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Día 23 de 365 · 23 de enero

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Génesis 45

1José ya no pudo contenerse delante de todos los que estaban junto a él, y exclamó: «Hagan salir a todos de mi lado». Y no había nadie con él cuando José se dio a conocer a sus hermanos. 2Lloró tan fuerte que lo oyeron los egipcios, y la casa de Faraón se enteró de ello.
3José dijo a sus hermanos: «Yo soy José. ¿Vive todavía mi padre?». Pero sus hermanos no podían contestarle porque estaban atónitos delante de él. 4Y José dijo a sus hermanos: «Acérquense ahora a mí». Y ellos se acercaron, y les dijo: «Yo soy su hermano José, a quien ustedes vendieron a Egipto. 5Ahora pues, no se entristezcan ni les pese el haberme vendido aquí. Pues para preservar vidas me envió Dios delante de ustedes. 6Porque en estos dos años ha habido hambre en la tierra y todavía quedan otros cinco años en los cuales no habrá ni siembra ni siega. 7Dios me envió delante de ustedes para preservarles un remanente en la tierra, y para guardarlos con vida mediante una gran liberación.
8»Ahora pues, no fueron ustedes los que me enviaron aquí, sino Dios. Él me ha puesto por padre de Faraón y señor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de Egipto. 9Dense prisa y suban adonde mi padre, y díganle: “Así dice tu hijo José: ‘Dios me ha hecho señor de todo Egipto. Ven a mí, no te demores.
10’Y habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos y los hijos de tus hijos, tus ovejas y tus vacas y todo lo que tienes. 11Allí proveeré también para ti, pues aún quedan cinco años de hambre, para que no caigas en la miseria tú, ni tu casa y todo lo que tienes’ ”. 12Y ahora, los ojos de ustedes y los ojos de mi hermano Benjamín ven que es mi boca la que les habla. 13Notifiquen, pues, a mi padre toda mi gloria en Egipto y todo lo que han visto; dense prisa y traigan aquí a mi padre».
14Entonces se echó sobre el cuello de su hermano Benjamín, y lloró. Y Benjamín también lloró sobre su cuello. 15Y besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos. Después sus hermanos hablaron con él.
16Cuando se oyó la noticia en la casa de Faraón, de que los hermanos de José habían venido, le agradó a Faraón y a sus siervos. 17Entonces Faraón dijo a José: «Dile a tus hermanos: “Hagan esto: carguen sus animales y vayan a la tierra de Canaán; 18y tomen a su padre y a sus familias y vengan a mí y yo les daré lo mejor de la tierra de Egipto, y comerán de la abundancia de la tierra”.
19»Y a ti se te ordena decirles: “Hagan esto: tomen carretas de la tierra de Egipto para sus pequeños y para sus mujeres, y traigan a su padre y vengan. 20Y no se preocupen por sus posesiones personales, pues lo mejor de toda la tierra de Egipto es de ustedes” ».
21Y así lo hicieron los israelitas. José les dio carretas conforme a la orden de Faraón, y les dio provisiones para el camino. 22A todos ellos les dio mudas de ropa, pero a Benjamín le dio 300 monedas de plata y cinco mudas de ropa. 23Y a su padre le envió lo siguiente: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez asnas cargadas de grano, pan y alimentos para su padre en el camino.
24Luego despidió a sus hermanos, y cuando se iban les dijo: «No riñan en el camino». 25Ellos subieron de Egipto y vinieron a la tierra de Canaán, a su padre Jacob. 26Y le informaron: «José vive todavía y es gobernante en toda la tierra de Egipto». Pero él se quedó atónito, porque no les podía creer.
27Pero cuando ellos le contaron todas las cosas que José les había dicho, y cuando vio las carretas que José había enviado para llevarlo, el espíritu de su padre Jacob revivió. 28Entonces Israel dijo: «Basta. Mi hijo José vive todavía. Iré y lo veré antes que yo muera».

