DEVOCIONAL

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Día 219 de 365 · 7 de agosto

TAMAÑO

Job 1

1Hubo un hombre en la tierra de Uz llamado Job. Aquel hombre era intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal. 2Le nacieron siete hijos y tres hijas. 3Su hacienda era de 7,000 ovejas, 3,000 camellos, 500 yuntas de bueyes, 500 asnas y muchísima servidumbre. Aquel hombre era el más grande de todos los hijos del oriente.
4Sus hijos acostumbraban ir y hacer un banquete en la casa de cada uno por turno, e invitaban a sus tres hermanas para comer y beber con ellos. 5Cuando los días del banquete habían pasado, Job enviaba a buscarlos y los santificaba, y levantándose temprano, ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque Job decía: «Quizá mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en sus corazones». Job siempre hacía así.
6Un día, cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse delante del Señor, Satanás vino también entre ellos. 7Y el Señor preguntó a Satanás: «¿De dónde vienes?». Entonces Satanás respondió al Señor: «De recorrer la tierra y de andar por ella». 8Y el Señor dijo a Satanás: «¿Te has fijado en Mi siervo Job? Porque no hay ninguno como él sobre la tierra; es un hombre intachable y recto, temeroso de Dios y apartado del mal». 9Satanás respondió al Señor: «¿Acaso teme Job a Dios de balde? 10¿No has hecho Tú una valla alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene, por todos lados? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus posesiones han aumentado en la tierra. 11Pero extiende ahora Tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no te maldice en Tu misma cara». 12Entonces el Señor dijo a Satanás: «Todo lo que él tiene está en tu poder; pero no extiendas tu mano sobre él». Y Satanás salió de la presencia del Señor.
13Y aconteció que un día en que los hijos y las hijas de Job estaban comiendo y bebiendo en la casa del hermano mayor, 14vino un mensajero a Job y le dijo: «Los bueyes estaban arando y las asnas paciendo junto a ellos, 15y los sabeos atacaron y se los llevaron. También mataron a los criados a filo de espada. Solo yo escapé para contárselo a usted». 16Mientras estaba este hablando, vino otro y dijo: «Fuego de Dios cayó del cielo y quemó las ovejas y a los criados y los consumió; solo yo escapé para contárselo a usted». 17Mientras este estaba hablando, vino otro y dijo: «Los caldeos formaron tres cuadrillas, se lanzaron sobre los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada. Solo yo escapé para contárselo a usted». 18Mientras este estaba hablando, vino otro y dijo: «Sus hijos y sus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en la casa del hermano mayor, 19y entonces vino un gran viento del otro lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, y esta cayó sobre los jóvenes y murieron; solo yo escapé para contárselo a usted».
20Entonces Job se levantó, rasgó su manto, se rasuró la cabeza, y postrándose en tierra, adoró, 21y dijo:
«Desnudo salí del vientre de mi madre
Y desnudo volveré allá.
El Señor dio y el Señor quitó;
Bendito sea el nombre del Señor».
22En todo esto Job no pecó ni culpóa Dios.

Job 2

1Y sucedió que el día cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse delante del Señor, vino también Satanás entre ellos para presentarse delante del Señor. 2Y el Señor preguntó a Satanás: «¿De dónde vienes?». Entonces Satanás respondió al Señor: «De recorrer la tierra y de andar por ella». 3Y el Señor dijo a Satanás: «¿Te has fijado en Mi siervo Job? Porque no hay otro como él sobre la tierra; es un hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Él todavía conserva su integridad a pesar de que tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa». 4Satanás respondió al Señor: «¡Piel por piel! Sí, todo lo que el hombre tiene dará por su vida. 5Sin embargo, extiende ahora Tu mano y toca su hueso y su carne, verás si no te maldice en Tu misma cara». 6Y el Señor dijo a Satanás: «Él está en tu mano; pero respeta su vida».
7Entonces Satanás salió de la presencia del Señor, e hirió a Job con llagas malignas desde la planta del pie hasta la coronilla. 8Y Job tomó un pedazo de teja para rascarse mientras estaba sentado entre las cenizas. 9Entonces su mujer le dijo: «¿Aún conservas tu integridad? Maldice a Dios y muérete». 10Pero él le dijo: «Hablas como habla cualquier mujer necia. ¿Aceptaremos el bien de Dios pero no aceptaremos el mal?». En todo esto Job no pecó con sus labios.
11Cuando tres amigos de Job, Elifaz, el temanita, Bildad, el suhita y Zofar, el naamatita, oyeron de todo este mal que había venido sobre él, vinieron cada uno de su lugar, pues se habían puesto de acuerdo para ir juntos a condolerse de él y a consolarlo. 12Y cuando alzaron los ojos desde lejos y no lo reconocieron, levantaron sus voces y lloraron. Cada uno de ellos rasgó su manto y esparcieron polvo hacia el cielo sobre sus cabezas. 13Entonces se sentaron en el suelo con él por siete días y siete noches sin que nadie le dijera una palabra, porque veían que sudolor era muy grande.

