DEVOCIONAL

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Día 208 de 365 · 27 de julio

TAMAÑO

Nehemías 2

1Aconteció que en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, estando ya el vino delante de él, tomé el vino y se lo di al rey. Yo nunca había estado triste en su presencia. 2Así que el rey me preguntó: «¿Por qué está triste tu rostro? Tú no estás enfermo; eso no es más que tristeza de corazón». Entonces tuve mucho temor, 3y le dije al rey: «Viva para siempre el rey. ¿Cómo no ha de estar triste mi rostro cuando la ciudad, lugar de los sepulcros de mis padres, está desolada y sus puertas han sido consumidas por el fuego?».
4Entonces el rey me dijo: «¿Qué es lo que pides?». Así que oré al Dios del cielo, 5y respondí al rey: «Si le place al rey, y si su siervo ha hallado gracia delante de usted, envíeme a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, para que yo la reedifique». 6Entonces el rey me dijo, estando la reina sentada junto a él: «¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás?». Y le agradó al rey enviarme, y yo le di un plazo fijo. 7Y le dije al rey: «Si le agrada al rey, que se me den cartas para los gobernadores de las provincias más allá del Río, para que me dejen pasar hasta que llegue a Judá, 8y una carta para Asaf, guarda del bosque del rey, a fin de que me dé madera para hacer las vigas de las puertas de la fortaleza que está junto al templo, para la muralla de la ciudad y para la casa a la cual iré». Y el rey me lo concedió, porque la mano bondadosa de mi Dios estaba sobre mí.
9Fui entonces a los gobernadores de más allá del Río y les entregué las cartas del rey. El rey también había enviado conmigo oficiales del ejército y hombres de a caballo. 10Cuando se enteraron Sanbalat el horonita y Tobías el oficial amonita, les disgustó mucho que alguien hubiera venido a procurar el bienestar de los israelitas.
11Llegué a Jerusalén y después de estar allí tres días, 12me levanté de noche, yo y unos pocos hombres conmigo, pero no informé a nadie lo que mi Dios había puesto en mi corazón que hiciera por Jerusalén. No llevaba conmigo ningún animal excepto el animal sobre el cual yo iba montado. 13Salí de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón y hacia la puerta del Muladar, inspeccionando las murallas de Jerusalén que estaban derribadas y sus puertas que estaban consumidas por el fuego. 14Pasé luego hacia la puerta de la Fuente y hacia el Estanque del Rey, pero no había lugar para que pasara mi cabalgadura. 15Así que subí de noche por el torrente e inspeccioné la muralla. Entonces entré de nuevo por la puerta del Valle y regresé. 16Los oficiales no sabían adónde yo había ido ni qué había hecho. Tampoco se lo había hecho saber todavía a los judíos, ni a los sacerdotes, ni a los nobles, ni a los oficiales, ni a los demás que hacían la obra.
17Entonces les dije: «Ustedes ven la mala situación en que estamos, que Jerusalén está desolada y sus puertas quemadas a fuego. Vengan, reedifiquemos la muralla de Jerusalén para que no seamos más motivo de burla». 18Les conté cómo la mano de mi Dios había sido bondadosa conmigo, y también las palabras que el rey me había dicho. Entonces dijeron: «Levantémonos y edifiquemos». Y esforzaron sus manos en la buena obra. 19Pero cuando se enteraron Sanbalat el horonita, Tobías el oficial amonita y Gesem el árabe, se burlaron de nosotros, nos despreciaron y dijeron: «¿Qué es esto que están haciendo? ¿Se están rebelando contra el rey?». 20Yo les respondí: «El Dios del cielo nos dará éxito. Por tanto, nosotros Sus siervos nos levantaremos y edificaremos, pero ustedes no tienen parte ni derecho ni memorial en Jerusalén».

