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Día 238 de 365 · 26 de agosto

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Job 39

1»¿Conoces tú el tiempo en que paren las cabras monteses?
¿Has observado el parto de las ciervas?
2-»¿Puedes contar los meses de su gestación,
O conoces el tiempo en que han de parir?
3-»Se encorvan, paren sus crías,
Y se libran de sus dolores de parto.
4-»Sus crías se fortalecen, crecen en campo abierto;
Se van y no vuelven a ellas.
5¶»¿Quién dejó en libertad al asno montés?
¿Y quién soltó las ataduras del asno veloz,
6Al cual di por hogar el desierto,
Y por morada la tierra salada?
7-»Se burla del tumulto de la ciudad,
No escucha los gritos del arriero.
8-»Explora los montes buscando su pasto,
Y anda tras toda hierba verde.
9-»¿Consentirá en servirte el búfalo,
O pasará la noche en tu pesebre?
10-»¿Puedes atar al búfalo con coyundas para el surco,
O rastrillará los valles en pos de ti?
11-»¿Confiarás en él por ser grande su fuerza
Y le confiarás tu labor?
12-»¿Tendrás fe en él de que te devolverá tu grano,
Y de que lo recogerá de tu era?
13¶»Baten alegres las alas del avestruz,
¿Acaso con el ala y plumaje del amor?
14-»Porque abandona sus huevos en la tierra,
Y sobre el polvo los calienta;
15Se olvida de que algún pie los puede aplastar,
O una bestia salvaje los puede pisotear.
16-»Trata a sus hijos con crueldad, como si no fueran suyos;
Aunque su trabajo sea en vano, le es indiferente;
17Porque Dios le ha hecho olvidar la sabiduría,
Y no le ha dado su porción de inteligencia.
18-»Pero cuando se levanta en alto,
Se burla del caballo y de su jinete.
19¶»¿Das tú al caballo su fuerza?
¿Revistes su cuello de crines?
20-»¿Le haces saltar como la langosta?
Terrible es su formidable resoplido;
21Escarba en el valle, y se regocija en su fuerza;
Sale al encuentro de las armas.
22-»Se burla del temor y no se acobarda,
Ni retrocede ante la espada.
23-»Resuena contra él la aljaba,
La lanza reluciente y la jabalina.
24-»Con ímpetu y furor corre sobre la tierra;
Y no se está quieto al sonido de la trompeta.
25-»Cada vez que la trompeta suena, como que dice: “¡Ea!”.
Y desde lejos olfatea la batalla,
Las voces atronadoras de los capitanes y el grito de guerra.
26¶»¿Acaso por tu sabiduría se eleva el gavilán,
Extendiendo sus alas hacia el sur?
27-»¿Acaso a tu mandato se remonta el águila
Y hace en las alturas su nido?
28-»En la peña mora y se aloja,
Sobre la cima del despeñadero, lugar inaccesible.
29-»Desde allí acecha la presa;
Desde muy lejos sus ojos la divisan.
30-»Sus polluelos chupan la sangre;
Y donde hay muertos, allí está ella».

Job 40

1Entonces continuó el Señor y dijo a Job:
2«¿Podrá el que censura discutir con el Todopoderoso?
El que reprende a Dios, responda a esto».
3¶Entonces Job respondió al Señor:
4«Yo soy insignificante; ¿qué puedo yo responderte?
Mi mano pongo sobre la boca.
5-»Una vez he hablado, y no responderé;
Aun dos veces, y no añadiré más».
6¶Entonces el Señor respondió a Job desde la tormenta:
7«Ciñe ahora tus lomos como un hombre;
Yo te preguntaré, y tú me instruirás.
8-»¿Anularás realmente Mi juicio?
¿Me condenarás para justificarte tú?
9-»¿Acaso tienes tú un brazo como el de Dios,
Y truenas con una voz como la suya?
10¶»Adórnate ahora de majestad y dignidad,
Y vístete de gloria y de esplendor.
11-»Derrama los torrentes de tu ira,
Mira a todo soberbio y abátelo,
12Mira a todo soberbio y humíllalo,
Y pisotea a los impíos donde están.
13-»Escóndelos juntos en el polvo;
Átalos en el lugar oculto.
14-»Entonces Yo también te confesaré
Que tu mano derecha te puede salvar.
15¶»Mira a Behemot, al cual hice como a ti,
Que come hierba como el buey.
16-»Su fuerza está en sus lomos,
Y su vigor en los músculos de su vientre.
17-»Mueve su cola como un cedro;
Entretejidos están los tendones de sus muslos.
18-»Sus huesos son tubos de bronce;
Sus miembros como barras de hierro.
19¶»Es la primera de las obras de Dios;
Que solo su hacedor le acerque su espada.
20-»Ciertamente alimento le traen los montes,
Y todas las bestias del campo retozan allí.
21-»Bajo los lotos se echa,
En lo oculto de las cañas y del pantano.
22-»Lo cubren los lotos con su sombra;
Los sauces del arroyo lo rodean.
23-»Si el río ruge, él no se alarma;
Tranquilo está, aunque el Jordán se lance hacia su boca.
24-»¿Lo capturará alguien cuando está vigilando?
¿Perforará alguien su nariz con garfios?

