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Día 250 de 365 · 7 de septiembre

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Isaías 1

1Visión que tuvo Isaías, hijo de Amoz, con relación a Judá y Jerusalén, en los días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.
2Oigan, cielos, y escucha, tierra,
Porque el Señor habla:
«Hijos crié y los hice crecer,
Pero ellos se han rebelado contra Mí.
3-»El buey conoce a su dueño
Y el asno el pesebre de su amo;
Pero Israel no conoce,
Mi pueblo no tiene entendimiento».
4¶¡Ay, nación pecadora,
Pueblo cargado de iniquidad,
Generación de malvados,
Hijos corrompidos!
Han abandonado al Señor,
Han despreciado al Santo de Israel,
Se han apartado de Él.
5¶¿Dónde más serán castigados?
¿Continuarán en rebelión?
Toda cabeza está enferma,
Y todo corazón desfallecido.
6Desde la planta del pie hasta la cabeza
No hay nada sano en él,
Sino golpes, verdugones y heridas recientes;
No han sido curadas, ni vendadas,
Ni suavizadas con aceite.
7¶La tierra de ustedes está desolada,
Sus ciudades quemadas por el fuego,
Su suelo lo devoran los extraños delante de ustedes,
Y es una desolación, como destruida por extraños.
8La hija de Sión ha quedado como cobertizo en una viña,
Como choza en un pepinar, como ciudad sitiada.
9Si el Señor de los ejércitos
No nos hubiera dejado algunos sobrevivientes,
Seríamos como Sodoma,
Y semejantes a Gomorra.
10¶Oigan la palabra del Señor,
Gobernantes de Sodoma.
Escuchen la instrucción de nuestro Dios,
Pueblo de Gomorra:
11«¿Qué es para Mí la abundancia de sus sacrificios?»,
Dice el Señor.
«Cansado estoy de holocaustos de carneros,
Y de sebo de ganado cebado;
La sangre de novillos, corderos y machos cabríos no me complace.
12-»Cuando vienen a presentarse delante de Mí,
¿Quién demanda esto de ustedes, de que pisoteen Mis atrios?
13-»No traigan más sus vanas ofrendas,
El incienso me es abominación.
Luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas:
¡No tolero iniquidad y asamblea solemne!
14-»Sus lunas nuevas y sus fiestas señaladas las aborrece Mi alma.
Se han vuelto una carga para Mí,
Estoy cansado de soportarlas.
15-»Cuando extiendan sus manos,
Esconderé Mis ojos de ustedes.
Sí, aunque multipliquen las oraciones,
No escucharé.
Sus manos están llenas de sangre.
16¶»Lávense, límpiense,
Quiten la maldad de sus obras de delante de Mis ojos.
Cesen de hacer el mal.
17-»Aprendan a hacer el bien,
Busquen la justicia,
Reprendan al opresor,
Defiendan al huérfano,
Aboguen por la viuda.
18¶»Vengan ahora, y razonemos»,
Dice el Señor,
«Aunque sus pecados sean como la grana,
Como la nieve serán emblanquecidos.
Aunque sean rojos como el carmesí,
Como blanca lana quedarán.
19-»Si ustedes quieren y obedecen,
Comerán lo mejor de la tierra.
20-»Pero si rehúsan y se rebelan,
Por la espada serán devorados».
Ciertamente, la boca del Señor ha hablado.
21¶¡Cómo se ha convertido en ramera la ciudad fiel,
La que estaba llena de justicia!
Moraba en ella la rectitud,
Pero ahora, asesinos.
22Tu plata se ha vuelto escoria,
Tu vino está mezclado con agua.
23Tus gobernantes son rebeldes
Y compañeros de ladrones;
Cada uno ama el soborno
Y corre tras las dádivas.
No defienden al huérfano,
Ni llega a ellos la causa de la viuda.
24¶Por tanto, declara el Señor, Dios de los ejércitos,
El Poderoso de Israel:
«¡Ah!, me libraré de Mis adversarios,
Y me vengaré de Mis enemigos.
25-»También volveré Mi mano contra ti,
Te limpiaré de tu escoria como con lejía,
Y quitaré toda tu impureza.
26-»Entonces restauraré tus jueces como al principio,
Y tus consejeros como al comienzo.
Después de lo cual serás llamada Ciudad de Justicia,
Ciudad Fiel».
27¶Sión será redimida con juicio,
Y sus arrepentidos con justicia.
28Pero los transgresores y los pecadores serán aplastados a una,
Y los que abandonan al Señor perecerán.
29Ciertamente ustedes se avergonzarán de las encinas que han deseado,
Y se avergonzarán de los jardines que han escogido.
30Porque ustedes serán como encina cuya hoja está marchita,
Y como jardín en que no hay agua.
31El fuerte se convertirá en estopa,
Y su trabajo en chispa.
Arderán ambos a una,
Y no habrá quien losapague.

