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Día 259 de 365 · 16 de septiembre

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Isaías 19

1Oráculo sobre Egipto:
«El Señor va montado sobre una nube veloz y llega a Egipto.
Se estremecen los ídolos de Egipto ante Su presencia,
Y el corazón de los egipcios se derrite dentro de ellos.
2-»Voy a provocar a egipcios contra egipcios,
Y cada uno peleará contra su hermano y cada cual contra su prójimo,
Ciudad contra ciudad y reino contra reino.
3-»Entonces el espíritu de los egipcios se apocará dentro de ellos.
Confundiré sus planes,
Y ellos acudirán a los ídolos, a los espíritus de los muertos,
A los adivinos y a los espiritistas.
4-»Entregaré a los egipcios en manos de un amo cruel,
Y un rey poderoso gobernará sobre ellos», declara el Señor, Dios de los ejércitos.
5¶Se agotarán las aguas del mar,
El río se secará y quedará seco.
6Los canales olerán mal,
Disminuirán y se secarán las corrientes de Egipto;
La caña y el junco se marchitarán.
7Las cañas junto al río, a orillas del Nilo,
Y todos los sembrados junto al Nilo
Se secarán, serán esparcidos, y no existirán más.
8Se lamentarán los pescadores,
Y harán duelo todos los que echan anzuelo en el Nilo.
Los que extienden sus redes sobre las aguas desfallecerán.
9Serán confundidos los que trabajan el lino peinado
Y los tejedores de tela blanca.
10Las columnas de Egipto serán demolidas,
Todos los jornaleros estarán abatidos.
11¶No son más que necios los príncipes de Zoán.
El consejo de los más sabios consejeros de Faraón se ha vuelto torpe.
¿Cómo dicen a Faraón:
«Yo soy hijo de los sabios, hijo de los antiguos reyes»?
12Pues bien, ¿dónde están tus sabios?
Que ellos ahora te declaren,
Y te hagan saber lo que el Señor de los ejércitos
Ha determinado contra Egipto.
13Han obrado neciamente los príncipes de Zoán,
Han sido engañados los príncipes de Menfis.
Han extraviado a Egipto
Los que son la piedra angular de sus tribus.
14El Señor ha mezclado en medio de ella un espíritu de distorsión,
Y han hecho extraviar a Egipto en todas sus empresas,
Como se tambalea el ebrio en su vómito.
15Y no habrá para Egipto obra alguna
Que pueda hacer su cabeza o su cola, su hoja de palmera o su junco.
16En aquel día los egipcios serán como las mujeres, y temblarán y estarán aterrados ante la mano alzada que el Señor de los ejércitos agitará contra ellos. 17Y la tierra de Judá será terror para Egipto, todo aquel a quien se la mencionen quedará aterrado de ella, a causa del propósito que el Señor de los ejércitos ha determinado contra ellos.
18Aquel día cinco ciudades en la tierra de Egipto hablarán la lengua de Canaán y jurarán lealtad al Señor de los ejércitos. Una de ellas será llamada Ciudad de Destrucción.
19Aquel día habrá un altar al Señor en medio de la tierra de Egipto, y un pilar al Señor cerca de su frontera. 20Y será por señal y por testimonio al Señor de los ejércitos en la tierra de Egipto. Porque clamarán al Señor a causa de sus opresores, y Él les enviará un Salvador y un Poderoso, el cual los librará. 21El Señor se dará a conocer en Egipto, y los egipcios conocerán al Señor en aquel día. Adorarán con sacrificios y ofrendas, harán voto al Señor y lo cumplirán. 22Y el Señor herirá a Egipto; herirá pero sanará. Y ellos volverán al Señor, y Él les responderá y los sanará.
23Aquel día habrá una calzada desde Egipto hasta Asiria. Los asirios entrarán en Egipto y los egipcios en Asiria, y los egipcios adorarán junto con los asirios.
24Aquel día Israel será un tercero con Egipto y con Asiria, una bendición en medio de la tierra, 25porque el Señorde los ejércitos lo ha bendecido, diciendo: «Bendito es Egipto Mi pueblo, y Asiria obra de Mis manos, e Israel Mi heredad».

