DEVOCIONAL

Lee la Biblia en un año.

Día 220 de 365 · 8 de agosto

TAMAÑO

Job 3

1Después de esto, Job abrió su boca y maldijo el día de su nacimiento. 2Y dijo Job:
3«Perezca el día en que yo nací,
Y la noche que dijo: “Un varón ha sido concebido”.
4-»Sea ese día tinieblas,
No lo tome en cuenta Dios desde lo alto,
Ni resplandezca sobre él la luz.
5-»Apodérense de él tinieblas y densa oscuridad,
Pósese sobre él una nube,
Llénelo de terror la negrura del día.
6Y en cuanto a aquella noche, apodérense de ella las tinieblas;
Que no se alegre entre los días del año,
Ni se cuente en el número de los meses.
7-»Que sea estéril aquella noche,
No entren en ella gritos de júbilo.
8-»Maldíganla los que maldicen el día,
Los que están listos para despertar a Leviatán.
9-»Oscurézcanse las estrellas de su alba;
Que espere la luz pero no la tenga,
Que tampoco vea el rayar de la aurora;
10Porque no cerró las puertas del vientre de mi madre,
Ni escondió la aflicción de mis ojos.
11¶»¿Por qué no morí yo al nacer,
O expiré al salir del vientre?
12-»¿Por qué me recibieron las rodillas,
Y para qué los pechos que me dieron de mamar?
13-»Porque ahora yo reposaría tranquilo;
Dormiría, y entonces tendría descanso
14Con los reyes y los consejeros de la tierra,
Que reedificaron ruinas para sí;
15O con príncipes que tenían oro,
Que llenaban sus casas de plata.
16-»O como aborto desechado, yo no existiría,
Como los niños que nunca vieron la luz.
17-»Allí los impíos dejan de sentir ira,
Y allí reposan los cansados.
18-»Juntos reposan los prisioneros;
No oyen la voz del capataz.
19-»Allí están los pequeños y los grandes,
Y el esclavo es libre de su señor.
20¶»¿Por qué se da luz al que sufre,
Y vida al amargado de alma;
21A los que ansían la muerte, pero no llega,
Y cavan por ella más que por tesoros;
22Que se alegran sobremanera,
Y se regocijan cuando encuentran el sepulcro?
23-»¿Por qué dar luz al hombre cuyo camino está escondido,
Y a quien Dios ha cercado?
24-»Porque al ver mi alimento salen mis gemidos,
Y mis clamores se derraman como agua.
25-»Pues lo que temo viene sobre mí,
Y lo que me aterroriza me sucede.
26-»No tengo reposo ni estoy tranquilo,
No descanso, sino que meviene turbación».

Job 4

1Entonces respondió Elifaz, el temanita:
2«Si alguien tratara de hablarte, ¿te pondrías impaciente?
Pero ¿quién puede abstenerse de hablar?
3-»Tú has exhortado a muchos,
Y las manos débiles has fortalecido.
4-»Al que tropezaba, tus palabras lo levantaban,
Y las rodillas débiles fortalecías.
5-»Pero ahora que te ha llegado a ti, te impacientas;
Te toca a ti, y te desalientas.
6-»¿No es tu temor a Dios tu confianza,
Y la integridad de tus caminos tu esperanza?
7¶»Recuerda ahora, ¿quién siendo inocente ha perecido jamás?
¿O dónde han sido destruidos los rectos?
8-»Por lo que yo he visto, los que aran iniquidad
Y los que siembran aflicción, eso siegan.
9-»Por el aliento de Dios perecen,
Y por la explosión de Su ira son consumidos.
10-»El rugido del león, el bramido de la fiera
Y los dientes de los leoncillos son quebrantados.
11-»El león perece por falta de presa,
Y los cachorros de la leona se dispersan.
12¶»Una palabra me fue traída secretamente,
Y mi oído percibió un susurro de ella.
13-»Entre pensamientos inquietantes de visiones nocturnas,
Cuando el sueño profundo cae sobre los hombres,
14Me sobrevino un espanto, un temblor
Que hizo estremecer todos mis huesos.
15-»Entonces un espíritu pasó cerca de mi rostro,
Y el pelo de mi piel se erizó.
16Algo se detuvo, pero no pude reconocer su aspecto;
Una figura estaba delante de mis ojos,
Hubo silencio, después oí una voz:
17“¿Es el mortal justo delante de Dios?
¿Es el hombre puro delante de su Hacedor?
18-”Dios no confía ni aún en Sus mismos siervos;
Y a Sus ángeles atribuye errores.
19-”¡Cuánto más a los que habitan en casas de barro,
Cuyos cimientos están en el polvo,
Que son aplastados como la polilla!
20-”Entre la mañana y la tarde son hechos pedazos;
Sin que nadie se dé cuenta, perecen para siempre.
21-”¿No les es arrancada la cuerda de su tienda?
Mueren, pero sin sabiduría” .

