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Día 256 de 365 · 13 de septiembre

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Isaías 13

1Oráculo sobre Babilonia que tuvo en visión Isaías, hijo de Amoz.
2Levanten estandarte sobre la colina pelada,
Alcen a ellos la voz,
Agiten la mano para que entren por las puertas de los nobles.
3Yo he dado órdenes a Mis consagrados,
También he llamado a Mis guerreros,
A los que se regocijan de Mi gloria,
Para ejecutar Mi ira.
4¡Se oye ruido de tumulto en los montes,
Como de mucha gente!
¡Ruido de estruendo de reinos,
De naciones reunidas!
El Señor de los ejércitos pasa revista al ejército para la batalla.
5Vienen de una tierra lejana,
De los más lejanos horizontes,
El Señor y los instrumentos de Su indignación,
Para destruir toda la tierra.
6Giman, porque cerca está el día del Señor;
Vendrá como destrucción del Todopoderoso.
7Por tanto, todas las manos se debilitarán,
El corazón de todo hombre desfallecerá.
8Todos se aterrarán;
Dolores y angustias se apoderarán de ellos,
Como mujer de parto se retorcerán;
Se mirarán el uno al otro con asombro,
Rostros en llamas serán sus rostros.
9Miren, el día del Señor viene,
Cruel, con furia y ardiente ira,
Para convertir en desolación la tierra
Y exterminar de ella a sus pecadores.
10Pues las estrellas del cielo y sus constelaciones
No destellarán su luz.
Se oscurecerá el sol al salir,
Y la luna no irradiará su luz.
11Castigaré al mundo por su maldad
Y a los impíos por su iniquidad.
También pondré fin a la arrogancia de los soberbios,
Y abatiré el orgullo de los despiadados.
12Haré al mortal más escaso que el oro puro,
Y a la humanidad más escasa que el oro de Ofir.
13Por tanto, haré estremecer los cielos,
Y la tierra será removida de su lugar
Ante la furia del Señor de los ejércitos,
En el día de Su ardiente ira.
14Y sucederá que, como gacela perseguida
O como ovejas que nadie reúne,
Cada uno volverá a su propio pueblo,
Y cada uno huirá a su propia tierra.
15Cualquiera que sea hallado será traspasado,
Y cualquiera que sea capturado caerá a espada.
16También sus pequeños serán estrellados
Delante de sus ojos;
Serán saqueadas sus casas
Y violadas sus mujeres.
17¶Voy a provocar a los medos contra ellos,
Que no estiman la plata ni se deleitan en el oro.
18Con sus arcos barrerán a los jóvenes,
No tendrán compasión ni aun del fruto del vientre,
Tampoco de los niños tendrán piedad sus ojos.
19Y Babilonia, hermosura de los reinos, gloria del orgullo de los caldeos,
Será como cuando Dios destruyó a Sodoma y a Gomorra.
20Nunca más será poblada ni habitada de generación en generación.
No pondrá tienda allí el árabe,
Ni los pastores harán descansar allí sus rebaños;
21Sino que allí descansarán los moradores del desierto,
Y sus casas estarán llenas de búhos.
También habitarán allí los avestruces, y allí brincarán las cabras peludas.
22En sus torres fortificadas aullarán las hienas
Y en sus lujosos palacios los chacales.
Está próximo a llegar su tiempo,
Y sus días no se prolongarán.

