DEVOCIONAL

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Día 237 de 365 · 25 de agosto

TAMAÑO

Job 37

1»Ante esto, también tiembla mi corazón,
Y salta de su lugar.
2-»Escuchen atentamente el estruendo de Su voz,
Y el rugido que sale de Su boca.
3-»Bajo todos los cielos lo suelta,
Y Su relámpago hasta los confines de la tierra.
4-»Tras él, ruge una voz;
Truena Él con Su majestuosa voz,
Y no retiene los relámpagos mientras se oye Su voz.
5-»Maravillosamente truena Dios con Su voz,
Haciendo grandes cosas que no comprendemos.
6-»Porque a la nieve dice: “Cae sobre la tierra”,
Y al aguacero y a la lluvia: “Sean fuertes”.
7-ȃl sella la mano de todo hombre,
Para que todos conozcan Su obra.
8-»La fiera entra en su guarida,
Y permanece en su madriguera.
9-»Del sur viene el torbellino,
Y del norte el frío.
10-»Del soplo de Dios se forma el hielo,
Y se congela la extensión de las aguas.
11-»También Él llena de humedad la densa nube,
Y esparce la nube con Su relámpago;
12Aquella gira y da vueltas por Su sabia dirección,
Para hacer todo lo que Él le ordena
Sobre la superficie de toda la tierra.
13-»Ya sea por corrección, o por el mundo suyo,
O por misericordia, Él hace que suceda.
14¶»Escucha esto, Job,
Detente y considera las maravillas de Dios.
15-»¿Sabes tú cómo Dios las establece,
Y hace resplandecer el relámpago de Su nube?
16-»¿Sabes tú la posición de las densas nubes,
Maravillas del perfecto en conocimiento,
17Tú, cuyos vestidos están calientes
Cuando la tierra está en calma a causa del viento del sur?
18-»¿Puedes con Él extender el firmamento,
Fuerte como espejo de metal fundido?
19-»Enséñanos qué le hemos de decir a Dios;
No podemos ordenar nuestro argumento a causa de las tinieblas.
20-»¿Habrá que contarle que yo quiero hablar?
¿O debe un hombre decir que quiere ser tragado?
21¶»Ahora los hombres no ven la luz que brilla en el firmamento;
Pero pasa el viento y lo despeja.
22-»Del norte viene dorado esplendor:
Majestad impresionante alrededor de Dios.
23-»Es el Todopoderoso; no lo podemos alcanzar;
Él es grande en poder,
Y no pervertirá el juicio ni la abundante justicia.
24-»Por eso le temen los hombres;
Él no estima a ninguno que se creesabio de corazón».