Nehemías 3

1Entonces el sumo sacerdote Eliasib se levantó con sus hermanos los sacerdotes y edificaron la puerta de las Ovejas; la consagraron y asentaron sus hojas. Consagraron la muralla hasta la torre de los Cien y hasta la torre de Hananeel. 2Junto a él edificaron los hombres de Jericó, y a su lado edificó Zacur, hijo de Imri.
3La puerta del Pescado la edificaron los hijos de Senaa. Colocaron sus vigas y asentaron sus hojas, sus cerrojos y sus barras. 4Junto a ellos hizo reparaciones Meremot, hijo de Urías, hijo de Cos. A su lado hizo reparaciones Mesulam, hijo de Berequías, hijo de Mesezabeel; y junto a este hizo reparaciones Sadoc, hijo de Baana. 5A su lado hicieron también reparaciones los tecoítas, pero sus nobles no apoyaron la obra de sus señores.
6La puerta Vieja la repararon Joiada, hijo de Paseah, y Mesulam, hijo de Besodías. Colocaron sus vigas y asentaron sus hojas con sus cerrojos y sus barras. 7Junto a ellos, Melatías el gabaonita y Jadón el meronotita, hombres de Gabaón y de Mizpa, hicieron también reparaciones para la sede oficial del gobernador de la provincia más allá del Río. 8A su lado hizo reparaciones Uziel, hijo de Harhaía, de los orfebres; y junto a él hizo reparaciones Hananías, uno de los perfumistas. Ellos restauraron a Jerusalén hasta la muralla Ancha. 9Y junto a ellos hizo reparaciones Refaías, hijo de Hur, oficial de la mitad del distrito de Jerusalén. 10A su lado Jedaías, hijo de Harumaf, hizo reparaciones frente a su casa. Y junto a él hizo reparaciones Hatús, hijo de Hasabnías. 11Malquías, hijo de Harim, y Hasub, hijo de Pahat Moab, repararon otra sección y la torre de Hornos. 12Junto a él hizo reparaciones Salum, hijo de Halohes, oficial de la mitad del distrito de Jerusalén, él con sus hijas.
13Hanún y los habitantes de Zanoa repararon la puerta del Valle. La edificaron y asentaron sus hojas con sus cerrojos y sus barras, y 1,000 codos (450 metros) de la muralla hasta la puerta del Muladar.
14Malquías, hijo de Recab, oficial del distrito de Bet Haquerem reparó la puerta del Muladar. La edificó y asentó sus hojas, sus cerrojos y sus barras.
15Salum, hijo de Col Hoze, oficial del distrito de Mizpa, reparó la puerta de la Fuente. La edificó, la revistió y asentó sus hojas, sus cerrojos y sus barras, y la muralla del estanque de Siloé en el jardín del rey hasta las gradas que descienden de la ciudad de David. 16Después de él hizo reparaciones Nehemías, hijo de Azbuc, oficial de la mitad del distrito de Bet Sur, hasta un punto frente a los sepulcros de David, hasta el estanque artificial y hasta la casa de los valientes. 17Tras él hicieron reparaciones los levitas bajo Rehum, hijo de Bani. Junto a él, Hasabías, oficial de la mitad del distrito de Keila, hizo reparaciones por su distrito. 18Después de él hicieron reparaciones sus hermanos bajo Bavai, hijo de Henadad, oficial de la otra mitad del distrito de Keila. 19Y junto a él, Ezer, hijo de Jesúa, oficial de Mizpa, reparó otra sección, enfrente de la subida al arsenal del Ángulo.
20Después de él, Baruc, hijo de Zabai, con todo fervor reparó otra sección, desde el Ángulo hasta la puerta de la casa del sumo sacerdote Eliasib. 21Tras él, Meremot, hijo de Urías, hijo de Cos, reparó otra sección, desde la puerta de la casa de Eliasib hasta el extremo de su casa. 22Y después de él hicieron reparaciones los sacerdotes, los hombres del valle. 23Tras ellos, Benjamín y Hasub hicieron reparaciones frente a su casa. Después de ellos, Azarías, hijo de Maasías, hijo de Ananías, hizo reparaciones junto a su casa. 24Binúi, hijo de Henadad, reparó otra sección, desde la casa de Azarías hasta el Ángulo y hasta la esquina. 25Palal, hijo de Uzai, hizo reparaciones frente al Ángulo y la torre que sobresale de la casa alta del rey, que está junto al atrio de la guardia. Después de él hizo reparaciones Pedaías, hijo de Faros. 26Los sirvientes del templo que habitaban en Ofel hicieron reparaciones hasta el frente de la puerta de las Aguas, hacia el oriente y hasta la torre sobresaliente. 27Después de ellos, los tecoítas repararon otra sección frente a la gran torre sobresaliente y hasta el muro de Ofel.
28Más arriba de la puerta de los Caballos, los sacerdotes hicieron reparaciones cada uno frente a su casa. 29Después de ellos, Sadoc, hijo de Imer, hizo reparaciones frente a su casa. Y tras él hizo reparaciones Semaías, hijo de Secanías, portero de la puerta Oriental. 30Después de él Hananías, hijo de Selemías, y Hanún, sexto hijo de Salaf, repararon otra sección. Tras ellos, Mesulam, hijo de Berequías, hizo reparaciones frente a su vivienda. 31Después de él, Malquías, uno de los orfebres, hizo reparaciones hasta la casa de los sirvientes del templo y de los mercaderes, frente a la puerta de la Inspección y hasta el aposento alto de la esquina. 32Los orfebres y los mercaderes hicieron reparaciones entre el aposento alto de la esquina y la puerta de las Ovejas.