Santiago 2

1Hermanos míos, no tengan su fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo con una actitud de favoritismo. 2Porque si en su congregación entra un hombre con anillo de oro y vestido de ropa lujosa, y también entra un pobre con ropa sucia, 3y dan atención especial al que lleva la ropa lujosa, y dicen: «Siéntese aquí, en un buen lugar»; y al pobre dicen: «Tú estate allí de pie, o siéntate junto a mi estrado»; 4¿acaso no han hecho distinciones entre ustedes mismos, y han venido a ser jueces con malos pensamientos?
5Hermanos míos amados, escuchen: ¿No escogió Dios a los pobres de este mundo para ser ricos en fe y herederos del reino que Él prometió a los que lo aman? 6Pero ustedes han despreciado al pobre. ¿No son los ricos los que los oprimen y personalmente los arrastran a los tribunales? 7¿No blasfeman ellos el buen nombre por el cual ustedes han sido llamados? 8Si en verdad ustedes cumplen la ley real conforme a la Escritura: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo», bien hacen. 9Pero si muestran favoritismo, cometen pecado y son hallados culpables por la ley como transgresores.
10Porque cualquiera que guarda toda la ley, pero falla en un punto, se ha hecho culpable de todos. 11Pues el que dijo: «No cometas adulterio», también dijo: «No mates». Ahora bien, si tú no cometes adulterio, pero matas, te has convertido en transgresor de la ley. 12Así hablen ustedes y así procedan, como los que han de ser juzgados por la ley de la libertad. 13Porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia. La misericordia triunfa sobre el juicio.
14¿De qué sirve, hermanos míos, si alguien dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa fe salvarlo? 15Si un hermano o una hermana no tienen ropa y carecen del sustento diario, 16y uno de ustedes les dice: «Vayan en paz, caliéntense y sáciense», pero no les dan lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve? 17Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta. 18Pero alguien dirá: «Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras». 19Tú crees que Dios es uno. Haces bien; también los demonios creen, y tiemblan. 20Pero, ¿estás dispuesto a admitir, oh hombre vano, que la fe sin obras es estéril?
21¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22Ya ves que la fe actuaba juntamente con sus obras, y como resultado de las obras, la fe fue perfeccionada; 23y se cumplió la Escritura que dice: «Y Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia», y fue llamado amigo de Dios. 24Ustedes ven que el hombre es justificado por las obras y no solo por la fe.
25Y de la misma manera, ¿no fue la ramera Rahab también justificada por las obras cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? 26Porque así como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin lasobras está muerta.

