DEVOCIONAL

Lee la Biblia en un año.

Día 221 de 365 · 9 de agosto

TAMAÑO

Job 5

1»Llama ahora, ¿habrá quién te responda?
¿Y a cuál de los santos te volverás?
2-»Porque el enojo mata al insensato,
Y la ira da muerte al necio.
3-»Yo he visto al insensato echar raíces,
Y al instante maldije su morada.
4-»Sus hijos no tienen seguridad alguna,
Aun en la puerta son oprimidos,
Y no hay quien los libre.
5-»Su cosecha la devoran los hambrientos,
La toman aun de entre los espinos,
Y el intrigante ansía su riqueza.
6-»Porque la aflicción no viene del polvo,
Ni brota el infortunio de la tierra;
7Pues el hombre nace para la aflicción,
Como las chispas vuelan hacia arriba.
8¶»Pero en cuanto a mí, yo buscaría a Dios,
Y delante de Dios presentaría mi causa;
9Él hace cosas grandes e inescrutables,
Maravillas sin número.
10-ȃl da la lluvia sobre la superficie de la tierra,
Y envía las aguas sobre los campos.
11-»Para poner en alto a los humildes,
Y levantar a los que lloran a lugar seguro.
12-ȃl frustra las tramas de los astutos,
Para que sus manos no tengan éxito.
13-ȃl prende a los sabios en su propia astucia,
Y el consejo de los sagaces pronto lo frustra.
14-»De día tropiezan con las tinieblas,
Y a mediodía andan a tientas como de noche.
15-»Pero Él salva al pobre de la espada en sus bocas,
Y de la mano del poderoso.
16-»El desamparado, pues, tiene esperanza,
Y la injusticia tiene que cerrar su boca.
17¶»Cuán bienaventurado es el hombre a quien Dios reprende;
No desprecies, pues, la disciplina del Todopoderoso.
18-»Porque Él inflige dolor, pero da alivio;
Él hiere, pero Sus manos también sanan.
19-»De seis aflicciones te librará,
Y en la séptima no te tocará el mal.
20-»En el hambre, Él te salvará de la muerte,
Y en la guerra, del poder de la espada.
21-»Estarás a cubierto del azote de la lengua,
Y no temerás la violencia cuando venga.
22-»De la violencia y del hambre te reirás,
Y no temerás a las fieras de la tierra.
23-»Pues con las piedras del campo harás tu alianza,
Y las fieras del campo estarán en paz contigo.
24-»Y sabrás que tu tienda está segura,
Porque visitarás tu morada y no temerás pérdida alguna.
25-»También sabrás que tu descendencia será numerosa,
Y tus vástagos como la hierba de la tierra.
26-»En pleno vigor llegarás al sepulcro,
Como se recogen las gavillas a su tiempo.
27-»Esto lo hemos examinado, y así es;
Óyelo, y conócelo para tu bien».

