DEVOCIONAL

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Día 228 de 365 · 16 de agosto

TAMAÑO

Job 19

1Entonces Job respondió:
2«¿Hasta cuándo me angustiarán
Y me aplastarán con palabras?
3-»Estas diez veces me han insultado,
¿No les da vergüenza perjudicarme?
4-»Aunque en verdad yo haya errado,
Mi error queda conmigo.
5-»Si en verdad se jactan contra mí,
Y comprueban mi oprobio,
6Sepan ahora que Dios me ha agraviado
Y me ha envuelto en Su red.
7¶»Yo grito: “¡Violencia!”, pero no obtengo respuesta;
Clamo pidiendo ayuda, pero no hay justicia.
8-ȃl ha amurallado mi camino y no puedo pasar,
Y ha puesto tinieblas en mis sendas.
9-»Me ha despojado de mi honor
Y quitado la corona de mi cabeza.
10-»Me destruye por todos lados, y perezco,
Y como a un árbol ha arrancado mi esperanza.
11-»También ha encendido Su ira contra mí
Y me ha considerado Su enemigo.
12-»Se concentran a una Sus ejércitos,
Preparan su camino de asalto contra mí,
Y alrededor de mi tienda acampan.
13¶»Él ha alejado de mí a mis hermanos,
Y mis conocidos se han apartado completamente de mí.
14-»Mis parientes me fallaron
Y mis íntimos amigos me han olvidado.
15-»Los moradores de mi casa y mis criadas me tienen por extraño,
Extranjero soy a sus ojos.
16-»Llamo a mi siervo, y no responde,
Con mi propia boca tengo que rogarle.
17-»Mi aliento es odioso a mi mujer,
Y soy repugnante a mis propios hermanos.
18-»Hasta los niños me desprecian,
Me levanto, y hablan contra mí.
19-»Todos mis compañeros me aborrecen,
Y los que amo se han vuelto contra mí.
20-»Mis huesos se pegan a mi piel y a mi carne,
Solo he escapado con la piel de mis dientes.
21-»Tengan piedad, tengan piedad de mí, ustedes mis amigos,
Porque la mano de Dios me ha herido.
22-»¿Por qué me persiguen como Dios lo hace,
Y no dejan ya de saciarse de mi carne?
23¶»¡Oh, si mis palabras se escribieran,
Si se grabaran en un libro!
24-»¡Si con cincel de hierro y con plomo
Fueran esculpidas en piedra para siempre!
25-»Yo sé que mi Redentor vive,
Y al final se levantará sobre el polvo.
26-»Y después de deshecha mi piel,
Aun en mi carne veré a Dios;
27Al cual yo mismo contemplaré,
Y a quien mis ojos verán y no los de otro.
¡Desfallece mi corazón dentro de mí!
28-»Si dicen: “¿Cómo lo perseguiremos?”.
Y: “¿Qué pretexto hallaremos contra él?”.
29-»Teman la espada ustedes mismos,
Porque el furor trae el castigo de la espada
Para que sepan que hay juicio».

Job 20

1Entonces Zofar, el naamatita respondió:
2«Por esto mis pensamientos me hacen responder,
A causa de mi inquietud interior.
3-»He escuchado la reprensión que me insulta,
Y el espíritu de mi entendimiento me hace responder.
4-»¿Acaso sabes esto, que desde la antigüedad,
Desde que el hombre fue puesto sobre la tierra,
5Es breve el júbilo de los malvados,
Y un instante dura la alegría del impío?
6-»Aunque su orgullo llegue a los cielos,
Y su cabeza toque las nubes,
7Como su propio estiércol perece para siempre;
Los que lo han visto dirán: “¿Dónde está?”.
8-»Huye como un sueño, y no lo pueden encontrar,
Y como visión nocturna es ahuyentado.
9-»El ojo que lo veía, ya no lo ve,
Y su lugar no lo contempla más.
10-»Sus hijos favorecen a los pobres,
Y sus manos devuelven sus riquezas.
11-»Sus huesos están llenos de vigor juvenil,
Pero yacen con él en el polvo.
12¶»Aunque el mal sea dulce en su boca,
Y lo oculte bajo su lengua,
13 Aunque lo desee y no lo deje ir,
Sino que lo retenga en su paladar,
14 Con todo la comida en sus entrañas se transforma
En veneno de cobras dentro de él.
15-»Traga riquezas,
Pero las vomitará;
De su vientre se las hará echar Dios.
16-»Chupa veneno de cobras,
Lengua de víbora lo mata.
17-»No mira a los arroyos,
A los ríos que fluyen miel y cuajada.
18-»Devuelve lo que ha ganado,
No lo puede tragar;
En cuanto a las riquezas de su comercio,
No las puede disfrutar.
19-»Pues ha oprimido y abandonado a los pobres;
Se ha apoderado de una casa que no construyó.
20¶»Porque no conoció quietud en su interior,
No retiene nada de lo que desea.
21-»Nada le quedó por devorar,
Por eso no dura su prosperidad.
22-»En la plenitud de su abundancia estará en estrechez;
La mano de todo el que sufre vendrá contra él.
23-»Cuando llene su vientre,
Dios enviará contra él el ardor de Su ira
Y la hará llover sobre él mientras come.
24-»Tal vez huya del arma de hierro,
Pero el arco de bronce lo atravesará.
25La flecha lo traspasa y sale por su espalda,
Y la punta relumbrante por su hiel.
Vienen sobre él terrores,
26Completas tinieblas están reservadas para sus tesoros;
Fuego no atizado lo devorará,
Y consumirá al que quede en su tienda.
27-»Los cielos revelarán su iniquidad,
Y la tierra se levantará contra él.
28-»Las riquezas de su casa se perderán;
Serán arrasadas en el día de Su ira.
29-»Esta es la porción de Dios para el hombre impío,
Y la herencia decretada por Dios para él».