Isaías 2

1Lo que vio Isaías, hijo de Amoz, con relación a Judá y Jerusalén.
2¶Acontecerá en los postreros días,
Que el monte de la casa del Señor
Será establecido como cabeza de los montes.
Se alzará sobre los collados,
Y confluirán a él todas las naciones.
3Vendrán muchos pueblos, y dirán:
«Vengan, subamos al monte del Señor,
A la casa del Dios de Jacob,
Para que nos enseñe acerca de Sus caminos,
Y andemos en Sus sendas».
Porque de Sión saldrá la ley,
Y de Jerusalén la palabra del Señor.
4Él juzgará entre las naciones,
Y hará decisiones por muchos pueblos.
Forjarán sus espadas en rejas de arado,
Y sus lanzas en podaderas.
No alzará espada nación contra nación,
Ni se adiestrarán más para la guerra.
5¶Casa de Jacob, vengan y caminemos a la luz del Señor.
6Ciertamente has abandonado a Tu pueblo, la casa de Jacob,
Porque están llenos de costumbres del oriente,
Son adivinos como los filisteos,
Y hacen tratos con hijos de extranjeros.
7Se ha llenado su tierra de plata y de oro,
Y no tienen fin sus tesoros.
Su tierra se ha llenado de caballos,
Y no tienen fin sus carros.
8También su tierra se ha llenado de ídolos.
Adoran la obra de sus manos,
Lo que han hecho sus dedos.
9Ha sido humillado el hombre común,
Y ha sido abatido el hombre de importancia;
Pero no los perdones.
10Métete en la roca, y escóndete en el polvo
Del terror del Señor y del esplendor de Su majestad.
11La mirada altiva del hombre será abatida,
Y humillada la soberbia de los hombres.
Solo el Señor será exaltado en aquel día.
12¶Porque el día del Señor de los ejércitos vendrá
Contra todo el que es soberbio y orgulloso,
Contra todo el que se ha ensalzado,
Y serán abatidos.
13Y esto será contra todos los cedros del Líbano
Altos y erguidos,
Contra todas las encinas de Basán,
14Contra todos los montes encumbrados,
Contra todos los collados elevados,
15Contra toda torre alta,
Contra toda muralla fortificada,
16Contra todas las naves de Tarsis
Y contra toda obra de arte preciada.
17Será humillado el orgullo del hombre
Y abatido el orgullo de los hombres.
Solo el Señor será exaltado en aquel día,
18Y los ídolos desaparecerán por completo.
19 Los hombres se meterán en las cuevas de las rocas
Y en las hendiduras de la tierra,
Ante el terror del Señor
Y ante el esplendor de Su majestad,
Cuando Él se levante para hacer temblar la tierra.
20Aquel día el hombre arrojará a los topos y a los murciélagos,
Sus ídolos de plata y sus ídolos de oro
Que se había hecho para adorarlos.
21Y se meterá en las cavernas de las rocas y en las hendiduras de las peñas,
Ante el terror del Señor y ante el esplendor de Su majestad,
Cuando Él se levante para hacer temblar la tierra.
22Dejen de considerar al hombre, cuyo soplo de vida está en su nariz.
Pues ¿en qué ha de ser él estimado?

