DEVOCIONAL

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Día 235 de 365 · 23 de agosto

TAMAÑO

Job 33

1»Por tanto, Job, oye ahora mi discurso,
Y presta atención a todas mis palabras.
2-»Ahora abro mi boca,
En mi paladar habla mi lengua.
3-»Mis palabras proceden de la rectitud de mi corazón,
Y con sinceridad mis labios hablan lo que saben.
4-»El Espíritu de Dios me ha hecho,
Y el aliento del Todopoderoso me da vida.
5-»Contradíceme si puedes;
Colócate delante de mí, ponte en pie.
6-»Yo, al igual que tú, pertenezco a Dios;
Del barro yo también he sido formado.
7-»Mi temor no te debe espantar,
Ni mi mano agravarse sobre ti.
8¶»Ciertamente has hablado a oídos míos,
Y el sonido de tus palabras he oído:
9“Yo soy limpio, sin transgresión;
Soy inocente y en mí no hay culpa.
10-”Dios busca pretextos contra mí;
Me tiene como Su enemigo.
11-”Pone mis pies en el cepo;
Vigila todas mis sendas”.
12-»Pero déjame decirte que no tienes razón en esto,
Porque Dios es más grande que el hombre.
13¶»¿Por qué te quejas contra Él,
Diciendo que no da cuenta de todas Sus acciones?
14-»Ciertamente Dios habla una vez,
Y otra vez, pero nadie se da cuenta de ello.
15-»En un sueño, en una visión nocturna,
Cuando un sueño profundo cae sobre los hombres,
Mientras dormitan en sus lechos,
16Entonces Él abre el oído de los hombres,
Y sella su instrucción,
17Para apartar al hombre de sus obras,
Y del orgullo guardarlo;
18Libra su alma de la fosa
Y su vida de pasar al Seol.
19¶»El hombre es castigado también con dolor en su lecho,
Y con queja continua en sus huesos,
20Para que su vida aborrezca el pan,
Y su alma el alimento favorito.
21-»Su carne desaparece a la vista,
Y sus huesos que no se veían, aparecen.
22-»Entonces su alma se acerca a la fosa,
Y su vida a los que causan la muerte.
23¶»Si hay un ángel que sea su mediador,
Uno entre mil,
Para declarar al hombre lo que es bueno para él,
24Y que tenga piedad de él, y diga:
“Líbralo de descender a la fosa,
He hallado su rescate”;
25Que su carne se vuelva más tierna que en su juventud,
Que regrese a los días de su vigor juvenil.
26-»Entonces orará a Dios, y Él lo aceptará,
Para que vea con gozo Su rostro,
Y restaure Su justicia al hombre.
27-»Cantará él a los hombres y dirá:
“He pecado y pervertido lo que es justo,
Y no es apropiado para mí.
28-Ӄl ha redimido mi alma de descender a la fosa,
Y mi vida verá la luz”.
29¶»Dios hace todo esto con frecuencia a los hombres,
30Para rescatar su alma de la fosa,
Para que sea iluminado con la luz de la vida.
31-»Pon atención, Job, escúchame;
Guarda silencio y déjame hablar.
32-»Si algo tienes que decir, respóndeme;
Habla, porque deseo justificarte.
33-»Si no, escúchame;
Pon atención y te enseñaré sabiduría».