Judas 1

1Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo, a los llamados, amados en Dios Padre y guardados para Jesucristo: 2Misericordia, paz y amor les sean multiplicados.
3Amados, por el gran empeño que tenía en escribirles acerca de nuestra común salvación, he sentido la necesidad de escribirles exhortándolos a luchar ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos. 4Pues algunos hombres se han infiltrado encubiertamente, los cuales desde mucho antes estaban marcados para esta condenación, impíos que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje, y niegan a nuestro único Soberano y Señor, Jesucristo.
5Ahora quiero recordarles a ustedes, aunque ya definitivamente lo saben todo, que el Señor, habiendo salvado al pueblo de la tierra de Egipto, destruyó después a los que no creyeron. 6Y a los ángeles que no conservaron su señorío original, sino que abandonaron su morada legítima, los ha guardado en prisiones eternas bajo tinieblas, para el juicio del gran día. 7Así también Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas, a semejanza de aquellos, puesto que ellas se corrompieron y siguieron carne extraña, son exhibidas como ejemplo al sufrir el castigo del fuego eterno. 8No obstante, de la misma manera también estos hombres, soñando, contaminan su cuerpo, rechazan la autoridad, y blasfeman de las majestades angélicas.
9Pero cuando el arcángel Miguel luchaba contra el diablo y discutía acerca del cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: «El Señor te reprenda». 10Pero estos blasfeman las cosas que no entienden, y las cosas que como animales irracionales conocen por instinto, por estas cosas son ellos destruidos. 11¡Ay de ellos! Porque han seguido el camino de Caín, y por ganar dinero se lanzaron al error de Balaam, y perecieron en la rebelión de Coré. 12Estos son escollos ocultos en los ágapes de ustedes, cuando banquetean con ustedes sin temor, apacentándose a sí mismos. Son nubes sin agua llevadas por los vientos, árboles de otoño sin fruto, dos veces muertos y desarraigados. 13Son olas furiosas del mar, que arrojan como espuma su propia vergüenza; estrellas errantes para quienes la oscuridad de las tinieblas ha sido reservada para siempre.
14De estos también profetizó Enoc, en la séptima generación desde Adán, diciendo: «El Señor vino con muchos millares de Sus santos, 15para ejecutar juicio sobre todos, y para condenar a todos los impíos de todas sus obras de impiedad, que han hecho impíamente, y de todas las cosas ofensivas que pecadores impíos dijeron contra Él». 16Estos son murmuradores, criticones, que andan tras sus propias pasiones. Hablan con arrogancia, adulando a la gente para obtener beneficio.
17Pero ustedes, amados, acuérdense de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo, 18quienes les decían: «En los últimos tiempos habrá burladores que irán tras sus propias pasiones impías». 19Estos son los que causan divisiones. Son individuos mundanos que no tienen el Espíritu.
20Pero ustedes, amados, edificándose en su santísima fe, orando en el Espíritu Santo, 21consérvense en el amor de Dios, esperando ansiosamente la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. 22Tengan misericordia de algunos que dudan. 23A otros, sálvenlos, arrebatándolos del fuego; y de otros tengan misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por la carne.
24Y a Aquel que es poderoso para guardarlos a ustedes sin caída y para presentarlos sin mancha en presencia de Su gloria con gran alegría, 25al único Dios nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, seagloria, majestad, dominio y autoridad, antes de todo tiempo, y ahora y por todos los siglos. Amén.

