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Día 270 de 365 · 27 de septiembre

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Isaías 41

1«Guarden silencio ante Mí, costas,
Y renueven sus fuerzas los pueblos.
Acérquense y entonces hablen,
Juntos vengamos a juicio.
2-»¿Quién ha levantado del oriente
Al que Él llama en justicia a Sus pies?
Ante Él entrega naciones,
Y a reyes somete.
Los deja como polvo con su espada,
Como hojarasca los dispersa con su arco,
3Los persigue, pasando seguros
Por una senda por donde no habían andado sus pies.
4-»¿Quién lo ha hecho y lo ha realizado,
Llamando a las generaciones desde el principio?
Yo, el Señor, soy el primero, y con los postreros soy».
5¶Las costas han visto y temen,
Tiemblan los confines de la tierra,
Se han acercado y han venido.
6Cada uno ayuda a su prójimo,
Y dice a su hermano: «Sé fuerte».
7El artífice anima al fundidor,
Y el que alisa a martillo, al que bate el yunque,
Diciendo de la soldadura: «Está bien».
Entonces asegura su obra con clavos,
Para que no se mueva.
8«Pero tú, Israel, siervo Mío,
Jacob, a quien he escogido,
Descendiente de Abraham, Mi amigo.
9-»Tú, a quien tomé de los confines de la tierra,
Y desde sus lugares más remotos te llamé,
Y te dije: “Mi siervo eres tú;
Yo te he escogido y no te he rechazado.
10-”No temas, porque Yo estoy contigo;
No te desalientes, porque Yo soy tu Dios.
Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré,
Sí, te sostendré con la diestra de Mi justicia”.
11-»Ciertamente, los que se enojan contra ti serán avergonzados y humillados.
Los que luchen contigo serán como nada y perecerán.
12-»Buscarás a los que riñen contigo, pero no los hallarás.
Serán como nada, como si no existieran, los que te hacen guerra.
13-»Porque Yo soy el Señor tu Dios, que sostiene tu diestra,
Que te dice: “No temas, Yo te ayudaré”.
14-»No temas, gusano de Jacob, ustedes hombres de Israel.
Yo te ayudaré», declara el Señor, «tu Redentor es el Santo de Israel.
15-»Te he convertido en trillo nuevo, cortante, de doble filo;
Trillarás los montes y los harás polvo,
Y los collados dejarás como hojarasca.
16-»Los aventarás, el viento se los llevará,
Y la tempestad los dispersará.
Pero tú te regocijarás en el Señor,
En el Santo de Israel te gloriarás.
17¶»Los afligidos y los necesitados buscan agua, pero no la hay,
Su lengua está reseca de sed.
Yo, el Señor, les responderé,
Yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.
18-»Abriré ríos en las alturas desoladas,
Y manantiales en medio de los valles.
Transformaré el desierto en estanque de aguas,
Y la tierra seca en manantiales.
19-»Pondré en los desiertos el cedro,
La acacia, el mirto y el olivo;
Pondré en el lugar desolado el ciprés,
Junto con el olmo y el boj,
20Para que vean y entiendan,
Consideren y comprendan a una
Que la mano del Señor ha hecho esto,
Que el Santo de Israel lo ha creado.
21¶»Presenten su causa», dice el Señor.
«Expongan sus fuertes argumentos»,
Dice el Rey de Jacob.
22Que expongan y nos declaren lo que ha de suceder.
En cuanto a los hechos anteriores, declaren lo que fueron,
Para que los consideremos y sepamos su resultado,
O bien, anúnciennos lo que ha de venir.
23Declaren lo que ha de suceder en el futuro,
Para que sepamos que ustedes son dioses.
Sí, hagan algo bueno o malo, para que nos desalentemos y temamos a una.
24Miren, ustedes no son nada,
Y su obra es vana;
Abominación es el que los escoge.
25¶«Del norte levanté a uno, y ha venido.
Del nacimiento del sol invocará Mi nombre,
Y vendrá sobre los gobernantes, como sobre lodo,
Como el alfarero pisotea el barro».
26¿Quién lo anunció desde el principio, para que supiéramos,
O desde tiempos antiguos, para que dijéramos: «Tiene razón?».
Ciertamente no había quien lo anunciara,
Sí, no había quien lo proclamara,
Ciertamente no había quien oyera sus palabras.
27«Dije primero a Sión: “Mira, aquí están”,
Y a Jerusalén: “Les daré un mensajero de buenas nuevas”.
28-»Pero cuando miro, no hay nadie,
Y entre ellos no hay consejeros
A quienes, si les pregunto, puedan responder.
29-»Pues todos ellos son falsos;
Sus obras inútiles,
Viento y vacuidad sus imágenes fundidas.