Isaías 14

1Cuando el Señor tenga compasión de Jacob, y escoja de nuevo a Israel y los establezca en su propia tierra, entonces se les juntarán extranjeros que se unirán a la casa de Jacob. 2Los pueblos los tomaran y los llevarán a su lugar, y la casa de Israel los poseerá como siervos y siervas en la tierra del Señor. Tomarán cautivos a los que los habían llevado cautivos, y dominarán sobre sus opresores.
3Y el día en que el Señor te dé descanso de tu dolor, de tu desesperación y de la dura servidumbre a la que fuiste sometido, 4pronunciarás esta burla contra el rey de Babilonia, y dirás:
«¡Cómo se ha acabado el opresor,
Y cómo ha cesado el furor!
5-»El Señor ha quebrado el báculo de los impíos,
El cetro de los gobernantes
6Que golpeaba con furia a los pueblos con golpes incesantes,
Que sometía con ira a las naciones en incesante persecución.
7-»Toda la tierra está en reposo, está tranquila.
Prorrumpe en gritos de júbilo.
8-»Aun los cipreses y los cedros del Líbano se alegran a causa de ti, y dicen:
“Desde que fuiste derribado, no ha subido talador contra nosotros”.
9-»El Seol, desde abajo, se estremece por ti al recibirte en tu venida;
Por ti despierta a los espíritus de los muertos, a todos los jefes de la tierra;
Levanta de sus tronos a todos los reyes de las naciones.
10-»Todos ellos responderán y te dirán:
“También tú has sido debilitado como nosotros,
Has venido a ser semejante a nosotros.
11-”Han sido derribadas al Seol
Tu ostentación y la música de tus arpas.
Debajo de ti las larvas se extienden como cama,
Y los gusanos son tu cobertura”.
12-»¡Cómo has caído del cielo,
Oh lucero de la mañana, hijo de la aurora!
Has sido derribado por tierra,
Tú que debilitabas a las naciones.
13-»Pero tú dijiste en tu corazón:
“Subiré al cielo,
Por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono,
Y me sentaré en el monte de la asamblea,
En el extremo norte.
14-”Subiré sobre las alturas de las nubes,
Me haré semejante al Altísimo”.
15-»Sin embargo, serás derribado al Seol,
A lo más remoto del abismo.
16-»Los que te vean te observarán,
Te contemplarán y dirán:
“¿Es este aquel hombre que hacía temblar la tierra,
Que sacudía los reinos,
17Que puso al mundo como un desierto,
Que derribó sus ciudades,
Que a sus prisioneros no abrió la cárcel?”.
18-»Todos los reyes de las naciones,
Todos ellos yacen con gloria,
Cada uno en su sepulcro.
19-»Pero tú has sido echado de tu sepulcro
Como vástago desechado,
Como ropa de muertos traspasados a espada,
Que descienden a las piedras de la fosa,
Como cadáver pisoteado.
20-»No estarás unido con ellos en el sepelio,
Porque has destruido tu tierra,
Has matado a tu pueblo.
Que no se nombre jamás la descendencia de los malhechores.
21-»Preparen para sus hijos el matadero
A causa de la iniquidad de sus padres.
Que no se levanten y tomen posesión de la tierra,
Y llenen de ciudades la faz del mundo».
22«Yo me levantaré contra ellos», declara el Señor de los ejércitos, «y cortaré de Babilonia nombre y sobrevivientes, descendencia y posteridad», declara el Señor. 23«La convertiré en posesión de erizos y en aguas estancadas, y la barreré con la escoba de la destrucción», declara el Señor de los ejércitos.
24El Señor de los ejércitos ha jurado: «Ciertamente, tal como lo había pensado, así ha sucedido; tal como lo había planeado, así se cumplirá: 25Quebrantaré a Asiria en Mi tierra, y la pisotearé sobre Mis montes. Entonces su yugo se les quitará de encima, y su carga será quitada de sus hombros. 26Este es el plan acordado contra toda la tierra, y esta es la mano que está extendida contra todas las naciones.
27»Si el Señor de los ejércitos lo ha determinado, ¿quién puede frustrarlo? Y en cuanto a Su mano extendida, ¿quién podrá apartarla?». 28El año en que murió el rey Acaz, vino este oráculo:
29«No te alegres, toda tú, Filistea,
De que la vara que te hirió esté quebrada;
Pues de la raíz de la serpiente saldrá una víbora,
Y su fruto será serpiente voladora.
30-»Los más débiles comerán,
Y los necesitados se acostarán seguros.
Pero haré morir de hambre tu raíz,
Y esta matará tus sobrevivientes.
31-»Gime, puerta; clama, ciudad;
Derrítete, toda tú, Filistea.
Porque del norte viene humo,
Y nadie de sus filas se queda atrás.
32-»¿Cómo, pues, se responderá a los mensajeros de la nación?:
Que el Señor ha fundado a Sión,
Y en ella buscarán refugio los afligidos de Su pueblo».

