DEVOCIONAL

Lee la Biblia en un año.

Día 252 de 365 · 9 de septiembre

Inicia sesión para registrar tu lectura y llevar tu racha.Ingresar →
TAMAÑO

Isaías 5

1Cantaré ahora a mi amado,
El canto de mi amado acerca de Su viña.
Mi bien amado tenía una viña en una fértil colina.
2La cavó por todas partes, quitó sus piedras,
Y la plantó de vides escogidas.
Edificó una torre en medio de ella,
Y también excavó en ella un lagar.
Esperaba que produjera uvas buenas,
Pero solo produjo uvas silvestres.
3¶Y ahora, moradores de Jerusalén y hombres de Judá,
Juzguen entre Mí y Mi viña.
4¿Qué más se puede hacer por Mi viña,
Que Yo no haya hecho en ella?
¿Por qué, cuando esperaba que produjera uvas buenas,
Produjo uvas silvestres?
5Ahora pues, dejen que les diga
Lo que Yo he de hacer a Mi viña:
«Quitaré su vallado y será consumida;
Derribaré su muro y será pisoteada.
6-»Y haré que quede desolada.
No será podada ni labrada,
Y crecerán zarzas y espinos.
También mandaré a las nubes que no derramen lluvia sobre ella».
7¶Ciertamente, la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel,
Y los hombres de Judá Su plantío delicioso.
Él esperaba equidad, pero hubo derramamiento de sangre;
Justicia, pero hubo clamor.
8¶¡Ay de los que juntan casa con casa,
Y añaden campo a campo
Hasta que no queda sitio alguno,
Para así habitar ustedes solos en medio de la tierra!
9A mis oídos el Señor de los ejércitos ha jurado:
«Ciertamente muchas casas serán desoladas,
Grandes y hermosas, pero sin moradores.
10-»Porque cuatro hectáreas (2 acres) de viña producirán solo 22 litros de vino,
Y 220 litros de semilla producirán solo 22 litros de grano».
11¡Ay de los que se levantan muy de mañana para ir tras la bebida,
De los que trasnochan para que el vino los encienda!
12En sus banquetes hay lira y arpa, pandero y flauta, y vino,
Pero no contemplan las obras del Señor,
Ni ven la obra de Sus manos.
13¶Por eso va cautivo Mi pueblo por falta de discernimiento.
Sus notables están muertos de hambre
Y su multitud reseca de sed.
14Por tanto, el Seol ha ensanchado su garganta y ha abierto sin medida su boca.
Y a él desciende el esplendor de Jerusalén, su multitud, su alboroto y el que se divertía en ella.
15El hombre común será humillado y el hombre de importancia abatido,
Y los ojos de los altivos serán abatidos.
16Pero el Señor de los ejércitos será exaltado por Su juicio,
Y el Dios santo se mostrará santo por Su justicia.
17Entonces pastarán los corderos como en praderas propias,
Y en los lugares desolados de los ricos, extranjeros comerán.
18¶¡Ay de los que arrastran la iniquidad con cuerdas de falsedad
Y el pecado como con coyundas de carretas!
19Los que dicen: «Que se dé prisa, que apresure Su obra, para que la veamos;
Que se acerque y venga el propósito del Santo de Israel,
Para que lo sepamos».
20¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal,
Que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas,
Que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!
21¡Ay de los sabios a sus propios ojos
E inteligentes ante sí mismos!
22¡Ay de los héroes para beber vino
Y valientes para mezclar bebidas,
23Que justifican al impío por soborno
Y quitan al justo su derecho!
24¶Por tanto, como la lengua de fuego consume el rastrojo,
Y la hierba seca cae ante la llama,
Su raíz como podredumbre se volverá y su flor como polvo será esparcida.
Porque desecharon la ley del Señor de los ejércitos,
Y despreciaron la palabra del Santo de Israel.
25Por esta causa se ha encendido la ira del Señor contra Su pueblo,
Y ha extendido Su mano contra ellos y los ha herido.
Los montes temblaron y sus cadáveres yacen como desecho en medio de las calles.
Con todo esto, no se ha agotado Su ira,
Y aún está extendida Su mano.
26¶Alzará estandarte a la nación lejana,
Y le silbará desde los confines de la tierra,
Y vendrá muy pronto, con rapidez.
27En ella nadie está cansado ni nadie se tambalea,
Ninguno dormita ni duerme.
A ninguno se le ha desatado el cinturón de la cintura,
Ni se le ha roto la correa de su sandalia.
28Sus flechas están afiladas y todos sus arcos entesados.
Los cascos de sus caballos son como pedernal y las ruedas de sus carros como torbellino.
29Su rugido es como de leona, ruge como leoncillos.
Gruñe y atrapa la presa,
Y se la lleva sin que nadie la libre.
30En aquel día gruñirá sobre ella como el bramido del mar.
Si se mira hacia la tierra, hay tinieblas y angustia;
Aun la luz es oscurecida por sus nubes.

