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Día 264 de 365 · 21 de septiembre

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Isaías 29

1¡Ay, Ariel, Ariel la ciudad donde acampó David!
Añadan año sobre año, celebren las fiestas a su tiempo.
2Traeré angustias a Ariel,
Y será una ciudad de lamento y de duelo;
Será para Mí como un Ariel.
3Acamparé contra ti rodeándote,
Pondré contra ti vallas de asedio,
Y levantaré contra ti baluartes.
4Entonces serás humillada,
Desde el suelo hablarás,
Y desde el polvo donde estás postrada
Saldrá tu habla.
Tu voz será también como la de un espíritu de la tierra,
Y desde el polvo susurrará tu habla.
5¶Pero la multitud de tus enemigos será como polvo fino,
Y la multitud de los crueles como paja que se va volando;
Sucederá en un instante, de repente.
6Serás castigada por el Señor de los ejércitos con truenos y terremotos y gran ruido,
Con torbellino y tempestad y con llama de fuego consumidor.
7Y será como un sueño, una visión nocturna,
La multitud de todas las naciones que combaten contra Ariel,
Todos los que combaten contra ella y su fortaleza, y los que la afligen.
8Será como cuando un hambriento sueña
Que está comiendo;
Pero cuando despierta, su hambre no ha sido satisfecha.
O como cuando un sediento sueña
Que está bebiendo;
Pero cuando despierta, está desfallecido,
Y su sed no ha sido aplacada.
Así será la multitud de todas las naciones
Que combaten contra el monte Sión.
9¶Deténganse y esperen,
Ciéguense y quédense ciegos.
Ustedes se embriagan, pero no con vino;
Se tambalean, pero no con licor.
10Porque el Señor ha derramado sobre ustedes espíritu de sueño profundo,
Él ha cerrado sus ojos: los profetas,
Y ha cubierto sus cabezas: los videntes.
11Toda la visión será para ustedes como las palabras de un libro sellado, que cuando se le da al que sabe leer, diciéndole: «Lee esto, por favor»; y él dirá: «No puedo, porque está sellado». 12Entonces el libro será dado al que no sabe leer, diciéndole: «Lee esto, por favor»; y él dirá: «No sé leer».
13¶Dijo entonces el Señor:
«Por cuanto este pueblo se acerca a Mí con sus palabras
Y me honra con sus labios,
Pero aleja de Mí su corazón,
Y su veneración hacia Mí es solo una tradición aprendida de memoria,
14Por tanto, volveré a hacer maravillas con este pueblo, prodigiosas maravillas.
Y perecerá la sabiduría de sus sabios,
Y se eclipsará el entendimiento de sus entendidos».
15¶¡Ay de los que van muy hondo
Para esconder sus planes al Señor,
Y realizan sus obras en tinieblas
Y dicen: «¿Quién nos ve? o ¿Quién nos conoce?».
16¡Qué equivocación la suya!
¿Es acaso el alfarero igual que el barro,
Para que lo que está hecho diga a su hacedor: «Él no me hizo»;
O lo que está formado diga al que lo formó: «Él no tiene entendimiento»?
17¶¿Acaso no queda ya muy poco tiempo
Para que el Líbano se convierta en campo fértil,
Y el campo fértil sea considerado bosque?
18En aquel día los sordos oirán las palabras de un libro,
Y desde la oscuridad y las tinieblas los ojos de los ciegos verán.
19Los afligidos aumentarán también su alegría en el Señor,
Y los necesitados de la humanidad se regocijarán en el Santo de Israel.
20Porque el violento tendrá su fin, el insolente será acabado,
Y serán cortados todos los que se desvelan para hacer el mal;
21Los que hacen que una persona sea acusada por una palabra,
Y tienden lazos al que juzga en la puerta,
Y defraudan al justo con vanos argumentos.
22Por tanto, el Señor, que redimió a Abraham, dice así acerca de la casa de Jacob:
«Jacob no será ahora avergonzado, ni palidecerá ahora su rostro,
23Porque cuando vea a sus hijos, la obra de Mis manos, en medio suyo,
Ellos santificarán Mi nombre.
Ciertamente, santificarán al Santo de Jacob,
Y tendrán temor al Dios de Israel.
24-»Los descarriados de espíritu conocerán la verdad,
Y los murmuradores aceptaráninstrucción».