Apocalipsis 18

1Después de esto vi a otro ángel descender del cielo, que tenía gran poder, y la tierra fue iluminada con su gloria. 2Y gritó con potente voz: «¡Cayó, cayó la gran Babilonia! Se ha convertido en habitación de demonios, en guarida de todo espíritu inmundo y en guarida de toda ave inmunda y aborrecible. 3Porque todas las naciones han bebido del vino de la pasión de su inmoralidad, y los reyes de la tierra han cometido actos inmorales con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido con la riqueza de su sensualidad».
4Y oí otra voz del cielo que decía: «Salgan de ella, pueblo mío, para que no participen de sus pecados y para que no reciban de sus plagas. 5Porque sus pecados se han amontonado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus iniquidades. 6Páguenle tal como ella ha pagado, y devuélvanle doble según sus obras. En la copa que ella ha preparado, preparen el doble para ella. 7Cuanto ella se glorificó a sí misma y vivió sensualmente, así denle tormento y duelo, porque dice en su corazón: “Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda y nunca veré duelo”.
8»Por eso, en un solo día, vendrán sus plagas: muerte, duelo, y hambre, y será quemada con fuego; porque el Señor Dios que la juzga es poderoso. 9Y los reyes de la tierra que cometieron actos de inmoralidad y vivieron sensualmente con ella, llorarán y se lamentarán por ella cuando vean el humo de su incendio. 10Y de pie, desde lejos por causa del temor de su tormento, dirán: “¡Ay, ay, la gran ciudad, Babilonia, la ciudad fuerte! Porque en una hora ha llegado tu juicio”.
11»Los mercaderes de la tierra lloran y se lamentan por ella, porque ya nadie compra sus mercaderías: 12cargamentos de oro, plata, piedras preciosas, perlas, lino fino, púrpura, seda y escarlata; toda clase de maderas olorosas y todo objeto de marfil y todo objeto hecho de maderas preciosas, bronce, hierro, y mármol; 13y canela, especias aromáticas, incienso, perfume, mirra, vino, aceite de oliva; y flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos, carros, esclavos, y vidas humanas. 14Y el fruto que tanto has anhelado se ha apartado de ti, y todas las cosas que eran lujosas y espléndidas se han alejado de ti, y nunca más las hallarán. 15Los mercaderes de estas cosas que se enriquecieron a costa de ella, se pararán lejos a causa del temor de su tormento, llorando y lamentándose, 16y diciendo: “¡Ay, ay, la gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, púrpura y escarlata, y adornada de oro, piedras preciosas y perlas! 17En una hora ha sido arrasada tanta riqueza”. Todos los capitanes, pasajeros, y marineros, y todos los que viven del mar, se pararon a lo lejos, 18y al ver el humo de su incendio gritaban: “¿Qué ciudad es semejante a la gran ciudad?”. 19Y echaron polvo sobre sus cabezas, y llorando y lamentándose, gritaban: “¡Ay, ay, la gran ciudad en la cual todos los que tenían naves en el mar se enriquecieron a costa de sus riquezas!, porque en una hora ha sido asolada”.
20»Regocíjate sobre ella, cielo, y también ustedes, santos, apóstoles y profetas, porque Dios ha pronunciado juicio contra ella por ustedes».
21Entonces un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó al mar, diciendo: «Así será derribada con violencia Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada. 22El sonido de arpistas, de músicos, de flautistas, y de trompeteros no se oirá más en ti. Ningún artífice de oficio alguno se hallará más en ti. Ningún ruido de molino se oirá más en ti. 23Ninguna luz de la lámpara alumbrará más en ti. Tampoco la voz del novio y de la novia se oirá más en ti, porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra, pues todas las naciones fueron engañadas por tus hechicerías.
24»Y en ella fue hallada la sangre de los profetas, de los santos y de todos los que habían sido muertos sobre la tierra».

