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Día 255 de 365 · 12 de septiembre

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Isaías 11

1Entonces un retoño brotará del tronco de Isaí,
Y un vástago dará fruto de sus raíces.
2Y reposará sobre Él el Espíritu del Señor,
Espíritu de sabiduría y de inteligencia,
Espíritu de consejo y de poder,
Espíritu de conocimiento y de temor del Señor.
3Él se deleitará en el temor del Señor,
Y no juzgará por lo que vean Sus ojos,
Ni sentenciará por lo que oigan Sus oídos;
4Sino que juzgará al pobre con justicia,
Y fallará con equidad por los afligidos de la tierra.
Herirá la tierra con la vara de Su boca,
Y con el soplo de Sus labios matará al impío.
5La justicia será ceñidor de Sus lomos,
Y la fidelidad ceñidor de Su cintura.
6¶El lobo morará con el cordero,
Y el leopardo se echará con el cabrito.
El becerro, el leoncillo y el animal doméstico andarán juntos,
Y un niño los conducirá.
7La vaca con la osa pastará,
Sus crías se echarán juntas,
Y el león, como el buey, comerá paja.
8El niño de pecho jugará junto a la cueva de la cobra,
Y el niño destetado extenderá su mano sobre la guarida de la víbora.
9No dañarán ni destruirán en todo Mi santo monte,
Porque la tierra estará llena del conocimiento del Señor
Como las aguas cubren el mar.
10¶Acontecerá en aquel día
Que las naciones acudirán a la raíz de Isaí,
Que estará puesta como señal para los pueblos,
Y será gloriosa Su morada.
11¶Entonces acontecerá en aquel día que el Señor
Ha de recobrar de nuevo con Su mano, por segunda vez,
Al remanente de Su pueblo que haya quedado
De Asiria, de Egipto, de Patros, de Cus, de Elam, de Sinar, de Hamat
Y de las islas del mar.
12Alzará un estandarte ante las naciones,
Reunirá a los desterrados de Israel,
Y juntará a los dispersos de Judá
De los cuatro confines de la tierra.
13Entonces se disipará la envidia de Efraín,
Y los que hostigan a Judá serán exterminados.
Efraín no envidiará a Judá,
Ni Judá hostigará a Efraín.
14Ellos se lanzarán sobre el costado de los filisteos al occidente,
Juntos despojarán a los hijos del oriente.
Edom y Moab estarán bajo su dominio,
Y los amonitas les estarán sujetos.
15Y el Señor destruirá
La lengua del mar de Egipto.
Agitará Su mano sobre el Río
Con Su viento abrasador;
Lo partirá en siete arroyos
Y hará que se pueda pasar en sandalias.
16Y habrá una calzada desde Asiria
Para el remanente que quede de Su pueblo,
Así como la hubo para Israel
El día que subieron de la tierra de Egipto.

Isaías 12

1Y en aquel día dirás:
«Te doy gracias, oh Señor,
Porque aunque estabas enojado conmigo,
Tu ira se ha apartado
Y me has consolado.
2-»Dios es mi salvación,
Confiaré y no temeré;
Porque mi fortaleza y mi canción es el Señor Dios,
Él ha sido mi salvación».
3Con gozo sacarás agua
De los manantiales de la salvación.
4Y en aquel día dirás:
«Den gracias al Señor, invoquen Su nombre,
Hagan conocer entre los pueblos Sus obras,
Hagan recordar que Su nombre es exaltado».
5Canten alabanzas al Señor, porque ha hecho cosas maravillosas.
Sea conocido esto por toda la tierra.
6Clama y grita de júbilo, habitante de Sión,
Porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.

