DEVOCIONAL

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Día 218 de 365 · 6 de agosto

TAMAÑO

Ester 9

1En el mes doce (es decir, el mes de Adar), el día trece cuando estaban para ejecutarse el mandato y edicto del rey, el mismo día que los enemigos de los judíos esperaban obtener dominio sobre ellos, sucedió lo contrario, porque fueron los judíos los que obtuvieron dominio sobre los que los odiaban. 2Se reunieron los judíos en sus ciudades por todas las provincias del rey Asuero para echar mano a los que buscaban hacerles daño. Nadie podía oponérseles, porque el temor a ellos había caído sobre todos los pueblos. 3Y todos los príncipes de las provincias, los sátrapas, los gobernadores y los que manejaban los negocios del rey ayudaron a los judíos, porque el temor a Mardoqueo había caído sobre ellos. 4Mardoqueo era grande en la casa del rey, y su fama se había extendido por todas las provincias, porque Mardoqueo se engrandecía más y más.
5Los judíos hirieron a todos sus enemigos a filo de espada, con matanza y destrucción; e hicieron lo que quisieron con los que los odiaban. 6En la fortaleza de Susa los judíos mataron y destruyeron a 500 hombres, 7también a Parsandata, Dalfón, Aspata, 8Porata, Adalía, Aridata, 9Parmasta, Arisai, Aridai y Vaizata, 10los diez hijos de Amán, hijo de Hamedata, enemigo de los judíos; pero no echaron mano a sus bienes.
11Aquel mismo día comunicaron al rey el número de los que fueron muertos en la fortaleza de Susa. 12Y el rey dijo a la reina Ester: «En la fortaleza de Susa los judíos han matado y exterminado a 500 hombres y a los diez hijos de Amán. ¡Qué habrán hecho en las demás provincias del rey! ¿Cuál es tu petición ahora? Pues te será concedida. ¿Qué más quieres? También te será hecho». 13Entonces Ester dijo: «Si le place al rey, que mañana también se conceda a los judíos que están en Susa hacer conforme al edicto de hoy; y que los diez hijos de Amán sean colgados en la horca».
14El rey ordenó que así se hiciera; y un edicto fue promulgado en Susa, y los diez hijos de Amán fueron colgados. 15Los judíos que se hallaban en Susa se reunieron también el día catorce del mes de Adar y mataron a 300 hombres en Susa, pero no echaron mano a sus bienes.
16Los demás judíos que se hallaban en las provincias del rey se reunieron para defender sus vidas y librarse de sus enemigos. Mataron a 75,000 de los que los odiaban, pero no echaron mano a sus bienes. 17Esto sucedió el día trece del mes de Adar, y el día catorce descansaron, y lo proclamaron día de banquete y de regocijo. 18Pero los judíos que se hallaban en Susa se reunieron el trece y el catorce del mismo mes, y descansaron el día quince y lo proclamaron día de banquete y de regocijo. 19Por eso los judíos de las áreas rurales, que habitan en las ciudades abiertas, proclaman el día catorce del mes de Adar día festivo para regocijarse, hacer banquetes y enviarse porciones de comida unos a otros.
20Entonces Mardoqueo escribió estos hechos, y envió cartas a todos los judíos que se hallaban en todas las provincias del rey Asuero, tanto cercanas como lejanas, 21ordenándoles que celebraran anualmente el día catorce del mes de Adar, y el día quince del mismo mes. 22Porque en esos días los judíos se libraron de sus enemigos, y fue para ellos un mes que se convirtió de tristeza en alegría y de duelo en día festivo. Los harían días de banquete y de regocijo, para que se enviaran porciones de comida unos a otros e hicieran donativos a los pobres. 23Así los judíos llevaron a cabo lo que habían comenzado a hacer, y lo que Mardoqueo les había escrito.
24Pues Amán, hijo de Hamedata, el agagueo, enemigo de todos los judíos, había hecho planes contra los judíos para destruirlos, y había echado el Pur, es decir, la suerte, para su ruina y destrucción. 25Pero cuando esto llegó al conocimiento del rey, este ordenó por carta que el perverso plan que Amán había tramado contra los judíos recayera sobre su cabeza, y que él y sus hijos fueran colgados en la horca.
26Por eso estos días son llamados Purim, por el nombre Pur. Y a causa de las instrucciones en esta carta, tanto por lo que habían visto sobre este asunto y por lo que les había acontecido, 27los judíos establecieron e hicieron una costumbre para ellos, para sus descendientes y para todos los que se aliaban con ellos, que no dejarían de celebrar estos dos días conforme a su ordenanza y conforme a su tiempo señalado cada año. 28Para que estos días fueran recordados y celebrados por todas las generaciones, por cada familia, cada provincia y cada ciudad; y que estos días de Purim no dejaran de celebrarse entre los judíos, ni su memoria se extinguiera entre sus descendientes.
29Entonces la reina Ester, hija de Abihail, y el judío Mardoqueo escribieron con toda autoridad para confirmar esta segunda carta acerca de Purim. 30Y se enviaron cartas a todos los judíos, a las 127 provincias del reino de Asuero, palabras de paz y de verdad, 31para establecer estos días de Purim en sus tiempos señalados, tal como habían establecido para ellos el judío Mardoqueo y la reina Ester, según habían fijado para ellos y sus descendientes, con instrucciones para sus tiempos de ayuno y de lamentaciones. 32El mandato de Ester estableció estas costumbresacerca de Purim, y esto fue escrito en el libro.

