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Día 246 de 365 · 3 de septiembre

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Cantares 1

1El cantar de los cantares de Salomón.
2¶«¡Que me bese con los besos de su boca!
Porque mejores son tus amores que el vino.
3-»Tus ungüentos tienen olor agradable,
Tu nombre es como ungüento purificado;
Por eso te aman las doncellas.
4-»Llévame en pos de ti y corramos juntos.
El rey me ha llevado a sus cámaras».
«Nos regocijaremos y nos alegraremos en ti,
Exaltaremos tu amor más que el vino.
Con razón te aman».
5¶«Soy morena pero preciosa,
Oh hijas de Jerusalén,
Como las tiendas de Cedar,
Como las cortinas de Salomón.
6-»No se fijen en que soy morena,
Porque el sol me ha quemado.
Los hijos de mi madre se enojaron conmigo;
Me pusieron a guardar las viñas,
Pero mi propia viña no guardé.
7-»Dime, amado de mi alma:
¿Dónde apacientas tu rebaño?
¿Dónde lo haces descansar al mediodía?
¿Por qué he de ser yo como una que se cubre con velo
Junto a los rebaños de tus compañeros?».
8¶«Si tú no lo sabes,
¡Oh la más hermosa de las mujeres!,
Sal tras las huellas del rebaño,
Y apacienta tus cabritas
Junto a las cabañas de los pastores».
9¶«A mi yegua, entre los carros de Faraón,
Yo te comparo, amada mía.
10-»Hermosas son tus mejillas entre los adornos,
Tu cuello entre los collares».
11¶«Haremos para ti adornos de oro
Con cuentas de plata».
12¶«Mientras el rey estaba a la mesa,
Mi perfume esparció su fragancia.
13-»Mi amado es para mí como bolsita de mirra
Que reposa toda la noche entre mis pechos.
14-»Ramillete de flores de alheña es mi amado para mí
En las viñas de En Gadi».
15¶«¡Cuán hermosa eres, amada mía,
Cuán hermosa eres!
Tus ojos son como palomas».
16¶«¡Cuán hermoso eres, amado mío,
Y tan placentero!
Ciertamente nuestro lecho es de exuberante verdor.
17-»Las vigas de nuestras casas son cedros,
Nuestros artesonados, cipreses».

Cantares 2

1«Yo soy la rosa de Sarón,
El lirio de los valles».
2¶«Como el lirio entre los espinos,
Así es mi amada entre las doncellas».
3¶«Como el manzano entre los árboles del bosque,
Así es mi amado entre los jóvenes.
A su sombra placentera me he sentado,
Y su fruto es dulce a mi paladar.
4-»Él me ha traído a la sala del banquete,
Y su estandarte sobre mí es el amor.
5-»Susténtenme con tortas de pasas,
Reanímenme con manzanas,
Porque estoy enferma de amor.
6-»Que su izquierda esté bajo mi cabeza
Y su derecha me abrace».
7¶«Yo les ruego, oh hijas de Jerusalén,
Por las gacelas o por las ciervas del campo,
Que no levanten ni despierten a mi amor
Hasta que quiera».
8¶«¡Una voz! ¡Mi amado!
¡Miren, él viene,
Saltando por los montes,
Brincando por los collados!
9-»Mi amado es semejante a una gacela o a un cervatillo.
¡Miren, se detiene detrás de nuestro muro,
Mirando por las ventanas,
Espiando por las celosías!
10¶»Mi amado habló, y me dijo:
“Levántate, amada mía, hermosa mía,
Y ven conmigo.
11-”Pues mira, ha pasado el invierno,
Ha cesado la lluvia y se ha ido.
12-”Han aparecido las flores en la tierra;
Ha llegado el tiempo de podar las vides,
Y se oye la voz de la tórtola en nuestra tierra.
13-”La higuera ha madurado sus higos,
Y las vides en flor han esparcido su fragancia.
¡Levántate amada mía, hermosa mía,
Y ven conmigo!” ».
14¶«Paloma mía, en las grietas de la peña,
En lo secreto de la senda escarpada,
Déjame ver tu semblante,
Déjame oír tu voz;
Porque tu voz es dulce,
Y precioso tu semblante».
15¶«Agarren las zorras,
Las zorras pequeñas que arruinan las viñas,
Pues nuestras viñas están en flor».
16¶«Mi amado es mío, y yo soy suya;
Él apacienta su rebaño entre los lirios.
17-»Hasta que sople la brisa del día y huyan las sombras,
Vuelve, amado mío, y sé semejante a una gacela
O a un cervatillo sobre los montes de Beter».

