DEVOCIONAL

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Día 223 de 365 · 11 de agosto

TAMAÑO

Job 9

1Entonces Job respondió:
2«En verdad yo sé que es así,
Pero ¿cómo puede un hombre ser justo delante de Dios?
3-»Si alguien quisiera discutir con Él,
No podría contestar ni una vez entre mil.
4-»Sabio de corazón y robusto de fuerzas,
¿Quién lo ha desafiado sin sufrir daño?
5Dios es el que remueve los montes, y estos no saben cómo
Cuando los vuelca en Su furor;
6Él es el que sacude la tierra de su lugar,
Y sus columnas tiemblan.
7-»El que manda al sol que no brille,
Y pone sello a las estrellas;
8El que solo extiende los cielos,
Y anda sobre las olas del mar;
9Él es el que hace la Osa, el Orión y las Pléyades,
Y las cámaras del sur;
10El que hace grandes cosas, inescrutables,
Y maravillas sin número.
11-»Si Él pasara junto a mí, no lo vería;
Si me pasara adelante, no lo percibiría.
12-»Si Él arrebatara algo, ¿quién lo impediría?
Quién podrá decirle: “¿Qué haces?”.
13¶»Dios no retirará Su ira;
Debajo de Él quedan humillados los que ayudan al Rahab.
14-»¿Cómo puedo yo responderle,
Y escoger mis palabras delante de Él?
15-»Porque aunque yo tuviera razón, no podría responder;
Tendría que implorar la misericordia de mi Juez.
16-»Si yo llamara y Él me respondiera,
No podría creer que escuchara mi voz.
17-»Porque Él me quebranta con tempestad,
Y sin causa multiplica mis heridas.
18-»No me permite cobrar aliento,
Sino que me llena de amarguras.
19-»Si es cuestión de poder, Él es poderoso;
Y si es cuestión de justicia, ¿quién lo citará?
20-»Aunque soy justo, mi boca me condenará;
Aunque soy inocente, Él me declarará culpable.
21-»Inocente soy,
No hago caso de mí mismo,
Desprecio mi vida.
22Todo es lo mismo, por tanto digo:
“Él destruye al inocente y al impío”.
23-»Si el azote mata de repente,
Él se burla de la desesperación del inocente.
24-»La tierra es entregada en manos de los impíos;
Él cubre el rostro de sus jueces;
Si no es Él, ¿entonces quién será?
25¶»Mis días son más ligeros que un corredor;
Huyen, no ven el bien;
26Se deslizan como barcos de juncos,
Como águila que se arroja sobre su presa.
27-»Aunque yo diga: “Olvidaré mi queja,
Cambiaré mi triste semblante y me alegraré”,
28Temeroso estoy de todos mis dolores,
Sé que Tú no me absolverás.
29Si soy impío,
¿Para qué, pues, esforzarme en vano?
30-»Si me lavara con nieve
Y limpiara mis manos con lejía,
31Aun así me hundirías en la fosa,
Y mis propios vestidos me aborrecerían.
32-»Porque Él no es hombre como yo, para que le responda,
Para que juntos vengamos a juicio.
33-»No hay árbitro entre nosotros,
Que ponga su mano sobre ambos.
34-»Que Él quite de mí Su vara,
Y no me espante Su terror.
35Entonces yo hablaré y no le temeré;
Porque en mi opiniónyo no soy así.

Job 10

1»Hastiado estoy de mi vida:
Daré rienda suelta a mi queja,
Hablaré en la amargura de mi alma.
2-»Le diré a Dios: “No me condenes,
Hazme saber qué tienes contra mí.
3-”¿Es justo para Ti oprimir,
Rechazar la obra de Tus manos,
Y mirar con favor los designios de los malos?
4-”¿Acaso tienes Tú ojos de carne,
O ves como el hombre ve?
5-”¿Son Tus días como los días de un mortal,
O Tus años como los años del hombre,
6Para que andes averiguando mi culpa,
Y buscando mi pecado?
7-”Según Tu conocimiento ciertamente no soy culpable;
Sin embargo, no hay salvación de Tu mano.
8¶”Tus manos me formaron y me hicieron,
¿Y me destruirás?
9-”Acuérdate ahora que me has modelado como a barro,
¿Y me harás volver al polvo?
10-”¿No me derramaste como leche,
Y como queso me cuajaste?
11-”¿No me vestiste de piel y de carne,
Y me entretejiste con huesos y tendones?
12-”Vida y misericordia me has concedido,
Y Tu cuidado ha guardado mi espíritu.
13-”Sin embargo, tienes escondidas estas cosas en Tu corazón,
Yo sé que esto está dentro de Ti:
14Si pecara, me lo tomarías en cuenta,
Y no me absolverías de mi culpa.
15-”Si soy malvado, ¡ay de mí!,
Y si soy justo, no me atrevo a levantar la cabeza.
Estoy lleno de deshonra y consciente de mi aflicción.
16-”Si mi cabeza se levantara, como león me cazarías,
Y mostrarías Tu poder contra mí.
17-”Renuevas Tus pruebas contra mí,
Y te ensañas conmigo;
Tropas de relevo vienen contra mí.
18¶”¿Por qué, pues, me sacaste de la matriz?
¡Ojalá que hubiera muerto y nadie me hubiera visto!
19-”Sería como si no hubiera existido,
Llevado del vientre a la sepultura”.
20-»¿No dejará Él en paz mis breves días?
Apártate de mí para que me consuele un poco
21Antes que me vaya, para no volver,
A la tierra de tinieblas y de sombras profundas;
22Tierra tan lóbrega como las mismas tinieblas,
De sombras profundas, sin orden,
Y dondela luz es como las tinieblas».

