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Día 278 de 365 · 5 de octubre

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Isaías 57

1El justo perece, y no hay quien se preocupe;
Los hombres piadosos son arrebatados, sin que nadie comprenda.
Porque el justo es arrebatado ante el mal,
2 Y entra en la paz;
Descansan en sus lechos
Los que andan en su camino recto.
3«Pero ustedes vengan acá, hijos de hechicera,
Descendientes de adúltero y ramera.
4-»¿De quién se burlan?
¿Contra quién abren la boca
Y sacan la lengua?
¿No son ustedes hijos de rebeldía,
Descendientes de la mentira;
5 Que arden con pasión entre los robles,
Bajo todo árbol frondoso;
Que sacrifican los hijos en las quebradas,
Debajo de las hendiduras de las peñas?
6-»Entre las piedras lisas de la quebrada
Está tu parte; ellas, ellas son tu suerte.
También para ellas has derramado libación,
Has ofrecido ofrenda de cereal.
¿He de aplacarme con estas cosas?
7-»Sobre un monte alto y encumbrado
Has puesto tu cama;
Allí también subiste a ofrecer sacrificio.
8-»Y detrás de la puerta y del umbral
Has puesto tu señal.
En verdad, bien lejos de Mí te has descubierto,
Y has subido y ensanchado tu cama;
De ellos has logrado pacto a tu favor,
Has amado su cama,
Has contemplado su virilidad.
9-»Has ido al rey con ungüento,
Y has multiplicado tus perfumes;
Has enviado tus emisarios a gran distancia,
Y los has hecho descender al Seol.
10-»Te cansaste por lo largo de tu camino,
Pero no dijiste: “No hay esperanza”.
Hallaste nuevas fuerzas,
Por eso no desfalleciste.
11¶»¿Y de quién te asustaste y tuviste miedo,
Cuando mentiste y no te acordaste de Mí,
Ni pensaste en ello?
¿No es acaso porque he guardado silencio por mucho tiempo
Que no me temes?
12-»Yo declararé tu justicia y tus hechos,
Pero de nada te aprovecharán.
13-»Cuando clames, que tus ídolos te libren.
Pero a todos se los llevará el viento,
Un soplo los arrebatará.
Pero el que en Mí se refugie, heredará la tierra,
Y poseerá Mi santo monte».
14¶Y se dirá:
«Construyan, construyan, preparen el camino,
Quiten los obstáculos del camino de Mi pueblo».
15Porque así dice el Alto y Sublime
Que vive para siempre, cuyo nombre es Santo:
«Yo habito en lo alto y santo,
Y también con el contrito y humilde de espíritu,
Para vivificar el espíritu de los humildes
Y para vivificar el corazón de los contritos.
16-»Porque no estaré en pleito para siempre,
Ni estaré siempre enojado,
Pues el espíritu desfallecería ante Mí,
Y el aliento de los que Yo he creado.
17-»A causa de la iniquidad de su codicia, me enojé y lo herí.
Escondí Mi rostro y me indigné,
Y él siguió desviándose por el camino de su corazón.
18-»He visto sus caminos, pero lo sanaré.
Lo guiaré y le daré consuelo a él y a los que con él lloran,
19Poniendo alabanza en los labios.
Paz, paz al que está lejos y al que está cerca»,
Dice el Señor, «y Yo lo sanaré».
20Pero los impíos son como el mar agitado,
Que no puede estar quieto,
Y sus aguas arrojan cieno y lodo.
21«No hay paz», dice mi Dios, «para los impíos».