Job 38

1El Señor respondió a Job desde el torbellino y dijo:
2«¿Quién es este que oscurece el consejo
Con palabras sin conocimiento?
3-»Ciñe ahora tus lomos como un hombre,
Y Yo te preguntaré, y tú me instruirás.
4-»¿Dónde estabas tú cuando Yo echaba los cimientos de la tierra?
melo, si tienes inteligencia.
5-»¿Quién puso sus medidas? Ya que sabes.
¿O quién extendió sobre ella cordel?
6-»¿Sobre qué se asientan sus basas,
O quién puso su piedra angular
7Cuando cantaban juntas las estrellas del alba,
Y todos los hijos de Dios gritaban de gozo?
8¶»¿O quién encerró con puertas el mar,
Cuando, irrumpiendo, se salió de su seno;
9Cuando hice de una nube su vestidura,
Y de espesa oscuridad sus pañales;
10Cuando sobre él establecí límites,
Puse puertas y cerrojos,
11Y dije: “Hasta aquí llegarás, pero no más allá;
Aquí se detendrá el orgullo de tus olas?”.
12¶»¿Alguna vez en tu vida has mandado a la mañana,
O le has hecho conocer al alba su lugar,
13Para que ella eche mano a los confines de la tierra,
Y de ella sean sacudidos los impíos?
14-»Ella cambia como barro bajo el sello;
Y como con vestidura se presenta.
15-»Pero es quitada la luz a los impíos,
Y es quebrado el brazo rebelde.
16¶»¿Has entrado hasta las fuentes del mar,
O andado en las profundidades del abismo?
17-»¿Te han sido reveladas las puertas de la muerte,
O has visto las puertas de la densa oscuridad?
18-»¿Has comprendido la extensión de la tierra?
melo, si tú sabes todo esto.
19¶»¿Dónde está el camino a la morada de la luz?
Y la oscuridad, ¿dónde está su lugar,
20Para que la lleves a su territorio,
Y para que entiendas los senderos de su casa?
21-»¡Tú lo sabes, porque entonces ya habías nacido,
Y grande es el número de tus días!
22-»¿Has entrado en los depósitos de la nieve,
O has visto los depósitos del granizo,
23Que he reservado para el tiempo de angustia,
Para el día de guerra y de batalla?
24-»¿Dónde está el camino en que se divide la luz,
O el viento del este esparcido sobre la tierra?
25¶»¿Quién ha abierto un canal para el turbión,
O un camino para el rayo,
26Para traer lluvia sobre tierra despoblada,
Sobre un desierto sin hombre alguno,
27Para saciar la tierra desierta y desolada,
Y hacer brotar las semillas de la hierba?
28-»¿Tiene padre la lluvia?
¿Quién ha engendrado las gotas de rocío?
29-»¿Del vientre de quién ha salido el hielo?
Y la escarcha del cielo, ¿quién la ha dado a luz?
30-»El agua se endurece como la piedra,
Y aprisionada está la superficie del abismo.
31¶»¿Puedes tú atar las cadenas de estrellas de las Pléyades,
O desatar las cuerdas de la constelación Orión?
32-»¿Haces aparecer una constelación a su tiempo,
Y conduces la Osa con sus hijos?
33-»¿Conoces tú las ordenanzas de los cielos,
O fijas su dominio en la tierra?
34¶»¿Puedes levantar tu voz a las nubes,
Para que abundancia de agua te cubra?
35-»¿Envías los relámpagos para que vayan
Y te digan: “Aquí estamos”?
36-»¿Quién ha puesto sabiduría en lo más íntimo del ser,
O ha dado a la mente inteligencia?
37-»¿Quién puede contar las nubes con sabiduría,
O inclinar los cántaros de los cielos,
38Cuando el polvo en masa se endurece,
Y los terrones se pegan entre sí?
39¶»¿Puedes cazar la presa para la leona,
O saciar el apetito de los leoncillos
40Cuando se agachan en sus madrigueras,
O están al acecho en sus guaridas?
41-»¿Quién prepara para el cuervo su alimento
Cuando sus crías claman a Dios
Y vagan sin comida?

3 Juan 1

1El anciano al amado Gayo, a quien yo amo en verdad.
2Amado, ruego que seas prosperado en todo así como prospera tu alma, y que tengas buena salud. 3Pues me alegré mucho cuando algunos hermanos vinieron y dieron testimonio de tu fidelidad a la verdad, esto es, de cómo andas en la verdad. 4No tengo mayor gozo que este: oír que mis hijos andan en la verdad.
5Amado, estás obrando fielmente en lo que haces por los hermanos, y sobre todo cuando se trata de extraños. 6Porque ellos dan testimonio de tu amor ante la iglesia. Harás bien en ayudarlos a proseguir su viaje de una manera digna de Dios. 7Pues ellos salieron por amor al Nombre, no aceptando nada de los gentiles. 8Por tanto, nosotros debemos acoger a tales hombres, para que seamos colaboradores en pro de la verdad.
9Escribí algo a la iglesia, pero Diótrefes, a quien le gusta ser el primero entre ellos, no acepta lo que decimos. 10Por esta razón, si voy, llamaré la atención a las obras que hace, acusándonos injustamente con palabras maliciosas. No satisfecho con esto, él mismo no recibe a los hermanos, se lo prohíbe a los que quieren hacerlo y los expulsa de la iglesia.
11Amado, no imites lo malo sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios. El que hace lo malo no ha visto a Dios. 12Demetrio tiene buen testimonio de parte de todos y de parte de la verdad misma. También nosotros damos testimonio y tú sabes que nuestro testimonio es verdadero.
13Tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con pluma y tinta, 14pues espero verte en breve y hablaremos cara a cara.
15 La paz seacontigo. Los amigos te saludan. Saluda a los amigos, a cada uno por nombre.

