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Día 253 de 365 · 10 de septiembre

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Isaías 7

1Y aconteció que en los días de Acaz, hijo de Jotam, hijo de Uzías, rey de Judá, subió Rezín, rey de Aram, con Peka, hijo de Remalías, rey de Israel, a Jerusalén para combatir contra ella, pero no pudieron tomarla. 2Cuando se dio este aviso a la casa de David: «Los arameos han acampado en Efraín», se estremeció el corazón del rey y el corazón de su pueblo como se estremecen los árboles del bosque ante el viento.
3Entonces el Señor dijo a Isaías: «Sal ahora al encuentro de Acaz, tú, y tu hijo Sear Jasub, al extremo del acueducto del estanque superior, en la calzada del campo del Batanero, 4y dile: “Cuídate y ten calma. No temas ni desmaye tu corazón ante estos dos cabos de tizones humeantes, a causa de la ira encendida de Rezín de Aram y del hijo de Remalías. 5Porque Aram ha tramado mal contra ti, junto con Efraín y el hijo de Remalías, y han dicho: 6‘Subamos contra Judá y aterroricémosla, hagamos una brecha en sus murallas y pongamos por rey en medio de ella al hijo de Tabeel’. 7Por tanto así dice el Señor Dios: ‘No prevalecerá ni se cumplirá. 8Porque la cabeza de Aram es Damasco, y la cabeza de Damasco es Rezín (y dentro de otros sesenta y cinco años Efraín será destrozado, dejando de ser pueblo), 9y la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria es el hijo de Remalías. Si ustedes no lo creen, de cierto no permanecerán’ ” ».
10El Señor habló de nuevo a Acaz: 11«Pide para ti una señal del Señor tu Dios que sea tan profunda como el Seol o tan alta como el cielo». 12Pero Acaz respondió: «No pediré, ni tentaré al Señor».
13Entonces Isaías dijo: «Oigan ahora, casa de David: ¿Les parece poco cansar a los hombres, que también cansarán a mi Dios? 14Por tanto, el Señor mismo les dará esta señal: Miren, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel. 15Comerá cuajada y miel hasta que sepa lo suficiente para desechar lo malo y escoger lo bueno. 16Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, será abandonada la tierra cuyos dos reyes tú temes.
17»El Señor hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, días como nunca han venido desde el día en que Efraín se apartó de Judá, es decir, al rey de Asiria». 18Y sucederá en aquel día que el Señor silbará a la mosca que está en lo más remoto de los ríos de Egipto, y a la abeja que está en la tierra de Asiria. 19Y todas ellas vendrán y se posarán en los precipicios de las barrancas, en las hendiduras de las peñas, en todos los espinos y en todos los abrevaderos.
20En aquel día, con navaja alquilada en las regiones más allá del Éufrates, es decir, con el rey de Asiria, el Señor afeitará la cabeza y el pelo de las piernas, y también quitará la barba.
21En aquel día cada uno criará una novilla y un par de ovejas. 22Y por la abundancia de leche que darán, comerá cuajada, porque todo el que quede en la tierra comerá cuajada y miel. 23En aquel día, en todo lugar donde había 1,000 vides valoradas en 1,000 siclos (11.4 kilos) de plata, habrá zarzas y espinos. 24La gente se irá allá con arcos y flechas, porque toda la tierra será zarzas y espinos. 25Y en cuanto a todas las colinas que eran cultivadas con la azada, no irás allá por temor de las zarzas y espinos; pero se convertirán en lugar para soltarlos bueyes y para ser pisoteado por las ovejas.