Isaías 20

1El año en que el comandante vino a Asdod, cuando Sargón, rey de Asiria, lo envió, peleó contra Asdod y la tomó. 2En aquel tiempo el Señor habló por medio de Isaías, hijo de Amoz, y le dijo: «Ve y quítate el cilicio de tus lomos, y desata las sandalias de tus pies». Así lo hizo Isaías, y anduvo desnudo y descalzo.
3Entonces el Señor dijo: «Tal como Mi siervo Isaías ha andado desnudo y descalzo por tres años como señal y símbolo contra Egipto y contra Cus, 4así el rey de Asiria llevará a los cautivos de Egipto y a los desterrados de Cus, jóvenes y viejos, desnudos, descalzos y con las nalgas descubiertas, para vergüenza de Egipto.
5»Entonces se desanimarán y se avergonzarán a causa de Cus, su esperanza, y de Egipto, su jactancia. 6Y dirán los habitantes de esta costa en aquel día: “Así ha sido nuestra esperanza, adonde huíamos buscando auxilio para ser librados del rey de Asiria; ¿y cómo escaparemos nosotros?” ».

Apocalipsis 21

1Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. 2Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo. 3Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: «El tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán Su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. 4Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado».
5El que está sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas». Y añadió*: «Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas». 6También me dijo: «Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tiene sed, Yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. 7El vencedor heredará estas cosas, y Yo seré su Dios y él será Mi hijo. 8Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras, y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda».
9Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las últimas siete plagas, y habló conmigo, diciendo: «Ven, te mostraré la novia, la esposa del Cordero». 10Entonces me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, 11y tenía la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra muy preciosa, como una piedra de jaspe cristalino.
12Tenía un muro grande y alto con doce puertas, y en las puertas doce ángeles, y en las puertas estaban escritos los nombres de las doce tribus de los hijos de Israel. 13Había tres puertas al este, tres puertas al norte, tres puertas al sur, y tres puertas al oeste. 14El muro de la ciudad tenía doce cimientos, y en ellos estaban los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.
15El que hablaba conmigo tenía una vara de medir de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro. 16La ciudad está asentada en forma de cuadro, y su longitud es igual que su anchura. Y midió la ciudad con la vara, 12,000 estadios (2,160 kilómetros). Su longitud, anchura, y altura son iguales. 17Midió su muro, 144 codos (64.8 metros), según medida humana, que es también medida de ángel.
18El material del muro era jaspe, y la ciudad era de oro puro semejante al cristal puro. 19Los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda clase de piedras preciosas: el primer cimiento, jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, ágata; el cuarto, esmeralda; 20el quinto, sardónice; el sexto, sardio; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; y el duodécimo, amatista. 21Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era de una sola perla. La calle de la ciudad era de oro puro, como cristal transparente.
22No vi en ella templo alguno, porque su templo es el Señor, el Dios Todopoderoso, y el Cordero.
23La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que la iluminen, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. 24Las naciones andarán a su luz y los reyes de la tierra traerán a ella su gloria.
25Sus puertas nunca se cerrarán de día (pues allí no habrá noche); 26y traerán a ella la gloria y el honor de las naciones.
27Jamás entrará en ella nada inmundo, ni el que practica abominación y mentira, sino solo aquellos cuyos nombres estánescritos en el libro de la vida del Cordero.

Salmo 109

Para el director del coro. Salmo de David.
1Oh Dios de mi alabanza,
No calles.
2Porque contra mí han abierto su boca impía y engañosa;
Con lengua mentirosa han hablado contra mí.
3Me han rodeado también con palabras de odio,
Y sin causa han luchado contra mí.
4En pago de mi amor, obran como mis acusadores,
Pero yo oro.
5Así me han pagado mal por bien,
Y odio por mi amor.
6¶Pon a un impío sobre él,
Y que un acusador esté a su diestra.
7Cuando sea juzgado, salga culpable,
Y su oración se convierta en pecado.
8Sean pocos sus días,
Y que otro tome su cargo.
9Sean huérfanos sus hijos,
Y viuda su mujer.
10Vaguen errantes sus hijos, y mendiguen,
Y busquen el sustento lejos de sus hogares en ruinas.
11Que el acreedor se apodere de todo lo que tiene,
Y extraños saqueen el fruto de su trabajo.
12Que no haya quien le extienda misericordia,
Ni haya quien se apiade de sus huérfanos.
13Sea exterminada su posteridad,
Su nombre sea borrado en la siguiente generación.
14¶Sea recordada ante el Señor la iniquidad de sus padres,
Y no sea borrado el pecado de su madre.
15Estén continuamente delante del Señor,
Para que Él corte de la tierra su memoria;
16Porque él no se acordó de mostrar misericordia,
Sino que persiguió al afligido, al necesitado
Y al de corazón decaído para matarlos.
17También amaba la maldición, y esta vino sobre él;
No se deleitó en la bendición, y ella se alejó de él.
18Se vistió de maldición como si fuera su manto,
Y entró como agua en su cuerpo
Y como aceite en sus huesos.
19Séale como vestidura con que se cubra,
Y por cinto con que se ciña siempre.
20Sea esta la paga del Señor para mis acusadores,
Y para los que hablan mal contra mi alma.
21¶Pero Tú, oh Dios, Señor, por amor de Tu nombre hazme bien;
Líbrame, pues es buena Tu misericordia;
22Porque afligido y necesitado estoy,
Y mi corazón está herido dentro de mí.
23Voy pasando como sombra que se alarga;
Soy sacudido como la langosta.
24Mis rodillas están débiles por el ayuno,
Y mi carne sin gordura ha enflaquecido.
25Me he convertido también en objeto de oprobio para ellos;
Cuando me ven, menean la cabeza.
26¶Ayúdame, Señor, Dios mío,
Sálvame conforme a Tu misericordia;
27Y que sepan que esta es Tu mano,
Que Tú, Señor, lo has hecho.
28Maldigan ellos, pero Tú bendice;
Cuando se levanten, serán avergonzados,
Pero Tu siervo se alegrará.
29Sean vestidos de oprobio mis acusadores,
Y cúbranse con su propia vergüenza como con un manto.
30¶Con mi boca daré abundantes gracias al Señor,
Y en medio de la multitud lo alabaré.
31Porque Él está a la diestra del pobre,
Para salvarlo de los que juzgan su alma.