Génesis 46

1Israel salió con todo lo que tenía y llegó a Beerseba, y ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. 2Y Dios habló a Israel en una visión nocturna, y dijo: «Jacob, Jacob». Y él respondió: «Aquí estoy».
3Y Él dijo: «Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas descender a Egipto, porque allí te haré una gran nación. 4Yo descenderé contigo a Egipto, y ciertamente, Yo también te haré volver; y José cerrará tus ojos».
5Entonces Jacob se fue de Beerseba. Los hijos de Israel llevaron a su padre Jacob, y a sus pequeños y a sus mujeres, en las carretas que Faraón había enviado para llevarlo. 6Y tomaron sus ganados y los bienes que habían acumulado en la tierra de Canaán y vinieron a Egipto, Jacob y toda su descendencia con él: 7sus hijos y sus nietos con él, sus hijas y sus nietas. A toda su descendencia trajo consigo a Egipto.
8Estos son los nombres de los hijos de Israel, Jacob y sus hijos, que fueron a Egipto: Rubén, primogénito de Jacob. 9Los hijos de Rubén: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi. 10Los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar y Saúl, hijo de la cananea. 11Los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari. 12Los hijos de Judá: Er, Onán, Sela, Fares y Zara, pero Er y Onán murieron en la tierra de Canaán. Los hijos de Fares fueron Hezrón y Hamul.
13Los hijos de Isacar: Tola, Fúa, Job y Simrón. 14Los hijos de Zabulón: Sered, Elón y Jahleel. 15Estos son los hijos de Lea, los que le dio a Jacob en Padán Aram, y además su hija Dina; todos sus hijos y sus hijas eran treinta y tres. 16Los hijos de Gad: Zifión, Hagui, Suni, Ezbón, Eri, Arodi y Areli. 17Los hijos de Aser: Imna, Isúa, Isúi, Bería y Sera, hermana de ellos. Y los hijos de Bería: Heber y Malquiel.
18Estos son los hijos de Zilpa, a quien Labán dio a su hija Lea, y que le dio a Jacob; en total dieciséis personas. 19Los hijos de Raquel, mujer de Jacob: José y Benjamín. 20A José, en la tierra de Egipto le nacieron Manasés y Efraín, los cuales le dio Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. 21Los hijos de Benjamín: Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamán, Ehi, Ros, Mupim, Hupim y Ard.
22Estos son los hijos de Raquel, que le nacieron a Jacob; catorce personas en total. 23Los hijos de Dan: Husim. 24Los hijos de Neftalí: Jahzeel, Guni, Jezer y Silem.
25Estos son los hijos de Bilha, a quien Labán dio a su hija Raquel, y que ella le dio a Jacob; en total siete personas. 26Todas las personas de la familia de Jacob, que vinieron a Egipto, descendientes directos suyos, no incluyendo las mujeres de los hijos de Jacob, eran en total sesenta y seis personas. 27Y los hijos de José, que le nacieron en Egipto, eran dos: todas las personas de la casa de Jacob que vinieron a Egipto, eran setenta.
28Jacob envió a Judá delante de sí a José, para indicar delante de él el camino a Gosén, y llegaron a la tierra de Gosén. 29José preparó su carro y subió a Gosén para ir al encuentro de su padre Israel. Apenas lo vio, se echó sobre su cuello y lloró largamente sobre su cuello.
30Entonces Israel dijo a José: «Ahora ya puedo morir, después que he visto tu rostro y que todavía vives». 31Y José dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: «Subiré y lo haré saber a Faraón, y le diré: “Mis hermanos y la familia de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido a mí. 32Los hombres son pastores de ovejas, pues son hombres de ganado. Han traído sus ovejas y sus vacas, y todo lo que tienen”.
33»Y cuando Faraón los llame y les diga: “¿Cuál es su ocupación?”, 34ustedes responderán: “Sus siervos han sido hombres de ganado desde sujuventud hasta ahora, tanto nosotros como nuestros padres”, a fin de que habiten en la tierra de Gosén. Porque para los egipcios todo pastor de ovejas es una abominación».

Mateo 23

1Entonces Jesús habló a la muchedumbre y a Sus discípulos: 2«Los escribas y los fariseos se han sentado en la cátedra de Moisés. 3De modo que hagan y observen todo lo que les digan; pero no hagan conforme a sus obras, porque ellos dicen y no hacen. 4Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.
5 »Sino que hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres; pues agrandan sus filacterias y alargan los adornos de sus mantos. 6Aman el lugar de honor en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, 7y los saludos respetuosos en las plazas y ser llamados por los hombres Rabí.
8 »Pero ustedes no dejen que los llamen Rabí; porque Uno es su Maestro y todos ustedes son hermanos. 9Y no llamen a nadie padre suyo en la tierra, porque Uno es su Padre, el que está en los cielos. 10Ni dejen que los llamen preceptores; porque Uno es su Preceptor, Cristo. 11Pero el mayor de ustedes será su servidor. 12Y cualquiera que se engrandece, será humillado, y cualquiera que se humille, será engrandecido.
13 »Pero, ¡ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas que cierran el reino de los cielos delante de los hombres! Porque ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que están entrando. 14¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas, que devoran las casas de las viudas, aun cuando por pretexto hacen largas oraciones! Por eso recibirán mayor condenación.
15 »¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas, que recorren el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacen hijo del infierno dos veces más que ustedes!
16 »¡Ay de ustedes, guías ciegos! Porque dicen: “No es nada si alguien jura por el templo ; pero el que jura por el oro del templo , contrae obligación”. 17¡Insensatos y ciegos! Porque ¿qué es más importante: el oro, o el templo que santificó el oro?
18 »También ustedes dicen: “No es nada si alguien jura por el altar; pero el que jura por la ofrenda que está sobre él, contrae obligación”. 19¡Ciegos! Porque ¿qué es más importante: la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda? 20Por eso, el que jura por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él; 21y el que jura por el templo, jura por él y por Aquel que en él habita; 22y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él.
23 »¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas que pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, y han descuidado los preceptos más importantes de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Estas son las cosas que debían haber hecho, sin descuidar aquellas. 24¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito y se tragan el camello!
25 »¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas, que limpian el exterior del vaso y del plato, pero por dentro están llenos de robo y de desenfreno! 26¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de adentro del vaso y del plato, para que lo de afuera también quede limpio.
27 »¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas que son semejantes a sepulcros blanqueados! Por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. 28Así también ustedes, por fuera parecen justos a los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad.
29 »¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Porque edifican los sepulcros de los profetas y adornan los monumentos de los justos, 30y dicen: “Si nosotros hubiéramos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en derramar la sangre de los profetas”. 31Así que dan testimonio en contra de ustedes mismos, que son hijos de los que asesinaron a los profetas. 32¡Llenen, pues, la medida de la culpa de sus padres!
33 »¡Serpientes! ¡Camada de víboras! ¿Cómo escaparán del juicio del infierno? 34Por tanto, miren, Yo les envío profetas, sabios y escribas. A algunos de ellos, ustedes los matarán y crucificarán, y a otros los azotarán en sus sinagogas y los perseguirán de ciudad en ciudad, 35para que recaiga sobre ustedes la culpa de toda la sangre justa derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Berequías, a quien ustedes asesinaron entre el templo y el altar. 36En verdad les digo que todo esto vendrá sobre esta generación.
37 »¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste! 38Por tanto, la casa de ustedes se les deja desierta. 39Porque les digo que desde ahora en adelante no me verán más hasta que digan: “Bendito Aquel que viene en el nombre del Señor” ».