Isaías 42

1»Este es Mi Siervo, a quien Yo sostengo,
Mi escogido, en quien Mi alma se complace.
He puesto Mi Espíritu sobre Él;
Él traerá justicia a las naciones.
2-»No clamará ni alzará Su voz,
Ni hará oír Su voz en la calle.
3-»No quebrará la caña cascada,
Ni apagará la mecha que casi no arde;
Con fidelidad traerá justicia.
4-»No se desanimará ni desfallecerá
Hasta que haya establecido en la tierra la justicia.
Su ley esperarán las costas».
5¶Así dice Dios el Señor,
Que crea los cielos y los extiende,
Que afirma la tierra y lo que de ella brota,
Que da aliento al pueblo que hay en ella,
Y espíritu a los que por ella andan:
6«Yo soy el Señor, en justicia te he llamado.
Te sostendré por la mano y por ti velaré,
Y te pondré como pacto para el pueblo,
Como luz para las naciones,
7Para que abras los ojos a los ciegos,
Para que saques de la cárcel a los presos,
Y de la prisión a los que moran en tinieblas.
8-»Yo soy el Señor, ese es Mi nombre;
Mi gloria a otro no daré,
Ni Mi alabanza a imágenes talladas.
9-»Las cosas anteriores ya se han cumplido,
Y Yo anuncio cosas nuevas;
Antes que sucedan, se las anuncio».
10¶Canten al Señor un cántico nuevo,
Canten Su alabanza desde los confines de la tierra,
Los que descienden al mar y cuanto hay en él,
Las islas y sus moradores.
11Levanten la voz el desierto y sus ciudades,
Las aldeas donde habita Cedar.
Canten de júbilo los habitantes de Sela,
Desde las cimas de los montes griten de alegría.
12Den gloria al Señor,
Y proclamen en las costas Su alabanza.
13El Señor como guerrero saldrá,
Como hombre de guerra despertará Su celo.
Gritará, sí, lanzará un grito de guerra,
Contra Sus enemigos prevalecerá.
14¶Por mucho tiempo he guardado silencio,
He estado callado y me he contenido.
Pero ahora grito como mujer de parto,
Resuello y jadeo a la vez.
15Asolaré montes y collados,
Y secaré toda su vegetación.
Convertiré los ríos en islas,
Y las lagunas secaré.
16Conduciré a los ciegos por un camino que no conocen,
Por sendas que no conocen los guiaré;
Cambiaré delante de ellos las tinieblas en luz
Y lo escabroso en llanura.
Estas cosas haré,
Y no las dejaré sin hacer.
17Serán vueltos atrás y completamente avergonzados,
Los que confían en ídolos,
Los que dicen a las imágenes fundidas:
Ustedes son nuestros dioses.
18¶Sordos, oigan;
Ciegos, miren y vean.
19¿Quién es ciego sino Mi siervo,
O tan sordo como el mensajero a quien envío?
¿Quién es tan ciego como el que está en paz conmigo,
O tan ciego como el siervo del Señor?
20Tú has visto muchas cosas, pero no las observas.
Los oídos están abiertos, pero nadie oye.
21El Señor se agradó por causa de Su justicia
En hacer la ley grande y gloriosa.
22Pero este es un pueblo saqueado y despojado,
Todos están atrapados en cuevas,
O escondidos en prisiones.
Se han convertido en presa sin que nadie los libre
Y en despojo sin que nadie diga: «Devuélvelos».
23¶¿Quién de ustedes prestará oído a esto?
¿Quién pondrá atención y escuchará en el futuro?
24¿Quién entregó a Jacob al despojo,
Y a Israel a los saqueadores?
¿No fue el Señor, contra quien pecamos?
En Sus caminos no quisieron andar,
Ni obedecieron Su ley.
25Por eso derramó sobre él el ardor de Su ira
Y la violencia de la batalla.
Le prendió fuego por todos lados,
Pero él no se dio cuenta;
Lo consumió, pero él no hizo caso.