Apocalipsis 17

1Uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, vino y habló conmigo: «Ven; te mostraré el juicio de la gran ramera que está sentada sobre muchas aguas. 2Con ella los reyes de la tierra cometieron actos inmorales, y los moradores de la tierra fueron embriagados con el vino de su inmoralidad».
3Entonces me llevó en el Espíritu a un desierto. Vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata, llena de nombres blasfemos, y que tenía siete cabezas y diez cuernos. 4La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada con oro, y piedras preciosas, y perlas. Tenía en la mano una copa de oro llena de abominaciones y de las inmundicias de su inmoralidad. 5Sobre su frente había un nombre escrito, un misterio: «BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA». 6Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los testigos de Jesús. Al verla, me asombré grandemente.
7Y el ángel me dijo: «¿Por qué te has asombrado? Yo te diré el misterio de la mujer y de la bestia que la lleva, la que tiene las siete cabezas y los diez cuernos. 8La bestia que viste, era y ya no existe, y está para subir del abismo e ir a la destrucción. Y los moradores de la tierra, cuyos nombres no se han escrito en el libro de la vida desde la fundación del mundo, se asombrarán al ver la bestia que era y ya no existe, pero que vendrá.
9»Aquí está la mente que tiene sabiduría. Las siete cabezas son siete montes sobre los que se sienta la mujer. 10También son siete reyes: cinco han caído, uno es y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que permanezca un poco de tiempo. 11Y la bestia que era y ya no existe, es el octavo rey, y es uno de los siete y va a la destrucción. 12Los diez cuernos que viste son diez reyes que todavía no han recibido reino, pero que por una hora reciben autoridad como reyes con la bestia. 13Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y autoridad a la bestia. 14Ellos pelearán contra el Cordero, pero el Cordero los vencerá, porque Él es Señor de señores y Rey de reyes, y los que están con Él son llamados, escogidos y fieles».
15También el ángel me dijo*: «Las aguas que viste donde se sienta la ramera, son pueblos, multitudes, naciones y lenguas. 16Y los diez cuernos que viste y la bestia odiarán a la ramera y la dejarán desolada y desnuda, y comerán sus carnes y la quemarán con fuego. 17Porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar Su propósito: que tengan ellos un propósito unánime, y den su reino a la bestia hasta que las palabras de Dios se cumplan. 18La mujer que viste es la gran ciudad, que reinasobre los reyes de la tierra».

Salmo 105

1Den gracias al Señor, invoquen Su nombre;
Den a conocer Sus obras entre los pueblos.
2Cántenle, cántenle;
Hablen de todas Sus maravillas.
3Gloríense en Su santo nombre;
Alégrese el corazón de los que buscan al Señor.
4Busquen al Señor y Su fortaleza;
Busquen Su rostro continuamente.
5Recuerden las maravillas que Él ha hecho,
Sus prodigios y los juicios de Su boca,
6Oh simiente de Abraham, Su siervo,
Hijos de Jacob, Sus escogidos.
7Él es el Señor nuestro Dios;
Sus juicios están en toda la tierra.
8¶Para siempre se ha acordado de Su pacto,
De la palabra que ordenó a mil generaciones,
9 Del pacto que hizo con Abraham,
Y de Su juramento a Isaac.
10También lo confirmó a Jacob por estatuto,
A Israel como pacto eterno,
11Diciendo: «A ti te daré la tierra de Canaán
Como porción de la heredad de ustedes».
12Cuando eran pocos en número,
Muy pocos, y extranjeros en el país,
13Cuando vagaban de nación en nación,
Y de un reino a otro pueblo,
14Él no permitió que nadie los oprimiera,
Y por amor a ellos reprendió a reyes, diciéndoles:
15«No toquen a Mis ungidos,
Ni hagan mal a Mis profetas».
16¶Y llamó al hambre sobre la tierra;
Quebró todo sustento de pan.
17Envió a un hombre delante de ellos,
A José, vendido como esclavo.
18Con grillos afligieron sus pies,
Él mismo fue puesto en cadenas,
19Hasta que su predicción se cumplió;
La palabra del Señor lo puso a prueba.
20El rey envió, y lo soltó,
El soberano de los pueblos lo puso en libertad.
21Lo puso por señor de su casa,
Y administrador sobre todos sus bienes,
22Para que encarcelara a sus príncipes a voluntad suya,
Y a sus ancianos enseñara sabiduría.
23También Israel entró en Egipto,
Así peregrinó Jacob en la tierra de Cam.
24E hizo que su pueblo se multiplicara mucho,
Y los hizo más fuertes que sus adversarios.
25¶Les cambió el corazón para que odiaran a Su pueblo,
Para que obraran astutamente contra Sus siervos.
26Envió a Moisés Su siervo,
Y a Aarón a quien había escogido.
27Estos hicieron las maravillas de Dios entre ellos,
Y prodigios en la tierra de Cam.
28Mandó tinieblas e hizo que se oscureciera,
Pero ellos no atendieron a Sus palabras.
29Convirtió sus aguas en sangre,
E hizo morir sus peces.
30Se llenó su tierra de ranas
Hasta en las alcobas de sus reyes.
31Él habló, y vinieron enjambres de moscas
Y mosquitos por todo su territorio.
32Les dio granizo por lluvia,
Y llamas de fuego en su tierra.
33Devastó también sus vides y sus higueras,
Y destrozó los árboles de sus territorios.
34Él habló, y vinieron langostas,
Y orugas sin número;
35Que devoraron toda la vegetación de su país,
Y se comieron el fruto de su suelo.
36También hirió de muerte a todo primogénito de su tierra;
Las primicias de todo su vigor.
37¶Pero a Su pueblo lo sacó con plata y oro,
Y entre Sus tribus no hubo quien tropezara.
38Egipto se alegró cuando se fueron,
Porque su terror había caído sobre ellos.
39Extendió una nube para cubrirlos,
Y fuego para iluminarlos de noche.
40Pidieron, y les mandó codornices,
Y los sació de pan del cielo.
41Abrió la roca, y brotaron las aguas;
Corrieron como un río en tierra seca.
42Porque se acordó de Su santa palabra
Dada a Abraham Su siervo,
43Y sacó a Su pueblo con alegría,
Y a Sus escogidos con gritos de júbilo.
44También les dio las tierras de las naciones,
Y poseyeron el fruto del trabajo de los pueblos,
45A fin de que guardaran Sus estatutos,
Y observaran Sus leyes.
¡Aleluya!