2 Pedro 1

1Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que han recibido una fe como la nuestra, mediante la justicia de nuestro Dios y Salvador, Jesucristo: 2Gracia y paz les sean multiplicadas a ustedes en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor.
3Pues Su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de Aquel que nos llamó por Su gloria y excelencia. 4Por ellas Él nos ha concedido Sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que ustedes lleguen a ser partícipes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo por causa de los malos deseos. 5Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadan a su fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; 6al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad, 7a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor.
8Pues estas virtudes, al estar en ustedes y al abundar, no los dejarán ociosos ni estériles en el verdadero conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 9Porque el que carece de estas virtudes es ciego o corto de vista, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados. 10Así que, hermanos, sean cada vez más diligentes para hacer firme su llamado y elección de parte de Dios. Porque mientras hagan estas cosas nunca caerán. 11Pues de esta manera les será concedida ampliamente la entrada al reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
12Por tanto, siempre estaré listo para recordarles estas cosas, aunque ustedes ya las saben y han sido confirmados en la verdad que está presente en ustedes. 13También considero justo, mientras esté en este cuerpo, estimularlos recordándoles estas cosas, 14sabiendo que mi separación del cuerpo terrenal es inminente, tal como me lo ha declarado nuestro Señor Jesucristo. 15Además, yo procuraré con diligencia, que en todo tiempo, después de mi partida, ustedes puedan recordar estas cosas.
16Porque cuando les dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, no seguimos fábulas ingeniosamente inventadas, sino que fuimos testigos oculares de Su majestad. 17Pues cuando Él recibió honor y gloria de Dios Padre, la Majestuosa Gloria le hizo esta declaración: «Este es Mi Hijo amado en quien me he complacido». 18Nosotros mismos escuchamos esta declaración, hecha desde el cielo cuando estábamos con Él en el monte santo.
19Y así tenemos la palabra profética más segura, a la cual ustedes hacen bien en prestar atención como a una lámpara que brilla en el lugar oscuro, hasta que el día despunte y el lucero de la mañana aparezca en sus corazones. 20Pero ante todo sepan esto, que ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal, 21pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspiradospor el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios.