Isaías 8

1Entonces el Señor me dijo: «Toma una tablilla grande y escribe sobre ella en caracteres comunes: Veloz es el botín, rápida la presa. 2Y tomaré conmigo como testigos fieles al sacerdote Urías y a Zacarías, hijo de Jeberequías». 3Entonces me acerqué a la profetisa, y ella concibió y dio a luz un hijo. Y el Señor me dijo: «Ponle por nombre Maher Shalal Hash Baz. 4Porque antes que el niño sepa clamar “padre mío” o “madre mía”, la riqueza de Damasco y el botín de Samaria serán llevados ante el rey de Asiria».
5Y volvió el Señor a hablarme de nuevo, diciendo:
6«Por cuanto este pueblo ha rehusado las aguas de Siloé que corren mansamente,
Y se ha regocijado en Rezín y en el hijo de Remalías,
7Por tanto, el Señor va a traer sobre ellos las aguas impetuosas y abundantes del Éufrates,
Es decir, al rey de Asiria con toda su gloria,
Que se saldrá de todos sus cauces y pasará sobre todas sus riberas.
8-»Fluirá con ímpetu en Judá, inundará y seguirá adelante,
Hasta el cuello llegará,
Y la extensión de sus alas
Llenará la anchura de tu tierra, oh Emmanuel.
9¶»Quebrántense, pueblos, que serán destrozados;
Presten oído, confines todos de la tierra.
Prepárense, que serán destrozados;
Prepárense, que serán destrozados.
10-»Tracen un plan, pero será frustrado;
Profieran una palabra, pero no permanecerá,
Porque Dios está con nosotros».
11Pues así el Señor me habló con gran poder y me instruyó para que no anduviera en el camino de este pueblo, y dijo:
12«No digan ustedes: “Es conspiración”,
A todo lo que este pueblo llama conspiración,
Ni teman lo que ellos temen, ni se aterroricen.
13-»Al Señor de los ejércitos es a quien ustedes deben tener por santo.
Sea Él su temor,
Y sea Él su terror.
14-»Entonces Él vendrá a ser santuario;
Pero piedra de tropiezo y roca de escándalo
Para ambas casas de Israel,
Y lazo y trampa para los habitantes de Jerusalén.
15-»Muchos tropezarán allí,
Y caerán y serán quebrantados;
Serán enlazados y apresados».
16Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos. 17Aguardaré al Señor que esconde Su rostro de la casa de Jacob. Sí, a Él esperaré. 18Yo y los hijos que el Señor me ha dado estamos por señales y prodigios en Israel, de parte del Señor de los ejércitos que mora en el monte Sión.
19Y cuando les digan: «Consulten a los adivinos y a los espiritistas que susurran y murmuran», digan: «¿No debe un pueblo consultar a su Dios? ¿Acaso consultará a los muertos por los vivos?». 20¡A la ley y al testimonio! Si ellos no hablan conforme a esta palabra, es porque no hay para ellos amanecer. 21Y pasarán por la tierra oprimidos y hambrientos. Y sucederá que cuando tengan hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, volviendo el rostro hacia arriba. 22Después mirarán hacia la tierra, y verán tribulación y tinieblas, lo sombrío de la angustia; y seránlanzados a la oscuridad.

Apocalipsis 15

1Entonces vi otra señal en el cielo, grande y maravillosa: siete ángeles que tenían siete plagas, las últimas, porque en ellas se ha consumado el furor de Dios.
2Vi también como un mar de cristal mezclado con fuego, y a los que habían salido victoriosos sobre la bestia, sobre su imagen y sobre el número de su nombre, en pie sobre el mar de cristal, con arpas de Dios. 3Y cantaban* el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo:
«¡Grandes y maravillosas son Tus obras, oh Señor Dios, Todopoderoso!
¡Justos y verdaderos son Tus caminos, oh Rey de las naciones!
4-»¡Oh Señor! ¿Quién no temerá y glorificará Tu nombre?
Pues solo Tú eres santo;
Porque todas las naciones vendrán
Y adorarán en Tu presencia,
Pues Tus justos juicios han sido revelados».
5Después de estas cosas miré, y se abrió el templo del tabernáculo del testimonio en el cielo. 6Y salieron del templo los siete ángeles que tenían las siete plagas. Estaban vestidos de lino puro y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro. 7Entonces uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro llenas del furor de Dios, quien vive por los siglos de los siglos. 8El templo se llenó del humo de la gloria de Dios y de Su poder. Nadie podía entrar al templohasta que se terminaran las siete plagas de los siete ángeles.

