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Día 241 de 365 · 29 de agosto

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Eclesiastés 3

1Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo:
2Tiempo de nacer, y tiempo de morir;
Tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
3Tiempo de matar, y tiempo de curar;
Tiempo de derribar, y tiempo de edificar;
4Tiempo de llorar, y tiempo de reír;
Tiempo de lamentarse, y tiempo de bailar;
5Tiempo de lanzar piedras, y tiempo de recoger piedras;
Tiempo de abrazar, y tiempo de rechazar el abrazo;
6Tiempo de buscar, y tiempo de dar por perdido;
Tiempo de guardar, y tiempo de desechar;
7Tiempo de rasgar, y tiempo de coser;
Tiempo de callar, y tiempo de hablar;
8Tiempo de amar, y tiempo de odiar;
Tiempo de guerra, y tiempo de paz.
9¿Qué saca el trabajador de aquello en que se afana? 10He visto la tarea que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que en ella se ocupen. 11Él ha hecho todo apropiado a su tiempo. También ha puesto la eternidad en sus corazones, sin embargo el hombre no descubre la obra que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin.
12Sé que no hay nada mejor para ellos que regocijarse y hacer el bien en su vida; 13además, que todo hombre que coma y beba y vea lo bueno en todo su trabajo, que eso es don de Dios.
14Sé que todo lo que Dios hace será perpetuo;
No hay nada que añadirle
Y no hay nada que quitarle.
Dios ha obrado así
Para que delante de Él teman los hombres.
15Lo que es, ya ha sido,
Y lo que será, ya fue,
Porque Dios busca lo que ha pasado.
16Aun he visto más bajo el sol:
Que en el lugar del derecho está la impiedad,
Y en el lugar de la justicia está la iniquidad.
17Yo me dije:
«Al justo como al impío juzgará Dios»,
Porque hay un tiempo para cada cosa y para cada obra.
18Me dije también en cuanto a los hijos de los hombres: «Ciertamente Dios los ha probado para que vean que son como los animales». 19Porque la suerte de los hijos de los hombres y la suerte de los animales es la misma: como muere el uno así muere el otro. Todos tienen un mismo aliento de vida; el hombre no tiene ventaja sobre los animales, porque todo es vanidad.
20Todos van a un mismo lugar.
Todos han salido del polvo
Y todos vuelven al polvo.
21¿Quién sabe si el aliento de vida del hombre asciende hacia arriba y el aliento de vida del animal desciende hacia abajo, a la tierra? 22He visto que no hay nada mejor para el hombre que gozarse en sus obras, porque esa es su suerte. Porque ¿quién le hará ver lo que ha de suceder después de él?

Eclesiastés 4

1Entonces yo me volví y observé todas las opresiones que se cometen bajo el sol:
Y vi las lágrimas de los oprimidos,
Y no tenían quien los consolara;
En mano de sus opresores estaba el poder,
Y no tenían quien los consolara.
2Así que felicité a los muertos, los que ya murieron,
Más que a los vivos, los que aún viven.
3Pero mejor que ambos está el que nunca ha existido,
Que nunca ha visto las malas obras que se cometen bajo el sol.
4He visto que todo trabajo y toda obra hábil que se hace es el resultado de la rivalidad entre el hombre y su prójimo. También esto es vanidad y correr tras el viento.
5El necio se cruza de manos
Y devora su propia carne.
6Más vale una mano llena de descanso
Que dos puños llenos de trabajo y correr tras el viento.
7Entonces yo me volví y observé la vanidad bajo el sol:
8Había un hombre solo, sin sucesor,
Que no tenía hijo ni hermano,
Sin embargo, no había fin a todo su trabajo.
En verdad, sus ojos no se saciaban de las riquezas,
Y nunca se preguntó: «¿Para quién trabajo yo
Y privo a mi vida del placer?».
También esto es vanidad y tarea penosa.
9¶Más valen dos que uno solo,
Pues tienen mejor pago por su trabajo.
10Porque si uno de ellos cae, el otro levantará a su compañero;
Pero ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante!
11Además, si dos se acuestan juntos se mantienen calientes,
Pero uno solo ¿cómo se calentará?
12Y si alguien puede prevalecer contra el que está solo,
Dos lo resistirán.
Un cordel de tres hilos no se rompe fácilmente.
13¶Mejor es un joven pobre y sabio
Que un rey viejo y necio,
Que ya no sabe recibir consejos.
14Porque ha salido de la cárcel para reinar,
Aunque nació pobre en su reino.
15He visto a todos los vivientes bajo el sol apresurarse a ir junto al joven sucesor que lo reemplaza. 16No tenía fin la multitud de todos los que lo seguían, y niaun los que vendrán después estarán contentos con él; pues también esto es vanidad y correr tras el viento.

