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Día 265 de 365 · 22 de septiembre

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Isaías 31

1¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda!
En los caballos buscan apoyo,
Y confían en los carros porque son muchos,
Y en los jinetes porque son muy fuertes,
Pero no miran al Santo de Israel, ni buscan al Señor.
2Pero Él también es sabio, y traerá el mal,
Y no se retractará de Sus palabras;
Sino que se levantará contra la casa de los malhechores
Y contra la ayuda de los que obran iniquidad.
3Pues los egipcios son hombres, y no Dios,
Y sus caballos son carne, y no espíritu.
El Señor, pues, extenderá Su mano,
Y el que ayuda tropezará,
Y el que recibe ayuda caerá;
Todos ellos a una perecerán.
4Porque así me dice el Señor:
«Tal como gruñe el león o el leoncillo sobre su presa,
Contra el que se reúne una multitud de pastores,
Pero que no se atemoriza de sus voces ni se acobarda por su multitud,
Así descenderá el Señor de los ejércitos para combatir sobre el monte Sión y sobre su colina».
5Como aves que vuelan, así protegerá el Señor de los ejércitos a Jerusalén;
La protegerá y la librará,
La perdonará y la rescatará.
6Vuelvan a Aquel de quien tan profundamente se han apartado, oh hijos de Israel. 7Porque en aquel día cada uno repudiará sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que les han hecho sus manos pecadoras.
8¶El asirio caerá por espada, no de hombre,
Y la espada no humana lo devorará.
No escapará de la espada,
Y sus jóvenes serán sometidos a trabajos forzados.
9«Su fortaleza a causa del terror pasará,
Y sus príncipes se espantarán ante el estandarte»,
Declara el Señor, que tiene Su fuego en Sión y Su horno en Jerusalén.

Isaías 32

1Ciertamente, un rey reinará con justicia,
Y príncipes gobernarán con rectitud.
2Cada uno será como refugio contra el viento
Y un abrigo contra la tormenta,
Como corrientes de agua en tierra seca,
Como la sombra de una gran peña en tierra árida.
3No se cegarán entonces los ojos de los que ven,
Y los oídos de los que oyen escucharán.
4El corazón de los imprudentes discernirá la verdad,
Y la lengua de los tartamudos se apresurará a hablar claramente.
5Ya no se llamará noble al necio,
Ni se le dirá generoso al tramposo.
6Pues el necio habla necedades,
Y su corazón se inclina hacia el mal,
Para practicar la impiedad y hablar falsedad contra el Señor,
Para mantener con hambre al hambriento
Y para privar de bebida al sediento.
7En cuanto al tramposo, sus armas son malignas;
Trama designios perversos
Para destruir con calumnias a los afligidos,
Aun cuando el necesitado hable lo que es justo.
8Pero el noble concibe planes nobles,
Y en las cosas nobles se afirma.
9¶Levántense, mujeres perezosas,
Y oigan mi voz.
Hijas confiadas,
Presten oído a mi palabra.
10Dentro de un año y algunos días,
Se conturbarán, hijas confiadas,
Porque se habrá acabado la vendimia,
Y la recolección del fruto no vendrá.
11Tiemblen, mujeres perezosas;
Contúrbense, hijas confiadas.
Desvístanse, desnúdense, y cíñanse cilicio en la cintura.
12Golpéense el pecho, por los campos agradables, por la vid fructífera,
13Por el suelo de mi pueblo donde crecerán espinos y zarzas;
Sí, por todas las casas alegres y por la ciudad divertida.
14Porque el palacio ha sido abandonado, hecha un desierto la populosa ciudad.
Colina y atalaya se han convertido en cuevas para siempre,
Un deleite para asnos monteses, un pasto para rebaños;
15Hasta que se derrame sobre nosotros el Espíritu desde lo alto,
El desierto se convierta en campo fértil
Y el campo fértil sea considerado como bosque.
16En el desierto morará el derecho,
Y la justicia habitará en el campo fértil.
17La obra de la justicia será paz,
Y el servicio de la justicia, tranquilidad y confianza para siempre.
18Entonces habitará mi pueblo en albergue de paz,
En mansiones seguras y en lugares de reposo;
19Aunque caiga granizo cuando el bosque caiga,
Y la ciudad sea derribada por completo.
20¡Cuán bienaventurados serán ustedes los que siembran junto a todas las aguas,
Y dejan sueltos al buey y al asno!

