijo que trae vergüenza y desgracia.
27Cesa, hijo mío, de escuchar la instrucción,
Y te desviarás de las palabras de sabiduría.
28El testigo perverso se burla de la justicia,
Y la boca de los impíos esparce iniquidad.
29Los juicios están preparados para los insolentes,
Y los azotes para la espalda de los necios.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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