Salmo 87

Salmo de los hijos de Coré. Cántico.
1En los montes santos están Sus cimientos.
2El Señor ama las puertas de Sión
Más que todas las otras moradas de Jacob.
3Cosas gloriosas se dicen de ti,
Oh ciudad de Dios: (Selah)
4«Mencionaré a Egipto y a Babilonia entre los que me conocen;
A Filistea y Tiro con Etiopía. De sus moradores se dirá:
“Este nació allí” ».
5Pero de Sión se dirá: «Este y aquel nacieron en ella»;
Y el Altísimo mismo la establecerá.
6El Señor contará al inscribir los pueblos:
«Este nació allí». (Selah)
7Entonces tanto los cantores como los flautistas, dirán:
«En ti están todas mis fuentes de gozo».

Proverbios 20

1El vino es provocador, la bebida fuerte alborotadora,
Y cualquiera que con ellos se embriaga no es sabio.
2Como rugido de león es el furor del rey,
El que lo provoca a ira pone en peligro su propia vida.
3Es honra para el hombre evitar las discusiones,
Pero cualquier necio se enredará en ellas.
4Desde el otoño, el perezoso no ara,
Así que pide durante la cosecha, pero no hay nada.
5 Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre,
Y el hombre de entendimiento lo sacará.
6Muchos hombres proclaman su propia lealtad,
Pero un hombre digno de confianza, ¿quién lo hallará?
7El justo anda en su integridad;
¡Cuán dichosos son sus hijos después de él!
8El rey que se sienta sobre el trono del juicio,
Disipa con sus ojos todo mal.
9¿Quién puede decir: «Yo he limpiado mi corazón,
Limpio estoy de mi pecado»?
10Pesas desiguales y medidas desiguales,
Ambas cosas son abominables al Señor.
11Aun por sus hechos un muchacho se da a conocer
Si su conducta es pura y recta.
12El oído que oye y el ojo que ve,
Ambos los ha hecho el Señor.
13No ames el sueño, no sea que te empobrezcas;
Abre tus ojos y te saciarás de pan.
14«Malo, malo», dice el comprador,
Pero cuando se marcha, entonces se jacta.
15Hay oro y abundancia de joyas,
Pero cosa más preciosa son los labios con conocimiento.
16Tómale la ropa al que sale fiador del extraño;
Y tómale prenda por los extranjeros.
17El pan obtenido con falsedad es dulce al hombre,
Pero después su boca se llenará de grava.
18Los proyectos con consejo se preparan,
Y con dirección sabia se hace la guerra.
19El que anda murmurando revela secretos,
Por tanto, no te asocies con el chismoso.
20Al que maldice a su padre o a su madre,
Se le apagará su lámpara en medio de las tinieblas.
21La herencia adquirida de prisa al principio,
No será bendecida al final.
22No digas: «Yo pagaré mal por mal»;
Espera en el Señor, y Él te salvará.
23Pesas desiguales son abominación al Señor,
Y no está bien usar una balanza falsa.
24Por el Señor son ordenados los pasos del hombre,
¿Cómo puede, pues, el hombre entender su camino?
25Lazo es para el hombre decir a la ligera: «Es santo»,
Y después de los votos investigar.
26El rey sabio avienta a los impíos,
Y hace pasar la rueda de trillar sobre ellos.
27Lámpara del Señor es el espíritu del hombre
Que escudriña lo más profundo de su ser.
28Lealtad y verdad guardan al rey,
Y por la justicia sostiene su trono.
29La gloria de los jóvenes es su fuerza,
Y la honra de los ancianos, sus canas.
30Los azotes que hieren limpian del mal,
Y los golpes llegan a lo más profundodel cuerpo.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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