Ester 10

1El rey Asuero impuso tributo sobre la tierra y sobre las costas del mar. 2Y todos los actos de su autoridad y poder, y todo el relato de la grandeza de Mardoqueo, con que el rey le engrandeció, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Media y Persia? 3Porque el judío Mardoqueo era el segundo después del rey Asuero, grande entre los judíos y estimado por la multitud de sus hermanos, el cual buscó el bien de su pueblo y procuró el bienestar de toda su gente.

Santiago 1

1Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo:
A las doce tribus que están en la dispersión: Saludos.
2Tengan por sumo gozo, hermanos míos, cuando se hallen en diversas pruebas, 3sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia, 4y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que sean perfectos y completos, sin que nada les falte.
5Y si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. 6Pero que pida con fe, sin dudar. Porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra. 7No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor, 8siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos.
9Pero que el hermano de condición humilde se gloríe en su alta posición, 10y el rico en su humillación, pues él pasará como la flor de la hierba. 11Porque el sol sale con calor abrasador y seca la hierba, y su flor se cae y la hermosura de su apariencia perece. Así también se marchitará el rico en medio de sus empresas.
12Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que lo aman. 13Que nadie diga cuando es tentado: «Soy tentado por Dios». Porque Dios no puede ser tentado por el mal y Él mismo no tienta a nadie. 14Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. 15Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte.
16Amados hermanos míos, no se engañen. 17Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación. 18En el ejercicio de Su voluntad, Él nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas.
19 Esto lo saben, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira; 20pues la ira del hombre no obra la justicia de Dios. 21Por lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, reciban ustedes con humildad la palabra implantada, que es poderosa para salvar sus almas.
22Sean hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos. 23Porque si alguien es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo; 24pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona es. 25Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, este será bienaventurado en lo que hace.
26Si alguien se cree religioso, pero no refrena su lengua, sino que engaña a su propio corazón, la religión del tal es vana. 27La religión pura y sin mancha delante de nuestro Dios y Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, yguardarse sin mancha del mundo.

Salmo 68

Para el director del coro. Salmo de David. Cántico.
1Levántese Dios; sean esparcidos Sus enemigos,
Y huyan delante de Él los que lo aborrecen.
2Como se disipa el humo, disípalos;
Como la cera se derrite delante del fuego,
Así perezcan los impíos delante de Dios.
3Pero alégrense los justos, regocíjense delante de Dios;
Sí, que rebosen de alegría.
4Canten a Dios, canten alabanzas a Su nombre;
Abran paso al que cabalga por los desiertos,
Cuyo nombre es el Señor; regocíjense delante de Él.
5¶Padre de los huérfanos y defensor de las viudas
Es Dios en Su santa morada.
6Dios prepara un hogar para los solitarios;
Conduce a los cautivos a prosperidad;
Solo los rebeldes habitan en una tierra seca.
7¶Oh Dios, cuando saliste al frente de Tu pueblo,
Cuando marchaste por el desierto, (Selah)
8Tembló la tierra;
También se derramaron los cielos ante la presencia de Dios;
El Sinaí mismo tembló delante de Dios, el Dios de Israel.
9Tú esparciste lluvia abundante, oh Dios,
Tú fortaleciste Tu heredad cuando estaba extenuada.
10Los de Tu pueblo se establecieron en ella;
En Tu bondad, oh Dios, proveíste para el pobre.
11¶El Señor da la palabra;
Las mujeres que anuncian las buenas nuevas son gran multitud:
12«Los reyes de los ejércitos huyen; huyen,
Y la que se queda en casa repartirá el botín».
13Cuando ustedes se acuestan en los rediles,
Son como alas de paloma cubiertas de plata,
Y sus plumas de oro resplandeciente.
14Cuando el Omnipotente dispersó allí a los reyes,
Nevaba en el monte Salmón.
15¶Monte de Dios es el monte de Basán;
Monte de muchos picos es el monte de Basán.
16¿Por qué miran con envidia, oh montes de muchos picos,
Al monte que Dios ha deseado para morada Suya?
Ciertamente el Señor habitará allí para siempre.
17Los carros de Dios son miríadas, millares de millares;
El Señor está entre ellos en santidad, como en el Sinaí.
18Tú has ascendido a lo alto, has llevado en cautividad a Tus cautivos;
Has recibido dones entre los hombres,
Y aun entre los rebeldes, para que el Señor Dios habite entre ellos.
19¶Bendito sea el Señor, que cada día lleva nuestra carga,
El Dios que es nuestra salvación. (Selah)
20Dios es para nosotros un Dios de salvación,
Y a Dios el Señor pertenece el librar de la muerte.
21Ciertamente Dios herirá la cabeza de Sus enemigos,
La testa cabelluda del que anda en sus delitos.
22Dijo el Señor: «De Basán los haré volver;
Los haré volver de las profundidades del mar,
23Para que tu pie los aplaste en sangre,
Y la lengua de tus perros tenga la porción de tus enemigos».
24¶Ellos han visto Tu procesión, oh Dios,
La procesión de mi Dios, mi Rey, hacia el santuario.
25Los cantores iban delante, los músicos detrás,
En medio de las doncellas tocando panderos.
26Bendigan a Dios en las congregaciones,
Al Señor, ustedes del linaje de Israel.
27Allí va Benjamín, el más joven, dirigiéndolos,
Los príncipes de Judá con su grupo,
Los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí.
28¶El Dios tuyo ha mandado tu fuerza;
Muestra Tu poder, oh Dios, Tú que has obrado por nosotros.
29Por causa de Tu templo en Jerusalén
Te traerán presentes los reyes.
30Reprende las fieras de las cañas,
La manada de toros con los becerros de los pueblos,
Pisoteando las piezas de plata;
Él ha dispersado a los pueblos que se deleitan en la guerra.
31De Egipto saldrán mensajeros;
Etiopía se apresurará a extender sus manos hacia Dios.
32¶Canten a Dios, oh reinos de la tierra;
Canten alabanzas al Señor. (Selah)
33 Canten al que cabalga sobre los cielos de los cielos, que son desde la antigüedad;
Él da Su voz, voz poderosa.
34Atribuyan a Dios fortaleza;
Su majestad es sobre Israel,
Y Su poder está en los cielos.
35Imponente eres, oh Dios, desde Tu santuario.
El Dios mismo de Israel da fortaleza y poder al pueblo.
¡Bendito sea Dios!