Mateo 10

1Llamando a Sus doce discípulos, Jesús les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.
2Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; y Jacobo, el hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; 3Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Jacobo, el hijo de Alfeo, y Tadeo; 4Simón el cananita, y Judas Iscariote, el que también lo entregó.
5A estos doce envió Jesús después de instruirlos, diciendo: «No vayan por el camino de los gentiles ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. 6Sino vayan más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7Y cuando vayan, prediquen diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado”. 8Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios; de gracia recibieron, den de gracia.
9 »No se provean de oro, ni de plata, ni de cobre para llevar en sus cintos, 10ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de sandalias, ni de bordón; porque el obrero es digno de su sostén. 11En cualquier ciudad o aldea donde entren, averigüen quién es digno en ella, y quédense allí hasta que se marchen. 12Al entrar en la casa, denle su saludo de paz. 13Y si la casa es digna, que su saludo de paz venga sobre ella; pero si no es digna, que su saludo de paz se vuelva a ustedes. 14Cualquiera que no los reciba ni oiga sus palabras, al salir de esa casa o de esa ciudad, sacudan el polvo de sus pies. 15En verdad les digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y Gomorra que para esa ciudad.
16 »Miren, Yo los envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sean astutos como las serpientes e inocentes como las palomas. 17Pero cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas; 18y hasta serán llevados delante de gobernadores y reyes por Mi causa, como un testimonio a ellos y a los gentiles. 19Pero cuando los entreguen, no se preocupen de cómo o qué hablarán; porque a esa hora se les dará lo que habrán de hablar. 20Porque no son ustedes los que hablan, sino el Espíritu de su Padre que habla en ustedes.
21 »El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y les causarán la muerte . 22Y serán odiados de todos por causa de Mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ese será salvo. 23Pero cuando los persigan en esta ciudad, huyan a la otra; porque en verdad les digo, que no terminarán de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del Hombre.
24 »Un discípulo no está por encima del maestro, ni un siervo por encima de su señor. 25Le basta al discípulo llegar a ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al dueño de la casa lo han llamado Beelzebú, ¡cuánto más a los de su casa!
26 »Así que no les tengan miedo, porque nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse. 27Lo que les digo en la oscuridad, háblenlo en la luz; y lo que oyen al oído, proclámenlo desde las azoteas. 28No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien teman a Aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno. 29¿No se venden dos pajarillos por una monedita? Y sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin permitirlo el Padre. 30Y hasta los cabellos de la cabeza de ustedes están todos contados. 31Así que no teman; ustedes valen más que muchos pajarillos.
32 »Por tanto, todo el que me confiese delante de los hombres, Yo también lo confesaré delante de Mi Padre que está en los cielos. 33Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres, Yo también lo negaré delante de Mi Padre que está en los cielos.
34 »No piensen que vine a traer paz a la tierra; no vine a traer paz, sino espada. 35Porque vine a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; 36y los enemigos del hombre serán los de su misma casa.
37 »El que ama al padre o a la madre más que a Mí, no es digno de Mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a Mí, no es digno de Mí. 38Y el que no toma su cruz y sigue en pos de Mí, no es digno de Mí. 39El que ha hallado su vida, la perderá; y el que ha perdido su vida por Mi causa, la hallará.
40 »El que los recibe a ustedes, me recibe a Mí; y el que me recibe a Mí, recibe al que me envió. 41El que recibe a un profeta como profeta, recibirá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo como justo, recibirá recompensa de justo. 42Y cualquiera que como discípulo dé a beber aunque solo sea un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, en verdad les digo que no perderá su recompensa».