Isaías 30

1«¡Ay de los hijos rebeldes», declara el Señor,
«Que ejecutan planes, pero no los Míos,
Y hacen alianza, pero no según Mi Espíritu,
Para añadir pecado sobre pecado!
2-»Los que descienden a Egipto
Sin consultarme,
Para refugiarse al amparo de Faraón,
Y buscar abrigo a la sombra de Egipto.
3-»Por tanto, el amparo de Faraón será su vergüenza,
Y el abrigo a la sombra de Egipto, su humillación.
4-»Porque sus príncipes están en Zoán,
Y sus embajadores llegan a Hanes.
5-»Todos se avergonzarán a causa de un pueblo que no les trae provecho,
No les sirve de ayuda ni de utilidad, sino de vergüenza y también de oprobio».
6¶Oráculo sobre las bestias del Neguev.
Por tierra de tribulación y angustia,
De donde vienen la leona y el león, la víbora y la serpiente voladora,
Llevan sus riquezas sobre lomos de pollinos
Y sus tesoros sobre lomos de camellos,
A un pueblo que no les traerá provecho,
7O sea, a Egipto, cuya ayuda es vana y vacía.
Por tanto lo he llamado
Rahab el destruido.
8Ahora ve, escríbelo en una tablilla delante de ellos
Y grábalo en un rollo,
Para que sirva en el día postrero
Como testigo para siempre.
9Porque este es un pueblo rebelde, hijos falsos,
Hijos que no quieren escuchar
La instrucción del Señor;
10Que dicen a los videntes: «No vean visiones»;
Y a los profetas: «No nos profeticen lo que es recto,
Dígannos palabras agradables,
Profeticen ilusiones.
11-»Apártense del camino, desvíense de la senda,
No oigamos más acerca del Santo de Israel».
12Por tanto, así dice el Santo de Israel:
«Ya que han desechado esta palabra,
Y han confiado en la opresión y en el engaño, y se han apoyado en ellos,
13Por eso esta iniquidad será para ustedes
Como muro agrietado a punto de caer,
Como abultamiento en una pared alta,
Cuya caída viene de repente, en un instante.
14-»Su caída es como el romper de una vasija de alfarero,
Despedazada sin piedad;
No se halla entre sus pedazos ni un tiesto
Para tomar fuego del hogar
O para sacar agua de una cisterna».
15Porque así ha dicho el Señor Dios, el Santo de Israel:
«En arrepentimiento y en reposo serán salvos;
En quietud y confianza está su poder».
Pero ustedes no quisieron,
16Y dijeron: «No, porque huiremos a caballo».
Por tanto, huirán.
Y: «Sobre corceles veloces cabalgaremos».
Por tanto, serán veloces los que los persigan.
17Mil huirán ante la amenaza de uno solo;
Ante la amenaza de cinco huirán,
Hasta que sean dejados como una enseña en la cima de un monte,
Y como señal sobre una colina.
18¶Por tanto, el Señor desea tener piedad de ustedes,
Y por eso se levantará para tener compasión de ustedes.
Porque el Señor es un Dios de justicia;
¡Cuán bienaventurados son todos los que en Él esperan!
19Oh pueblo de Sión, morador de Jerusalén, no llorarás más. Ciertamente Dios se apiadará de ti a la voz de tu clamor. Cuando la oiga, te responderá. 20Aunque el Señor les ha dado pan de escasez y agua de opresión, Él, tu Maestro, no se esconderá más, sino que tus propios ojos contemplarán a tu Maestro. 21Tus oídos oirán detrás de ti estas palabras: «Este es el camino, anden en él», ya sea que vayan a la derecha o a la izquierda. 22Entonces profanarás tus imágenes talladas recubiertas de plata, y tus imágenes fundidas revestidas de oro. Las esparcirás como cosa inmunda, y les dirás: «¡Fuera de aquí!».
23Y Él te dará lluvia para la semilla que siembres en la tierra, y el pan del producto de la tierra será rico y abundante. En aquel día tus ganados serán apacentados en espaciosos pastizales. 24También los bueyes y los asnos que labran la tierra comerán forraje con sal, que ha sido aventado con pala y con bieldo. 25Sobre todo monte alto y sobre toda colina elevada habrá arroyos de aguas perennes el día de la gran matanza, cuando caigan las torres. 26La luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol será siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que el Señor ponga una venda en la fractura de Su pueblo y cure la llaga que Él ha causado.
27¶Miren, el nombre del Señor viene de lejos;
Ardiente es Su ira, y denso es Su humo.
Sus labios están llenos de indignación,
Su lengua es como fuego consumidor,
28Y Su aliento como un torrente desbordado
Que llega hasta el cuello,
Para zarandear a las naciones en una zaranda de destrucción,
Y poner la brida que conduce a la ruina en las mandíbulas de los pueblos.
29Ustedes tendrán cánticos como en la noche sagrada de fiesta,
Y alegría de corazón como cuando uno marcha al son de la flauta,
Para ir al monte del Señor, a la Roca de Israel.
30Y el Señor hará oír la majestad de Su voz,
Y dejará ver la descarga de Su brazo
Con furia de ira y llama de fuego consumidor,
Con turbión, aguacero y piedra de granizo.
31Porque a la voz del Señor, Asiria se aterrará,
Cuando Él la hiera con la vara.
32Y cada golpe de la vara de castigo
Que el Señor descargue sobre ella,
Será al son de panderos y liras;
Y en batallas, blandiendo armas, Él peleará contra ellos.
33Porque Tofet está preparado desde hace tiempo,
Ciertamente, ha sido dispuesto para el rey.
Él lo ha hecho profundo y ancho,
Una pira de fuego con abundante leña;
El soplo del Señor, como torrente de azufre, lo enciende.