Job 6

1Entonces Job respondió:
2«¡Oh, si pudiera pesarse mi sufrimiento,
Y ponerse en la balanza junto con mi calamidad!
3-»Porque pesarían ahora más que la arena de los mares;
Por eso mis palabras han sido precipitadas.
4-»Porque las flechas del Todopoderoso están clavadas en mí,
Cuyo veneno bebe mi espíritu;
Contra mí se juntan los terrores de Dios.
5-»¿Acaso rebuzna el asno montés junto a su hierba,
O muge el buey junto a su forraje?
6-»¿Se come sin sal lo insípido,
O hay gusto en la clara del huevo?
7-»Mi alma se niega a tocar estas cosas;
Son alimento repugnante para mí.
8¶»¡Quién me diera que mi petición se cumpliera,
Que Dios me concediera mi anhelo,
9Que Dios consintiera en aplastarme,
Que soltara Su mano y acabara conmigo!
10-»Pero aún tengo consuelo,
Y me regocijo en el dolor sin tregua,
Que no he negado las palabras del Santo.
11-»¿Cuál es mi fuerza, para que yo espere,
Y cuál es mi fin, para que yo resista?
12-»¿Es mi fuerza la fuerza de las piedras,
O es mi carne de bronce?
13-»¿Es que mi ayuda no está dentro de mí,
Y está alejado de mí todo auxilio?
14¶»Para el abatido, debe haber compasión de parte de su amigo;
No sea que abandone el temor del Todopoderoso.
15-»Mis hermanos han obrado engañosamente como un torrente,
Como las corrientes de los arroyos que se desvanecen,
16Que a causa del hielo están turbios
Y en los que la nieve se derrite.
17-»Cuando se quedan sin agua, están silenciosos,
Cuando hace calor, desaparecen de su lugar.
18-»Serpentean las sendas de su curso,
Se evaporan en la nada y perecen.
19-»Las caravanas de Temán los buscaron,
Los viajeros de Sabá contaban con ellos.
20-»Quedaron frustrados porque habían confiado,
Llegaron allí y fueron confundidos.
21-»Ciertamente, así son ustedes ahora,
Ven algo aterrador y se espantan.
22-»¿Acaso he dicho: “Denme algo,
De su riqueza ofrézcanme un soborno,
23Líbrenme de la mano del adversario”,
O: “Rescátenme de la mano de los tiranos”?
24¶»Instrúyanme, y yo me callaré;
Muéstrenme en qué he errado.
25-»¡Cuán dolorosas son las palabras sinceras!
Pero ¿qué prueba el argumento de ustedes?
26-»¿Piensan censurar mis palabras,
Cuando las palabras del desesperado se las lleva el viento?
27-»Aun echarían suerte sobre los huérfanos,
Y especularían con su amigo.
28-»Y ahora, traten de mirarme,
Y vean si miento en sus propias caras.
29-»Desistan, por favor; que no haya injusticia;
Sí, desistan; en ello está aún mi justicia.
30-»¿Acaso hay injusticia en mi lengua?
¿No puede mi paladar discernir calamidades?

Santiago 4

1¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No vienen de las pasiones que combaten en sus miembros? 2Ustedes codician y no tienen, por eso cometen homicidio. Son envidiosos y no pueden obtener, por eso combaten y hacen guerra. No tienen, porque no piden. 3Piden y no reciben, porque piden con malos propósitos, para gastarlo en sus placeres.
4¡Oh almas adúlteras! ¿No saben ustedes que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. 5¿O piensan que la Escritura dice en vano: «Dios celosamente anhela el Espíritu que ha hecho morar en nosotros.»? 6Pero Él da mayor gracia. Por eso dice: «Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes». 7Por tanto, sométanse a Dios. Resistan, pues, al diablo y huirá de ustedes.
8Acérquense a Dios, y Él se acercará a ustedes. Limpien sus manos, pecadores; y ustedes de doble ánimo, purifiquen sus corazones. 9Aflíjanse, laméntense y lloren. Que su risa se convierta en lamento y su gozo en tristeza. 10Humíllense en la presencia del Señor y Él los exaltará.
11Hermanos, no hablen mal los unos de los otros. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la ley y juzga a la ley. Pero si tú juzgas a la ley, no eres cumplidor de la ley, sino juez de ella. 12Solo hay un Legislador y Juez, que es poderoso para salvar y para destruir. Pero tú, ¿quién eres que juzgas a tu prójimo?
13Oigan ahora, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y pasaremos allá un año, haremos negocio y tendremos ganancia». 14Sin embargo, ustedes no saben cómo será su vida mañana. Solo son un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece.
15Más bien, debieran decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. 16Pero ahora se jactan en su arrogancia. Toda jactancia semejante es mala. 17A aquel, pues, que sabe hacer lo buenoy no lo hace, le es pecado.

Salmo 71

1En Ti, oh Señor, me refugio;
Jamás sea yo avergonzado.
2Líbrame en Tu justicia, y rescátame;
Inclina a mí Tu oído, y sálvame.
3Sé para mí una roca de refugio, a la cual pueda ir continuamente;
Tú has dado mandamiento para salvarme,
Porque Tú eres mi roca y mi fortaleza.
4Dios mío, rescátame de la mano del impío,
De la mano del malhechor y del implacable,
5Porque Tú eres mi esperanza;
Oh Señor Dios, Tú eres mi confianza desde mi juventud.
6De Ti he recibido apoyo desde mi nacimiento;
Tú eres el que me sacó del seno de mi madre;
Para Ti es de continuo mi alabanza.
7¶He llegado a ser el asombro de muchos,
Porque Tú eres mi refugio fuerte.
8Llena está mi boca de Tu alabanza
Y de Tu gloria todo el día.
9No me rechaces en el tiempo de la vejez;
No me desampares cuando me falten las fuerzas.
10Porque mis enemigos han hablado de mí;
Y los que acechan mi vida han consultado entre sí,
11Diciendo: «Dios lo ha desamparado;
Persíganlo y aprésenlo, pues no hay quien lo libre».
12¶Oh Dios, no estés lejos de mí;
Dios mío, apresúrate a socorrerme.
13Sean avergonzados y consumidos los enemigos de mi alma;
Sean cubiertos de afrenta y de ignominia los que procuran mi mal.
14Pero yo esperaré continuamente,
Y aún te alabaré más y más.
15Todo el día contará mi boca
De Tu justicia y de Tu salvación,
Porque son innumerables.
16Vendré con los hechos poderosos de Dios el Señor;
Haré mención de Tu justicia, de la Tuya sola.
17¶Oh Dios, Tú me has enseñado desde mi juventud,
Y hasta ahora he anunciado Tus maravillas.
18Y aun en la vejez y las canas, no me desampares, oh Dios,
Hasta que anuncie Tu poder a esta generación,
Tu poderío a todos los que han de venir.
19Porque Tu justicia, oh Dios, alcanza hasta los cielos,
Tú que has hecho grandes cosas;
Oh Dios, ¿quién como Tú?
20Tú que me has hecho ver muchas angustias y aflicciones,
Me volverás a dar vida,
Y me levantarás de nuevo de las profundidades de la tierra.
21Aumenta Tú mi grandeza
Y vuelve a consolarme.
22¶Y yo te daré gracias con el arpa,
Cantaré Tu verdad, Dios mío;
A Ti cantaré alabanzas con la lira,
Oh Santo de Israel.
23Darán voces de júbilo mis labios, cuando te cante alabanzas,
Y mi alma, que Tú has redimido.
24También mi lengua hablará de Tu justicia todo el día,
Porque han sido avergonzados, porque han sido humillados, los que procuran mi mal.

Proverbios 4

1Oigan, hijos, la instrucción de un padre,
Y presten atención para que ganen entendimiento,
2Porque les doy buena enseñanza;
No abandonen mi instrucción.
3Cuando yo fui hijo para mi padre,
Tierno y único a los ojos de mi madre,
4Entonces él me enseñaba y me decía:
«Retenga tu corazón mis palabras,
Guarda mis mandamientos y vivirás.
5-»Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia;
No te olvides ni te apartes de las palabras de mi boca.
6-»No la abandones y ella velará sobre ti;
Ámala y ella te protegerá.
7-»Lo principal es la sabiduría; adquiere sabiduría,
Y con todo lo que obtengas adquiere inteligencia.
8-»Estímala, y ella te ensalzará;
Ella te honrará si tú la abrazas;
9Guirnalda de gracia pondrá en tu cabeza,
Corona de hermosura te entregará».
10¶Oye, hijo mío, recibe mis palabras,
Y muchos serán los años de tu vida.
11Por el camino de la sabiduría te he conducido,
Por sendas de rectitud te he guiado.
12Cuando andes, tus pasos no serán obstruidos,
Y si corres, no tropezarás.
13Aférrate a la instrucción, no la sueltes;
Guárdala, porque ella es tu vida.
14No entres en la senda de los impíos,
Ni vayas por el camino de los malvados.
15Evítalo, no pases por él;
Apártate de él y sigue adelante.
16Porque ellos no duermen a menos que hagan lo malo,
Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguien.
17Porque comen pan de maldad,
Y beben vino de violencia.
18Pero la senda de los justos es como la luz de la aurora,
Que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día.
19El camino de los impíos es como las tinieblas,
No saben en qué tropiezan.
20¶Hijo mío, presta atención a mis palabras;
Inclina tu oído a mis razones.
21Que no se aparten de tus ojos;
Guárdalas en medio de tu corazón.
22Porque son vida para los que las hallan,
Y salud para todo su cuerpo.
23Con toda diligencia guarda tu corazón,
Porque de él brotan los manantiales de la vida.
24Aparta de ti la boca perversa
Y aleja de ti los labios falsos.
25Miren tus ojos hacia adelante,
Y que tu mirada se fije en lo que está frente a ti.
26Fíjate en el sendero de tus pies,
Y todos tus caminos serán establecidos.
27No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;
Aparta tu pie del mal.

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