Apocalipsis 8

1Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, hubo silencio en el cielo como por media hora. 2Vi a los siete ángeles que están de pie delante de Dios, y se les dieron siete trompetas.
3Otro ángel vino y se paró ante el altar con un incensario de oro, y se le dio mucho incienso para que lo añadiera a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono. 4De la mano del ángel subió ante Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos. 5Después el ángel tomó el incensario, lo llenó con el fuego del altar y lo arrojó a la tierra, y hubo truenos, ruidos, relámpagos, y un terremoto.
6Entonces los siete ángeles que tenían las siete trompetas se prepararon para tocarlas.
7El primero tocó la trompeta, y vino granizo y fuego mezclados con sangre, y fueron arrojados a la tierra. Se quemó la tercera parte de la tierra, la tercera parte de los árboles y toda hierba verde.
8El segundo ángel tocó la trompeta, y algo como una gran montaña ardiendo en llamas fue arrojado al mar, y la tercera parte del mar se convirtió en sangre. 9Y murió la tercera parte de los seres que estaban en el mar y que tenían vida. Y la tercera parte de los barcos fue destruida.
10El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre los manantiales de las aguas. 11El nombre de la estrella es Ajenjo. La tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo, y muchos hombres murieron por causa de las aguas, porque se habían vuelto amargas.
12El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que la tercera parte de ellos se oscureciera y el día no resplandeciera en su tercera parte, y asimismo en la noche.
13Entonces miré, y oí volar un águilaen medio del cielo, que decía a gran voz: «¡Ay, ay, ay, de los que habitan en la tierra, a causa de los toques de trompeta que faltan, que los otros tres ángeles están para tocar!».

Salmo 96

1Canten al Señor un cántico nuevo;
Canten al Señor, toda la tierra.
2Canten al Señor, bendigan Su nombre;
Proclamen de día en día las buenas nuevas de Su salvación.
3Cuenten Su gloria entre las naciones,
Sus maravillas entre todos los pueblos.
4Porque grande es el Señor, y muy digno de ser alabado;
Temible es Él sobre todos los dioses.
5Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos,
Pero el Señor hizo los cielos.
6Gloria y majestad están delante de Él;
Poder y hermosura en Su santuario.
7¶Den al Señor, oh familias de los pueblos,
Den al Señor gloria y poder.
8Den al Señor la gloria debida a Su nombre;
Traigan ofrenda y entren en Sus atrios.
9Adoren al Señor en vestiduras santas;
Tiemblen ante Su presencia, toda la tierra.
10Digan entre las naciones: «El Señor reina;
Ciertamente el mundo está bien afirmado, será inconmovible;
Él juzgará a los pueblos con equidad».
11¶Alégrense los cielos y regocíjese la tierra;
Ruja el mar y cuanto contiene;
12Gócese el campo y todo lo que en él hay.
Entonces todos los árboles del bosque cantarán con gozo
13Delante del Señor, porque Él viene;
Porque Él viene a juzgar la tierra:
Juzgará al mundo con justicia
Y a los pueblos con Su fidelidad.

Proverbios 29

1El hombre que después de mucha reprensión se pone terco,
De repente será quebrantado sin remedio.
2Cuando los justos aumentan, el pueblo se alegra;
Pero cuando el impío gobierna, el pueblo gime.
3El que ama la sabiduría alegra a su padre,
Pero el que anda con rameras malgasta su fortuna.
4El rey con la justicia afianza la tierra,
Pero el hombre que acepta soborno la destruye.
5El hombre que adula a su prójimo
Tiende una red ante sus pasos.
6El hombre malo es atrapado en la transgresión,
Pero el justo canta y se regocija.
7El justo se preocupa por la causa de los pobres,
Pero el impío no entiende tal preocupación.
8Los provocadores agitan la ciudad,
Pero los sabios alejan la ira.
9Cuando un sabio tiene controversia con un necio,
Este se enoja o se ríe, y no hay descanso.
10Los hombres sanguinarios odian al intachable,
Pero los rectos se preocupan por su alma.
11El necio da rienda suelta a su ira,
Pero el sabio la reprime.
12Si un gobernante presta atención a palabras mentirosas,
Todos sus servidores se vuelven impíos.
13El pobre y el opresor tienen esto en común:
El Señor alumbra a los ojos de ambos.
14El rey que juzga con verdad a los pobres
Afianzará su trono para siempre.
15La vara y la reprensión dan sabiduría,
Pero el niño consentido avergüenza a su madre.
16Cuando aumentan los impíos, aumenta la transgresión,
Pero los justos verán su caída.
17Disciplina a tu hijo y te dará descanso,
Y dará alegría a tu alma.
18Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena,
Pero bienaventurado es el que guarda la ley.
19Un siervo no aprende solo con palabras;
Aunque entienda, no responderá.
20¿Ves a un hombre precipitado en sus palabras?
Más esperanza hay para el necio que para él.
21El que mima a su siervo desde la niñez,
Al final lo tendrá por hijo.
22El hombre lleno de ira provoca rencillas,
Y el hombre violento abunda en transgresiones.
23El orgullo del hombre lo humillará,
Pero el de espíritu humilde obtendrá honores.
24El que se asocia con un ladrón aborrece su propia vida;
Oye el juramento, pero no dice nada.
25El temor al hombre es un lazo,
Pero el que confía en el Señor estará seguro.
26Muchos buscan el favor del gobernante,
Pero del Señor viene la justicia para el hombre.
27Abominación para los justos es el malvado,
Y abominación para el impío es el recto en su camino.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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