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Día 271 de 365 · 28 de septiembre

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Isaías 43

1Mas ahora, así dice el Señor tu Creador, oh Jacob,
Y el que te formó, oh Israel:
«No temas, porque Yo te he redimido,
Te he llamado por tu nombre; Mío eres tú.
2-»Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo,
Y si por los ríos, no te cubrirán.
Cuando pases por el fuego, no te quemarás,
Ni la llama te abrasará.
3-»Porque Yo soy el Señor tu Dios,
El Santo de Israel, tu Salvador;
He dado a Egipto por tu rescate,
A Cus y a Seba en lugar tuyo.
4-»Ya que eres precioso a Mis ojos,
Digno de honra, y Yo te amo,
Entregaré a otros hombres en lugar tuyo,
Y a otros pueblos por tu vida.
5-»No temas, porque Yo estoy contigo;
Del oriente traeré tu descendencia,
Y del occidente te reuniré.
6-»Diré al norte: “Entrégalos”;
Y al sur: “No los retengas”.
Trae a Mis hijos desde lejos
Y a Mis hijas desde los confines de la tierra,
7A todo el que es llamado por Mi nombre
Y a quien he creado para Mi gloria,
A quien he formado y a quien he hecho».
8¶Saquen al pueblo ciego, aunque tiene ojos,
Y a los sordos, aunque tienen oídos.
9Todas las naciones a una se han reunido
Y se han congregado los pueblos.
¿Quién de ellos declarará esto
Y nos proclamará las cosas anteriores?
Que presenten sus testigos y que se justifiquen,
Que oigan y digan: «Es verdad».
10«Ustedes son Mis testigos», declara el Señor,
«Y Mi siervo a quien he escogido,
Para que me conozcan y crean en Mí,
Y entiendan que Yo soy.
Antes de Mí no fue formado otro dios,
Ni después de Mí lo habrá.
11-»Yo, Yo soy el Señor,
Y fuera de Mí no hay salvador.
12-»Yo soy el que lo he anunciado, he salvado y lo he proclamado,
Y no hay entre ustedes dios extraño.
Ustedes, pues, son Mis testigos», declara el Señor,
«Y Yo soy Dios.
13-»Aun desde la eternidad, Yo soy,
Y no hay quien libre de Mi mano.
Yo actúo, ¿y quién lo revocará?».
14¶Así dice el Señor su Redentor, el Santo de Israel:
«Por su causa envié a Babilonia
E hice descender como fugitivos a todos ellos,
Es decir, a los caldeos, en las naves de las cuales se gloriaban.
15-»Yo soy el Señor, su Santo,
El Creador de Israel, su Rey».
16Así dice el Señor,
Que abre camino en el mar
Y sendero en las aguas impetuosas;
17El que hace salir carro y caballo,
Ejército y fuerza
(A una se echarán y no se levantarán,
Como mecha han sido apagados y extinguidos):
18«No recuerden las cosas anteriores
Ni consideren las cosas del pasado.
19-»Yo hago algo nuevo,
Ahora acontece;
¿No lo perciben?
Aun en los desiertos haré camino
Y ríos en los lugares desolados.
20-»Me glorificarán las bestias del campo,
Los chacales y los avestruces,
Porque he puesto aguas en los desiertos
Y ríos en los lugares desolados,
Para dar de beber a Mi pueblo escogido.
21-»El pueblo que Yo he formado para Mí
Proclamará Mi alabanza.
22¶»Pero no me has invocado, Jacob,
Sino que te has cansado de Mí, Israel.
23-»No me has traído las ovejas de tus holocaustos,
Ni me has honrado con tus sacrificios.
No te he abrumado exigiendo ofrendas de cereal,
Ni te he cansado exigiendo incienso.
24-»No me has comprado con dinero caña aromática,
Ni con la grasa de tus sacrificios me has saciado.
Por el contrario me has abrumado con tus pecados,
Y me has cansado con tus iniquidades.
25¶»Yo, Yo soy el que borro tus transgresiones por amor a Mí mismo,
Y no recordaré tus pecados.
26-»Hazme recordar, discutamos juntos nuestro caso;
Habla tú para justificarte.
27-»Tu primer padre pecó,
Y tus voceros se rebelaron contra Mí.
28-»Por tanto, profanaré a los príncipes del santuario,
Y entregaré a Jacob al anatemay a Israel al oprobio.

