DEVOCIONAL

Lee la Biblia en un año.

Día 233 de 365 · 21 de agosto

TAMAÑO

Job 29

1Y reanudó Job su discurso, y dijo:
2«¡Quién me diera volver a ser como en meses pasados,
Como en los días en que Dios velaba sobre mí;
3Cuando Su lámpara resplandecía sobre mi cabeza,
Y a Su luz caminaba yo en las tinieblas;
4Como era yo en los días de mi juventud,
Cuando el favor de Dios estaba sobre mi tienda;
5Cuando el Todopoderoso estaba aún conmigo,
Y mis hijos en derredor mío;
6Cuando en leche se bañaban mis pies,
Y la roca me derramaba ríos de aceite!
7-»Cuando yo salía a la puerta de la ciudad,
Cuando en la plaza tomaba mi asiento,
8Me veían los jóvenes y se escondían,
Y los ancianos se levantaban y permanecían en pie.
9-»Los príncipes dejaban de hablar
Y ponían la mano sobre su boca;
10La voz de los nobles se apagaba,
Y la lengua se les pegaba al paladar.
11-»Porque el oído que oía me llamaba bienaventurado,
Y el ojo que veía daba testimonio de mí;
12Porque yo libraba al pobre que clamaba,
Y al huérfano que no tenía quien lo ayudara.
13-»Venía sobre mí la bendición del que estaba a punto de perecer,
Y el corazón de la viuda yo llenaba de gozo.
14-»De justicia me vestía, y ella me cubría;
Como manto y turbante era mi derecho.
15-»Ojos era yo para el ciego,
Y pies para el cojo.
16-»Padre era para los necesitados,
Y examinaba la causa que no conocía.
17-»Quebraba los colmillos del impío,
Y de sus dientes arrancaba la presa.
18-»Entonces pensaba: “En mi nido moriré,
Y multiplicaré mis días como la arena.
19-”Mi raíz se extiende hacia las aguas,
Y el rocío se posa de noche en mi rama.
20-”Conmigo siempre es nueva mi gloria,
Y mi arco en mi mano se renueva”.
21¶»Me escuchaban y esperaban,
Y guardaban silencio para oír mi consejo.
22-»Después de mis palabras no hablaban de nuevo,
Y sobre ellos caía gota a gota mi discurso.
23-»Me esperaban como a la lluvia,
Y abrían su boca como a lluvia de primavera.
24-»Yo les sonreía cuando ellos no creían,
Y no abatían la luz de mi rostro.
25-»Les escogía el camino y me sentaba como jefe,
Y moraba como rey entre las tropas,
Como el que consuela a los que lloran.