Isaías 58

1«Clama a voz en cuello, no te detengas.
Alza tu voz como trompeta,
Declara a Mi pueblo su transgresión
Y a la casa de Jacob sus pecados.
2-»Con todo me buscan día tras día y se deleitan en conocer Mis caminos,
Como nación que hubiera hecho justicia,
Y no hubiera abandonado la ley de su Dios.
Me piden juicios justos,
Se deleitan en la cercanía de Dios.
3Dicen: “¿Por qué hemos ayunado, y Tú no lo ves?
¿Por qué nos hemos humillado, y Tú no haces caso?”.
Pero en el día de su ayuno buscan su conveniencia
Y oprimen a todos sus trabajadores.
4-»Ayunan para discusiones y riñas,
Y para herir con un puño malvado.
No ayunen como hoy,
Para que se oiga en lo alto su voz.
5-»¿Es ese el ayuno que Yo escogí para que un día se humille el hombre?
¿Es acaso para que incline su cabeza como un junco,
Y para que se acueste en cilicio y ceniza?
¿Llamarán a esto ayuno y día acepto al Señor?
6-»¿No es este el ayuno que Yo escogí:
Desatar las ligaduras de impiedad,
Soltar las coyundas del yugo,
Dejar ir libres a los oprimidos,
Y romper todo yugo?
7-»¿No es para que compartas tu pan con el hambriento,
Y recibas en casa a los pobres sin hogar;
Para que cuando veas al desnudo lo cubras,
Y no te escondas de tu semejante?
8-»Entonces tu luz despuntará como la aurora,
Y tu recuperación brotará con rapidez.
Delante de ti irá tu justicia;
Y la gloria del Señor será tu retaguardia.
9-»Entonces invocarás, y el Señor responderá;
Clamarás, y Él dirá: “Aquí estoy”.
Si quitas de en medio de ti el yugo,
El amenazar con el dedo y el hablar iniquidad,
10Y si te ofreces a ayudar al hambriento,
Y sacias el deseo del afligido,
Entonces surgirá tu luz en las tinieblas,
Y tu oscuridad será como el mediodía.
11-»El Señor te guiará continuamente,
Saciará tu deseo en los lugares áridos
Y dará vigor a tus huesos.
Serás como huerto regado
Y como manantial cuyas aguas nunca faltan.
12-»Los tuyos reedificarán las ruinas antiguas.
Tú levantarás los cimientos de generaciones pasadas,
Y te llamarán reparador de brechas,
Restaurador de calles donde habitar.
13¶»Si por causa del día de reposo apartas tu pie
Para no hacer lo que te plazca en Mi día santo,
Y llamas al día de reposo delicia, al día santo del Señor, honorable,
Y lo honras, no siguiendo tus caminos,
Ni buscando tu placer,
Ni hablando de tus propios asuntos,
14Entonces te deleitarás en el Señor,
Y Yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra,
Y te alimentaré con la heredad de tu padre Jacob;
Porque la boca del Señorha hablado».

Mateo 18

1En aquel momento se acercaron los discípulos a Jesús, diciendo: «¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?». 2Él, llamando a un niño, lo puso en medio de ellos, 3y dijo: «En verdad les digo que si no se convierten y se hacen como niños, no entrarán en el reino de los cielos. 4Así pues, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos. 5Y el que reciba a un niño como este en Mi nombre, me recibe a Mí.
6 »Pero al que haga pecar a uno de estos pequeñitos que creen en Mí, mejor le sería que le colgaran al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que se ahogara en lo profundo del mar.
7 »¡Ay del mundo por sus piedras de tropiezo! Porque es inevitable que vengan piedras de tropiezo; pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!
8 »Si tu mano o tu pie te hace pecar, córtalo y tíralo. Es mejor que entres en la vida manco o cojo, que teniendo dos manos y dos pies, ser echado en el fuego eterno. 9Y si tu ojo te hace pecar, arráncalo y tíralo. Es mejor que entres en la vida con un solo ojo, que teniendo dos ojos, ser echado en el infierno de fuego.
10 »Miren que no desprecien a uno de estos pequeñitos, porque les digo que sus ángeles en los cielos contemplan siempre el rostro de Mi Padre que está en los cielos. 11Porque el Hijo del Hombre ha venido a salvar lo que se había perdido.
12 »¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se ha descarriado, ¿no deja las noventa y nueve en los montes, y va en busca de la descarriada? 13Y si sucede que la halla, en verdad les digo que se regocija más por esta que por las noventa y nueve que no se han descarriado. 14Así, no es la voluntad del Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeñitos.
15 »Si tu hermano peca , ve y repréndelo a solas ; si te escucha, has ganado a tu hermano. 16Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que toda palabra sea confirmada por boca de dos o tres testigos. 17Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos. 18En verdad les digo, que todo lo que ustedes aten en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desaten en la tierra, será desatado en el cielo.
19 »Además les digo, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por Mi Padre que está en los cielos. 20Porque donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos».
21Entonces acercándose Pedro, preguntó a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces?». 22Jesús le contestó*: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
23 »Por eso, el reino de los cielos puede compararse a cierto rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. 24Al comenzar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10,000 talentos (216 toneladas de plata). 25Pero no teniendo él con qué pagar, su señor ordenó que lo vendieran, junto con su mujer e hijos y todo cuanto poseía, y así pagara la deuda. 26Entonces el siervo cayó postrado ante él, diciendo: “Tenga paciencia conmigo y todo se lo pagaré”. 27Y el señor de aquel siervo tuvo compasión, lo soltó y le perdonó la deuda.
28 »Pero al salir aquel siervo, encontró a uno de sus consiervos que le debía 100 denarios , y echándole mano, lo ahogaba, diciendo: “Paga lo que debes”. 29Entonces su consiervo, cayendo a sus pies, le suplicaba: “Ten paciencia conmigo y te pagaré”. 30Sin embargo, él no quiso, sino que fue y lo echó en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
31 »Así que cuando sus consiervos vieron lo que había pasado, se entristecieron mucho, y fueron y contaron a su señor todo lo que había sucedido. 32Entonces, llamando al siervo, su señor le dijo*: “Siervo malvado, te perdoné toda aquella deuda porque me suplicaste. 33¿No deberías tú también haberte compadecido de tu consiervo, así como yo me compadecí de ti?”. 34Y enfurecido su señor, lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía. 35Así también Mi Padre celestial hará con ustedes, si no perdonan de corazón cada uno a su hermano».