Isaías 6

1En el año de la muerte del rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y la orla de Su manto llenaba el templo. 2Por encima de Él había serafines. Cada uno tenía seis alas: con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban. 3Y el uno al otro daba voces, diciendo:
«Santo, Santo, Santo es el Señor de los ejércitos,
Llena está toda la tierra de Su gloria».
4Y se estremecieron los cimientos de los umbrales a la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. 5Entonces dije:
«¡Ay de mí! Porque perdido estoy,
Pues soy hombre de labios inmundos
Y en medio de un pueblo de labios inmundos habito,
Porque mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos».
6Entonces voló hacia mí uno de los serafines con un carbón encendido en su mano, que había tomado del altar con las tenazas. 7Con él tocó mi boca, y me dijo: «Esto ha tocado tus labios, y es quitada tu iniquidad y perdonado tu pecado». 8Y oí la voz del Señor que decía: «¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?». «Aquí estoy; envíame a mí», le respondí. 9Y Él dijo:
«Ve, y dile a este pueblo:
“Escuchen bien, pero no entiendan;
Miren bien, pero no comprendan”.
10-»Haz insensible el corazón de este pueblo,
Endurece sus oídos,
Y nubla sus ojos,
No sea que vea con sus ojos,
Y oiga con sus oídos,
Y entienda con su corazón,
Y se arrepienta y sea curado».
11Entonces dije:
«¿Hasta cuándo, Señor?».
Y Él respondió:
«Hasta que las ciudades estén destruidas y sin habitantes,
Las casas sin gente,
Y la tierra completamente desolada;
12 Hasta que el Señor haya alejado a los hombres,
Y sean muchos los lugares abandonados en medio de la tierra.
13-»Pero aún quedará una décima parte en ella,
Y esta volverá a ser consumida
Como el roble o la encina,
Cuyo tronco permanece cuando es cortado:
La simiente santa será su tronco».

Apocalipsis 14

1Miré que el Cordero estaba de pie sobre el monte Sión, y con Él 144,000 que tenían el nombre del Cordero y el nombre de Su Padre escrito en la frente. 2Oí una voz del cielo, como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de un gran trueno. La voz que oí era como el sonido de arpistas tocando sus arpas. 3Y cantaban* un cántico nuevo delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos. Nadie podía aprender el cántico, sino los 144,000 que habían sido rescatados de la tierra.
4Estos son los que no se han contaminado con mujeres, pues son castos. Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va. Estos han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero. 5En su boca no fue hallado engaño; están sin mancha.
6Después vi volar en medio del cielo a otro ángel que tenía un evangelio eterno para anunciarlo a los que moran en la tierra, y a toda nación, tribu, lengua, y pueblo, 7que decía a gran voz: «Teman a Dios y den a Él gloria, porque la hora de Su juicio ha llegado. Adoren al que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas».
8Lo siguió otro ángel, el segundo, diciendo: «¡Cayó, cayó la gran Babilonia!, la que ha hecho beber a todas las naciones del vino de la pasión de su inmoralidad».
9Entonces los siguió otro ángel, el tercero, diciendo a gran voz: «Si alguien adora a la bestia y a su imagen, y recibe una marca en su frente o en su mano, 10él también beberá del vino del furor de Dios, que está preparado puro en la copa de Su ira. Será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y en presencia del Cordero. 11El humo de su tormento asciende por los siglos de los siglos. No tienen reposo, ni de día ni de noche, los que adoran a la bestia y a su imagen, y cualquiera que reciba la marca de su nombre». 12Aquí está la perseverancia de los santos que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
13Entonces oí una voz del cielo que decía: «Escribe: “Bienaventurados los muertos que de aquí en adelante mueren en el Señor” ». «Sí», dice el Espíritu, «para que descansen de sus trabajos, porque sus obras van con ellos».
14Y miré, y había una nube blanca, y en la nube estaba sentado uno semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz afilada. 15Entonces salió del templo otro ángel clamando a gran voz a Aquel que estaba sentado en la nube: «Mete Tu hoz y siega, porque la hora de segar ha llegado, pues la cosecha de la tierra está madura». 16Aquel que estaba sentado en la nube metió Su hoz sobre la tierra y la tierra fue segada.
17Otro ángel salió del templo que está en el cielo, que también tenía una hoz afilada. 18Entonces otro ángel, el que tiene poder sobre el fuego, salió del altar, y llamó con gran voz al que tenía la hoz afilada, diciéndole: «Mete tu hoz afilada y vendimia los racimos de la vid de la tierra, porque sus uvas están maduras». 19El ángel metió su hoz sobre la tierra, y vendimió los racimos de la vid de la tierra y los echó en el gran lagar del furor de Dios. 20El lagar fue pisado fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre que subió hasta los frenos de los caballos por una distancia como de 320 kilómetros.