Proverbios 1

1Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel:
2Para aprender sabiduría e instrucción,
Para discernir dichos profundos,
3Para recibir instrucción en sabia conducta,
Justicia, juicio y equidad;
4Para dar a los simples prudencia,
Y a los jóvenes conocimiento y discreción.
5El sabio oirá y crecerá en conocimiento,
Y el inteligente adquirirá habilidad,
6Para entender proverbio y metáfora,
Las palabras de los sabios y sus enigmas.
7¶El temor del Señor es el principio de la sabiduría;
Los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.
8¶Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre
Y no abandones la enseñanza de tu madre;
9Porque son guirnalda de gracia para tu cabeza,
Y collares para tu cuello.
10Hijo mío, si los pecadores te quieren seducir,
No consientas.
11Si dicen: «Ven con nosotros,
Pongámonos al acecho para derramar sangre,
Sin causa asechemos al inocente,
12Devorémoslos vivos como el Seol,
Enteros, como los que descienden al abismo;
13Hallaremos toda clase de preciadas riquezas,
Llenaremos nuestras casas de botín;
14Echa tu suerte con nosotros,
Todos tendremos una bolsa»,
15Hijo mío, no andes en el camino con ellos.
Aparta tu pie de su senda,
16Porque sus pies corren hacia el mal,
Y se apresuran a derramar sangre.
17Porque es en vano tender la red
Ante los ojos de cualquier ave;
18Pero ellos a su propia sangre acechan,
Tienden lazo a sus propias vidas.
19Tales son los caminos de todo el que se beneficia por la violencia:
Que quita la vida de sus poseedores.
20¶La sabiduría clama en la calle,
En las plazas alza su voz;
21Clama en las esquinas de las calles concurridas;
A la entrada de las puertas de la ciudad pronuncia sus discursos:
22«¿Hasta cuándo, oh simples, amarán la simpleza,
Y los burladores se deleitarán en hacer burla,
Y los necios aborrecerán el conocimiento?
23-»Vuélvanse a mi reprensión,
Y derramaré mi espíritu sobre ustedes;
Les haré conocer mis palabras.
24-»Porque he llamado y han rehusado oír,
He extendido mi mano y nadie ha hecho caso.
25-»Han desatendido todo consejo mío
Y no han deseado mi reprensión.
26-»También yo me reiré de la calamidad de ustedes,
Me burlaré cuando sobrevenga lo que temen,
27Cuando venga como tormenta lo que temen
Y su calamidad sobrevenga como torbellino,
Cuando vengan sobre ustedes tribulación y angustia.
28-»Entonces me invocarán, pero no responderé;
Me buscarán con diligencia, pero no me hallarán,
29Porque odiaron el conocimiento,
Y no escogieron el temor del Señor,
30Ni quisieron aceptar mi consejo,
Y despreciaron toda mi reprensión.
31-»Comerán del fruto de su conducta,
Y de sus propias artimañas se hartarán.
32-»Porque el desvío de los simples los matará,
Y la complacencia de los necios los destruirá.
33-»Pero el que me escucha vivirá seguro,
Y descansará, sin temor al mal».

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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