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Día 276 de 365 · 3 de octubre

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Isaías 53

1¿Quién ha creído a nuestro mensaje?
¿A quién se ha revelado el brazo del Señor?
2Creció delante de Él como renuevo tierno,
Como raíz de tierra seca.
No tiene aspecto hermoso ni majestad
Para que lo miremos,
Ni apariencia para que lo deseemos.
3Fue despreciado y desechado de los hombres,
Varón de dolores y experimentado en aflicción;
Y como uno de quien los hombres esconden el rostro,
Fue despreciado, y no lo estimamos.
4¶Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades,
Y cargó con nuestros dolores.
Con todo, nosotros lo tuvimos por azotado,
Por herido de Dios y afligido.
5Pero Él fue herido por nuestras transgresiones,
Molido por nuestras iniquidades.
El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él,
Y por Sus heridas hemos sido sanados.
6Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,
Nos apartamos cada cual por su camino;
Pero el Señor hizo que cayera sobre Él
La iniquidad de todos nosotros.
7¶Fue oprimido y afligido,
Pero no abrió Su boca.
Como cordero que es llevado al matadero,
Y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda,
Él no abrió Su boca.
8Por opresión y juicio fue quitado;
Y en cuanto a Su generación, ¿quién tuvo en cuenta
Que Él fuera cortado de la tierra de los vivientes
Por la transgresión de mi pueblo, a quien correspondía la herida?
9Se dispuso con los impíos Su sepultura,
Pero con el rico fue en Su muerte,
Aunque no había hecho violencia,
Ni había engaño en Su boca.
10¶Pero quiso el Señor
Quebrantarlo, sometiéndolo a padecimiento.
Cuando Él se entregue a Sí mismo como ofrenda de expiación,
Verá a Su descendencia,
Prolongará Sus días,
Y la voluntad del Señor en Su mano prosperará.
11Debido a la angustia de Su alma,
Él lo verá y quedará satisfecho.
Por Su conocimiento, el Justo,
Mi Siervo, justificará a muchos,
Y cargará las iniquidades de ellos.
12Por tanto, Yo le daré parte con los grandes
Y con los fuertes repartirá despojos,
Porque derramó Su alma hasta la muerte
Y con los transgresores fue contado;
Llevó el pecado de muchos,
E intercedió por los transgresores.

Isaías 54

1«Grita de júbilo, oh estéril, la que no ha dado a luz;
Prorrumpe en gritos de júbilo y clama en alta voz, la que no ha estado de parto;
Porque son más los hijos de la desolada
Que los hijos de la casada», dice el Señor.
2«Ensancha el lugar de tu tienda,
Extiende las cortinas de tus moradas, no escatimes;
Alarga tus cuerdas
Y refuerza tus estacas.
3-»Porque te extenderás hacia la derecha y hacia la izquierda;
Tu descendencia poseerá naciones,
Y poblarán ciudades desoladas.
4¶»No temas, pues no serás avergonzada,
Ni te sientas humillada, pues no serás agraviada;
Sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud,
Y del oprobio de tu viudez no te acordarás más.
5-»Porque tu esposo es tu Hacedor,
El Señor de los ejércitos es Su nombre;
Y tu Redentor es el Santo de Israel,
Que se llama Dios de toda la tierra.
6-»Porque como a mujer abandonada y afligida de espíritu,
Te ha llamado el Señor,
Y como a esposa de la juventud que es repudiada»,
Dice tu Dios.
7«Por un breve momento te abandoné,
Pero con gran compasión te recogeré.
8-»En un acceso de ira
Escondí Mi rostro de ti por un momento,
Pero con misericordia eterna tendré compasión de ti»,
Dice el Señor tu Redentor.
9¶«Porque esto es para Mí como en los días de Noé,
Cuando juré que las aguas de Noé
Nunca más inundarían la tierra.
Así he jurado que no me enojaré contra ti,
Ni te reprenderé.
10-»Porque los montes serán quitados y las colinas temblarán,
Pero Mi misericordia no se apartará de ti,
Y el pacto de Mi paz no será quebrantado»,
Dice el Señor, que tiene compasión de ti.
11¶«Oh afligida, azotada por la tempestad, sin consuelo,
Yo asentaré tus piedras en antimonio,
Y tus cimientos en zafiros.
12-»Haré tus almenas de rubíes,
Tus puertas de cristal
Y todo tu muro de piedras preciosas.
13-»Todos tus hijos serán enseñados por el Señor,
Y grande será el bienestar de tus hijos.
14-»En justicia serás establecida.
Estarás lejos de la opresión, pues no temerás,
Y del terror, pues no se acercará a ti.
15-»Si alguien te ataca ferozmente, no será de Mi parte.
Cualquiera que te ataque, por causa de ti caerá.
16-»Yo he creado al herrero que sopla las brasas en el fuego
Y saca una herramienta para su trabajo;
Yo he creado al devastador para destruir.
17-»Ningún arma forjada contra ti prosperará,
Y condenarás toda lengua que se alce contra ti en juicio.
Esta es la herencia de los siervos del Señor,
Y su justificación procede de Mí», declara el Señor.

