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Día 263 de 365 · 20 de septiembre

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Isaías 27

1Aquel día el Señor castigará
Con Su espada inflexible, grande y poderosa,
A Leviatán, serpiente huidiza,
A Leviatán, serpiente tortuosa,
Y matará al dragón que vive en el mar.
2¶Aquel día se dirá:
«Una viña de vino; de ella canten.
3-»Yo, el Señor, soy su guardador;
A cada momento la riego.
Para que nadie la dañe,
La guardo noche y día.
4-»No tengo furor.
Si alguien me da zarzas y espinos en batalla,
Los pisotearé, los quemaré completamente,
5A no ser que él confíe en Mi protección,
Que haga la paz conmigo,
Que conmigo haga la paz».
6En los días venideros Jacob echará raíces,
Israel florecerá y brotará,
Y llenará el mundo entero de fruto.
7¶¿Acaso fue herido con la herida de Aquel que lo hirió?
Acaso fue muerto como con la matanza de sus muertos?
8Luchaste con él desterrándolo, expulsándolo.
Con Su soplo violento Él lo expulsó en el día del viento del este.
9Así pues, con esto la iniquidad de Jacob será perdonada,
Y este será todo el fruto del perdón de su pecado:
Cuando haga todas las piedras del altar como piedras de cal pulverizadas;
Cuando no estén en pie las Aseras y los altares de incienso.
10Porque solitaria está la ciudad fortificada,
Un lugar desamparado y abandonado como un desierto.
Allí pastará el becerro,
Y allí se echará y se alimentará de sus ramas.
11Cuando su ramaje está seco, es quebrado,
Vienen las mujeres y le prenden fuego.
Porque no es pueblo de discernimiento,
Por tanto su Hacedor no le tendrá compasión,
Y su Creador no tendrá piedad de él.
12En aquel día el Señor trillará desde la corriente del Éufrates hasta el torrente de Egipto, y ustedes serán recogidos uno a uno, oh israelitas. 13También en aquel día se tocará una gran trompeta, y los que perecían en la tierra de Asiria y los desterrados en la tierra de Egipto, vendrán y adorarán al Señoren el monte santo en Jerusalén.