Isaías 44

1»Mas ahora escucha, Jacob, siervo Mío,
Israel, a quien Yo he escogido.
2-»Así dice el Señor que te creó,
Que te formó desde el seno materno, y que te ayudará:
“No temas, Jacob, siervo Mío,
Ni tú, Jesurún, a quien he escogido.
3-”Porque derramaré agua sobre la tierra sedienta,
Y torrentes sobre la tierra seca.
Derramaré Mi Espíritu sobre tu posteridad,
Y Mi bendición sobre tus descendientes.
4-”Ellos brotarán entre la hierba
Como sauces junto a corrientes de agua”.
5-»Este dirá: “Yo soy del Señor”,
Otro invocará el nombre de Jacob,
Y otro escribirá en su mano: “Del Señor soy”,
Y se llamará con el nombre de Israel.
6¶»Así dice el Señor, el Rey de Israel,
Y su Redentor, el Señor de los ejércitos:
“Yo soy el primero y Yo soy el último,
Y fuera de Mí no hay Dios.
7-”¿Y quién como Yo? Que lo proclame y lo declare.
Sí, que en orden lo relate ante Mí,
Desde que establecí la antigua nación.
Que les anuncien las cosas venideras
Y lo que va a acontecer.
8-”No tiemblen ni teman;
¿No se lo he hecho oír y lo he anunciado desde hace tiempo?
Ustedes son Mis testigos.
¿Hay otro dios fuera de Mí,
O hay otra Roca?
No conozco ninguna” ».
9Todos los que dan forma a un ídolo son nada, y sus cosas más preciadas de nada sirven. Aun sus propios testigos no ven ni entienden, por eso serán avergonzados. 10¿Quién ha dado forma a un dios o fundido un ídolo para no tener ganancia? 11Ciertamente todos sus compañeros serán avergonzados, pues los artífices son solo hombres. Que se reúnan todos, que se levanten, que tiemblen, que sean a una avergonzados.
12El herrero hace un instrumento cortante; lo trabaja sobre las brasas, lo forma con martillo y lo forja con su brazo fuerte. Después siente hambre y flaquean sus fuerzas; no bebe agua, y desfallece. 13El carpintero extiende el cordel de medir, traza el diseño con tiza roja, lo labra con cinceles, lo traza con el compás y le da forma de hombre y belleza humana para colocarlo en una casa.
14Corta cedros para sí, toma un ciprés o una encina, y hace que sea fuerte entre los árboles del bosque. Planta un pino y la lluvia lo hace crecer. 15Luego sirve para que el hombre haga fuego, y toma uno y se calienta; también hace fuego para cocer pan. Además, hace un dios y lo adora; hace de él una imagen tallada y se postra delante de ella. 16La mitad del leño quema en el fuego; sobre esta mitad prepara un asado, come carne y se sacia. También se calienta, y dice: «¡Ah!, me he calentado, he visto la llama». 17Y del resto hace un dios, su ídolo. Se postra delante de él, lo adora, y le ruega, diciendo: «Líbrame, pues tú eres mi dios».
18Ellos no saben ni entienden, porque Él ha cerrado sus ojos para que no vean y su corazón para que no comprendan. 19Ninguno reflexiona; no tienen conocimiento ni inteligencia para decir: «He quemado la mitad en el fuego, y también he cocido pan sobre sus brasas. He asado carne y la he comido; y del resto ¿haré una abominación? ¿Me postraré ante un pedazo de madera?». 20Se alimenta de cenizas; el corazón engañado le ha extraviado. A sí mismo no se puede librar, ni decir: «¿No es mentira lo que tengo en mi diestra?».
21¶«Recuerda estas cosas, Jacob,
Y , Israel, porque eres Mi siervo.
Yo te he formado, siervo Mío eres.
Israel, no me olvidaré de ti.
22-»He disipado como una densa nube tus transgresiones,
Y como espesa niebla tus pecados.
Vuélvete a Mí, porque Yo te he redimido».
23Griten de júbilo, cielos, porque el Señor lo ha hecho.
Griten de alegría, profundidades de la tierra.
Prorrumpan, montes, en gritos de júbilo,
Y el bosque, y todo árbol que en él hay,
Porque el Señor ha redimido a Jacob
Y ha mostrado Su gloria en Israel.
24¶Así dice el Señor, tu Redentor,
El que te formó desde el seno materno:
«Yo, el Señor, creador de todo,
Que extiendo los cielos Yo solo
Y afirmo la tierra sin ayuda.
25-»Hago fallar los pronósticos de los impostores,
Hago necios a los adivinos,
Hago retroceder a los sabios,
Y convierto en necedad su sabiduría.
26-»Yo soy el que confirmo la palabra de Su siervo,
Y cumplo el propósito de Sus mensajeros;
El que dice de Jerusalén: “Será habitada”;
Y de las ciudades de Judá: “Serán reedificadas,
Y sus ruinas levantaré”.
27-»Yo soy el que dice a la profundidad del mar: “Sécate”;
Y Yo secaré tus ríos.
28-»El que dice de Ciro: “Él es Mi pastor,
Y él cumplirá todos Mis deseos”,
Y dice de Jerusalén: “Será reedificada”,
Y al templo: “Serán echados tus cimientos” ».