Salmo 106

1¡Aleluya!
Den gracias al Señor, porque es bueno;
Porque para siempre es Su misericordia.
2¿Quién puede relatar los poderosos hechos del Señor,
O expresar toda Su alabanza?
3Bienaventurados los que guardan el juicio,
Los que practican la justicia en todo tiempo.
4¶Acuérdate de mí, oh Señor, en Tu bondad hacia Tu pueblo;
Visítame con Tu salvación,
5Para que yo vea la prosperidad de Tus escogidos,
Para que me regocije en la alegría de Tu nación,
Para que me gloríe con Tu heredad.
6¶Nosotros hemos pecado como nuestros padres,
Hemos hecho iniquidad, nos hemos conducido impíamente.
7Nuestros padres en Egipto no entendieron Tus maravillas;
No se acordaron de Tu infinito amor,
Sino que se rebelaron junto al mar, en el mar Rojo.
8No obstante, los salvó por amor de Su nombre,
Para manifestar Su poder.
9Reprendió al mar Rojo, y se secó;
Y los condujo por las profundidades, como por un desierto.
10Los salvó de mano del que los odiaba,
Y los redimió de mano del enemigo.
11Las aguas cubrieron a sus adversarios,
Ni uno de ellos escapó.
12Entonces ellos creyeron en Sus palabras,
Y cantaron Su alabanza.
13Pero pronto se olvidaron de Sus obras;
No esperaron Su consejo.
14Tuvieron apetitos desenfrenados en el desierto,
Y tentaron a Dios en las soledades.
15Él les concedió lo que pedían,
Pero envió una plaga mortal sobre ellos.
16¶Cuando en el campamento tuvieron envidia de Moisés,
Y de Aarón, el santo del Señor,
17La tierra se abrió y tragó a Datán,
Y se cerró sobre el grupo de Abiram.
18Un fuego ardió contra su grupo,
La llama consumió a los impíos.
19¶Hicieron un becerro en Horeb,
Y adoraron una imagen de fundición;
20Cambiaron su gloria
Por la imagen de un buey que come hierba.
21Se olvidaron de Dios su Salvador,
Que había hecho grandes cosas en Egipto,
22Maravillas en la tierra de Cam,
Y cosas asombrosas en el mar Rojo.
23Él dijo que los hubiera destruido,
De no haberse puesto Moisés, Su escogido, en la brecha delante de Él,
A fin de apartar Su furor para que no los destruyera.
24Aborrecieron la tierra deseable,
No creyeron en Su palabra,
25Sino que murmuraron en sus tiendas,
Y no escucharon la voz del Señor.
26Por tanto, les juró
Abatirlos en el desierto,
27Y esparcir su simiente entre las naciones,
Y dispersarlos por las tierras.
28¶Se unieron también a Baal Peor,
Y comieron sacrificios ofrecidos a los muertos.
29 Lo provocaron a ira con sus actos,
Y la plaga se desató entre ellos.
30Entonces Finees se levantó e intervino,
Y cesó la plaga.
31Y le fue contado por justicia
Por todas las generaciones para siempre.
32¶También hicieron que Él se enojara en las aguas de Meriba,
Y le fue mal a Moisés por culpa de ellos,
33Puesto que fueron rebeldes contra Su Espíritu,
Y él habló precipitadamente con sus labios.
34¶No destruyeron a los pueblos,
Como el Señor les había mandado,
35Sino que se mezclaron con las naciones,
Aprendieron sus costumbres,
36Y sirvieron a sus ídolos
Que se convirtieron en lazo para ellos.
37Sacrificaron a sus hijos y a sus hijas a los demonios,
38Y derramaron sangre inocente,
La sangre de sus hijos y de sus hijas,
A quienes sacrificaron a los ídolos de Canaán,
Y la tierra fue contaminada con sangre.
39Así se contaminaron en sus costumbres,
Y fueron infieles en sus hechos.
40¶Entonces se encendió la ira del Señor contra Su pueblo,
Y Él aborreció Su heredad.
41Los entregó en mano de las naciones,
Y los que los aborrecían se enseñorearon sobre ellos.
42Sus enemigos también los oprimieron,
Y fueron subyugados bajo su poder.
43Muchas veces los libró;
Pero ellos fueron rebeldes en sus propósitos,
Y se hundieron en su iniquidad.
44¶Sin embargo, Él vio su angustia
Al escuchar su clamor,
45Y se acordó de Su pacto por amor a ellos,
Y se arrepintió conforme a la grandeza de Su misericordia.
46Los hizo también objeto de compasión
En presencia de todos los que los tenían cautivos.
47¶Sálvanos, oh Señor, Dios nuestro,
Y reúnenos de entre las naciones,
Para dar gracias a Tu santo nombre,
Y para gloriarnos en Tu alabanza.
48Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
Desde la eternidad y hasta la eternidad.
Y todo el pueblo diga: «Amén».
¡Aleluya!