Mateo 4

1Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. 2Después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, entonces tuvo hambre. 3Y acercándose el tentador, le dijo: «Si eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en pan». 4Pero Jesús le respondió: «Escrito está: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” ».
5Entonces el diablo lo llevó* a la ciudad santa, y lo puso sobre el pináculo del templo, 6y le dijo*: «Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está:
“A Sus ángeles te encomendará”,
Y:
“En las manos te llevarán,
No sea que Tu pie tropiece en piedra” ».
7Jesús le contestó: «También está escrito: “No tentarás al Señor tu Dios” ».
8Otra vez el diablo lo llevó* a un monte muy alto, y le mostró* todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9y le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras». 10Entonces Jesús le dijo*: «¡Vete, Satanás! Porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás” ». 11El diablo entonces lo dejó*; y al instante, unos ángeles vinieron y le servían.
12Cuando Jesús oyó que Juan había sido encarcelado, regresó a Galilea. 13Saliendo de Nazaret, fue a vivir en Capernaúm, que está junto al mar, en la región de Zabulón y de Neftalí; 14para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías, cuando dijo:
15«¡Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,
Camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles!
16-»El pueblo asentado en tinieblas vio una gran Luz,
Y a los que vivían en región y sombra de muerte,
Una Luz les resplandeció».
17Desde entonces Jesús comenzó a predicar: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado».
18Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, echando una red al mar, porque eran pescadores. 19Y les dijo*: «Vengan en pos de Mí, y Yo los haré pescadores de hombres». 20Entonces ellos, dejando al instante las redes, lo siguieron.
21Y pasando de allí, Jesús vio a otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con su padre Zebedeo, remendando sus redes, y los llamó. 22Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, lo siguieron.
23Y Jesús iba por toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 24Se extendió Su fama por toda Siria; y traían a Él todos los que estaban enfermos, afectados con diversas enfermedades y dolores, los endemoniados, epilépticos y paralíticos, y Él los sanaba. 25Y lo siguieron grandes multitudes de Galilea, Decápolis, Jerusalén y Judea, y delotro lado del Jordán.