1 Pedro 1

1Pedro, apóstol de Jesucristo:
A los expatriados, de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos 2según el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con Su sangre: Que la gracia y la paz les sean multiplicadas a ustedes.
3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según Su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, 4para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos para ustedes.
5Mediante la fe ustedes son protegidos por el poder de Dios, para la salvación que está preparada para ser revelada en el último tiempo. 6En lo cual ustedes se regocijan grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, sean afligidos con diversas pruebas, 7para que la prueba de la fe de ustedes, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; 8a quien sin haber visto, ustedes lo aman, y a quien ahora no ven, pero creen en Él, y se regocijan grandemente con gozo inefable y lleno de gloria, 9obteniendo, como resultado de su fe, la salvación de sus almas.
10Acerca de esta salvación, los profetas que profetizaron de la gracia que vendría a ustedes, diligentemente inquirieron y averiguaron, 11procurando saber qué persona o tiempo indicaba el Espíritu de Cristo dentro de ellos, al predecir los sufrimientos de Cristo y las glorias que seguirían. 12A ellos les fue revelado que no se servían a sí mismos, sino a ustedes, en estas cosas que ahora les han sido anunciadas mediante los que les predicaron el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas a las cuales los ángeles anhelan mirar.
13Por tanto, preparen su entendimiento para la acción. Sean sobrios en espíritu, pongan su esperanza completamente en la gracia que se les traerá en la revelación de Jesucristo. 14Como hijos obedientes, no se conformen a los deseos que antes tenían en su ignorancia, 15sino que así como Aquel que los llamó es Santo, así también sean ustedes santos en toda su manera de vivir. 16Porque escrito está: «Sean santos, porque Yo soy santo». 17Y si invocan como Padre a Aquel que imparcialmente juzga según la obra de cada uno, condúzcanse con temor durante el tiempo de su peregrinación.
18Ustedes saben que no fueron redimidos de su vana manera de vivir heredada de sus padres con cosas perecederas como oro o plata, 19sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha: la sangre de Cristo. 20Porque Él estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a ustedes. 21Por medio de Él son creyentes en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, de manera que la fe y esperanza de ustedes sean en Dios.
22Puesto que en obediencia a la verdad ustedes han purificado sus almas para un amor sincero de hermanos, ámense unos a otros entrañablemente, de corazón puro. 23Pues han nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece. 24Porque:
«Toda carne es como la hierba,
Y toda su gloria como la flor de la hierba.
Sécase la hierba,
Cáese la flor,
25Pero la palabra del Señor permanece para siempre».
Esa es la palabra que a ustedes les fue predicada.

