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Día 257 de 365 · 14 de septiembre

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Isaías 15

1Oráculo sobre Moab:
«Ciertamente en una noche Ar de Moab fue devastada y destruida,
Ciertamente en una noche Kir de Moab fue devastada y destruida.
2-»Han subido al templo y a Dibón, a los lugares altos a llorar.
Sobre Nebo y sobre Medeba gime Moab;
En todas sus cabezas, calvicie; toda barba, rasurada.
3-»En sus calles se han ceñido de cilicio.
En sus terrados y en sus plazas
Todos gimen, deshechos en lágrimas.
4-»También claman Hesbón y Eleale,
Se oye su voz hasta Jahaza.
Por tanto, gritarán los hombres armados de Moab,
Su alma tiembla dentro de ella.
5-»Mi corazón clama por Moab.
Sus fugitivos huyen hasta Zoar y Eglat Selisiya,
Y suben la cuesta de Luhit llorando.
Ciertamente en el camino a Horonaim dan gritos de angustia por su ruina.
6-»Porque las aguas de Nimrim se han agotado,
Ciertamente la hierba está seca, la hierba tierna ha muerto,
No hay nada verde.
7-»Por tanto, la abundancia que han adquirido y almacenado
Se la llevan al otro lado del arroyo Arabim.
8-»Porque el clamor ha dado vuelta por el territorio de Moab;
Hasta Eglaim llega su gemir, hasta Beer Elim su gemido.
9-»Porque las aguas de Dimón están llenas de sangre.
Ciertamente añadiré más peligros sobre Dimón:
Un león sobre los fugitivos de Moab y sobre el remanente de la tierra.

Isaías 16

1Envíen el cordero del tributo al gobernante de la tierra,
Desde Sela en el desierto al monte de la hija de Sión.
2-»Entonces como aves fugitivas o nidada dispersa,
Serán las hijas de Moab en los vados del Arnón.
3-»Danos consejo, toma una decisión.
Da tu sombra como la noche en pleno mediodía;
Esconde a los desterrados, no entregues al fugitivo.
4-»Quédense contigo los desterrados de Moab;
Sé para ellos escondedero ante el destructor».
Porque ha llegado a su fin el explotador, ha cesado la destrucción,
Han desaparecido los opresores de la tierra.
5Un trono se establecerá en la misericordia,
Y en él se sentará con fidelidad, en la tienda de David,
Un juez que busque lo justo
Y esté presto a la justicia.
6¶Hemos oído del orgullo de Moab, un orgullo extremado,
De su arrogancia, de su orgullo y de su furor;
Son falsas sus vanas jactancias.
7Por tanto, Moab gemirá por Moab; todo él gemirá.
Por las tortas de pasas de Kir Hareset se lamentarán,
Abatidos por completo.
8Porque los campos de Hesbón se han marchitado, también las vides de Sibma.
Los señores de las naciones pisotearon sus mejores racimos,
Hasta Jazer alcanzaban y se extendían por el desierto;
Sus sarmientos se extendían y pasaban el mar.
9Por eso lloraré amargamente por Jazer, por la viña de Sibma.
Te bañaré con mis lágrimas, oh Hesbón y Eleale,
Porque sobre tus frutos de verano y sobre tu cosecha se ha extinguido el clamor,
10Y se han retirado la alegría y el regocijo del campo fértil.
En las viñas nadie canta de júbilo ni grita de alegría.
El pisador no pisa vino en los lagares,
Pues he hecho cesar el clamor.
11Por eso mis entrañas vibran por Moab como un arpa,
Y mi interior por Kir Hareset.
12Y sucederá que cuando Moab se presente,
Cuando se fatigue sobre su lugar alto,
Y venga a su santuario para orar,
No prevalecerá.
13Esta es la palabra que el Señor habló antes acerca de Moab. 14Pero ahora el Señor dice: «Dentro de tres años, como los contaría un jornalero, la gloria de Moab será despreciada con toda su gran muchedumbre, y su remanente será muy pequeño y débil».