Mateo 5

1Cuando Jesús vio a las multitudes, subió al monte; y después de sentarse, Sus discípulos se acercaron a Él. 2Y abriendo Su boca, les enseñaba, diciendo:
3 «Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos.
4 »Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados.
5 »Bienaventurados los humildes , pues ellos heredarán la tierra.
6 »Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados.
7 »Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos recibirán misericordia.
8 »Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios.
9 »Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios.
10 »Bienaventurados aquellos que han sido perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos.
11 »Bienaventurados serán cuando los insulten y persigan, y digan todo género de mal contra ustedes falsamente, por causa de Mí. 12Regocíjense y alégrense, porque la recompensa de ustedes en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que ustedes.
13 »Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya no sirve para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.
14 »Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; 15ni se enciende una lámpara y se pone debajo de una vasija, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. 16Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.
17 »No piensen que he venido para poner fin a la ley o a los profetas; no he venido para poner fin, sino para cumplir. 18Porque en verdad les digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla.
19 »Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos, aun de los más pequeños, y así lo enseñe a otros , será llamado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los guarde y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos. 20Porque les digo a ustedes que si su justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos.
21 »Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: “No matarás” y: “Cualquiera que cometa homicidio será culpable ante la corte”. 22Pero Yo les digo que todo aquel que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que diga: “Insensato” a su hermano, será culpable ante la corte suprema; y cualquiera que diga: “Idiota”, será merecedor del infierno de fuego.
23 »Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, 24deja tu ofrenda allí delante del altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
25 »Ponte de acuerdo pronto con tu adversario mientras vas con él por el camino, no sea que tu adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y seas echado en la cárcel. 26En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
27 »Ustedes han oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. 28Pero Yo les digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón. 29Si tu ojo derecho te hace pecar, arráncalo y tíralo; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. 30Y si tu mano derecha te hace pecar, córtala y tírala; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo vaya al infierno.
31 »También se dijo: “Cualquiera que repudie a su mujer, que le dé carta de divorcio”. 32Pero Yo les digo que todo el que se divorcia de su mujer, a no ser por causa de infidelidad, la hace cometer adulterio; y cualquiera que se casa con una mujer divorciada, comete adulterio.
33 »También han oído que se dijo a los antepasados: “No jurarás falsamente , sino que cumplirás tus juramentos al Señor”. 34Pero Yo les digo: no juren de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35ni por la tierra, porque es el estrado de Sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 36Ni jurarás por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro ni un solo cabello. 37Antes bien, sea el hablar de ustedes: “Sí, sí” o “No, no”; porque lo que es más de esto, procede del mal.
38 »Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”. 39Pero Yo les digo: no resistan al que es malo; antes bien, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. 40Al que quiera ponerte pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa. 41Y cualquiera que te obligue a ir un kilómetro, ve con él dos. 42Al que te pida, dale; y al que desee pedirte prestado, no le vuelvas la espalda.
43 »Ustedes han oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo”. 44Pero Yo les digo: amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen, 45para que ustedes sean hijos de su Padre que está en los cielos; porque Él hace salir Su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. 46Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa tienen? ¿No hacen también lo mismo los recaudadores de impuestos? 47Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen más que otros? ¿No hacen también lo mismo los gentiles? 48Por tanto, sean ustedes perfectos como su Padre celestial es perfecto.