Job 30

1»Pero ahora se burlan de mí
Los que son más jóvenes que yo,
A cuyos padres no consideraba yo dignos
De poner con los perros de mi ganado.
2-»En verdad, la fuerza de sus manos ¿de qué me servía?
Había desaparecido de ellos el vigor.
3-»De miseria y hambre estaban extenuados;
Roían la tierra seca de noche en desierto y desolación;
4Arrancaban malvas junto a los matorrales,
Y raíz de retama era su alimento.
5-»De la comunidad fueron expulsados,
Gritaban contra ellos como contra un ladrón.
6-»Moraban en valles de terror,
En las cuevas de la tierra y de las peñas.
7-»Entre los matorrales clamaban;
Bajo las ortigas se reunían.
8-»Necios, sí, hijos sin nombre,
Echados a latigazos de la tierra.
9¶»Y ahora he venido a ser su escarnio,
Y soy para ellos motivo de burla.
10-»Me aborrecen y se alejan de mí,
Y no se retraen de escupirme a la cara.
11-»Por cuanto Él ha aflojado la cuerda de Su arco y me ha afligido,
Se han quitado el freno delante de mí.
12-»A mi derecha se levanta el populacho,
Arrojan lazos a mis pies
Y preparan contra mí sus caminos de destrucción.
13-»Arruinan mi senda,
A causa de mi destrucción se benefician,
Nadie los detiene.
14-»Como por ancha brecha vienen,
En medio de la tempestad siguen rodando.
15-»Contra mí se vuelven los terrores,
Como el viento persiguen mi honor,
Y como nube se ha disipado mi prosperidad.
16¶»Y ahora en mí se derrama mi alma;
Días de aflicción se han apoderado de mí.
17-»De noche Él traspasa mis huesos dentro de mí,
Y los dolores que me corroen no descansan.
18-»Una gran fuerza deforma mi vestidura,
Me aprieta como el cuello de mi túnica.
19-ȃl me ha arrojado al lodo,
Y soy como el polvo y la ceniza.
20-»Clamo a Ti, y no me respondes;
Me pongo en pie, y no me prestas atención.
21-»Te has vuelto cruel conmigo,
Con el poder de Tu mano me persigues.
22-»Me alzas al viento, me haces cabalgar en él,
Y me deshaces en la tempestad.
23-»Pues sé que a la muerte me llevarás,
A la casa de reunión de todos los vivientes.
24¶»Sin embargo, ¿no extiende la mano el que está en un montón de ruinas,
Cuando clama en su calamidad?
25-»¿No he llorado por aquel cuya vida es difícil?
¿No se angustió mi alma por el necesitado?
26-»Cuando esperaba yo el bien, vino el mal,
Cuando esperaba la luz, vino la oscuridad.
27-»Por dentro me hierven las entrañas, y no puedo descansar;
Me vienen al encuentro días de aflicción.
28-»Ando enlutado, sin consuelo;
Me levanto en la asamblea y clamo.
29-»He venido a ser hermano de chacales
Y compañero de avestruces.
30-»Mi piel se ennegrece sobre mí,
Y mis huesos se queman por la fiebre.
31-»Se ha convertido en duelo mi arpa,
Y mi flauta en voz de los que lloran.

1 Juan 3

1Miren cuán gran amor nos ha otorgado el Padre: que seamos llamados hijos de Dios. Y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a Él. 2Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando Cristo se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos como Él es. 3Y todo el que tiene esta esperanza puesta en Él, se purifica, así como Él es puro.
4Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley. 5Ustedes saben que Cristo se manifestó a fin de quitar los pecados, y en Él no hay pecado. 6Todo el que permanece en Él, no peca. Todo el que peca, ni lo ha visto ni lo ha conocido. 7Hijos míos, que nadie los engañe. El que practica la justicia es justo, así como Él es justo. 8El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo.
9Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él. No puede pecar, porque es nacido de Dios. 10En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no practica la justicia, no es de Dios; tampoco aquel que no ama a su hermano. 11Porque este es el mensaje que ustedes han oído desde el principio: que nos amemos unos a otros. 12No como Caín que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.
13Hermanos, no se maravillen si el mundo los odia. 14Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en muerte. 15Todo el que aborrece a su hermano es un asesino, y ustedes saben que ningún asesino tiene vida eterna permanente en él. 16En esto conocemos el amor: en que Él puso Su vida por nosotros. También nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
17Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano en necesidad y cierra su corazón contra él, ¿cómo puede morar el amor de Dios en él? 18Hijos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. 19En esto sabremos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de Él 20en cualquier cosa en que nuestro corazón nos condene. Porque Dios es mayor que nuestro corazón y Él sabe todas las cosas. 21Amados, si nuestro corazón no nos condena, confianza tenemos delante de Dios. 22Y todo lo que pidamos lo recibimos de Él, porque guardamos Sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él.
23Y este es Su mandamiento: que creamos en el nombre de Su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros como Él nos ha mandado. 24El que guarda Sus mandamientos permanece en Él y Diosen él. Y en esto sabemos que Él permanece en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado.