Salmo 23

Salmo de David.
1El Señor es mi pastor,
Nada me faltará.
2En lugares de verdes pastos me hace descansar;
Junto a aguas de reposo me conduce.
3Él restaura mi alma;
Me guía por senderos de justicia
Por amor de Su nombre.
4¶Aunque pase por el valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo;
Tu vara y Tu cayado me infunden aliento.
5Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos;
Has ungido mi cabeza con aceite;
Mi copa está rebosando.
6Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa del Señormoraré por largos días.

Proverbios 23

1Cuando te sientes a comer con un gobernante,
Considera bien lo que está delante de ti,
2Y pon cuchillo a tu garganta
Si eres hombre de mucho apetito.
3No desees sus manjares,
Porque es alimento engañoso.
4¶No te fatigues en adquirir riquezas,
Deja de pensar en ellas.
5Cuando pones tus ojos en ella, ya no está.
Porque la riqueza ciertamente se hace alas
Como águila que vuela hacia los cielos.
6¶No comas el pan del egoísta,
Ni desees sus manjares;
7Pues como piensa dentro de sí, así es él.
Él te dice: «Come y bebe»,
Pero su corazón no está contigo.
8Vomitarás el bocado que has comido,
Y malgastarás tus cumplidos.
9¶No hables a oídos del necio,
Porque despreciará la sabiduría de tus palabras.
10¶No muevas el lindero antiguo,
Ni entres en la heredad de los huérfanos,
11Porque su Redentor es fuerte;
Él defenderá su causa contra ti.
12Aplica tu corazón a la instrucción
Y tus oídos a las palabras del conocimiento.
13¶No escatimes la disciplina del niño;
Aunque lo castigues con vara, no morirá.
14Lo castigarás con vara,
Y librarás su alma del Seol.
15¶Hijo mío, si tu corazón es sabio,
Mi corazón también se me alegrará;
16Y se regocijarán mis entrañas
Cuando tus labios hablen lo que es recto.
17¶No envidie tu corazón a los pecadores,
Antes vive siempre en el temor del Señor.
18Porque ciertamente hay un futuro,
Y tu esperanza no será cortada.
19Escucha, hijo mío, y sé sabio,
Y dirige tu corazón por el buen camino.
20No estés con los bebedores de vino,
Ni con los comilones de carne,
21Porque el borracho y el glotón se empobrecerán,
Y la vagancia se vestirá de harapos.
22¶Escucha a tu padre, que te engendró,
Y no desprecies a tu madre cuando envejezca.
23Compra la verdad y no la vendas,
Adquiere sabiduría, instrucción e inteligencia.
24¶El padre del justo se regocijará en gran manera,
Y el que engendra un sabio se alegrará en él.
25Alégrense tu padre y tu madre,
Y regocíjese la que te dio a luz.
26¶Dame, hijo mío, tu corazón,
Y que tus ojos se deleiten en mis caminos.
27Porque fosa profunda es la ramera
Y pozo angosto es la mujer desconocida.
28Ciertamente ella acecha como ladrón,
Y multiplica los infieles entre los hombres.
29¶¿De quién son los ayes? ¿De quién las tristezas?
¿De quién las luchas? ¿De quién las quejas?
¿De quién las heridas sin causa?
¿De quién los ojos enrojecidos?
30De los que se demoran mucho con el vino,
De los que van en busca de vinos mezclados.
31No mires al vino cuando rojea,
Cuando resplandece en la copa;
Entra suavemente,
32 Pero al final muerde como serpiente,
Y pica como víbora.
33Tus ojos verán cosas extrañas,
Y tu corazón proferirá perversidades.
34Y serás como el que se acuesta en medio del mar,
O como el que se acuesta en lo alto de un mástil.
35 Y dirás: «Me hirieron, pero no me dolió;
Me golpearon, pero no lo sentí.
Cuando despierte,
Volveré a buscar más».

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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