Salmo 115

1No a nosotros, Señor, no a nosotros,
Sino a Tu nombre da gloria,
Por Tu misericordia, por Tu fidelidad.
2¿Por qué han de decir las naciones:
«¿Dónde está ahora su Dios?».
3Nuestro Dios está en los cielos;
Él hace lo que le place.
4Los ídolos de ellos son plata y oro,
Obra de manos de hombre.
5Tienen boca, y no hablan;
Tienen ojos, y no ven;
6Tienen oídos, y no oyen;
Tienen nariz, y no huelen;
7Tienen manos, y no tocan;
Tienen pies, y no caminan;
No emiten sonido alguno con su garganta.
8Se volverán como ellos los que los hacen,
Y todos los que en ellos confían.
9¶Oh Israel, confía en el Señor;
Él es tu ayuda y tu escudo.
10Oh casa de Aarón, confíen ustedes en el Señor;
Él es su ayuda y su escudo.
11Los que temen al Señor, confíen en el Señor;
Él es su ayuda y su escudo.
12El Señor se ha acordado de nosotros; Él nos bendecirá;
Bendecirá a la casa de Israel;
Bendecirá a la casa de Aarón.
13Él bendecirá a los que temen al Señor,
Tanto a pequeños como a grandes.
14El Señor los prospere,
A ustedes y a sus hijos.
15Benditos sean del Señor,
Que hizo los cielos y la tierra.
16¶Los cielos son los cielos del Señor,
Pero la tierra la ha dado a los hijos de los hombres.
17Los muertos no alaban al Señor,
Ni ninguno de los que descienden al silencio.
18Pero nosotros bendeciremos al Señor
Desde ahora y para siempre.
¡Aleluya!

Proverbios 17

1Mejor es un bocado seco y con él tranquilidad,
Que una casa llena de banquetes con discordia.
2El siervo prudente prevalecerá sobre el hijo sin honra,
Y con los hermanos participará de la herencia.
3El crisol es para la plata y el horno para el oro,
Pero el Señor prueba los corazones.
4El malhechor escucha a los labios perversos;
El mentiroso presta atención a la lengua detractora.
5El que se burla del pobre afrenta a su Hacedor;
El que se regocija de la desgracia no quedará sin castigo.
6Corona de los ancianos son los nietos,
Y la gloria de los hijos son sus padres.
7No convienen al necio las palabras elocuentes,
Mucho menos al príncipe los labios mentirosos.
8Talismán es el soborno a los ojos de su dueño;
Dondequiera que se vuelva, prospera.
9El que cubre una falta busca afecto,
Pero el que repite el asunto separa a los mejores amigos.
10La reprensión penetra más en el que tiene entendimiento
Que cien azotes en el necio.
11El rebelde solo busca el mal,
Y un cruel mensajero se enviará contra él.
12Mejor es encontrarse con una osa privada de sus cachorros,
Que con un necio en su necedad.
13Al que devuelve mal por bien,
El mal no se apartará de su casa.
14El comienzo del pleito es como el soltar de las aguas;
Deja, pues, la riña antes de que empiece.
15El que justifica al impío y el que condena al justo,
Ambos son igualmente abominación al Señor.
16¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría
Cuando no tiene entendimiento?
17En todo tiempo ama el amigo,
Y el hermano nace para tiempo de angustia.
18El hombre falto de entendimiento se compromete,
Y sale fiador a favor de su prójimo.
19El que ama la transgresión, ama el pleito;
El que alza su puerta, busca la destrucción.
20El de corazón perverso nunca encuentra el bien,
Y el de lengua pervertida cae en el mal.
21El que engendra un necio, para su tristeza lo engendra,
Y el padre del necio no tiene alegría.
22El corazón alegre es buena medicina,
Pero el espíritu quebrantado seca los huesos.
23El impío recibe soborno bajo el manto
Para pervertir las sendas del derecho.
24En presencia del que tiene entendimiento está la sabiduría,
Pero los ojos del necio están en los extremos de la tierra.
25El hijo necio es pesadumbre de su padre
Y amargura para la que lo dio a luz.
26Ciertamente no es bueno multar al justo,
Ni golpear a los nobles por su rectitud.
27El que retiene sus palabras tiene conocimiento,
Y el de espíritu sereno es hombre entendido.
28Aun el necio, cuando calla, es tenido por sabio,
Cuando cierra los labios, porprudente.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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