Salmo 114

1Cuando Israel salió de Egipto,
La casa de Jacob de entre un pueblo de lengua extraña,
2Judá vino a ser Su santuario,
Israel, Su dominio.
3Lo miró el mar, y huyó;
El Jordán se volvió atrás.
4Los montes saltaron como carneros,
Y los collados como corderitos.
5¿Qué te pasa, oh mar, que huyes,
Y a ti, Jordán, que te vuelves atrás,
6 A ustedes, montes, que saltan como carneros,
Y a ustedes, collados, que saltan como corderitos?
7¶Tiembla, oh tierra, ante la presencia del Señor,
Ante la presencia del Dios de Jacob,
8Que convirtió la roca en estanque de agua,
Yen fuente de aguas el pedernal.

Proverbios 16

1Los propósitos del corazón son del hombre,
Pero la respuesta de la lengua es del Señor.
2Todos los caminos del hombre son limpios ante sus propios ojos,
Pero el Señor sondea los espíritus.
3Encomienda tus obras al Señor,
Y tus propósitos se afianzarán.
4Todas las cosas hechas por el Señor tienen su propio fin,
Hasta el impío, para el día del mal.
5Abominación al Señor es todo el que es altivo de corazón;
Ciertamente no quedará sin castigo.
6Con misericordia y verdad se expía la culpa,
Y con el temor del Señor el hombre se aparta del mal.
7Cuando los caminos del hombre son agradables al Señor,
Aun a sus enemigos hace que estén en paz con él.
8Mejor es poco con justicia,
Que gran ganancia con injusticia.
9La mente del hombre planea su camino,
Pero el Señor dirige sus pasos.
10Decisión divina hay en los labios del rey;
En el juicio no debe errar su boca.
11El peso y las balanzas justas son del Señor;
Todas las pesas de la bolsa son obra Suya.
12Es abominación para los reyes cometer iniquidad,
Porque el trono se afianza en la justicia.
13El agrado de los reyes son los labios justos,
Y amado será el que hable lo recto.
14El furor del rey es como mensajero de muerte,
Pero el hombre sabio lo aplacará.
15En el resplandor del rostro del rey hay vida,
Y su favor es como nube de lluvia tardía.
16Adquirir sabiduría, cuánto mejor que el oro,
Y adquirir inteligencia es preferible a la plata.
17La senda de los rectos es apartarse del mal;
El que guarda su camino preserva su alma.
18Delante de la destrucción va el orgullo,
Y delante de la caída, la arrogancia de espíritu.
19Mejor es ser de espíritu humilde con los pobres
Que dividir el botín con los soberbios.
20El que pone atención a la palabra hallará el bien,
Y el que confía en el Señor es bienaventurado.
21El sabio de corazón será llamado prudente,
Y la dulzura de palabras aumenta la persuasión.
22El entendimiento es fuente de vida para el que lo posee,
Pero la instrucción de los necios es necedad.
23El corazón del sabio enseña a su boca
Y añade persuasión a sus labios.
24Panal de miel son las palabras agradables,
Dulces al alma y salud para los huesos.
25Hay camino que al hombre le parece derecho,
Pero al final es camino de muerte.
26El apetito del trabajador para él trabaja,
Porque su boca lo impulsa.
27El hombre indigno planea el mal,
Y sus palabras son como fuego abrasador.
28El hombre perverso provoca pleitos,
Y el chismoso separa a los mejores amigos.
29El hombre violento provoca a su prójimo
Y lo guía por camino que no es bueno.
30El que guiña los ojos lo hace para tramar perversidades;
El que aprieta los labios ya hizo el mal.
31La cabeza canosa es corona de gloria,
Y se encuentra en el camino de la justicia.
32Mejor es el lento para la ira que el poderoso,
Y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad.
33La suerte se echa en el regazo,
Pero del Señor viene todadecisión.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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