Apocalipsis 19

1Después de esto oí como una gran voz de una gran multitud en el cielo, que decía:
«¡Aleluya!
La salvación y la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios,
2Porque Sus juicios son verdaderos y justos,
Pues ha juzgado a la gran ramera
Que corrompía la tierra con su inmoralidad,
Y ha vengado la sangre de Sus siervos en ella».
3Y dijeron por segunda vez:
«¡Aleluya!
El humo de ella sube por los siglos de los siglos».
4Entonces los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron y adoraron a Dios, que está sentado en el trono, y decían:
«¡Amén! ¡Aleluya!».
5Y del trono salió una voz que decía:
«Alaben ustedes a nuestro Dios, todos ustedes Sus siervos,
Los que le temen, los pequeños y los grandes».
6Oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de fuertes truenos, que decía:
«¡Aleluya!
Porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina.
7-»Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a Él la gloria,
Porque las bodas del Cordero han llegado y Su esposa se ha preparado».
8Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio,
Porque las acciones justas de los santos son el lino fino.
9El ángel me dijo*: «Escribe: “Bienaventurados los que están invitados a la cena de las bodas del Cordero” ». También me dijo*: «Estas son palabras verdaderas de Dios». 10Entonces caí a sus pies para adorarlo. Y me dijo*: «No hagas eso. Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que poseen el testimonio de Jesús; adora a Dios. El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía».
11Vi el cielo abierto, y apareció un caballo blanco. El que lo montaba se llama Fiel y Verdadero. Con justicia juzga y hace la guerra. 12Sus ojos son una llama de fuego, y sobre Su cabeza hay muchas diademas. Tiene un nombre escrito que nadie conoce sino Él. 13Está vestido de un manto empapado en sangre, y Su nombre es: El Verbo de Dios.
14Los ejércitos que están en los cielos, vestidos de lino fino, blanco y limpio, lo seguían sobre caballos blancos. 15De Su boca sale una espada afilada para herir con ella a las naciones y las regirá con vara de hierro. Él mismo pisa el lagar del vino del furor de la ira de Dios Todopoderoso. 16En Su manto y en Su muslo tiene un nombre escrito: «REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES».
17Vi a un ángel que estaba de pie en el sol. Clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: «Vengan, congréguense para la gran cena de Dios, 18para que coman carne de reyes, carne de comandantes y carne de poderosos, carne de caballos y de sus jinetes, y carne de todos los hombres, libres y esclavos, pequeños y grandes».
19Entonces vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos reunidos para hacer guerra contra Aquel que iba montado en el caballo blanco y contra Su ejército. 20Y la bestia fue apresada, junto con el falso profeta que hacía señales en su presencia, con las cuales engañaba a los que habían recibido la marca de la bestia y a los que adoraban su imagen. Los dos fueron arrojados vivos al lago de fuego que arde con azufre. 21Los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca de Aquel que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de sus carnes.