Mateo 16

1Entonces los fariseos y los saduceos se acercaron, y poniendo a prueba a Jesús, le pidieron que les mostrara una señal del cielo. 2Pero Él les dijo: «Al caer la tarde ustedes dicen: “Hará buen tiempo, porque el cielo está rojizo”. 3Y por la mañana: “Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojizo y amenazador”. ¿Saben ustedes discernir el aspecto del cielo, pero no pueden discernir las señales de los tiempos? 4Una generación perversa y adúltera busca una señal, y no se le dará señal, sino la señal de Jonás». Y dejándolos, se fue.
5Los discípulos, al pasar al otro lado, se habían olvidado de tomar panes. 6Entonces Jesús les dijo: «Estén atentos y cuídense de la levadura de los fariseos y saduceos». 7Y ellos discutían entre sí, diciendo: «Lo dice porque no tomamos panes».
8Pero Jesús, dándose cuenta, dijo: «Hombres de poca fe, ¿por qué discuten entre ustedes que no tienen pan? 9¿Todavía no entienden ni recuerdan los cinco panes para los cinco mil, y cuántas cestas recogieron? 10¿Ni los siete panes para los cuatro mil, y cuántas canastas recogieron? 11¿Cómo es que no entienden que no les hablé de los panes? Pero cuídense de la levadura de los fariseos y saduceos».
12Entonces entendieron que Él no les había dicho que se cuidaran de la levadura de los panes, sino de la enseñanza de los fariseos y saduceos.
13Cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a Sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?». 14Y ellos respondieron: «Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; pero otros, Jeremías o alguno de los profetas». 15«Y ustedes, ¿quién dicen que soy Yo?», les preguntó* Jesús. 16Simón Pedro respondió: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente».
17Entonces Jesús le dijo: «Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino Mi Padre que está en los cielos. 18Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré Mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 19Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, será atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será desatado en los cielos». 20Entonces ordenó a los discípulos que a nadie dijeran que Él era el Cristo.
21Desde entonces Jesucristo comenzó a declarar a Sus discípulos que debía ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas de parte de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día. 22Tomando aparte a Jesús, Pedro lo reprendió: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso nunca te acontecerá». 23Pero volviéndose Él, dijo a Pedro: «¡Quítate de delante de Mí, Satanás! Me eres piedra de tropiezo; porque no estás pensando en las cosas de Dios, sino en las de los hombres».
24Entonces Jesús dijo a Sus discípulos: «Si alguien quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y que me siga. 25Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de Mí, la hallará. 26Pues ¿qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? O ¿qué dará un hombre a cambio de su alma? 27Porque el Hijo del Hombre ha de venir en la gloria de Su Padre con Sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno según su conducta.
28 »En verdad les digo que hay algunos de los que están aquí que no probarán la muerte hasta que vean al Hijo del Hombre venir en Su reino».

Salmo 126

Cántico de ascenso gradual.
1Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sión,
Éramos como los que sueñan.
2Entonces nuestra boca se llenó de risa,
Y nuestra lengua de gritos de alegría;
Entonces dijeron entre las naciones:
«Grandes cosas ha hecho el Señor con ellos».
3Grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros;
Estamos alegres.
4¶Haz volver, Señor, a nuestros cautivos,
Como las corrientes en el sur.
5Los que siembran con lágrimas, segarán con gritos de júbilo.
6El que con lágrimas anda, llevando la semilla de la siembra,
En verdad volverá con gritos de alegría, trayendo sus gavillas.

Proverbios 28

1El impío huye sin que nadie lo persiga,
Pero los justos están confiados como un león.
2Por la transgresión de la tierra, muchos son sus príncipes;
Pero por el hombre entendido y de conocimiento permanece estable.
3El pobre que oprime a los humildes
Es como lluvia torrencial que no deja pan.
4Los que abandonan la ley alaban a los impíos,
Pero los que guardan la ley luchan contra ellos.
5Los hombres malvados no entienden de justicia,
Pero los que buscan al Señor lo entienden todo.
6Mejor es el pobre que anda en su integridad
Que el que es perverso, aunque sea rico.
7El que guarda la ley es hijo entendido,
Pero el que es compañero de glotones avergüenza a su padre.
8El que aumenta su riqueza por interés y usura,
La recoge para el que se apiada de los pobres.
9Al que aparta su oído para no oír la ley,
Su oración también es abominación.
10El que extravía a los rectos por el mal camino
En su propia fosa caerá,
Pero los íntegros heredarán el bien.
11El rico es sabio ante sus propios ojos,
Pero el pobre que es entendido, lo sondea.
12Cuando los justos triunfan, grande es la gloria,
Pero cuando los impíos se levantan, los hombres se esconden.
13El que encubre sus pecados no prosperará,
Pero el que los confiesa y los abandona hallará misericordia.
14Cuán bienaventurado es el hombre que siempre teme,
Pero el que endurece su corazón caerá en el infortunio.
15 Cual león rugiente y oso agresivo
Es el gobernante perverso sobre el pueblo pobre.
16Al príncipe que es gran opresor le falta entendimiento,
Pero el que odia las ganancias injustas prolongará sus días.
17El hombre cargado con culpa de sangre humana,
Fugitivo será hasta la muerte; que nadie lo apoye.
18El que anda en integridad será salvo,
Pero el que es de camino torcido caerá de repente.
19El que labra su tierra se saciará de pan,
Pero el que sigue propósitos vanos se llenará de pobreza.
20El hombre fiel abundará en bendiciones,
Pero el que se apresura a enriquecerse no quedará sin castigo.
21Hacer acepción de personas no es bueno,
Pues por un bocado de pan el hombre pecará.
22El hombre avaro corre tras la riqueza
Y no sabe que la miseria vendrá sobre él.
23El que reprende al hombre hallará después más favor
Que el que lo lisonjea con la lengua.
24El que roba a su padre o a su madre
Y dice: «No es transgresión»,
Es compañero del hombre destructor.
25El hombre arrogante provoca rencillas,
Pero el que confía en el Señor prosperará.
26El que confía en su propio corazón es un necio,
Pero el que anda con sabiduría será librado.
27El que da al pobre no pasará necesidad,
Pero el que cierra sus ojos tendrá muchas maldiciones.
28Cuando los impíos se levantan, los hombres se esconden;
Pero cuando perecen, los justos se multiplican.

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