Apocalipsis 3

1 «Escribe al ángel de la iglesia en Sardis:
El que tiene los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas, dice esto: ‘Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, pero estás muerto. 2Ponte en vela y afirma las cosas que quedan, que estaban a punto de morir, porque no he hallado completas tus obras delante de Mi Dios. 3Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; guárdalo y arrepiéntete. Por tanto, si no velas, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.
4 ’Pero tienes unos pocos en Sardis que no han manchado sus vestiduras, y andarán conmigo vestidos de blanco, porque son dignos. 5Así el vencedor será vestido de vestiduras blancas y no borraré su nombre del libro de la vida, y reconoceré su nombre delante de Mi Padre y delante de Sus ángeles.
6 ’El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias’ ” ».
7 «Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia:
El Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y nadie cierra , y cierra y nadie abre, dice esto: 8‘Yo conozco tus obras. Por tanto he puesto delante de ti una puerta abierta que nadie puede cerrar. Aunque tienes poco poder, has guardado Mi palabra y no has negado Mi nombre. 9Por tanto, Yo entregaré a aquellos de la sinagoga de Satanás que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; Yo haré que vengan y se postren a tus pies, y sepan que Yo te he amado. 10Porque has guardado la palabra de Mi perseverancia, Yo también te guardaré de la hora de la prueba, esa hora que está por venir sobre todo el mundo para poner a prueba a los que habitan sobre la tierra.
11 ’Vengo pronto. Retén firme lo que tienes, para que nadie tome tu corona. 12Al vencedor le haré una columna en el templo de Mi Dios, y nunca más saldrá de allí. Escribiré sobre él el nombre de Mi Dios y el nombre de la ciudad de Mi Dios, la nueva Jerusalén, que desciende del cielo de Mi Dios, y Mi nombre nuevo.
13 ’El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias’ ” ».
14 «Escribe al ángel de la iglesia en Laodicea:
El Amén, el Testigo fiel y verdadero, el Principio de la creación de Dios, dice esto: 15‘Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! 16Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de Mi boca. 17Porque dices: “Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad”. No sabes que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, ciego y desnudo. 18Te aconsejo que de Mí compres oro refinado por fuego para que te hagas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se manifieste la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos y que puedas ver.
19 ’Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso y arrepiéntete. 20Yo estoy a la puerta y llamo; si alguien oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo. 21Al vencedor, le concederé sentarse conmigo en Mi trono, como yo también vencí y me senté con Mi Padre en Su trono.
22 ’El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias’ ” ».

Salmo 91

1El que habita al amparo del Altísimo
Morará a la sombra del Omnipotente.
2Diré yo al Señor: «Refugio mío y fortaleza mía,
Mi Dios, en quien confío».
3Porque Él te libra del lazo del cazador
Y de la pestilencia mortal.
4Con Sus plumas te cubre,
Y bajo Sus alas hallas refugio;
Escudo y baluarte es Su fidelidad.
5¶No temerás el terror de la noche,
Ni la flecha que vuela de día,
6Ni la pestilencia que anda en tinieblas,
Ni la destrucción que hace estragos en medio del día.
7Aunque caigan mil a tu lado
Y diez mil a tu diestra,
A ti no se acercará.
8Con tus ojos mirarás
Y verás la paga de los impíos.
9Porque has puesto al Señor, que es mi refugio,
Al Altísimo, por tu habitación.
10No te sucederá ningún mal,
Ni plaga se acercará a tu morada.
11¶Pues Él dará órdenes a Sus ángeles acerca de ti,
Para que te guarden en todos tus caminos.
12En sus manos te llevarán,
Para que tu pie no tropiece en piedra.
13Sobre el león y la cobra pisarás;
Pisotearás al cachorro de león y a la serpiente.
14¶«Porque en Mí ha puesto su amor, Yo entonces lo libraré;
Lo exaltaré, porque ha conocido Mi nombre.
15-»Me invocará, y le responderé;
Yo estaré con él en la angustia;
Lo rescataré y lo honraré;
16Lo saciaré de larga vida,
Y le haré ver Mi salvación».