Salmo 107

1Den gracias al Señor, porque Él es bueno;
Porque para siempre es Su misericordia.
2Díganlo los redimidos del Señor,
A quienes ha redimido de la mano del adversario,
3Y los ha reunido de las tierras,
Del oriente y del occidente,
Del norte y del sur.
4¶Vagaron por el desierto, por lugar desolado,
No hallaron camino a ciudad habitada;
5Hambrientos y sedientos,
Su alma desfallecía en ellos.
6Entonces en su angustia clamaron al Señor,
Y Él los libró de sus aflicciones;
7Y los guió por camino recto,
Para que fueran a una ciudad habitada.
8Den gracias al Señor por Su misericordia
Y por Sus maravillas para con los hijos de los hombres.
9Porque Él ha saciado al alma sedienta,
Y ha llenado de bienes al alma hambrienta.
10¶Moradores de tinieblas y de sombra de muerte,
Prisioneros en miseria y en cadenas,
11Porque fueron rebeldes a las palabras de Dios
Y despreciaron el consejo del Altísimo;
12Humilló sus corazones con trabajos,
Tropezaron y no hubo quien los socorriera.
13Entonces en su angustia clamaron al Señor
Y Él los salvó de sus aflicciones;
14Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte
Y rompió sus cadenas.
15Den gracias al Señor por Su misericordia
Y por Sus maravillas para con los hijos de los hombres.
16Porque Él rompió las puertas de bronce
E hizo pedazos las barras de hierro.
17¶Por causa de sus caminos rebeldes,
Y por causa de sus iniquidades, los insensatos fueron afligidos.
18Su alma aborreció todo alimento,
Y se acercaron hasta las puertas de la muerte.
19Entonces en su angustia clamaron al Señor
Y Él los salvó de sus aflicciones.
20Él envió Su palabra y los sanó
Y los libró de la muerte.
21 Que ellos den gracias al Señor por Su misericordia
Y por Sus maravillas para con los hijos de los hombres.
22Ofrezcan también sacrificios de acción de gracias
Y hablen de Sus obras con cantos de júbilo.
23¶Los que descienden al mar en naves
Y hacen negocio sobre las grandes aguas,
24Han visto las obras del Señor
Y Sus maravillas en lo profundo.
25Pues Él habló, y levantó un viento tempestuoso
Que encrespó las olas del mar.
26Subieron a los cielos, descendieron a las profundidades,
Sus almas se consumían por el mal.
27Temblaban y se tambaleaban como ebrios,
Y toda su pericia desapareció.
28En su angustia clamaron al Señor
Y Él los sacó de sus aflicciones.
29Cambió la tempestad en suave brisa
Y las olas del mar se calmaron.
30Entonces se alegraron, porque las olas se habían aquietado,
Y Él los guió al puerto anhelado.
31 Que den gracias al Señor por Su misericordia
Y por Sus maravillas para con los hijos de los hombres.
32Exáltenlo también en la congregación del pueblo,
Y alábenlo en la reunión de los ancianos.
33¶Él convierte los ríos en desierto
Y los manantiales en secadales;
34La tierra fértil en salinas,
Por la maldad de los que moran en ella.
35Transforma el desierto en estanque de aguas,
Y la tierra seca en manantiales;
36En ella hace morar a los hambrientos,
Para que establezcan una ciudad donde vivir,
37Y siembren campos, planten viñas,
Y recojan una cosecha abundante.
38Los bendice también y se multiplican mucho,
Y no disminuye su ganado.
39¶Cuando son disminuidos y abatidos
Por la opresión, la calamidad y la aflicción,
40Vierte desprecio sobre los príncipes,
Y los hace vagar por un lugar desolado sin camino.
41Pero al pobre lo levanta de la miseria y lo pone seguro en alto,
Y multiplica sus familias como un rebaño.
42Los rectos lo ven y se alegran,
Pero a toda iniquidad se le cierra la boca.
43¿Quién es sabio? Que preste atención a estas cosas,
Y considere las bondades del Señor.

Proverbios 9

1La sabiduría ha edificado su casa,
Ha labrado sus siete columnas;
2Ha preparado su alimento, ha mezclado su vino,
Ha puesto también su mesa;
3Ha enviado a sus doncellas, y clama
Desde los lugares más altos de la ciudad:
4«El que sea simple que entre aquí».
Al falto de entendimiento le dice:
5«Ven, come de mi pan,
Y bebe del vino que he mezclado.
6-»Abandona la necedad y vivirás;
Anda por el camino del entendimiento».
7¶El que instruye al insolente, atrae sobre sí deshonra,
Y el que reprende al impío recibe insultos.
8No reprendas al insolente, para que no te aborrezca;
Reprende al sabio, y te amará.
9Da instrucción al sabio, y será aún más sabio,
Enseña al justo, y aumentará su saber.
10El principio de la sabiduría es el temor del Señor,
Y el conocimiento del Santo es inteligencia.
11Pues por mí se multiplicarán tus días,
Y años de vida te serán añadidos.
12Si eres sabio, eres sabio para provecho tuyo,
Y si escarneces, tú solo lo sufrirás.
13¶La mujer insensata es alborotadora,
Es simple y no sabe nada.
14Se sienta a la puerta de su casa,
En un asiento, en los lugares altos de la ciudad,
15Llamando a los que pasan,
A los que van derechos por sus sendas:
16«El que sea simple, que entre aquí».
Y al falto de entendimiento, le dice:
17«Dulces son las aguas hurtadas,
Y el pan comido en secreto es sabroso».
18Pero él no sabe que allí están los muertos,
Quesus invitados están en las profundidades del Seol.

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