Salmo 103

Salmo de David.
1Bendice, alma mía, al Señor,
Y bendiga todo mi ser Su santo nombre.
2Bendice, alma mía, al Señor,
Y no olvides ninguno de Sus beneficios.
3Él es el que perdona todas tus iniquidades,
El que sana todas tus enfermedades;
4El que rescata de la fosa tu vida,
El que te corona de bondad y compasión;
5El que colma de bienes tus años,
Para que tu juventud se renueve como el águila.
6¶El Señor hace justicia,
Y juicios a favor de todos los oprimidos.
7A Moisés dio a conocer Sus caminos,
Y a los israelitas Sus obras.
8Compasivo y clemente es el Señor,
Lento para la ira y grande en misericordia.
9No luchará con nosotros para siempre,
Ni para siempre guardará Su enojo.
10No nos ha tratado según nuestros pecados,
Ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades.
11Porque como están de altos los cielos sobre la tierra,
Así es de grande Su misericordia para los que le temen.
12Como está de lejos el oriente del occidente,
Así alejó de nosotros nuestras transgresiones.
13Como un padre se compadece de sus hijos,
Así se compadece el Señor de los que le temen.
14Porque Él sabe de qué estamos hechos,
Se acuerda de que solo somos polvo.
15¶El hombre, como la hierba son sus días;
Como la flor del campo, así florece;
16Cuando el viento pasa sobre ella, deja de ser,
Y su lugar ya no la reconoce.
17Pero la misericordia del Señor es desde la eternidad hasta la eternidad, para los que le temen,
Y Su justicia para los hijos de los hijos,
18Para los que guardan Su pacto
Y se acuerdan de Sus preceptos para cumplirlos.
19¶El Señor ha establecido Su trono en los cielos,
Y Su reino domina sobre todo.
20Bendigan al Señor, ustedes Sus ángeles,
Poderosos en fortaleza, que ejecutan Su mandato,
Obedeciendo la voz de Su palabra.
21Bendigan al Señor, ustedes todos Sus ejércitos,
Que le sirven haciendo Su voluntad.
22Bendigan al Señor, ustedes todas Sus obras,
En todos los lugares de Su dominio.
Bendice, alma mía, al Señor.

Proverbios 5

1Hijo mío, presta atención a mi sabiduría,
Inclina tu oído a mi prudencia,
2Para que guardes la discreción
Y tus labios conserven el conocimiento.
3Porque los labios de la extraña destilan miel,
Y su lengua es más suave que el aceite;
4Pero al final es amarga como el ajenjo,
Aguda como espada de dos filos.
5Sus pies descienden a la muerte,
Sus pasos solo logran el Seol.
6No considera la senda de la vida;
Sus senderos son inestables, y no lo sabe.
7¶Ahora pues, hijos míos, escúchenme,
Y no se aparten de las palabras de mi boca.
8Aleja de la extraña tu camino,
Y no te acerques a la puerta de su casa;
9No sea que des tu vigor a otros
Y tus años al cruel;
10No sea que se sacien los extraños de tus bienes
Y tu esfuerzo vaya a casa del extranjero;
11Y al final te lamentes,
Cuando tu carne y tu cuerpo se hayan consumido,
12Y digas: «¡Cómo he aborrecido la instrucción,
Y mi corazón ha despreciado la corrección!
13-»No he escuchado la voz de mis maestros,
Ni he inclinado mi oído a mis instructores.
14-»He estado a punto de completa ruina
En medio de la asamblea y la congregación».
15¶Bebe agua de tu cisterna
Y agua fresca de tu pozo.
16¿Se derramarán por fuera tus manantiales,
Tus arroyos de aguas por las calles?
17Sean para ti solo,
Y no para los extraños contigo.
18Sea bendita tu fuente,
Y regocíjate con la mujer de tu juventud,
19Amante cierva y graciosa gacela;
Que sus senos te satisfagan en todo tiempo,
Su amor te embriague para siempre.
20¿Por qué has de embriagarte, hijo mío, con una extraña,
Y abrazar el seno de una desconocida?
21Pues los caminos del hombre están delante de los ojos del Señor,
Y Él observa todos sus senderos.
22De sus propias iniquidades será presa el impío,
Y en los lazos de su pecado quedará atrapado.
23Morirá por falta de instrucción,
Y por su mucha necedad perecerá.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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