Salmo 78

Masquil de Asaf.
1Escucha, pueblo mío, mi enseñanza;
Inclinen ustedes su oído a las palabras de mi boca.
2En parábolas abriré mi boca;
Hablaré enigmas de la antigüedad,
3Que hemos oído y conocido,
Y que nuestros padres nos han contado.
4No lo ocultaremos a sus hijos,
Sino que contaremos a la generación venidera las alabanzas del Señor,
Su poder y las maravillas que hizo.
5¶Porque Él estableció un testimonio en Jacob,
Y puso una ley en Israel,
La cual ordenó a nuestros padres
Que enseñaran a sus hijos,
6Para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer,
Y estos se levantaran y lo contaran a sus hijos,
7Para que ellos pusieran su confianza en Dios,
Y no se olvidaran de las obras de Dios
Sino que guardaran Sus mandamientos;
8Y que no fueran como sus padres,
Una generación porfiada y rebelde,
Generación que no preparó su corazón,
Y cuyo espíritu no fue fiel a Dios.
9¶Los hijos de Efraín eran arqueros bien equipados,
Pero volvieron las espaldas el día de la batalla.
10No guardaron el pacto de Dios
Y rehusaron andar en Su ley;
11Olvidaron Sus obras
Y los milagros que les había mostrado.
12Él hizo maravillas en presencia de sus padres,
En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.
13Dividió el mar y los hizo pasar,
Y contuvo las aguas como en un montón.
14Después los guió de día con la nube
Y toda la noche con un resplandor de fuego.
15Partió las rocas en el desierto,
Y les dio agua tan abundante como las profundidades del océano;
16Hizo salir corrientes de la peña
E hizo descender aguas como ríos.
17¶Pero aún siguieron pecando contra Él,
Rebelándose contra el Altísimo en el desierto.
18Y en sus corazones tentaron a Dios,
Pidiendo comida a su gusto.
19Hablaron contra Dios,
Y dijeron: «¿Podrá Dios preparar mesa en el desierto?
20-»Entonces Él golpeó la roca y brotaron aguas,
Y torrentes se desbordaron;
¿Podrá también dar pan?
¿Proveerá carne para Su pueblo?».
21¶Por tanto, al oírlo, el Señor se indignó;
Un fuego se encendió contra Jacob,
Y aumentó también la ira contra Israel,
22Porque no creyeron en Dios,
Ni confiaron en Su salvación.
23Sin embargo, dio órdenes a las nubes arriba,
Y abrió las puertas de los cielos;
24Hizo llover sobre ellos maná para comer,
Y les dio comida del cielo.
25Pan de ángeles comió el hombre;
Dios les mandó comida hasta saciarlos.
26Hizo soplar en el cielo el viento del este,
Y con Su poder dirigió el viento del este,
27Él hizo llover sobre ellos carne como polvo,
Aladas aves como arena de los mares,
28Y las hizo caer en medio del campamento,
Alrededor de sus viviendas.
29Comieron y quedaron bien saciados,
Y les concedió su deseo.
30Antes de que hubieran satisfecho su deseo,
Mientras la comida aún estaba en su boca,
31La ira de Dios se alzó contra ellos
Y mató a algunos de los más robustos,
Y subyugó a los escogidos de Israel.
32A pesar de todo esto, todavía pecaron
Y no creyeron en Sus maravillas.
33Él, pues, hizo terminar sus días en vanidad,
Y sus años en terror súbito.
34¶Cuando los hería de muerte, entonces lo buscaban,
Y se volvían y buscaban con diligencia a Dios;
35Se acordaban de que Dios era su Roca,
Y el Dios Altísimo su Redentor.
36Pero con su boca lo engañaban
Y con su lengua le mentían.
37Pues su corazón no era leal para con Él,
Ni eran fieles a Su pacto.
38Pero Él, siendo compasivo, perdonaba sus iniquidades y no los destruía;
Muchas veces contuvo Su ira,
Y no despertó todo Su furor.
39Se acordaba de que ellos eran carne,
Un soplo que pasa y no vuelve.
40¶¡Cuántas veces se rebelaron contra Él en el desierto,
Y lo entristecieron en las soledades!
41Tentaron a Dios una y otra vez,
Y afligieron al Santo de Israel.
42No se acordaron de Su poder,
Del día que los redimió del adversario,
43Cuando hizo Sus señales en Egipto,
Y Sus prodigios en el campo de Zoán.
44Convirtió en sangre sus ríos
Y sus corrientes, y no pudieron beber.
45Envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban,
Y ranas que los destruían.
46Entregó también sus cosechas al saltamontes,
Y el fruto de su trabajo a la langosta.
47Destruyó sus viñas con granizo,
Y sus sicómoros con escarcha.
48Entregó también al granizo sus ganados,
Y sus rebaños a los rayos.
49Envió sobre ellos el ardor de Su ira,
Furia, indignación y angustia,
Un ejército de ángeles destructores.
50Preparó senda para Su ira;
No libró sus almas de la muerte,
Sino que entregó sus vidas a la plaga,
51E hirió a todos los primogénitos en Egipto,
Las primicias de su virilidad en las tiendas de Cam.
52Pero a Su pueblo lo sacó como a ovejas,
Como a rebaño los condujo en el desierto;
53Los guió con seguridad, de modo que no temieron,
Pero el mar se tragó a sus enemigos.
54¶Los trajo, pues, a Su tierra santa,
A esta tierra montañosa que Su diestra había adquirido.
55Y expulsó a las naciones de delante de ellos;
Las repartió con medida por herencia,
E hizo habitar en sus tiendas a las tribus de Israel.
56Sin embargo, ellos pusieron a prueba y provocaron al Dios Altísimo,
Y no guardaron Sus testimonios,
57Sino que se volvieron atrás y fueron desleales como sus padres;
Se desviaron como arco engañoso.
58Lo provocaron con sus lugares altos,
Y despertaron Sus celos con sus imágenes talladas.
59Al oírlo Dios, se indignó,
Y aborreció a Israel en gran manera.
60Abandonó la morada en Silo,
La tienda que había levantado entre los hombres,
61Y entregó al cautiverio Su poderío,
Y Su gloria en manos del adversario.
62Entregó también Su pueblo a la espada,
Y se indignó contra Su heredad.
63El fuego consumió a sus jóvenes,
Y no tuvieron canciones de bodas sus vírgenes.
64Sus sacerdotes cayeron a espada,
Y sus viudas no pudieron llorar.
65¶Entonces despertó el Señor como de un sueño,
Como guerrero vencido por el vino,
66E hizo retroceder a Sus adversarios,
Poniendo sobre ellos una afrenta perpetua.
67Desechó también la tienda de José,
Y no escogió a la tribu de Efraín,
68Sino que escogió a la tribu de Judá,
Al monte Sión que Él amaba.
69Y edificó Su santuario como las alturas,
Como la tierra que ha fundado para siempre.
70Escogió también a David Su siervo,
Lo tomó de entre los rediles de las ovejas;
71Lo trajo de cuidar las ovejas con sus corderitos,
Para pastorear a Jacob, Su pueblo,
Y a Israel, Su heredad.
72Y él los pastoreó según la integridad de su corazón,
Y los guió con la destreza de sus manos.