Santiago 3

1Hermanos míos, que no se hagan maestros muchos de ustedes, sabiendo que recibiremos un juicio más severo. 2Porque todos fallamos de muchas maneras. Si alguien no falla en lo que dice, es un hombre perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. 3Ahora bien, si ponemos el freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, dirigimos también todo su cuerpo. 4Miren también las naves; aunque son tan grandes e impulsadas por fuertes vientos, son, sin embargo, dirigidas mediante un timón muy pequeño por donde la voluntad del piloto quiere.
5Así también la lengua es un miembro pequeño, y sin embargo, se jacta de grandes cosas. ¡Pues qué gran bosque se incendia con tan pequeño fuego! 6También la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, es encendida por el infierno e inflama el curso de nuestra vida. 7Porque toda clase de fieras y de aves, de reptiles y de animales marinos, se puede domar y ha sido domado por el ser humano, 8pero ningún hombre puede domar la lengua. Es un mal turbulento y lleno de veneno mortal.
9Con ella bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos a la imagen de Dios. 10De la misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11¿Acaso una fuente echa agua dulce y amarga por la misma abertura? 12¿Acaso, hermanos míos, puede una higuera producir aceitunas, o una vid higos? Tampoco la fuente de agua salada puede producir agua dulce.
13¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que muestre por su buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. 14Pero si tienen celos amargos y ambición personal en su corazón, no sean arrogantes y mientan así contra la verdad. 15Esta sabiduría no es la que viene de lo alto, sino que es terrenal, natural, diabólica. 16Porque donde hay celos y ambición personal, allí hay confusión y toda cosa mala.
17Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía. 18Y la semilla cuyo fruto es la justicia se siembra en paz poraquellos que hacen la paz.

Salmo 70

Para el director del coro. Salmo de David. Para conmemorar.
1Oh Dios, apresúrate a librarme;
Apresúrate, oh Señor, a socorrerme.
2Sean avergonzados y humillados
Los que buscan mi vida;
Sean vueltos atrás y cubiertos de ignominia
Los que se complacen en mi mal.
3Sean vueltos atrás por causa de su vergüenza
Los que dicen: «¡Ajá, ajá!».
4¶Regocíjense y alégrense en Ti todos los que te buscan;
Que digan continuamente: «¡Engrandecido sea Dios!»,
Los que aman Tu salvación.
5Pero yo estoy afligido y necesitado;
Oh Dios, ven pronto a mí.
Tú eres mi ayuda y mi libertador;
Señor, no te tardes.

Proverbios 3

1Hijo mío, no te olvides de mi enseñanza,
Y tu corazón guarde mis mandamientos,
2Porque largura de días y años de vida
Y paz te añadirán.
3La misericordia y la verdad nunca se aparten de ti;
Átalas a tu cuello,
Escríbelas en la tabla de tu corazón.
4Así hallarás favor y buena estimación
Ante los ojos de Dios y de los hombres.
5Confía en el Señor con todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propio entendimiento.
6Reconócelo en todos tus caminos,
Y Él enderezará tus sendas.
7No seas sabio a tus propios ojos;
Teme al Señor y apártate del mal.
8Será medicina para tu cuerpo
Y alivio para tus huesos.
9Honra al Señor con tus bienes
Y con las primicias de todos tus frutos;
10Entonces tus graneros se llenarán con abundancia
Y tus lagares rebosarán de vino nuevo.
11Hijo mío, no rechaces la disciplina del Señor
Ni aborrezcas Su reprensión,
12Porque el Señor ama a quien reprende,
Como un padre al hijo en quien se deleita.
13¶Bienaventurado el hombre que halla sabiduría
Y el hombre que adquiere entendimiento.
14Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata,
Y sus utilidades mejor que el oro fino.
15Es más preciosa que las joyas,
Y nada de lo que deseas se compara con ella.
16Larga vida hay en su mano derecha,
En su mano izquierda, riquezas y honra.
17Sus caminos son caminos agradables
Y todas sus sendas, paz.
18Es árbol de vida para los que echan mano de ella,
Y felices son los que la abrazan.
19Con sabiduría fundó el Señor la tierra,
Con inteligencia estableció los cielos.
20Con su conocimiento los abismos fueron divididos
Y los cielos destilan rocío.
21Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos;
Guarda la prudencia y la discreción,
22Y serán vida para tu alma
Y adorno para tu cuello.
23Entonces andarás con seguridad por tu camino,
Y tu pie no tropezará.
24Cuando te acuestes no tendrás temor,
Sí, te acostarás y será dulce tu sueño.
25No temerás el pavor repentino,
Ni el ataque de los impíos cuando venga,
26Porque el Señor será tu confianza,
Y guardará tu pie de ser apresado.
27¶No niegues el bien a quien se le debe,
Cuando esté en tu mano el hacerlo.
28No digas a tu prójimo: «Ve y vuelve,
Y mañana te lo daré»,
Cuando lo tienes contigo.
29No trames el mal contra tu prójimo,
Mientras habite seguro a tu lado.
30No pelees con nadie sin motivo,
Si no te ha hecho daño.
31No envidies al hombre violento,
Y no escojas ninguno de sus caminos.
32Porque el hombre perverso es abominación para el Señor;
Pero Él es amigo íntimo de los rectos.
33La maldición del Señor está sobre la casa del impío,
Pero Él bendice la morada del justo.
34Ciertamente Él se burla de los burladores,
Pero da gracia a los afligidos.
35El sabio heredará honra,
Pero los necios hacen resaltar sudeshonra.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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