Salmo 102

Plegaria de uno que sufre, cuando desmaya y expone su queja ante el Señor.
1Oh Señor, escucha mi oración,
Y llegue a Ti mi clamor.
2No escondas de mí Tu rostro en el día de mi angustia;
Inclina hacia mí Tu oído;
El día en que te invoco, respóndeme pronto.
3Porque mis días han sido consumidos en humo,
Y como brasero han sido quemados mis huesos.
4Mi corazón ha sido herido como la hierba y se ha secado,
Y hasta me olvido de comer mi pan.
5A causa de la intensidad de mi gemido
Mis huesos se pegan a la piel.
6Me parezco al pelícano del desierto;
Como el búho de las soledades he llegado a ser.
7No puedo dormir;
Soy cual pájaro solitario sobre un tejado.
8¶Mis enemigos me han afrentado todo el día;
Los que me escarnecen han usado mi nombre como maldición.
9Porque he comido cenizas por pan,
Y con lágrimas he mezclado mi bebida,
10A causa de Tu indignación y de Tu enojo;
Pues Tú me has levantado y me has rechazado.
11Mis días son como sombra que se alarga;
Y yo me seco como la hierba.
12¶Pero Tú, Señor, permaneces para siempre,
Y Tu nombre por todas las generaciones.
13Te levantarás y tendrás compasión de Sión,
Porque es tiempo de apiadarse de ella,
Pues ha llegado la hora.
14Ciertamente Tus siervos se deleitan en sus piedras,
Y se apiadan de su polvo.
15Las naciones temerán el nombre del Señor,
Y todos los reyes de la tierra, Su gloria.
16Porque el Señor ha edificado a Sión,
Y se ha manifestado en Su gloria.
17Ha considerado la oración de los menesterosos,
Y no ha despreciado su plegaria.
18¶Esto se escribirá para las generaciones futuras,
Para que un pueblo aún por crear alabe al Señor.
19Pues Él miró desde Su excelso santuario;
Desde el cielo el Señor se fijó en la tierra,
20Para oír el gemido de los prisioneros,
Para poner en libertad a los condenados a muerte;
21Para que los hombres anuncien en Sión el nombre del Señor
Y Su alabanza en Jerusalén,
22Cuando los pueblos y los reinos se congreguen a una
Para servir al Señor.
23¶Él debilitó mis fuerzas en el camino;
Acortó mis días.
24Dije: «Dios mío, no me lleves a la mitad de mis días;
Tus años son por todas las generaciones.
25-»Desde la antigüedad Tú fundaste la tierra,
Y los cielos son la obra de Tus manos.
26-»Ellos perecerán, pero Tú permaneces.
Todos ellos como una vestidura se desgastarán,
Como vestido los cambiarás, y serán cambiados.
27-»Pero Tú eres el mismo,
Y Tus años no tendrán fin.
28-»Los hijos de Tus siervos permanecerán,
Y su descendencia será establecida delante de Ti».

Proverbios 4

1Oigan, hijos, la instrucción de un padre,
Y presten atención para que ganen entendimiento,
2Porque les doy buena enseñanza;
No abandonen mi instrucción.
3Cuando yo fui hijo para mi padre,
Tierno y único a los ojos de mi madre,
4Entonces él me enseñaba y me decía:
«Retenga tu corazón mis palabras,
Guarda mis mandamientos y vivirás.
5-»Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia;
No te olvides ni te apartes de las palabras de mi boca.
6-»No la abandones y ella velará sobre ti;
Ámala y ella te protegerá.
7-»Lo principal es la sabiduría; adquiere sabiduría,
Y con todo lo que obtengas adquiere inteligencia.
8-»Estímala, y ella te ensalzará;
Ella te honrará si tú la abrazas;
9Guirnalda de gracia pondrá en tu cabeza,
Corona de hermosura te entregará».
10¶Oye, hijo mío, recibe mis palabras,
Y muchos serán los años de tu vida.
11Por el camino de la sabiduría te he conducido,
Por sendas de rectitud te he guiado.
12Cuando andes, tus pasos no serán obstruidos,
Y si corres, no tropezarás.
13Aférrate a la instrucción, no la sueltes;
Guárdala, porque ella es tu vida.
14No entres en la senda de los impíos,
Ni vayas por el camino de los malvados.
15Evítalo, no pases por él;
Apártate de él y sigue adelante.
16Porque ellos no duermen a menos que hagan lo malo,
Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguien.
17Porque comen pan de maldad,
Y beben vino de violencia.
18Pero la senda de los justos es como la luz de la aurora,
Que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día.
19El camino de los impíos es como las tinieblas,
No saben en qué tropiezan.
20¶Hijo mío, presta atención a mis palabras;
Inclina tu oído a mis razones.
21Que no se aparten de tus ojos;
Guárdalas en medio de tu corazón.
22Porque son vida para los que las hallan,
Y salud para todo su cuerpo.
23Con toda diligencia guarda tu corazón,
Porque de él brotan los manantiales de la vida.
24Aparta de ti la boca perversa
Y aleja de ti los labios falsos.
25Miren tus ojos hacia adelante,
Y que tu mirada se fije en lo que está frente a ti.
26Fíjate en el sendero de tus pies,
Y todos tus caminos serán establecidos.
27No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;
Aparta tu pie del mal.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

EN PAUSAEl Admirable