Isaías 28

1¡Ay de la corona de arrogancia de los ebrios de Efraín,
Y de la flor marchita de su gloriosa hermosura,
Que está sobre la cabeza del valle fértil
De los vencidos por el vino!
2Miren, uno fuerte y poderoso de parte del Señor,
Como tormenta de granizo, tempestad destructora,
Como tormenta de violentas aguas desbordadas,
Los ha lanzado a tierra con Su mano.
3Con los pies es pisoteada la corona de arrogancia de los ebrios de Efraín.
4Y la flor marchita de su gloriosa hermosura,
Que está sobre la cabeza del valle fértil,
Será como el primer higo maduro antes del verano,
El cual uno ve,
Y tan pronto está en su mano se lo traga.
5En aquel día el Señor de los ejércitos será hermosa corona
Y gloriosa diadema para el remanente de Su pueblo,
6Espíritu de justicia para el que se sienta en juicio,
Y fuerza para los que rechazan el asalto en la puerta.
7También estos se tambalean por el vino y dan traspiés por el licor:
El sacerdote y el profeta por el licor se tambalean,
Están ofuscados por el vino, por el licor dan traspiés;
Vacilan en sus visiones,
Titubean al pronunciar juicio.
8Porque todas las mesas están llenas de vómito asqueroso, sin un solo lugar limpio.
9¶¿A quién enseñará conocimiento,
O a quién interpretará el mensaje?
¿A los recién destetados?
¿A los recién quitados de los pechos?
10Porque dice:
«Mandato sobre mandato, mandato sobre mandato,
Línea sobre línea, línea sobre línea,
Un poco aquí, un poco allá».
11En verdad, con tartamudez de labios
Y en lengua extranjera, Él hablará a este pueblo,
12Al cual había dicho: «Aquí hay reposo, den reposo al cansado»;
Y: «Aquí hay descanso». Pero no quisieron escuchar.
13Por lo cual la palabra del Señor para ellos será:
«Mandato sobre mandato, mandato sobre mandato,
Línea sobre línea, línea sobre línea,
Un poco aquí, un poco allá,
Para que vayan y caigan de espaldas,
Se quiebren los huesos,
Y sean enlazados y apresados».
14Por tanto, oigan la palabra del Señor, oh insolentes,
Gobernantes de este pueblo que está en Jerusalén.
15Porque han dicho: «Hemos hecho un pacto con la muerte,
Hemos hecho un convenio con el Seol.
Cuando pase el azote abrumador, no nos alcanzará,
Porque hemos hecho de la mentira nuestro refugio
Y en el engaño nos hemos escondido».
16Por tanto, así dice el Señor Dios:
«Miren, Yo pongo por fundamento en Sión una piedra, una piedra probada,
Angular, preciosa, fundamental, bien colocada.
El que crea en ella no será perturbado.
17-»Pondré el juicio como medida,
Y la justicia como nivel;
Entonces el granizo barrerá el refugio de la mentira,
Y las aguas cubrirán el escondite.
18-»Será terminado el pacto de ustedes con la muerte,
Su convenio con el Seol no quedará en pie.
Cuando pase el azote abrumador,
Ustedes serán pisoteados por él.
19-»Cuantas veces pase, los arrebatará,
Porque pasará mañana tras mañana, de día y de noche.
Y será terrible espanto el comprender el mensaje».
20La cama es muy corta para estirarse en ella,
Y la manta muy estrecha para envolverse en ella.
21Porque el Señor se levantará como en el monte Perazim,
Se enojará como en el valle de Gabaón,
Para hacer Su tarea, Su extraña tarea,
Y para hacer Su obra, Su extraordinaria obra.
22Y ahora, no continúen ustedes como insolentes,
No sea que se hagan más fuertes sus grillos,
Pues de parte del Señor, Dios de los ejércitos, he oído
De una destrucción decretada sobre la tierra.
23¶Escuchen y oigan mi voz,
Presten atención y oigan mis palabras.
24¿Acaso para sembrar se pasa arando el labrador todo el día,
Abriendo y rastrillando su tierra?
25¿No allana su superficie
Y siembra eneldo y esparce comino,
Y siembra trigo en hileras,
Cebada en su debido lugar, y centeno dentro de sus límites?
26Porque su Dios lo instruye y le enseña cómo hacerlo.
27Pues no se trilla el eneldo con el trillo,
Ni se hace girar la rueda de carreta sobre el comino;
Sino que con vara se sacude el eneldo, y con palo el comino.
28El grano es triturado,
Pero no lo seguirán trillando indefinidamente;
Debido a que la rueda de la carreta y sus caballos lo dañarán,
No lo triturarán más.
29También esto procede del Señor de los ejércitos,
Que ha hecho maravilloso Su consejo y grande Susabiduría.

Mateo 3

1En aquellos días llegó* Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, diciendo: 2«Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado». 3Porque este Juan es aquel a quien se refirió el profeta Isaías, cuando dijo:
«Voz del que clama en el desierto:
“Preparen el camino del Señor,
Hagan derechas Sus sendas” ».
4Y él, Juan, tenía un vestido de pelo de camello y un cinto de cuero a la cintura; y su comida era de langostas y miel silvestre. 5Entonces Jerusalén, toda Judea y toda la región alrededor del Jordán, acudían a él, 6y confesando sus pecados, eran bautizados por Juan en el río Jordán.
7Pero cuando vio que muchos de los fariseos y saduceos venían para el bautismo, les dijo: «¡Camada de víboras! ¿Quién les enseñó a huir de la ira que está al venir? 8Por tanto, den frutos dignos de arrepentimiento; 9y no piensen que pueden decirse a sí mismos: “Tenemos a Abraham por padre”, porque les digo que Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras. 10El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. 11Yo, en verdad, los bautizo a ustedes con agua para arrepentimiento, pero Aquel que viene detrás de mí es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitar las sandalias; Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. 12El bieldo está en Su mano y limpiará completamente Su era; y recogerá Su trigo en el granero, pero quemará la paja en un fuego que no se apaga».
13Entonces Jesús llegó* de Galilea al Jordán, a donde estaba Juan, para ser bautizado por él. 14Pero Juan trató de impedirlo, diciendo: «Yo necesito ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí?».
15Jesús le respondió: «Permítelo ahora; porque es conveniente que así cumplamos toda justicia». Entonces Juan consintió*. 16Después de ser bautizado, Jesús salió del agua inmediatamente; y los cielos se abrieron en ese momento y él vio al Espíritu de Dios que descendía como una paloma y venía sobre Él. 17Y se oyó una voz de los cielos que decía: «Este es Mi Hijo amadoen quien me he complacido».