Mateo 11

1Y sucedió que cuando Jesús terminó de dar instrucciones a Sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y predicar en las ciudades de ellos.
2Al oír Juan en la cárcel de las obras de Cristo, mandó por medio de sus discípulos 3a decir a Jesús: «¿Eres Tú el que ha de venir, o esperaremos a otro?».
4Jesús les respondió: «Vayan y cuenten a Juan lo que oyen y ven: 5los ciegos reciben la vista y los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio. 6Y bienaventurado es el que no se escandaliza de Mí».
7Mientras ellos se iban, Jesús comenzó a hablar a las multitudes acerca de Juan: «¿Qué salieron a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? 8Pero, ¿qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido con ropas finas? Miren, los que usan ropas finas están en los palacios de los reyes. 9Pero, ¿qué salieron a ver? ¿A un profeta? Sí, les digo, y uno que es más que un profeta. 10Este es de quien está escrito:
“Mira, Yo envío Mi mensajero delante de Ti,
Quien preparará Tu camino delante de Ti”.
11 En verdad les digo que entre los nacidos de mujer no se ha levantado nadie mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él. 12Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo conquistan por la fuerza. 13Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. 14Y si quieren aceptarlo, él es Elías, el que había de venir. 15El que tiene oídos, que oiga.
16 »Pero, ¿con qué compararé a esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, que dan voces a los otros, 17y dicen: “Les tocamos la flauta, y no bailaron; entonamos endechas, y no se lamentaron”. 18Porque vino Juan que no comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio”. 19Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: “Miren, un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores”. Pero la sabiduría se justifica por sus hechos».
20Entonces Jesús comenzó a reprender a las ciudades en las que había hecho la mayoría de Sus milagros, porque no se habían arrepentido: 21«¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros que se hicieron en ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se hubieran arrepentido en cilicio y ceniza. 22Por eso les digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para ustedes.
23 »Y tú, Capernaúm, ¿acaso serás elevada hasta los cielos? ¡Hasta el Hades descenderás! Porque si los milagros que se hicieron en ti se hubieran hecho en Sodoma, esta hubiera permanecido hasta hoy. 24Sin embargo, les digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma que para ti».
25En aquel tiempo, Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios e inteligentes, y las revelaste a los niños. 26Sí, Padre, porque así fue de Tu agrado.
27 »Todas las cosas me han sido entregadas por Mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
28 »Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar. 29Tomen Mi yugo sobre ustedes y aprendan de Mí, que Yo soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para sus almas. 30Porque Mi yugo es fácil y Mi carga ligera».

