DEVOCIONAL

Lee la Biblia en un año.

Día 230 de 365 · 18 de agosto

TAMAÑO

Job 23

1Entonces Job respondió:
2«Aun hoy mi queja es rebelión;
Su mano es pesada a pesar de mi gemido.
3-»¡Quién me diera saber dónde encontrarlo,
Para poder llegar hasta Su trono!
4-»Expondría ante Él mi causa,
Llenaría mi boca de argumentos.
5-»Aprendería yo las palabras que Él me respondiera,
Y entendería lo que me dijera.
6-»¿Discutiría Él conmigo con la grandeza de Su poder?
No, ciertamente me prestaría atención.
7-»Allí el justo razonaría con Él,
Y yo sería librado para siempre de mi Juez.
8¶»Me adelanto, pero Él no está allí,
Retrocedo, pero no lo puedo percibir;
9Cuando se manifiesta a la izquierda, no lo distingo,
Se vuelve a la derecha, y no lo veo.
10-»Pero Él sabe el camino que tomo;
Cuando me haya probado, saldré como el oro.
11-»Mi pie ha seguido firme en Su senda,
Su camino he guardado y no me he desviado.
12-»Del mandamiento de Sus labios no me he apartado,
He atesorado las palabras de Su boca más que mi comida.
13-»Pero Él es único, ¿y quién lo hará cambiar?
Lo que desea Su alma, eso hace.
14-»Porque Él hace lo que está determinado para mí,
Y muchos decretos como estos hay con Él.
15-»Por tanto, me espantaría ante Su presencia;
Cuando lo pienso, siento terror de Él.
16Es Dios el que ha hecho desmayar mi corazón,
Y el Todopoderoso el que me ha perturbado;
17Pero no me hacen callar las tinieblas,
Ni la densa oscuridad queme cubre.

Job 24

1»¿Por qué no se reserva los tiempos el Todopoderoso,
Y por qué no ven Sus días los que lo conocen?
2Algunos quitan los linderos,
Roban y devoran los rebaños.
3-»Se llevan los asnos de los huérfanos,
Toman en prenda el buey de la viuda.
4-»Apartan del camino a los necesitados,
Hacen que se escondan completamente los pobres de la tierra.
5-»Como asnos monteses en el desierto,
Salen los pobres con afán en busca de alimento
Y de pan para sus hijos en lugar desolado.
6-»Cosechan su forraje en el campo,
Y vendimian la viña del impío.
7-»Pasan la noche desnudos, sin ropa,
Y no tienen cobertura contra el frío.
8-»Mojados están con los aguaceros de los montes,
Y se abrazan a la peña por falta de abrigo.
9Otros arrancan del pecho al huérfano,
Y contra el pobre exigen prenda.
10-»Hacen que el pobre ande desnudo, sin ropa,
Y al hambriento quitan las gavillas.
11-»Entre sus paredes producen aceite;
Pisan los lagares, pero pasan sed.
12-»Desde la ciudad gimen los hombres,
Y claman las almas de los heridos,
Pero Dios no hace caso a su súplica.
13¶»Otros han estado con los que se rebelan contra la luz;
No quieren conocer sus caminos,
Ni morar en sus sendas.
14-»Al amanecer se levanta el asesino;
Mata al pobre y al necesitado,
Y de noche es como un ladrón.
15-»El ojo del adúltero espera el anochecer,
Diciendo: “Ningún ojo me verá”,
Y disfraza su rostro.
16-»En la oscuridad minan las casas,
Y de día se encierran;
No conocen la luz.
17-»Porque para él la mañana es como densa oscuridad,
Pues está acostumbrado a los terrores de la densa oscuridad.
18¶»Sobre la superficie de las aguas son insignificantes;
Maldita es su porción sobre la tierra,
Nadie se vuelve hacia las viñas.
19-»La sequía y el calor consumen las aguas de la nieve,
Y el Seol a los que han pecado.
20-»La madre lo olvidará;
El gusano lo saboreará hasta que nadie se acuerde de él,
Y la iniquidad será quebrantada como un árbol.
21-»Maltrata a la mujer estéril,
Y no hace ningún bien a la viuda.
22-»Pero Dios arrastra a los poderosos con Su poder;
Cuando se levanta, nadie está seguro de la vida.
23-»Les provee seguridad y son sostenidos,
Y los ojos de Él están en sus caminos.
24-»Son exaltados por poco tiempo, después desaparecen;
Además son humillados y como todo, recogidos;
Como las cabezas de las espigas son cortados.
25-»Y si no, ¿quién podrá desmentirme,
Y reducir a nada mi discurso?».

