DEVOCIONAL

Lee la Biblia en un año.

Día 282 de 365 · 9 de octubre

Inicia sesión para registrar tu lectura y llevar tu racha.Ingresar →
TAMAÑO

Isaías 65

1«Me dejé buscar por los que no preguntaban por Mí;
Me dejé hallar por los que no me buscaban.
Dije: “Aquí estoy, aquí estoy”,
A una nación que no invocaba Mi nombre.
2-»Extendí Mis manos todo el día hacia un pueblo rebelde,
Que anda por el camino que no es bueno, en pos de sus pensamientos.
3-»Es un pueblo que de continuo me provoca en Mi propio rostro,
Sacrificando en huertos y quemando incienso sobre ladrillos;
4Que se sienta entre sepulcros y pasa la noche en lugares secretos;
Que come carne de cerdo,
Y en sus ollas hay caldo de carnes inmundas;
5Que dice: “Quédate donde estás, no te acerques a mí,
Porque soy más santo que tú”.
Estos son humo en Mi nariz,
Fuego que arde todo el día.
6-»Esto está escrito delante de Mí:
No guardaré silencio, sino que les daré su pago,
Y les recompensaré en su seno,
7Por sus iniquidades y por las iniquidades de sus padres también», dice el Señor.
«Porque quemaron incienso en los montes,
Y en las colinas me injuriaron;
Por tanto mediré en su seno su obra pasada».
8¶Así dice el Señor:
«Como cuando se encuentra vino nuevo en el racimo
Y alguien dice: “No lo destruyas,
Porque en él hay bendición”,
Así haré Yo por Mis siervos
Para no destruirlos a todos.
9-»Sacaré de Jacob descendencia
Y de Judá heredero de Mis montes.
Mis escogidos la heredarán,
Y Mis siervos morarán allí.
10-»Sarón será pastizal para ovejas,
Y el valle de Acor para lugar de descanso de vacas,
Para Mi pueblo que me busca.
11-»Pero ustedes que abandonan al Señor,
Que olvidan Mi santo monte,
Que ponen mesa para el dios de la Fortuna,
Y que preparan vino mezclado para el dios del Destino,
12Yo los destinaré a la espada,
Y todos ustedes se encorvarán para la matanza.
Porque llamé, pero no respondieron,
Hablé, pero no oyeron;
Hicieron lo malo ante Mis ojos
Y escogieron aquello que no me complacía».
13¶Por tanto, así dice el Señor Dios:
«Ciertamente Mis siervos comerán, pero ustedes tendrán hambre.
Mis siervos beberán, pero ustedes tendrán sed.
Mis siervos se alegrarán, pero ustedes serán avergonzados;
14Mis siervos darán gritos de júbilo con corazón alegre,
Pero ustedes clamarán con corazón triste,
Y con espíritu quebrantado gemirán.
15-»Y dejarán su nombre como maldición a Mis escogidos.
El Señor Dios te matará,
Pero Mis siervos serán llamados por otro nombre.
16-»Porque el que es bendecido en la tierra,
Será bendecido por el Dios de la verdad;
Y el que jura en la tierra,
Jurará por el Dios de la verdad.
Porque han sido olvidadas las angustias primeras,
Y porque están ocultas a Mis ojos.
17¶»Por tanto, Yo creo cielos nuevos y una tierra nueva,
Y no serán recordadas las cosas primeras ni vendrán a la memoria.
18-»Pero gócense y regocíjense para siempre en lo que Yo voy a crear;
Pues voy a crear a Jerusalén para regocijo,
Y a su pueblo para júbilo.
19-»Me regocijaré por Jerusalén y me gozaré por Mi pueblo.
No se oirá más en ella
Voz de lloro ni voz de clamor.
20-»No habrá más allí niño que viva pocos días,
Ni anciano que no complete sus días.
Porque el joven morirá a los cien años,
Y el que no alcance los cien años
Será considerado maldito.
21-»Construirán casas y las habitarán,
También plantarán viñas y comerán su fruto.
22-»No edificarán para que otro habite,
Ni plantarán para que otro coma;
Porque como los días de un árbol, así serán los días de Mi pueblo,
Y Mis escogidos disfrutarán de la obra de sus manos.
23-»No trabajarán en vano,
Ni darán a luz para desgracia,
Porque son la simiente de los benditos del Señor,
Ellos, y sus vástagos con ellos.
24»Y sucederá que antes que ellos clamen, Yo responderé; aún estarán hablando, y Yo habré oído. 25El lobo y el cordero pastarán juntos, y el león, como el buey, comerá paja, y para la serpiente el polvo será su alimento. No harán mal ni dañarán en todo Mi santo monte», dice el Señor.