Apocalipsis 12

1Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. 2Estaba encinta, y gritaba* por los dolores del parto y el sufrimiento de dar a luz.
3Entonces apareció otra señal en el cielo: Un gran dragón rojo que tenía siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas había siete diademas. 4Su cola arrastró* la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró delante de la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo cuando ella diera a luz. 5Y ella dio a luz un Hijo varón, que ha de regir a todas las naciones con vara de hierro. Su Hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta Su trono. 6La mujer huyó al desierto, donde tenía* un lugar preparado por Dios, para ser sustentada allí por 1,260 días.
7 Entonces hubo guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón. Y el dragón y sus ángeles lucharon, 8pero no pudieron vencer, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. 9Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él.
10Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía:
«Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de Su Cristo, porque el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro Dios día y noche, ha sido arrojado. 11Ellos lo vencieron por medio de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio de ellos, y no amaron sus vidas, llegando hasta sufrir la muerte. 12Por lo cual regocíjense, cielos y los que moran en ellos. ¡Ay de la tierra y del mar!, porque el diablo ha descendido a ustedes con gran furor, sabiendo que tiene poco tiempo».
13Cuando el dragón vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al Hijo varón. 14Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila a fin de que volara de la presencia de la serpiente al desierto, a su lugar, donde fue* sustentada por un tiempo, tiempos y medio tiempo. 15La serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que ella fuera arrastrada por la corriente.
16Pero la tierra ayudó a la mujer, y la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había arrojado de su boca. 17Entonces el dragón se enfureció contra la mujer, y salió para hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús.

Salmo 100

Salmo de acción de gracias.
1Aclamen con júbilo al Señor, toda la tierra.
2Sirvan al Señor con alegría;
Vengan ante Él con cánticos de júbilo.
3Sepan que Él, el Señor, es Dios;
Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
Pueblo Suyo somos y ovejas de Su prado.
4¶Entren por Sus puertas con acción de gracias,
Y a Sus atrios con alabanza.
Denle gracias, bendigan Su nombre.
5Porque el Señor es bueno;
Para siempre es Su misericordia,
Y Su fidelidad por todas las generaciones.

Proverbios 2

1Hijo mío, si recibes mis palabras
Y atesoras mis mandamientos dentro de ti,
2Da oído a la sabiduría,
Inclina tu corazón al entendimiento.
3Porque si clamas a la inteligencia,
Alza tu voz por entendimiento;
4Si la buscas como a la plata,
Y la procuras como a tesoros escondidos,
5Entonces entenderás el temor del Señor
Y descubrirás el conocimiento de Dios.
6Porque el Señor da sabiduría,
De Su boca vienen el conocimiento y la inteligencia.
7Él reserva la prosperidad para los rectos
Y es escudo para los que andan en integridad,
8Guarda las sendas del juicio,
Y preserva el camino de Sus santos.
9Entonces discernirás justicia y juicio,
Equidad y todo buen sendero.
10Porque la sabiduría entrará en tu corazón,
Y el conocimiento será grato a tu alma;
11 La discreción velará sobre ti,
El entendimiento te protegerá,
12Para librarte de la senda del mal,
Del hombre que habla cosas perversas;
13De los que dejan las sendas de rectitud,
Para andar por los caminos tenebrosos;
14De los que se deleitan en hacer el mal
Y se regocijan en las perversidades del mal;
15Cuyas sendas son torcidas,
Y se extravían en sus senderos.
16 La discreción te librará de la mujer extraña,
De la desconocida que lisonjea con sus palabras,
17La cual deja al compañero de su juventud,
Y olvida el pacto de su Dios;
18Porque su casa se inclina hacia la muerte,
Y sus senderos hacia los muertos.
19Todos los que van a ella, no vuelven,
Ni alcanzan las sendas de la vida.
20Por tanto, andarás en el camino de los buenos
Y guardarás las sendas de los justos.
21Porque los rectos morarán en la tierra,
Y los íntegros permanecerán en ella;
22Pero los impíos serán cortados de la tierra,
Y los malvados serán desarraigados de ella.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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