Salmo 88

Cántico. Salmo de los hijos de Coré. Para el director del coro; sobre Mahalat Leannot. Masquil de Hemán el ezraíta.
1Oh Señor, Dios de mi salvación,
De día y de noche he clamado delante de Ti.
2Llegue mi oración a Tu presencia;
Inclina Tu oído a mi clamor.
3Porque mi alma está llena de males,
Y mi vida se ha acercado al Seol.
4Soy contado entre los que descienden a la fosa;
He llegado a ser como hombre sin fuerza,
5Abandonado entre los muertos;
Como los caídos a espada que yacen en el sepulcro,
De quienes ya no te acuerdas,
Y que han sido arrancados de Tu mano.
6Me has puesto en la fosa más profunda,
En lugares tenebrosos, en las profundidades.
7Ha reposado sobre mí Tu furor,
Y me has afligido con todas Tus olas. (Selah)
8¶Has alejado de mí mis amistades,
Me has hecho objeto de repugnancia para ellos;
Encerrado estoy y no puedo salir.
9Han languidecido mis ojos a causa de la aflicción;
Oh Señor, cada día te he invocado,
He extendido mis manos hacia Ti.
10¶¿Harás maravillas a los muertos?
¿Se levantarán los muertos y te alabarán? (Selah)
11¿Se hablará de Tu misericordia en el sepulcro,
Y de Tu fidelidad en el Abadón?
12¿Se darán a conocer Tus maravillas en las tinieblas,
Y Tu justicia en la tierra del olvido?
13¶Pero yo, a Ti pido auxilio, Señor,
Y mi oración llega ante Ti por la mañana.
14¿Por qué, Señor, rechazas mi alma?
¿Por qué escondes de mí Tu rostro?
15He estado afligido y a punto de morir desde mi juventud;
Sufro Tus terrores, estoy abatido.
16Sobre mí ha pasado Tu ardiente ira;
Tus terrores me han destruido.
17Me han rodeado como aguas todo el día;
A una me han cercado.
18Has alejado de mí al compañero y al amigo;
Mis conocidos están en tinieblas.

Proverbios 21

1 Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor;
Él lo dirige donde le place.
2Todo camino del hombre es recto ante sus ojos,
Pero el Señor sondea los corazones.
3El hacer justicia y derecho
Es más deseado por el Señor que el sacrificio.
4Los ojos altivos y el corazón arrogante,
Y la lámpara de los impíos son pecado.
5Los proyectos del diligente ciertamente son ventaja,
Pero todo el que se apresura, ciertamente llega a la pobreza.
6Conseguir tesoros con lengua mentirosa
Es un vapor fugaz, es buscar la muerte.
7La violencia de los impíos los arrastrará,
Porque se niegan a obrar con justicia.
8Torcido es el camino del pecador
Mas el proceder del limpio es recto.
9Mejor es vivir en un rincón del terrado
Que en una casa con mujer rencillosa.
10El alma del impío desea el mal;
Su prójimo no halla favor a sus ojos.
11Cuando el insolente es castigado, el simple se hace sabio;
Pero cuando se instruye al sabio, adquiere conocimiento.
12El justo observa la casa del impío,
Llevando al impío a la ruina.
13El que cierra su oído al clamor del pobre,
También él clamará y no recibirá respuesta.
14Una dádiva en secreto aplaca la ira,
Y el soborno bajo el manto, el furor violento.
15El cumplimiento de la justicia es gozo para el justo,
Pero terror para los que obran iniquidad.
16El hombre que se aparta del camino del saber
Reposará en la asamblea de los muertos.
17El que ama el placer será pobre;
El que ama el vino y los ungüentos no se enriquecerá.
18El impío es rescate para el justo,
Y el malvado está en lugar de los rectos.
19Mejor es habitar en tierra desierta
Que con mujer rencillosa y molesta.
20Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio,
Pero el necio todo lo disipa.
21El que sigue la justicia y la lealtad
Halla vida, justicia y honor.
22El sabio escala la ciudad de los poderosos
Y derriba la fortaleza en que confiaban.
23El que guarda su boca y su lengua,
Guarda su alma de angustias.
24«Altivo», «arrogante» y «escarnecedor», son los nombres
Del que obra con orgullo insolente.
25El deseo del perezoso lo mata,
Porque sus manos rehúsan trabajar;
26Todo el día codicia,
Mientras el justo da y nada retiene.
27El sacrificio de los impíos es abominación,
Cuánto más trayéndolo con mala intención.
28El testigo falso perecerá,
Pero el hombre que escucha la verdad, hablará siempre.
29El hombre impío muestra audacia en su rostro,
Pero el recto asegura su camino.
30No vale sabiduría, ni entendimiento,
Ni consejo, ante el Señor.
31Se prepara al caballo para el día de la batalla,
Pero la victoria es del Señor.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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