2 Pedro 3

1Amados, esta es ya la segunda carta que les escribo, en las cuales, como recordatorio, despierto en ustedes su sincero entendimiento, 2para que recuerden las palabras dichas de antemano por los santos profetas, y el mandamiento del Señor y Salvador declarado por los apóstoles de ustedes. 3Ante todo, sepan esto: que en los últimos días vendrán burladores con su sarcasmo, siguiendo sus propias pasiones, 4y diciendo: «¿Dónde está la promesa de Su venida? Porque desde que los padres durmieron, todo continúa tal como estaba desde el principio de la creación».
5Pues cuando dicen esto, no se dan cuenta de que los cielos existían desde hace mucho tiempo, y también la tierra, surgida del agua y establecida entre las aguas por la palabra de Dios, 6por lo cual el mundo de entonces fue destruido, siendo inundado por el agua. 7Pero los cielos y la tierra actuales están reservados por Su palabra para el fuego, guardados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos.
8Pero, amados, no ignoren esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. 9El Señor no se tarda en cumplir Su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con ustedes, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento. 10Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas.
11Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no deben ser ustedes en santa conducta y en piedad, 12esperando y apresurando la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor! 13Pero, según Su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia.
14Por tanto, amados, puesto que ustedes aguardan estas cosas, procuren con diligencia ser hallados por Él en paz, sin mancha e irreprensibles. 15Consideren la paciencia de nuestro Señor como salvación, tal como les escribió también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le fue dada. 16Asimismo en todas sus cartas habla en ellas de esto; en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los ignorantes e inestables tuercen, como también tuercen el resto de las Escrituras, para su propia perdición.
17Por tanto, amados, sabiendo esto de antemano, estén en guardia, no sea que arrastrados por el error de hombres libertinos, caigan de su firmeza. 18Antes bien, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él seala gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

Salmo 80

Para el director del coro; según la tonada «A los lirios»; Testimonio. Salmo de Asaf.
1Presta oído, oh Pastor de Israel;
Tú que guías a José como un rebaño;
Tú que estás sentado más alto que los querubines; ¡resplandece!
2Delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés, despierta Tu poder
Y ven a salvarnos.
3Restáuranos, oh Dios,
Y haz resplandecer Tu rostro sobre nosotros, y seremos salvos.
4¶Oh Señor, Dios de los ejércitos,
¿Hasta cuándo estarás enojado contra la oración de Tu pueblo?
5Les has dado a comer pan de lágrimas,
Y les has hecho beber lágrimas en gran abundancia.
6Nos haces objeto de burla para nuestros vecinos,
Y nuestros enemigos se ríen entre sí.
7Oh Dios de los ejércitos, restáuranos;
Haz resplandecer Tu rostro sobre nosotros, y seremos salvos.
8¶Tú removiste una vid de Egipto;
Expulsaste las naciones y plantaste la vid.
9Limpiaste el terreno delante de ella;
Echó profundas raíces y llenó la tierra.
10Los montes fueron cubiertos con su sombra,
Y los cedros de Dios con sus ramas.
11Extendía sus ramas hasta el mar
Y sus renuevos hasta el Río.
12¿Por qué has derribado sus vallados,
De modo que la vendimian todos los que pasan de camino?
13El puerco montés la devora,
Y de ella se alimenta todo lo que se mueve en el campo.
14¶Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora, te rogamos;
Mira y ve desde el cielo, y cuida esta vid,
15La cepa que Tu diestra ha plantado
Y el hijo que para Ti has fortalecido.
16Está quemada con fuego, y cortada;
Ante el reproche de Tu rostro perecen.
17Sea Tu mano sobre el hombre de Tu diestra,
Sobre el hijo de hombre que para Ti fortaleciste.
18Entonces no nos apartaremos de Ti;
Avívanos, e invocaremos Tu nombre.
19Oh Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos;
Haz resplandecer Tu rostro sobre nosotrosy seremos salvos.

Proverbios 13

1El hijo sabio acepta la disciplina de su padre,
Pero el insolente no escucha la reprensión.
2Del fruto de su boca el hombre comerá el bien,
Pero el deseo de los traidores es la violencia.
3El que guarda su boca, preserva su vida;
El que mucho abre sus labios, termina en ruina.
4El alma del perezoso desea mucho, pero nada consigue,
Sin embargo, el alma de los diligentes queda satisfecha.
5El justo aborrece la falsedad,
Pero el impío causa repugnancia y vergüenza.
6La justicia guarda al íntegro en su camino,
Pero la maldad destruye al pecador.
7Hay quien pretende ser rico, y nada tiene;
Hay quien pretende ser pobre, y tiene una gran fortuna.
8El rescate de la vida de un hombre está en sus riquezas,
Pero el pobre no oye amenazas.
9La luz de los justos brilla alegremente,
Pero la lámpara de los impíos se apaga.
10Por la soberbia solo viene la contienda,
Pero con los que reciben consejos está la sabiduría.
11La fortuna obtenida con fraude disminuye,
Pero el que la recoge con trabajo la aumenta.
12La esperanza que se demora enferma el corazón,
Pero el deseo cumplido es árbol de vida.
13El que desprecia la palabra pagará por ello,
Pero el que teme el mandamiento será recompensado.
14La enseñanza del sabio es fuente de vida,
Para apartarse de los lazos de la muerte.
15El buen entendimiento produce favor,
Pero el camino de los malvados es difícil.
16Todo hombre prudente obra con conocimiento,
Pero el necio ostenta necedad.
17El mensajero perverso cae en la adversidad,
Pero el enviado fiel trae sanidad.
18Pobreza y vergüenza vendrán al que desprecia la instrucción,
Pero el que acepta la reprensión será honrado.
19Deseo cumplido es dulzura para el alma,
Pero es abominación para los necios el apartarse del mal.
20El que anda con sabios será sabio,
Pero el compañero de los necios sufrirá daño.
21A los pecadores los persigue el mal,
Pero los justos serán recompensados con el bien.
22El hombre bueno deja herencia a los hijos de sus hijos,
Pero la riqueza del pecador está reservada para el justo.
23El terreno de los pobres tiene mucho de comer,
Pero se pierde por la injusticia.
24El que evita la vara odia a su hijo,
Pero el que lo ama lo disciplina con diligencia.
25El justo come hasta saciar su alma,
Pero el vientre de los impíos sufre escasez.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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