Job 34

1Entonces prosiguió Eliú, y dijo:
2«Oigan, sabios, mis palabras,
Y ustedes los que saben, préstenme atención.
3-»Porque el oído distingue las palabras,
Como el paladar prueba la comida.
4-»Escojamos para nosotros lo que es justo;
Conozcamos entre nosotros lo que es bueno.
5-»Porque Job ha dicho: “Yo soy justo,
Pero Dios me ha quitado mi derecho.
6-”¿He de mentir respecto a mi derecho?
Mi herida es incurable, sin haber yo cometido transgresión”.
7-»¿Qué hombre es como Job,
Que bebe el escarnio como agua,
8Que va en compañía de los que hacen iniquidad,
Y anda con hombres perversos?
9-»Porque ha dicho: “Nada gana el hombre
Cuando se complace en Dios”.
10¶»Por tanto, escúchenme, hombres de entendimiento.
Lejos esté de Dios la iniquidad,
Y del Todopoderoso la maldad.
11-»Porque Él paga al hombre conforme a su trabajo,
Y retribuye a cada uno conforme a su conducta.
12-»Ciertamente, Dios no obrará perversamente,
Y el Todopoderoso no pervertirá el juicio.
13-»¿Quién le dio autoridad sobre la tierra?
¿Y quién ha puesto a Su cargo el mundo entero?
14-»Si Él determinara hacerlo así,
Si hiciera volver a sí mismo Su espíritu y Su aliento,
15Toda carne a una perecería,
Y el hombre volvería al polvo.
16¶»Pero si tienes inteligencia, oye esto,
Escucha la voz de mis palabras.
17-»¿Gobernará el que aborrece la justicia?
¿Y condenarás al Justo poderoso,
18Que dice a un rey: “Indigno”,
A los nobles: “Perversos”;
19Que no hace acepción de príncipes,
Ni considera al rico sobre el pobre,
Ya que todos son obra de Sus manos?
20-»En un momento mueren, y a medianoche
Se estremecen los pueblos y pasan,
Y los poderosos son quitados sin esfuerzo.
21¶»Porque Sus ojos observan los caminos del hombre,
Y Él ve todos sus pasos.
22-»No hay tinieblas ni densa oscuridad
Donde puedan esconderse los que hacen iniquidad.
23-»Porque Él no necesita considerar más al hombre,
Para que vaya ante Dios en juicio.
24-ȃl quebranta a los poderosos sin indagar,
Y pone a otros en su lugar.
25-»Pues Él conoce sus obras,
De noche los derriba
Y son aplastados.
26-»Como a malvados los azota
En un lugar público,
27Porque se apartaron de seguirle,
Y no consideraron ninguno de Sus caminos,
28Haciendo que el clamor del pobre llegara a Él,
Y que oyera el clamor de los afligidos.
29-»Cuando está quieto, ¿quién puede condenarlo?;
Y cuando esconde Su rostro, ¿quién puede contemplarlo?;
Esto es, tanto nación como hombre,
30Para que no gobiernen hombres impíos,
Ni sean trampas para el pueblo.
31¶»Porque ¿ha dicho alguien a Dios:
“He sufrido castigo,
Ya no ofenderé más;
32Enséñame lo que no veo;
Si he obrado mal,
No lo volveré a hacer?”.
33-»¿Ha de retribuir Él según tus condiciones, porque tú has rehusado?
Porque tú tienes que escoger y no yo,
Por tanto, declara lo que sabes.
34-»Los hombres entendidos me dirán,
Y también el sabio que me oiga:
35“Job habla sin conocimiento,
Y sus palabras no tienen sabiduría.
36-”Job debe ser juzgado hasta el límite,
Porque responde como los hombres perversos.
37-”Porque a su pecado añade rebelión;
Bate palmas entre nosotros,
Y multiplica sus palabras contra Dios” ».

1 Juan 5

1Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios. Todo aquel que ama al Padre, ama al que ha nacido de Él. 2En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios: cuando amamos a Dios y guardamos Sus mandamientos. 3Porque este es el amor de Dios: que guardemos Sus mandamientos, y Sus mandamientos no son difíciles. 4Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo. Y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. 5¿Y quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
6Este es Aquel que vino mediante agua y sangre, Jesucristo; no solo con agua, sino con agua y con sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. 7Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo, y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra: 8el Espíritu, el agua, y la sangre, y los tres concuerdan. 9Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio de Dios: que Él ha dado testimonio acerca de Su Hijo.
10El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo. El que no cree a Dios, ha hecho a Dios mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado respecto a Su Hijo. 11Y el testimonio es este: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en Su Hijo. 12El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.
13Estas cosas les he escrito a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna. 14Esta es la confianza que tenemos delante de Él, que si pedimos cualquier cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye. 15Y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho.
16Si alguien ve a su hermano cometiendo un pecado que no lleva a la muerte, pedirá, y por él Dios dará vida a los que cometen pecado que no lleva a la muerte. Hay un pecado que lleva a la muerte; yo no digo que se deba pedir por ese. 17Toda injusticia es pecado, pero hay pecado que no lleva a la muerte.
18Sabemos que todo el que ha nacido de Dios, no peca; sino que Aquel que nació de Dios lo guarda y el maligno no lo toca. 19Sabemos que somos de Dios, y que el mundo entero está bajo el poder del maligno. 20Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento a fin de que conozcamos a Aquel que es verdadero; y nosotros estamos en Aquel que es verdadero, en Su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna. 21Hijos, aléjense de los ídolos.