Salmo 121

Cántico de ascenso gradual.
1Levantaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi ayuda?
2Mi ayuda viene del Señor,
Que hizo los cielos y la tierra.
3No permitirá que tu pie resbale;
No se adormecerá el que te guarda.
4Jamás se adormecerá ni dormirá
El que guarda a Israel.
5¶El Señor es tu guardador;
El Señor es tu sombra a tu mano derecha.
6El sol no te herirá de día,
Ni la luna de noche.
7¶El Señor te protegerá de todo mal;
Él guardará tu alma.
8El Señor guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siempre.

Proverbios 23

1Cuando te sientes a comer con un gobernante,
Considera bien lo que está delante de ti,
2Y pon cuchillo a tu garganta
Si eres hombre de mucho apetito.
3No desees sus manjares,
Porque es alimento engañoso.
4¶No te fatigues en adquirir riquezas,
Deja de pensar en ellas.
5Cuando pones tus ojos en ella, ya no está.
Porque la riqueza ciertamente se hace alas
Como águila que vuela hacia los cielos.
6¶No comas el pan del egoísta,
Ni desees sus manjares;
7Pues como piensa dentro de sí, así es él.
Él te dice: «Come y bebe»,
Pero su corazón no está contigo.
8Vomitarás el bocado que has comido,
Y malgastarás tus cumplidos.
9¶No hables a oídos del necio,
Porque despreciará la sabiduría de tus palabras.
10¶No muevas el lindero antiguo,
Ni entres en la heredad de los huérfanos,
11Porque su Redentor es fuerte;
Él defenderá su causa contra ti.
12Aplica tu corazón a la instrucción
Y tus oídos a las palabras del conocimiento.
13¶No escatimes la disciplina del niño;
Aunque lo castigues con vara, no morirá.
14Lo castigarás con vara,
Y librarás su alma del Seol.
15¶Hijo mío, si tu corazón es sabio,
Mi corazón también se me alegrará;
16Y se regocijarán mis entrañas
Cuando tus labios hablen lo que es recto.
17¶No envidie tu corazón a los pecadores,
Antes vive siempre en el temor del Señor.
18Porque ciertamente hay un futuro,
Y tu esperanza no será cortada.
19Escucha, hijo mío, y sé sabio,
Y dirige tu corazón por el buen camino.
20No estés con los bebedores de vino,
Ni con los comilones de carne,
21Porque el borracho y el glotón se empobrecerán,
Y la vagancia se vestirá de harapos.
22¶Escucha a tu padre, que te engendró,
Y no desprecies a tu madre cuando envejezca.
23Compra la verdad y no la vendas,
Adquiere sabiduría, instrucción e inteligencia.
24¶El padre del justo se regocijará en gran manera,
Y el que engendra un sabio se alegrará en él.
25Alégrense tu padre y tu madre,
Y regocíjese la que te dio a luz.
26¶Dame, hijo mío, tu corazón,
Y que tus ojos se deleiten en mis caminos.
27Porque fosa profunda es la ramera
Y pozo angosto es la mujer desconocida.
28Ciertamente ella acecha como ladrón,
Y multiplica los infieles entre los hombres.
29¶¿De quién son los ayes? ¿De quién las tristezas?
¿De quién las luchas? ¿De quién las quejas?
¿De quién las heridas sin causa?
¿De quién los ojos enrojecidos?
30De los que se demoran mucho con el vino,
De los que van en busca de vinos mezclados.
31No mires al vino cuando rojea,
Cuando resplandece en la copa;
Entra suavemente,
32 Pero al final muerde como serpiente,
Y pica como víbora.
33Tus ojos verán cosas extrañas,
Y tu corazón proferirá perversidades.
34Y serás como el que se acuesta en medio del mar,
O como el que se acuesta en lo alto de un mástil.
35 Y dirás: «Me hirieron, pero no me dolió;
Me golpearon, pero no lo sentí.
Cuando despierte,
Volveré a buscar más».

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

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