Salmo 73

Salmo de Asaf.
1Ciertamente Dios es bueno para con Israel,
Para con los puros de corazón.
2En cuanto a mí, mis pies estuvieron a punto de tropezar,
Casi resbalaron mis pasos.
3Porque tuve envidia de los arrogantes
Al ver la prosperidad de los impíos.
4Porque no hay dolores en su muerte,
Y su cuerpo es robusto.
5No sufren penalidades como los mortales,
Ni son azotados como los demás hombres.
6Por tanto, el orgullo es su collar;
El manto de la violencia los cubre.
7Los ojos se les saltan de gordura;
Se desborda su corazón con sus antojos.
8Se burlan, y con maldad hablan de opresión;
Hablan desde su encumbrada posición.
9Contra el cielo han puesto su boca,
Y su lengua se pasea por la tierra.
10¶Por eso el pueblo de Dios vuelve a este lugar,
Y beben las aguas de la abundancia.
11Y dicen: «¿Cómo lo sabe Dios?
¿Hay conocimiento en el Altísimo?».
12Miren, estos son los impíos,
Y, siempre desahogados, han aumentado sus riquezas.
13Ciertamente en vano he guardado puro mi corazón
Y lavado mis manos en inocencia,
14Pues he sido azotado todo el día
Y castigado cada mañana.
15¶Si yo hubiera dicho: «Así hablaré»,
Habría traicionado a la generación de Tus hijos.
16Cuando pensaba, tratando de entender esto,
Fue difícil para mí,
17Hasta que entré en el santuario de Dios;
Entonces comprendí el fin de ellos.
18Ciertamente Tú los pones en lugares resbaladizos;
Los arrojas a la destrucción.
19¡Cómo son destruidos en un momento!
Son totalmente consumidos por terrores repentinos.
20Como un sueño del que despierta,
Oh Señor, cuando te levantes, despreciarás su apariencia.
21¶Cuando mi corazón se llenó de amargura,
Y en mi interior sentía punzadas,
22Entonces era yo torpe y sin entendimiento;
Era como una bestia delante de Ti.
23Sin embargo, yo siempre estoy contigo;
Tú me has tomado de la mano derecha.
24Con Tu consejo me guiarás,
Y después me recibirás en gloria.
25¶¿A quién tengo yo en los cielos sino a Ti?
Fuera de Ti, nada deseo en la tierra.
26Mi carne y mi corazón pueden desfallecer,
Pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre.
27Porque los que están lejos de Ti perecerán;
Tú has destruido a todos los que te son infieles.
28Pero para mí, estar cerca de Dios es mi bien;
En Dios el Señor he puesto mi refugio
Para contar todas Tus obras.

Proverbios 6

1Hijo mío, si has salido fiador por tu prójimo,
Si has dado promesa a un extraño,
2 Si te has enredado con las palabras de tu boca,
Si con las palabras de tu boca has sido atrapado,
3Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate,
Ya que has caído en la mano de tu prójimo:
Ve, humíllate e importuna a tu prójimo.
4No des sueño a tus ojos
Ni adormecimiento a tus párpados;
5Líbrate como la gacela de la mano del cazador
Y como ave de la mano del que caza.
6¶Ve, mira la hormiga, perezoso,
Observa sus caminos, y sé sabio.
7La cual sin tener jefe,
Ni oficial ni señor,
8Prepara en el verano su alimento
Y recoge en la cosecha su sustento.
9¿Hasta cuándo, perezoso, estarás acostado?
¿Cuándo te levantarás de tu sueño?
10«Un poco de dormir, un poco de dormitar,
Un poco de cruzar las manos para descansar»,
11Y vendrá tu pobreza como vagabundo,
Y tu necesidad como un hombre armado.
12¶La persona indigna, el hombre malvado,
Es el que anda con boca perversa,
13El que guiña los ojos, el que hace señas con los pies,
El que señala con los dedos,
14El que con perversidad en su corazón, continuamente trama el mal,
El que siembra discordia.
15Por tanto, su desgracia vendrá de repente;
Al instante será quebrantado, y no habrá remedio.
16¶Seis cosas hay que el Señor odia,
Y siete son abominación para Él:
17Ojos soberbios, lengua mentirosa,
Manos que derraman sangre inocente,
18Un corazón que trama planes perversos,
Pies que corren rápidamente hacia el mal,
19Un testigo falso que dice mentiras,
Y el que siembra discordia entre hermanos.
20¶Hijo mío, guarda el mandamiento de tu padre
Y no abandones la enseñanza de tu madre;
21Átalos de continuo en tu corazón,
Enlázalos a tu cuello.
22Cuando andes, te guiarán;
Cuando duermas, velarán por ti;
Al despertarte, hablarán contigo.
23Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza luz,
Y camino de vida las reprensiones de la instrucción,
24Para librarte de la mujer mala,
De la lengua suave de la desconocida.
25No codicies su hermosura en tu corazón,
Ni dejes que te cautive con sus párpados.
26Porque por causa de una ramera uno es reducido a un pedazo de pan,
Pero la adúltera anda a la caza de la vida preciosa.
27¿Puede un hombre poner fuego en su seno
Sin que arda su ropa?
28¿O puede caminar un hombre sobre carbones encendidos
Sin que se quemen sus pies?
29Así es el que se llega a la mujer de su prójimo;
Cualquiera que la toque no quedará sin castigo.
30No se desprecia al ladrón si roba
Para saciarse cuando tiene hambre;
31Pero cuando es sorprendido, debe pagar siete veces;
Tiene que dar todos los bienes de su casa.
32El que comete adulterio no tiene entendimiento;
El que lo hace destruye su alma.
33Heridas y vergüenza hallará,
Y su afrenta no se borrará.
34Porque los celos enfurecen al hombre,
Y no perdonará en el día de la venganza.
35No aceptará ningún rescate,
Ni se dará por satisfecho aunque le des muchos presentes.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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