Salmo 69

Para el director del coro; según «Los lirios». Salmo de David.
1Sálvame, oh Dios,
Porque las aguas me han llegado hasta el alma.
2Me he hundido en cieno profundo, y no hay donde apoyar el pie;
He llegado a lo profundo de las aguas, y la corriente me cubre.
3Cansado estoy de llorar; reseca está mi garganta;
Mis ojos desfallecen mientras espero a mi Dios.
4Más que los cabellos de mi cabeza son los que sin causa me aborrecen;
Poderosos son los que quieren destruirme,
Sin razón son mis enemigos,
Me hacen devolver aquello que no robé.
5¶Oh Dios, Tú conoces mi insensatez,
Y mis transgresiones no te son ocultas.
6¡No se avergüencen de mí los que en Ti esperan, oh Señor, Dios de los ejércitos!
¡No sean humillados por mí los que te buscan, oh Dios de Israel!
7Pues por amor de Ti he sufrido insultos;
La ignominia ha cubierto mi rostro.
8Me he convertido en extraño para mis hermanos,
Y en extranjero para los hijos de mi madre.
9Porque el celo por Tu casa me ha consumido,
Y los insultos de los que te injurian han caído sobre mí.
10Cuando lloraba afligiendo con ayuno mi alma,
Eso se convirtió en afrenta para mí.
11Cuando hice de cilicio mi vestido,
Me convertí en proverbio para ellos.
12Hablan de mí los que se sientan a la puerta,
Y soy la canción de los borrachos.
13¶Pero yo elevo a Ti mi oración, oh Señor, en tiempo propicio;
Oh Dios, en la grandeza de Tu misericordia,
Respóndeme con Tu verdad salvadora.
14Sácame del cieno y no dejes que me hunda;
Sea yo librado de los que me odian, y de lo profundo de las aguas.
15No me cubra la corriente de las aguas,
Ni me trague el abismo,
Ni el pozo cierre sobre mí su boca.
16¶Respóndeme, oh Señor, pues buena es Tu misericordia;
Vuélvete a mí, conforme a Tu inmensa compasión,
17Y no escondas Tu rostro de Tu siervo,
Porque estoy en angustia; respóndeme pronto.
18Acércate a mi alma y redímela;
Por causa de mis enemigos, rescátame.
19Tú conoces mi afrenta, mi vergüenza y mi ignominia;
Todos mis adversarios están delante de Ti.
20¶La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy enfermo;
Esperé compasión, pero no la hubo;
Busqué consoladores, pero no los hallé.
21Y por comida me dieron hiel,
Y para mi sed me dieron a beber vinagre.
22¶Que la mesa delante de ellos se convierta en lazo,
Y cuando estén en paz, se vuelva una trampa.
23Núblense sus ojos para que no puedan ver,
Y haz que sus lomos tiemblen continuamente.
24Derrama sobre ellos Tu indignación,
Y que el ardor de Tu ira los alcance.
25Sea desolado su campamento,
Y nadie habite en sus tiendas.
26Porque han perseguido al que ya Tú has herido,
Y cuentan del dolor de aquellos que Tú has traspasado.
27Añade iniquidad a su iniquidad,
Y que no entren en Tu justicia.
28Sean borrados del libro de la vida,
Y no sean inscritos con los justos.
29¶Pero yo estoy afligido y adolorido;
Tu salvación, oh Dios, me ponga en alto.
30Con cántico alabaré el nombre de Dios,
Y con acción de gracias lo exaltaré.
31Y esto agradará al Señor más que el sacrificio de un buey
O de un novillo con cuernos y pezuñas.
32 Esto han visto los humildes y se alegran.
Viva su corazón, ustedes los que buscan a Dios.
33Porque el Señor oye a los necesitados
Y no desprecia a los suyos que están presos.
34¶Alábenle los cielos y la tierra,
Los mares y todo lo que en ellos se mueve.
35Porque Dios salvará a Sión y edificará las ciudades de Judá,
Para que ellos moren allí y la posean.
36Y la descendencia de Sus siervos la heredará,
Y los que aman Su nombre morarán en ella.

Proverbios 2

1Hijo mío, si recibes mis palabras
Y atesoras mis mandamientos dentro de ti,
2Da oído a la sabiduría,
Inclina tu corazón al entendimiento.
3Porque si clamas a la inteligencia,
Alza tu voz por entendimiento;
4Si la buscas como a la plata,
Y la procuras como a tesoros escondidos,
5Entonces entenderás el temor del Señor
Y descubrirás el conocimiento de Dios.
6Porque el Señor da sabiduría,
De Su boca vienen el conocimiento y la inteligencia.
7Él reserva la prosperidad para los rectos
Y es escudo para los que andan en integridad,
8Guarda las sendas del juicio,
Y preserva el camino de Sus santos.
9Entonces discernirás justicia y juicio,
Equidad y todo buen sendero.
10Porque la sabiduría entrará en tu corazón,
Y el conocimiento será grato a tu alma;
11 La discreción velará sobre ti,
El entendimiento te protegerá,
12Para librarte de la senda del mal,
Del hombre que habla cosas perversas;
13De los que dejan las sendas de rectitud,
Para andar por los caminos tenebrosos;
14De los que se deleitan en hacer el mal
Y se regocijan en las perversidades del mal;
15Cuyas sendas son torcidas,
Y se extravían en sus senderos.
16 La discreción te librará de la mujer extraña,
De la desconocida que lisonjea con sus palabras,
17La cual deja al compañero de su juventud,
Y olvida el pacto de su Dios;
18Porque su casa se inclina hacia la muerte,
Y sus senderos hacia los muertos.
19Todos los que van a ella, no vuelven,
Ni alcanzan las sendas de la vida.
20Por tanto, andarás en el camino de los buenos
Y guardarás las sendas de los justos.
21Porque los rectos morarán en la tierra,
Y los íntegros permanecerán en ella;
22Pero los impíos serán cortados de la tierra,
Y los malvados serán desarraigados de ella.

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