Isaías 66

1Así dice el Señor:
«El cielo es Mi trono y la tierra el estrado de Mis pies.
¿Dónde, pues, está la casa que podrían edificarme?
¿Dónde está el lugar de Mi reposo?
2-»Todo esto lo hizo Mi mano,
Y así todas estas cosas llegaron a ser», declara el Señor.
«Pero a este miraré:
Al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante Mi palabra.
3¶»El que mata un buey es como el que mata a un hombre,
El que sacrifica un cordero como el que desnuca un perro,
El que presenta ofrenda de cereal como el que ofrece sangre de cerdo,
El que quema incienso como el que bendice a un ídolo.
Como ellos han escogido sus propios caminos,
Y su alma se deleita en sus abominaciones,
4También Yo escogeré sus castigos,
Y traeré sobre ellos lo que temen.
Porque llamé, pero nadie respondió,
Hablé, pero no escucharon.
Más bien hicieron lo malo ante Mis ojos,
Y escogieron lo que no me complacía».
5Oigan la palabra del Señor, ustedes que tiemblan ante Su palabra:
«Sus hermanos que los aborrecen, que los excluyen por causa de Mi nombre,
Han dicho: “Sea el Señor glorificado, para que veamos la alegría de ustedes”.
Pero ellos serán avergonzados.
6-»Voz de estruendo viene de la ciudad, una voz sale del templo:
La voz del Señor que da el pago a Sus enemigos.
7¶»Antes que estuviera de parto, ella dio a luz;
Antes que le vinieran los dolores, dio a luz un niño.
8-»¿Quién ha oído cosa semejante? ¿Quién ha visto tales cosas?
¿Es dado a luz un país en un solo día?
¿Nace una nación toda de una vez?
Pues Sión apenas estuvo de parto, dio a luz a sus hijos.
9-»Yo que hago que se abra la matriz, ¿no haré nacer?», dice el Señor.
«Yo que hago nacer, ¿cerraré la matriz?», dice tu Dios.
10Alégrense con Jerusalén y regocíjense por ella, todos los que la aman;
Rebosen de júbilo con ella, todos los que por ella hacen duelo,
11Para que mamen y se sacien del pecho de sus consolaciones,
Para que chupen y se deleiten de su seno abundante.
12Porque así dice el Señor: «Yo extiendo hacia ella paz como un río,
Y la gloria de las naciones como torrente desbordado.
Y ustedes mamarán, serán llevados sobre la cadera y acariciados sobre las rodillas.
13-»Como a uno a quien consuela su madre, así los consolaré Yo;
En Jerusalén serán consolados».
14Cuando lo vean, se llenará de gozo su corazón,
Y sus huesos florecerán como hierba tierna.
La mano del Señor se dará a conocer a Sus siervos,
Y Su indignación a Sus enemigos.
15Porque el Señor vendrá en fuego
Y Sus carros como torbellino,
Para descargar Su ira con furor
Y Su reprensión con llamas de fuego.
16Porque el Señor juzgará con fuego
Y con Su espada a toda carne,
Y serán muchos los muertos por el Señor.
17«Los que se santifican y se purifican para ir a los huertos,
Tras uno que está en el centro,
Que comen carne de cerdo, cosas detestables y ratones,
A una perecerán», declara el Señor.
18«Pero Yo conozco sus obras y sus pensamientos. Llegará el tiempo de juntar a todas las naciones y lenguas, y vendrán y verán Mi gloria. 19Y pondré señal entre ellos y enviaré a sus sobrevivientes a las naciones: a Tarsis, a Fut, a Lud, a Mesec, a Ros, a Tubal y a Javán, a las costas remotas que no han oído de Mi fama ni han visto Mi gloria. Y ellos anunciarán Mi gloria entre las naciones.
20»Entonces traerán a todos sus hermanos de todas las naciones como ofrenda al Señor, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a Mi santo monte, Jerusalén», dice el Señor, «tal como los israelitas traen su ofrenda de grano en vasijas limpias a la casa del Señor. 21Y también tomaré algunos de ellos para sacerdotes y para levitas», dice el Señor.
22¶«Porque como los cielos nuevos y la tierra nueva
Que Yo hago permanecerán delante de Mí», declara el Señor,
«Así permanecerán su descendencia y su nombre.
23-»Y sucederá que de luna nueva en luna nueva
Y de día de reposo en día de reposo,
Todo mortal vendrá a postrarse delante de Mí», dice el Señor.
24«Y cuando salgan, verán
Los cadáveres de los hombres
Que se rebelaron contra Mí;
Porque su gusano no morirá,
Ni su fuego se apagará,
Y serán el horror de toda la humanidad».

Mateo 22

1Jesús comenzó a hablarles otra vez en parábolas, diciendo: 2«El reino de los cielos puede compararse a un rey que hizo un banquete de bodas para su hijo. 3Y envió a sus siervos a llamar a los que habían sido invitados a las bodas, pero no quisieron venir. 4De nuevo envió otros siervos, diciéndoles: “Digan a los que han sido invitados: ