DEVOCIONAL

Lee la Biblia en un año.

Día 222 de 365 · 10 de agosto

TAMAÑO

Job 7

1»¿No está el hombre obligado a trabajar sobre la tierra?
¿No son sus días como los días de un jornalero?
2-»Como esclavo que suspira por la sombra,
Y como jornalero que espera con ansias su paga,
3Así me han dado en herencia meses inútiles,
Y noches de aflicción me han asignado.
4-»Cuando me acuesto, digo:
“¿Cuándo me levantaré?”.
Pero la noche sigue,
Y estoy dando vueltas continuamente hasta el amanecer.
5-»Mi carne está cubierta de gusanos y de una costra de tierra;
Mi piel se endurece y supura.
6-»Mis días pasan más veloces que la lanzadera de telar,
Y llegan a su fin sin esperanza.
7¶»Recuerda, oh Dios, que mi vida es un soplo,
Mis ojos no volverán a ver el bien.
8-»El ojo del que me ve no me verá más;
Tus ojos estarán sobre mí, pero yo no existiré.
9-»Como una nube se desvanece y pasa,
Así el que desciende al Seol no subirá;
10No volverá más a su casa,
Ni su lugar lo verá más.
11¶»Por tanto, no refrenaré mi boca,
Hablaré en la angustia de mi espíritu,
Me quejaré en la amargura de mi alma.
12-»¿Soy yo el mar, o un monstruo marino,
Para que Tú me pongas guardia?
13-»Si digo: “Mi cama me consolará,
Mi lecho atenuará mi queja”,
14Entonces Tú me asustas con sueños
Y me aterrorizas con visiones.
15-»Mi alma, pues, escoge la asfixia,
La muerte, en lugar de mis dolores.
16-»Languidezco; no he de vivir para siempre.
Déjame solo, pues mis días son un soplo.
17-»¿Qué es el hombre para que lo engrandezcas,
Para que te preocupes por él,
18Para que lo examines cada mañana,
Y a cada momento lo pongas a prueba?
19-»¿Nunca apartarás de mí Tu mirada,
Ni me dejarás solo hasta que trague mi saliva?
20-»¿He pecado? ¿Qué te he hecho,
Oh guardián de los hombres?
¿Por qué has hecho de mí Tu blanco,
De modo que soy una carga para mí mismo?
21-»Entonces, ¿por qué no perdonas mi transgresión
Y quitas mi iniquidad?
Porque ahora dormiré en el polvo;
Y Tú me buscarás, pero ya no existiré».

Job 8

1Entonces respondió Bildad, el suhita:
2«¿Hasta cuándo hablarás estas cosas,
Y serán viento impetuoso las palabras de tu boca?
3-»¿Acaso tuerce Dios la justicia
O tuerce el Todopoderoso lo que es justo?
4-»Si tus hijos pecaron contra Él,
Entonces Él los entregó al poder de su transgresión.
5-»Si tú buscaras a Dios
E imploraras la misericordia del Todopoderoso,
6Si fueras puro y recto,
Ciertamente Él se despertaría ahora en tu favor
Y restauraría tu justa condición.
7-»Aunque tu principio haya sido insignificante,
Con todo, tu final aumentará sobremanera.
8¶»Pregunta, te ruego, a las generaciones pasadas,
Y considera las cosas escudriñadas por sus padres.
9-»Porque nosotros somos de ayer y nada sabemos,
Pues nuestros días sobre la tierra son como una sombra.
10-»¿No te instruirán ellos y te hablarán,
Y de sus corazones sacarán palabras?
11¶»¿Puede crecer el papiro sin cenagal?
¿Puede el junco crecer sin agua?
12-»Estando aún verde y sin cortar,
Con todo, se seca antes que cualquier otra planta.
13-»Así son las sendas de todos los que se olvidan de Dios.
Así perecerá la esperanza del impío,
14Porque es frágil su confianza,
Y una tela de araña su seguridad.
15-»Confía en su casa, pero esta no se sostiene;
Se aferra a ella, pero esta no perdura.
16-»Crece con vigor delante del sol,
Y sus renuevos brotan sobre su jardín.
17-»Sus raíces se entrelazan sobre un montón de rocas;
Vive en una casa de piedras.
18-»Si lo arrancan de su lugar,
Este le negará, diciendo: “Nunca te vi”.
19-»Este es el gozo de Su camino;
Y del polvo brotarán otros.
20-»Dios no rechaza al íntegro,
Ni sostiene a los malhechores.
21-»Aún Él ha de llenar de risa tu boca,
Y tus labios de gritos de júbilo.
22-»Los que te odian serán cubiertos de vergüenza,
Y la tienda de los impíos no existirá más».

Santiago 5

1¡Oigan ahora, ricos! Lloren y aúllen por las miserias que vienen sobre ustedes. 2Sus riquezas se han podrido y sus ropas están comidas de polilla. 3Su oro y su plata se han oxidado, su herrumbre será un testigo contra ustedes y consumirá su carne como fuego. Es en los últimos días que han acumulado tesoros. 4Miren, el jornal de los obreros que han segado sus campos y que ha sido retenido por ustedes, clama contra ustedes. El clamor de los segadores ha llegado a los oídos del Señor de los ejércitos.
5Han vivido lujosamente sobre la tierra, y han llevado una vida de placer desenfrenado. Han engordado sus corazones en el día de la matanza. 6Han condenado y dado muerte al justo. Él no les hace resistencia.
7Por tanto, hermanos, sean pacientes hasta la venida del Señor. Miren cómo el labrador espera el fruto precioso de la tierra, siendo paciente en ello hasta que recibe la lluvia temprana y la tardía. 8Sean también ustedes pacientes. Fortalezcan sus corazones, porque la venida del Señor está cerca. 9Hermanos, no se quejen unos contra otros, para que no sean juzgados. Ya el Juez está a las puertas. 10Hermanos, tomen como ejemplo de paciencia y aflicción a los profetas que hablaron en el nombre del Señor. 11Miren que tenemos por bienaventurados a los que sufrieron. Han oído de la paciencia de Job, y han visto el resultado del proceder del Señor, que el Señor es muy compasivo y misericordioso.
12Y sobre todo, hermanos míos, no juren, ni por el cielo, ni por la tierra, ni con ningún otro juramento. Antes bien, sea el sí de ustedes, sí, y su no, no, para que no caigan bajo juicio.
13¿Sufre alguien entre ustedes? Que haga oración. ¿Está alguien alegre? Que cante alabanzas. 14¿Está alguien entre ustedes enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia y que ellos oren por él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor. 15La oración de fe restaurará al enfermo, y el Señor lo levantará. Si ha cometido pecados le serán perdonados.
16Por tanto, confiésense sus pecados unos a otros, y oren unos por otros para que sean sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho. 17Elías era un hombre de pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. 18Oró de nuevo, y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto.
19Hermanos míos, si alguien de entre ustedes se extravía de la verdad y alguien le hace volver, 20sepaque el que hace volver a un pecador del error de su camino salvará su alma de muerte, y cubrirá multitud de pecados.

Salmo 72

Salmo a Salomón.
1Oh Dios, da Tus juicios al rey,
Y Tu justicia al hijo del rey.
2Juzgue él a Tu pueblo con justicia,
Y a Tus afligidos con equidad.
3Traigan paz los montes al pueblo,
Y justicia los collados.
4Haga el rey justicia a los afligidos del pueblo,
Salve a los hijos de los pobres,
Y aplaste al opresor.
5¶Que te teman mientras duren el sol y la luna,
Por todas las generaciones.
6Descienda el rey como la lluvia sobre la hierba cortada,
Como aguaceros que riegan la tierra.
7Florezca la justicia en sus días,
Y abundancia de paz hasta que no haya luna.
8¶Domine él de mar a mar
Y desde el río Éufrates hasta los confines de la tierra.
9Dobléguense ante él los moradores del desierto,
Y sus enemigos laman el polvo.
10Los reyes de Tarsis y de las islas traigan presentes;
Los reyes de Sabá y de Seba ofrezcan tributo;
11Y póstrense ante él todos los reyes de la tierra;
Sírvanle todas las naciones.
12¶Porque él librará al necesitado cuando clame,
También al afligido y al que no tiene quien lo auxilie.
13Tendrá compasión del pobre y del necesitado,
Y la vida de los necesitados salvará.
14Rescatará su vida de la opresión y de la violencia,
Y su sangre será preciosa ante sus ojos.
15Que viva, pues, y se le dé del oro de Sabá,
Y que se ore por él continuamente;
Que todo el día se le bendiga.
16¶Haya abundancia de grano en la tierra, en las cumbres de los montes;
Su fruto se mecerá como los cedros del Líbano;
Que los de la ciudad florezcan como la hierba de la tierra.
17Sea su nombre para siempre;
Que su nombre se engrandezca mientras dure el sol,
Y sean benditos por él los hombres;
Llámenlo bienaventurado todas las naciones.
18¶Bendito sea el Señor Dios, el Dios de Israel,
El único que hace maravillas.
19Bendito sea Su glorioso nombre para siempre,
Sea llena de Su gloria toda la tierra.
Amén y amén.
20Aquíterminan las oraciones de David, hijo de Isaí.

Proverbios 5

1Hijo mío, presta atención a mi sabiduría,
Inclina tu oído a mi prudencia,
2Para que guardes la discreción
Y tus labios conserven el conocimiento.
3Porque los labios de la extraña destilan miel,
Y su lengua es más suave que el aceite;
4Pero al final es amarga como el ajenjo,
Aguda como espada de dos filos.
5Sus pies descienden a la muerte,
Sus pasos solo logran el Seol.
6No considera la senda de la vida;
Sus senderos son inestables, y no lo sabe.
7¶Ahora pues, hijos míos, escúchenme,
Y no se aparten de las palabras de mi boca.
8Aleja de la extraña tu camino,
Y no te acerques a la puerta de su casa;
9No sea que des tu vigor a otros
Y tus años al cruel;
10No sea que se sacien los extraños de tus bienes
Y tu esfuerzo vaya a casa del extranjero;
11Y al final te lamentes,
Cuando tu carne y tu cuerpo se hayan consumido,
12Y digas: «¡Cómo he aborrecido la instrucción,
Y mi corazón ha despreciado la corrección!
13-»No he escuchado la voz de mis maestros,
Ni he inclinado mi oído a mis instructores.
14-»He estado a punto de completa ruina
En medio de la asamblea y la congregación».
15¶Bebe agua de tu cisterna
Y agua fresca de tu pozo.
16¿Se derramarán por fuera tus manantiales,
Tus arroyos de aguas por las calles?
17Sean para ti solo,
Y no para los extraños contigo.
18Sea bendita tu fuente,
Y regocíjate con la mujer de tu juventud,
19Amante cierva y graciosa gacela;
Que sus senos te satisfagan en todo tiempo,
Su amor te embriague para siempre.
20¿Por qué has de embriagarte, hijo mío, con una extraña,
Y abrazar el seno de una desconocida?
21Pues los caminos del hombre están delante de los ojos del Señor,
Y Él observa todos sus senderos.
22De sus propias iniquidades será presa el impío,
Y en los lazos de su pecado quedará atrapado.
23Morirá por falta de instrucción,
Y por su mucha necedad perecerá.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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