Proverbios 7

1Hijo mío, guarda mis palabras
Y atesora mis mandamientos contigo.
2Guarda mis mandamientos y vivirás,
Y mi enseñanza como la niña de tus ojos.
3Átalos a tus dedos,
Escríbelos en la tabla de tu corazón.
4Di a la sabiduría: «Tú eres mi hermana»,
Y llama a la inteligencia tu mejor amiga,
5Para que te guarden de la mujer extraña,
De la desconocida que lisonjea con sus palabras.
6¶Porque desde la ventana de mi casa
Miraba por la celosía,
7Y vi entre los simples,
Distinguí entre los muchachos
A un joven falto de juicio,
8Pasando por la calle, cerca de su esquina;
Iba camino de su casa,
9Al atardecer, al anochecer,
En medio de la noche y la oscuridad.
10Entonces una mujer le sale al encuentro,
Vestida como ramera y astuta de corazón.
11Es alborotadora y rebelde,
Sus pies no permanecen en casa;
12 Está ya en las calles, ya en las plazas,
Y acecha por todas las esquinas.
13Así que ella lo agarra y lo besa,
Y descarada le dice:
14«Tenía que ofrecer ofrendas de paz,
Y hoy he cumplido mis votos;
15Por eso he salido a encontrarte,
Buscando tu rostro con ansiedad, y te he hallado.
16-»He tendido mi lecho con colchas,
Con linos de Egipto en colores.
17-»He rociado mi cama
Con mirra, áloes y canela.
18-»Ven, embriaguémonos de amor hasta la mañana,
Deleitémonos con caricias.
19-»Porque mi marido no está en casa,
Se ha ido a un largo viaje;
20Se ha llevado en la mano la bolsa del dinero,
Volverá a casa para la luna llena».
21Con sus palabras persuasivas lo atrae,
Lo seduce con sus labios lisonjeros.
22Al instante la sigue
Como va el buey al matadero,
O como uno en grillos al castigo de un necio,
23Hasta que una flecha le traspasa el hígado;
Como el ave que se precipita en la trampa,
Y no sabe que esto le costará la vida.
24¶Ahora pues, hijos míos, escúchenme,
Y presten atención a las palabras de mi boca.
25No se desvíe tu corazón hacia sus caminos,
No te extravíes en sus sendas.
26Porque muchas son las víctimas derribadas por ella,
Y numerosos los que ha matado.
27Su casa es el camino al Seol,
Que desciende a las cámaras de la muerte.

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