Salmo 113

1¡Aleluya!
Alaben, siervos del Señor,
Alaben el nombre del Señor.
2Bendito sea el nombre del Señor
Desde ahora y para siempre.
3Desde el nacimiento del sol hasta su ocaso,
Alabado sea el nombre del Señor.
4Excelso sobre todas las naciones es el Señor;
Su gloria está sobre los cielos.
5¶¿Quién es como el Señor nuestro Dios,
Que está sentado en las alturas,
6Que se humilla para mirar
Lo que hay en el cielo y en la tierra?
7Él levanta al pobre del polvo,
Y al necesitado saca del muladar,
8Para sentarlos con príncipes,
Con los príncipes de Su pueblo.
9Hace habitar en casa a la mujer estéril,
Gozosa de ser madre de hijos.
¡Aleluya!

Proverbios 15

1La suave respuesta aparta el furor,
Pero la palabra hiriente hace subir la ira.
2La lengua del sabio hace grato el conocimiento,
Pero la boca de los necios habla necedades.
3En todo lugar están los ojos del Señor,
Observando a los malos y a los buenos.
4La lengua apacible es árbol de vida,
Pero la perversidad en ella quebranta el espíritu.
5El necio rechaza la disciplina de su padre,
Pero es prudente el que acepta la reprensión.
6 En la casa del justo hay mucha riqueza,
Pero en las ganancias del impío hay turbación.
7Los labios de los sabios esparcen conocimiento,
Pero no así el corazón de los necios.
8El sacrificio de los impíos es abominación al Señor,
Pero la oración de los rectos es Su deleite.
9Abominación al Señor es el camino del impío,
Pero Él ama al que sigue la justicia.
10La disciplina severa es para el que abandona el camino;
El que aborrece la reprensión morirá.
11El Seol y el Abadón están delante del Señor,
¡Cuánto más los corazones de los hombres!
12El insolente no ama al que lo reprende,
Ni se allegará a los sabios.
13El corazón gozoso alegra el rostro,
Pero en la tristeza del corazón se quebranta el espíritu.
14El corazón inteligente busca conocimiento,
Pero la boca de los necios se alimenta de necedades.
15Todos los días del afligido son malos,
Pero el de corazón alegre tiene un banquete continuo.
16Mejor es poco con temor del Señor,
Que gran tesoro con turbación.
17Mejor es un plato de legumbres donde hay amor,
Que buey engordado con odio.
18El hombre irascible provoca riñas,
Pero el lento para la ira apacigua pleitos.
19El camino del perezoso es como un seto de espinos,
Pero la senda de los rectos es una calzada.
20El hijo sabio alegra al padre,
Pero el hombre necio desprecia a su madre.
21La necedad es alegría para el insensato,
Pero el hombre inteligente anda rectamente.
22Sin consulta, los planes se frustran,
Pero con muchos consejeros, triunfan.
23El hombre se alegra con la respuesta adecuada,
Y una palabra a tiempo, ¡cuán agradable es!
24La senda de la vida para el sabio es hacia arriba
Para que se aparte del Seol que está abajo.
25El Señor derribará la casa de los soberbios,
Pero afianzará los linderos de la viuda.
26Abominación al Señor son los planes perversos,
Pero son puras las palabras agradables.
27Perturba su casa el que tiene ganancias ilícitas,
Pero el que aborrece el soborno, vivirá.
28El corazón del justo medita cómo responder,
Pero la boca de los impíos habla lo malo.
29El Señor está lejos de los impíos,
Pero escucha la oración de los justos.
30La luz de los ojos alegra el corazón,
Y las buenas noticias fortalecen los huesos.
31Aquel cuyo oído escucha las reprensiones de la vida
Morará entre los sabios.
32El que tiene en poco la disciplina se desprecia a sí mismo,
Pero el que escucha las reprensiones adquiere entendimiento.
33El temor del Señor es instrucción de sabiduría,
Y antes de la gloria está la humildad.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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