Hebreos 4

1Por tanto, temamos, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en Su reposo, alguno de ustedes parezca no haberlo alcanzado. 2Porque en verdad, a nosotros se nos ha anunciado las buenas nuevas, como también a ellos. Pero la palabra que ellos oyeron no les aprovechó por no ir acompañada por la fe en los que la oyeron. 3Porque los que hemos creído entramos en ese reposo, tal como Él ha dicho:
«Como juré en Mi ira:
“No entrarán en Mi reposo” »,
aunque las obras de Él estaban acabadas desde la fundación del mundo.
4Porque así ha dicho en cierto lugar acerca del séptimo día: «Y Dios reposó en el séptimo día de todas Sus obras»; 5y otra vez en este pasaje: «No entrarán en Mi reposo». 6Por tanto, puesto que todavía falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes antes se les anunció las buenas nuevas no entraron por causa de su desobediencia,
7 Dios otra vez fija un día: Hoy. Diciendo por medio de David después de mucho tiempo, como se ha dicho antes:
«Si ustedes oyen hoy Su voz,
No endurezcan sus corazones».
8Porque si Josué les hubiera dado reposo, Dios no habría hablado de otro día después de ese. 9Queda, por tanto, un reposo sagrado para el pueblo de Dios.
10Pues el que ha entrado a Su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las Suyas. 11Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguien caiga siguiendo el mismo ejemplo de desobediencia.
12Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón. 13No hay cosa creada oculta a Su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de Aquel a quien tenemos que dar cuenta.
14Teniendo, pues, un gran Sumo Sacerdote que trascendió los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe. 15Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. 16Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.

Salmo 58

Para el director del coro; según tonada de «No destruyas». Mictam de David.
1¿Hablan ustedes en verdad justicia, oh poderosos?
¿Juzgan rectamente, hijos de los hombres?
2No, pues en el corazón cometen iniquidad;
La violencia de sus manos reparten en la tierra.
3Desde la matriz están desviados los impíos;
Desde su nacimiento se descarrían los que hablan mentiras.
4Tienen veneno como veneno de serpiente;
Son como una cobra sorda que cierra su oído,
5Que no oye la voz de los que encantan,
Ni siquiera al más diestro encantador.
6¶Oh Dios, rompe los dientes de su boca;
Quiebra las muelas de los leoncillos, Señor.
7Que se diluyan como las aguas que corren;
Cuando disparen sus flechas, que sean como si estuvieran sin punta.
8 Que sean como el caracol, que se disuelve según se arrastra,
Como los que nacen muertos, que nunca ven el sol.
9Antes que las ollas de ustedes puedan sentir el fuego de los espinos,
Tanto los verdes como los que arden, los barrerá Él con torbellino.
10¶El justo se alegrará cuando vea la venganza,
Se lavará los pies en la sangre de los impíos;
11Entonces los hombres dirán: «Ciertamente hay recompensa para el justo,
Ciertamente hay un Dios que juzga en la tierra».

Proverbios 22

1Más vale el buen nombre que las muchas riquezas,
Y el favor que la plata y el oro.
2El rico y el pobre tienen un lazo común:
A ambos los hizo el Señor.
3El prudente ve el mal y se esconde,
Pero los simples siguen adelante y son castigados.
4La recompensa de la humildad y el temor del Señor
Son la riqueza, el honor y la vida.
5Espinos y lazos hay en el camino del perverso;
El que cuida su alma se alejará de ellos.
6Instruye al niño en el camino que debe andar,
Y aun cuando sea viejo no se apartará de él.
7El rico domina a los pobres,
Y el deudor es esclavo del acreedor.
8El que siembra iniquidad segará vanidad,
Y la vara de su furor perecerá.
9El generoso será bendito,
Porque da de su pan al pobre.
10Echa fuera al insolente y saldrá la discordia,
Y cesarán también los pleitos y la ignominia.
11El que ama la pureza de corazón
Tiene gracia en sus labios, y el rey es su amigo.
12Los ojos del Señor guardan el conocimiento,
Pero Él confunde las palabras del engañador.
13El perezoso dice: «Hay un león afuera;
Seré muerto en las calles».
14Fosa profunda es la boca de las mujeres extrañas;
El que es maldito del Señor caerá en ella.
15La necedad está ligada al corazón del niño,
Pero la vara de la disciplina lo alejará de ella.
16El que oprime al pobre para engrandecerse,
O da al rico, solo llegará a la pobreza.
17¶Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios,
Y aplica tu corazón a mi conocimiento;
18Porque te será agradable si las guardas dentro de ti,
Para que estén listas en tus labios.
19Para que tu confianza esté en el Señor,
Te he instruido hoy a ti también.
20¿No te he escrito cosas excelentes
De consejo y conocimiento,
21Para hacerte saber la certeza de las palabras de verdad
A fin de que respondas correctamente al que te ha enviado?
22¶No robes al pobre, porque es pobre,
Ni aplastes al afligido en la puerta;
23Porque el Señor defenderá su causa
Y quitará la vida de los que los despojan.
24¶No te asocies con el hombre iracundo,
Ni andes con el hombre violento,
25No sea que aprendas sus maneras
Y tiendas lazo para ti mismo.
26¶No estés entre los que dan fianzas,
Entre los que salen de fiadores de préstamos.
27Si no tienes con qué pagar,
¿Por qué han de quitarte la cama de debajo de ti?
28¶No muevas el lindero antiguo
Que pusieron tus padres.
29¶¿Has visto un hombre diestro en su trabajo?
Estará delante de los reyes;
No estará delantede hombres sin importancia.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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