Proverbios 24

1No tengas envidia de los malvados,
Ni desees estar con ellos;
2Porque su corazón trama violencia,
Y sus labios hablan de hacer mal.
3¶Con sabiduría se edifica una casa,
Y con prudencia se afianza;
4Con conocimiento se llenan las cámaras
De todo bien preciado y deseable.
5¶El hombre sabio es fuerte,
Y el hombre de conocimiento aumenta su poder.
6Porque con dirección sabia harás la guerra,
Y en la abundancia de consejeros está la victoria.
7¶Muy alta está la sabiduría para el necio,
En la puerta de la ciudad no abre su boca.
8¶Al que planea hacer el mal,
Lo llamarán intrigante.
9El tramar necedad es pecado,
Y el insolente es abominación a los hombres.
10¶Si eres débil en día de angustia,
Tu fuerza es limitada.
11¶Libra a los que son llevados a la muerte,
Y retén a los que van con pasos vacilantes a la matanza.
12Si dices: «Mira, no sabíamos esto».
¿No lo tiene en cuenta el que sondea los corazones?
¿No lo sabe el que guarda tu alma?
¿No dará a cada hombre según su obra?
13¶Come miel, hijo mío, porque es buena;
Sí, la miel del panal es dulce a tu paladar.
14Debes saber que así es la sabiduría para tu alma;
Si la hallas, entonces habrá un futuro,
Y tu esperanza no será cortada.
15¶No aceches, oh impío, la morada del justo;
No destruyas su lugar de descanso;
16Porque el justo cae siete veces, y vuelve a levantarse,
Pero los impíos caerán en la desgracia.
17¶No te regocijes cuando caiga tu enemigo,
Y no se alegre tu corazón cuando tropiece;
18No sea que el Señor lo vea y le desagrade,
Y aparte de él Su ira.
19¶No te impacientes a causa de los malhechores
Ni tengas envidia de los impíos;
20Porque no habrá futuro para el malo.
La lámpara de los impíos será apagada.
21¶Hijo mío, teme al Señor y al rey;
No te asocies con los que son inestables;
22Porque de repente se levantará su desgracia,
Y la destrucción que vendrá de ambos, ¿quién la sabe?
23¶También estos son dichos de los sabios:
«Hacer acepción de personas en el juicio no es bueno».
24Al que dice al impío: «Eres justo»,
Lo maldecirán los pueblos, lo aborrecerán las naciones;
25Pero los que lo reprenden tendrán felicidad,
Y sobre ellos vendrá abundante bendición.
26Besa los labios
El que da una respuesta correcta.
27¶Ordena tus labores de fuera
Y tenlas listas para ti en el campo,
Y después edifica tu casa.
28¶No seas, sin causa, testigo contra tu prójimo,
Y no engañes con tus labios.
29No digas: «Como él me ha hecho, así le haré;
Pagaré al hombre según su obra».
30¶He pasado junto al campo del perezoso
Y junto a la viña del hombre falto de entendimiento,
31Y vi que todo estaba lleno de cardos,
Su superficie cubierta de ortigas,
Y su cerca de piedras, derribada.
32Cuando lo vi, reflexioné sobre ello;
Miré, y recibí instrucción.
33«Un poco de dormir, otro poco de dormitar,
Otro poco de cruzar las manos para descansar»,
34Y llegará tu pobreza como ladrón,
Y tu necesidad como hombre armado.

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