Proverbios 11

1La balanza falsa es abominación al Señor,
Pero el peso cabal es Su deleite.
2Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra;
Pero la sabiduría está con los humildes.
3La integridad de los rectos los guiará,
Pero la perversidad de los traidores los destruirá.
4De nada sirven las riquezas el día de la ira,
Pero la justicia libra de la muerte.
5La justicia del íntegro enderezará su camino,
Pero el impío caerá por su propia impiedad.
6La justicia de los rectos los librará,
Pero los traidores en su codicia serán atrapados.
7Cuando muere el hombre impío, su esperanza se acaba,
Y la expectación de los poderosos perece.
8El justo es librado de tribulación,
Y el impío toma su lugar.
9Con la boca el impío destruye a su prójimo,
Pero por el conocimiento los justos serán librados.
10Con el bien de los justos, se regocija la ciudad,
Y cuando perecen los impíos, hay gritos de alegría.
11Por la bendición de los rectos, se enaltece la ciudad,
Pero por la boca de los impíos, es derribada.
12El que desprecia a su prójimo carece de entendimiento,
Pero el hombre prudente guarda silencio.
13El que anda en chismes revela secretos,
Pero el de espíritu leal oculta las cosas.
14Donde no hay buen consejo, el pueblo cae,
Pero en la abundancia de consejeros está la victoria.
15Ciertamente sufrirá el que sale fiador por un extraño,
Pero el que odia salir fiador está seguro.
16La mujer agraciada alcanza honra,
Y los poderosos alcanzan riquezas.
17El hombre misericordioso se hace bien a sí mismo,
Pero el cruel a sí mismo se hace daño.
18El impío gana salario engañoso,
Pero el que siembra justicia recibe verdadera recompensa.
19El que persiste en la justicia alcanzará la vida,
Y el que va en pos del mal, su propia muerte.
20Los de corazón perverso son abominación al Señor,
Pero los de camino intachable son Su deleite.
21Ciertamente el malvado no quedará sin castigo,
Pero la descendencia de los justos será librada.
22Como anillo de oro en el hocico de un cerdo
Es la mujer hermosa que carece de discreción.
23El deseo de los justos es solo el bien,
Pero la esperanza de los malvados es la ira.
24Hay quien reparte, y le es añadido más,
Y hay quien retiene lo que es justo, solo para venir a menos.
25El alma generosa será prosperada,
Y el que riega será también regado.
26Al que retiene el grano, el pueblo lo maldecirá,
Pero habrá bendición sobre la cabeza del que lo vende.
27El que con diligencia busca el bien, se procura favor,
Pero el que busca el mal, este le vendrá.
28El que confía en sus riquezas, caerá,
Pero los justos prosperarán como la hoja verde.
29El que turba su casa, heredará viento,
Y el necio será siervo del sabio de corazón.
30El fruto del justo es árbol de vida,
Y el que gana almas es sabio.
31Si el justo es recompensado en la tierra,
¡Cuánto más el impío y el pecador!

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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