Proverbios 11

1La balanza falsa es abominación al Señor,
Pero el peso cabal es Su deleite.
2Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra;
Pero la sabiduría está con los humildes.
3La integridad de los rectos los guiará,
Pero la perversidad de los traidores los destruirá.
4De nada sirven las riquezas el día de la ira,
Pero la justicia libra de la muerte.
5La justicia del íntegro enderezará su camino,
Pero el impío caerá por su propia impiedad.
6La justicia de los rectos los librará,
Pero los traidores en su codicia serán atrapados.
7Cuando muere el hombre impío, su esperanza se acaba,
Y la expectación de los poderosos perece.
8El justo es librado de tribulación,
Y el impío toma su lugar.
9Con la boca el impío destruye a su prójimo,
Pero por el conocimiento los justos serán librados.
10Con el bien de los justos, se regocija la ciudad,
Y cuando perecen los impíos, hay gritos de alegría.
11Por la bendición de los rectos, se enaltece la ciudad,
Pero por la boca de los impíos, es derribada.
12El que desprecia a su prójimo carece de entendimiento,
Pero el hombre prudente guarda silencio.
13El que anda en chismes revela secretos,
Pero el de espíritu leal oculta las cosas.
14Donde no hay buen consejo, el pueblo cae,
Pero en la abundancia de consejeros está la victoria.
15Ciertamente sufrirá el que sale fiador por un extraño,
Pero el que odia salir fiador está seguro.
16La mujer agraciada alcanza honra,
Y los poderosos alcanzan riquezas.
17El hombre misericordioso se hace bien a sí mismo,
Pero el cruel a sí mismo se hace daño.
18El impío gana salario engañoso,
Pero el que siembra justicia recibe verdadera recompensa.
19El que persiste en la justicia alcanzará la vida,
Y el que va en pos del mal, su propia muerte.
20Los de corazón perverso son abominación al Señor,
Pero los de camino intachable son Su deleite.
21Ciertamente el malvado no quedará sin castigo,
Pero la descendencia de los justos será librada.
22Como anillo de oro en el hocico de un cerdo
Es la mujer hermosa que carece de discreción.
23El deseo de los justos es solo el bien,
Pero la esperanza de los malvados es la ira.
24Hay quien reparte, y le es añadido más,
Y hay quien retiene lo que es justo, solo para venir a menos.
25El alma generosa será prosperada,
Y el que riega será también regado.
26Al que retiene el grano, el pueblo lo maldecirá,
Pero habrá bendición sobre la cabeza del que lo vende.
27El que con diligencia busca el bien, se procura favor,
Pero el que busca el mal, este le vendrá.
28El que confía en sus riquezas, caerá,
Pero los justos prosperarán como la hoja verde.
29El que turba su casa, heredará viento,
Y el necio será siervo del sabio de corazón.
30El fruto del justo es árbol de vida,
Y el que gana almas es sabio.
31Si el justo es recompensado en la tierra,
¡Cuánto más el impío y el pecador!

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