Proverbios 8

1¿No clama la sabiduría,
Y levanta su voz la prudencia?
2En la cima de las alturas, junto al camino,
Donde cruzan las sendas, se coloca;
3Junto a las puertas, a la salida de la ciudad,
En el umbral de las puertas, da voces:
4«Oh hombres, a ustedes clamo,
Para los hijos de los hombres es mi voz.
5-»Oh simples, aprendan prudencia;
Y ustedes, necios, aprendan sabiduría.
6-»Escuchen, porque hablaré cosas excelentes,
Y con el abrir de mis labios rectitud.
7-»Porque mi boca proferirá la verdad,
Abominación a mis labios es la impiedad.
8-»Conforme a la justicia son todas las palabras de mi boca,
No hay en ellas nada torcido ni perverso.
9-»Todas son sinceras para el que entiende,
Y rectas para los que han hallado conocimiento.
10-»Reciban mi instrucción y no la plata,
Y conocimiento antes que el oro escogido,
11Porque mejor es la sabiduría que las joyas,
Y todas las cosas deseables no pueden compararse con ella.
12¶»Yo, la sabiduría, habito con la prudencia,
Y he hallado conocimiento y discreción.
13-»El temor del Señor es aborrecer el mal.
El orgullo, la arrogancia, el mal camino
Y la boca perversa, yo aborrezco.
14-»Mío es el consejo y la prudencia,
Yo soy la inteligencia, el poder es mío.
15-»Por mí reinan los reyes,
Y los gobernantes decretan justicia.
16-»Por mí gobiernan los príncipes y los nobles,
Todos los que juzgan con justicia.
17-»Amo a los que me aman,
Y los que me buscan con diligencia me hallarán.
18-»Conmigo están las riquezas y el honor,
La fortuna duradera y la justicia.
19-»Mi fruto es mejor que el oro, que el oro puro,
Y mi ganancia es mejor que la plata escogida.
20-»Yo ando por el camino de la justicia,
Por en medio de las sendas del derecho,
21Para otorgar heredad a los que me aman
Y así llenar sus tesoros.
22¶»El Señor me poseyó al principio de Su camino,
Antes de Sus obras de tiempos pasados.
23-»Desde la eternidad fui establecida,
Desde el principio, desde los orígenes de la tierra.
24-»Cuando no había abismos fui engendrada,
Cuando no había manantiales abundantes en aguas.
25-»Antes que los montes fueran asentados,
Antes que las colinas, fui engendrada,
26Cuando Él no había hecho aún la tierra y los campos,
Ni el polvo primero del mundo.
27-»Cuando estableció los cielos, allí estaba yo;
Cuando trazó un círculo sobre la superficie del abismo,
28Cuando arriba afirmó los cielos,
Cuando las fuentes del abismo se afianzaron,
29Cuando al mar puso sus límites
Para que las aguas no transgredieran Su mandato,
Cuando señaló los cimientos de la tierra,
30Yo estaba entonces junto a Él, como arquitecto;
Yo era Su delicia de día en día,
Regocijándome en todo tiempo en Su presencia,
31Regocijándome en el mundo, en Su tierra,
Y teniendo mis delicias con los hijos de los hombres.
32¶»Ahora pues, hijos, escúchenme,
Porque bienaventurados son los que guardan mis caminos.
33-»Escuchen la instrucción y sean sabios,
Y no la desprecien.
34-»Bienaventurado el hombre que me escucha,
Velando a mis puertas día a día,
Aguardando en los postes de mi entrada.
35-»Porque el que me halla, halla la vida
Y alcanza el favor del Señor.
36-»Pero el que peca contra mí, a sí mismo se daña;
Todos los que me odian, aman la muerte».

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