Salmo 128

Cántico de ascenso gradual.
1Bienaventurado todo aquel que teme al Señor,
Que anda en Sus caminos.
2Cuando comas del trabajo de tus manos,
Dichoso serás y te irá bien.
3Tu mujer será como fecunda vid
En el interior de tu casa;
Tus hijos como plantas de olivo
Alrededor de tu mesa.
4Así será bendecido el hombre
Que teme al Señor.
5¶El Señor te bendiga desde Sión,
Veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida,
6Y veas a los hijos de tus hijos.
¡Paz sea sobre Israel!

Proverbios 30

1Palabras de Agur, hijo de Jaqué: el oráculo.
Declaración del hombre a Itiel, a Itiel y a Ucal.
2Ciertamente soy el más torpe de los hombres,
Y no tengo inteligencia humana.
3Y no he aprendido sabiduría,
Ni tengo conocimiento del Santo.
4¿Quién subió al cielo y descendió?
¿Quién recogió los vientos en Sus puños?
¿Quién envolvió las aguas en Su manto?
¿Quién estableció todos los confines de la tierra?
¿Cuál es Su nombre o el nombre de Su hijo?
Ciertamente tú lo sabes.
5¶Probada es toda palabra de Dios;
Él es escudo para los que en Él se refugian.
6No añadas a Sus palabras,
No sea que Él te reprenda y seas hallado mentiroso.
7¶Dos cosas te he pedido,
No me las niegues antes que muera:
8Aleja de mí la mentira y las palabras engañosas,
No me des pobreza ni riqueza;
Dame a comer mi porción de pan,
9No sea que me sacie y te niegue, y diga:
«¿Quién es el Señor?».
O que sea menesteroso y robe,
Y profane el nombre de mi Dios.
10¶No hables mal del esclavo ante su amo,
No sea que te acuse y seas hallado culpable.
11Hay gente que maldice a su padre,
Y no bendice a su madre.
12 Hay gente que se tiene por pura,
Pero no está limpia de su inmundicia.
13 Hay gente de ojos altivos,
Cuyos párpados se alzan en arrogancia.
14 Hay gente cuyos dientes son espadas,
Y sus muelas cuchillos,
Para devorar a los pobres de la tierra,
Y a los menesterosos de entre los hombres.
15¶La sanguijuela tiene dos hijas, que dicen: «¡Dame!», «¡Dame!».
Hay tres cosas que no se saciarán,
Y una cuarta que no dirá: «¡Basta!».
16El Seol, la matriz estéril,
La tierra que jamás se sacia de agua,
Y el fuego que nunca dice: «¡Basta!».
17Al ojo que se burla del padre
Y escarnece a la madre,
Lo sacarán los cuervos del valle,
Y lo comerán los aguiluchos.
18¶Hay tres cosas que son incomprensibles para mí,
Y una cuarta que no entiendo:
19El rastro del águila en el cielo,
El rastro de la serpiente sobre la roca,
El rastro del barco en medio del mar,
Y el rastro del hombre en la doncella.
20Así es el proceder de la mujer adúltera:
Come, se limpia la boca,
Y dice: «No he hecho nada malo».
21¶Por tres cosas tiembla la tierra,
Y por una cuarta no se puede sostener:
22Por el esclavo cuando llega a ser rey,
Por el necio cuando se sacia de pan,
23Por la mujer odiada cuando se casa,
Y por la sierva cuando suplanta a su señora.
24¶Cuatro cosas son pequeñas en la tierra,
Pero son sumamente sabias:
25Las hormigas, pueblo sin fuerza,
Que preparan su alimento en el verano;
26Los tejones, pueblo sin poder,
Que hacen su casa en la peña;
27Las langostas, que no tienen rey,
Pero todas salen en escuadrones,
28 Y el lagarto, que se puede agarrar con las manos,
Pero está en los palacios de los reyes.
29¶Hay tres cosas majestuosas en su marcha,
Y aun una cuarta de elegante caminar:
30El león, poderoso entre las fieras,
Que no retrocede ante ninguna,
31El gallo, que se pasea erguido, asimismo el macho cabrío,
Y el rey cuando tiene el ejército con él.
32¶Si has sido necio en ensalzarte,
O si has tramado el mal, pon la mano sobre tu boca;
33Porque batiendo la leche se saca mantequilla,
Y apretando la nariz sale sangre,
Y forzando la ira se producepleito.

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