Salmo 120

Cántico de ascenso gradual.
1En mi angustia clamé al Señor,
Y Él me respondió.
2Libra mi alma, Señor, de labios mentirosos,
Y de lengua engañosa.
3¿Qué te dará, y qué te añadirá,
Oh lengua engañosa?
4Agudas flechas de guerrero,
Con brasas de enebro.
5¶¡Ay de mí, porque soy peregrino en Mesec,
Y habito entre las tiendas de Cedar!
6Demasiado tiempo ha morado mi alma
Con los que odian la paz.
7Yo amo la paz, pero cuando hablo,
Ellos están por la guerra.

Proverbios 22

1Más vale el buen nombre que las muchas riquezas,
Y el favor que la plata y el oro.
2El rico y el pobre tienen un lazo común:
A ambos los hizo el Señor.
3El prudente ve el mal y se esconde,
Pero los simples siguen adelante y son castigados.
4La recompensa de la humildad y el temor del Señor
Son la riqueza, el honor y la vida.
5Espinos y lazos hay en el camino del perverso;
El que cuida su alma se alejará de ellos.
6Instruye al niño en el camino que debe andar,
Y aun cuando sea viejo no se apartará de él.
7El rico domina a los pobres,
Y el deudor es esclavo del acreedor.
8El que siembra iniquidad segará vanidad,
Y la vara de su furor perecerá.
9El generoso será bendito,
Porque da de su pan al pobre.
10Echa fuera al insolente y saldrá la discordia,
Y cesarán también los pleitos y la ignominia.
11El que ama la pureza de corazón
Tiene gracia en sus labios, y el rey es su amigo.
12Los ojos del Señor guardan el conocimiento,
Pero Él confunde las palabras del engañador.
13El perezoso dice: «Hay un león afuera;
Seré muerto en las calles».
14Fosa profunda es la boca de las mujeres extrañas;
El que es maldito del Señor caerá en ella.
15La necedad está ligada al corazón del niño,
Pero la vara de la disciplina lo alejará de ella.
16El que oprime al pobre para engrandecerse,
O da al rico, solo llegará a la pobreza.
17¶Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios,
Y aplica tu corazón a mi conocimiento;
18Porque te será agradable si las guardas dentro de ti,
Para que estén listas en tus labios.
19Para que tu confianza esté en el Señor,
Te he instruido hoy a ti también.
20¿No te he escrito cosas excelentes
De consejo y conocimiento,
21Para hacerte saber la certeza de las palabras de verdad
A fin de que respondas correctamente al que te ha enviado?
22¶No robes al pobre, porque es pobre,
Ni aplastes al afligido en la puerta;
23Porque el Señor defenderá su causa
Y quitará la vida de los que los despojan.
24¶No te asocies con el hombre iracundo,
Ni andes con el hombre violento,
25No sea que aprendas sus maneras
Y tiendas lazo para ti mismo.
26¶No estés entre los que dan fianzas,
Entre los que salen de fiadores de préstamos.
27Si no tienes con qué pagar,
¿Por qué han de quitarte la cama de debajo de ti?
28¶No muevas el lindero antiguo
Que pusieron tus padres.
29¶¿Has visto un hombre diestro en su trabajo?
Estará delante de los reyes;
No estará delantede hombres sin importancia.

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