Salmo 85

Para el director del coro. Salmo de los hijos de Coré.
1Oh Señor, Tú mostraste favor a Tu tierra,
Cambiaste la cautividad de Jacob.
2Perdonaste la iniquidad de Tu pueblo,
Cubriste todo su pecado. (Selah)
3Retiraste toda Tu furia,
Te apartaste del ardor de Tu ira.
4¶Restáuranos, oh Dios de nuestra salvación,
Haz cesar Tu indignación contra nosotros.
5¿Estarás enojado con nosotros para siempre?
¿Prolongarás Tu ira de generación en generación?
6¿No volverás a darnos vida
Para que Tu pueblo se regocije en Ti?
7Muéstranos, oh Señor, Tu misericordia,
Y danos Tu salvación.
8¶Escucharé lo que dirá Dios el Señor,
Porque hablará paz a Su pueblo, a Sus santos;
Pero que no vuelvan ellos a la insensatez.
9Ciertamente cercana está Su salvación para los que le temen,
Para que more Su gloria en nuestra tierra.
10La misericordia y la verdad se han encontrado,
La justicia y la paz se han besado.
11La verdad brota de la tierra,
Y la justicia mira desde los cielos.
12Ciertamente el Señor dará lo que es bueno,
Y nuestra tierra dará su fruto.
13La justicia irá delante de Él
Y pondrá por camino Sus pasos.

Proverbios 18

1El que vive aislado busca su propio deseo,
Contra todo consejo se encoleriza.
2El necio no se deleita en la prudencia,
Sino solo en revelar su corazón.
3Cuando llega el impío, llega también el desprecio,
Y con la deshonra viene la afrenta.
4Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre;
Arroyo que fluye, la fuente de la sabiduría.
5No es bueno mostrar preferencia por el impío,
Para ignorar al justo en el juicio.
6Los labios del necio provocan riña,
Y su boca llama a los golpes.
7La boca del necio es su ruina,
Y sus labios una trampa para su alma.
8Las palabras del chismoso son como bocados deliciosos,
Y penetran hasta el fondo de las entrañas.
9También el que es negligente en su trabajo
Es hermano del que destruye.
10El nombre del Señor es torre fuerte,
A ella corre el justo y está a salvo.
11La fortuna del rico es su ciudad fortificada,
Y como muralla alta en su imaginación.
12Antes de la destrucción el corazón del hombre es altivo,
Pero a la gloria precede la humildad.
13El que responde antes de escuchar,
Cosecha necedad y vergüenza.
14El espíritu del hombre puede soportar su enfermedad,
Pero el espíritu quebrantado, ¿quién lo puede sobrellevar?
15El corazón del prudente adquiere conocimiento,
Y el oído del sabio busca el conocimiento.
16La dádiva del hombre le abre camino
Y lo lleva ante la presencia de los grandes.
17Justo parece el primero que defiende su causa
Hasta que otro viene y lo examina.
18La suerte pone fin a los pleitos
Y decide entre los poderosos.
19El hermano ofendido es más difícil de ganar que una ciudad fortificada,
Y los pleitos son como cerrojos de fortaleza.
20Con el fruto de su boca el hombre sacia su vientre,
Con el producto de sus labios se saciará.
21Muerte y vida están en poder de la lengua,
Y los que la aman comerán su fruto.
22El que halla esposa halla algo bueno
Y alcanza el favor del Señor.
23El pobre habla suplicando,
Pero el rico responde con dureza.
24El hombre de muchos amigos se arruina,
Pero hay amigomás unido que un hermano.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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