Salmo 83

Cántico. Salmo de Asaf.
1Oh Dios, no permanezcas en silencio;
No calles, oh Dios, ni te quedes quieto.
2Porque Tus enemigos rugen,
Y los que te aborrecen se han enaltecido.
3Hacen planes astutos contra Tu pueblo,
Y juntos conspiran contra Tus protegidos.
4Han dicho: «Vengan, y destruyámoslos como nación,
Para que ya no haya memoria del nombre de Israel».
5Porque de corazón han conspirado a una;
Hacen pacto contra Ti:
6Las tiendas de Edom y de los ismaelitas,
Moab y los agarenos,
7Gebal, Amón y Amalec,
Filistea con los habitantes de Tiro;
8Asiria también se ha unido a ellos;
Se han convertido en ayuda para los hijos de Lot. (Selah)
9¶Trátalos como a Madián,
Como a Sísara, como a Jabín en el torrente Cisón,
10Que fueron destruidos en Endor,
Que quedaron como estiércol para la tierra.
11Pon a sus nobles como a Oreb y Zeeb,
Y a todos sus príncipes como a Zeba y Zalmuna,
12Que dijeron: «Apoderémonos
De los prados de Dios».
13¶Oh Dios mío, ponlos como polvo en remolino;
Como paja ante el viento.
14Como fuego que consume el bosque,
Y como llama que incendia las montañas,
15Así persíguelos con Tu tempestad,
Y aterrorízalos con Tu torbellino.
16Cubre sus rostros de vergüenza,
Para que busquen Tu nombre, oh Señor.
17Sean avergonzados y turbados para siempre;
Sean humillados y perezcan,
18Para que sepan que solo Tú, que te llamas el Señor,
Eres el Altísimo sobre toda la tierra.

Proverbios 16

1Los propósitos del corazón son del hombre,
Pero la respuesta de la lengua es del Señor.
2Todos los caminos del hombre son limpios ante sus propios ojos,
Pero el Señor sondea los espíritus.
3Encomienda tus obras al Señor,
Y tus propósitos se afianzarán.
4Todas las cosas hechas por el Señor tienen su propio fin,
Hasta el impío, para el día del mal.
5Abominación al Señor es todo el que es altivo de corazón;
Ciertamente no quedará sin castigo.
6Con misericordia y verdad se expía la culpa,
Y con el temor del Señor el hombre se aparta del mal.
7Cuando los caminos del hombre son agradables al Señor,
Aun a sus enemigos hace que estén en paz con él.
8Mejor es poco con justicia,
Que gran ganancia con injusticia.
9La mente del hombre planea su camino,
Pero el Señor dirige sus pasos.
10Decisión divina hay en los labios del rey;
En el juicio no debe errar su boca.
11El peso y las balanzas justas son del Señor;
Todas las pesas de la bolsa son obra Suya.
12Es abominación para los reyes cometer iniquidad,
Porque el trono se afianza en la justicia.
13El agrado de los reyes son los labios justos,
Y amado será el que hable lo recto.
14El furor del rey es como mensajero de muerte,
Pero el hombre sabio lo aplacará.
15En el resplandor del rostro del rey hay vida,
Y su favor es como nube de lluvia tardía.
16Adquirir sabiduría, cuánto mejor que el oro,
Y adquirir inteligencia es preferible a la plata.
17La senda de los rectos es apartarse del mal;
El que guarda su camino preserva su alma.
18Delante de la destrucción va el orgullo,
Y delante de la caída, la arrogancia de espíritu.
19Mejor es ser de espíritu humilde con los pobres
Que dividir el botín con los soberbios.
20El que pone atención a la palabra hallará el bien,
Y el que confía en el Señor es bienaventurado.
21El sabio de corazón será llamado prudente,
Y la dulzura de palabras aumenta la persuasión.
22El entendimiento es fuente de vida para el que lo posee,
Pero la instrucción de los necios es necedad.
23El corazón del sabio enseña a su boca
Y añade persuasión a sus labios.
24Panal de miel son las palabras agradables,
Dulces al alma y salud para los huesos.
25Hay camino que al hombre le parece derecho,
Pero al final es camino de muerte.
26El apetito del trabajador para él trabaja,
Porque su boca lo impulsa.
27El hombre indigno planea el mal,
Y sus palabras son como fuego abrasador.
28El hombre perverso provoca pleitos,
Y el chismoso separa a los mejores amigos.
29El hombre violento provoca a su prójimo
Y lo guía por camino que no es bueno.
30El que guiña los ojos lo hace para tramar perversidades;
El que aprieta los labios ya hizo el mal.
31La cabeza canosa es corona de gloria,
Y se encuentra en el camino de la justicia.
32Mejor es el lento para la ira que el poderoso,
Y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad.
33La suerte se echa en el regazo,
Pero del Señor viene todadecisión.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

EN PAUSAEl Admirable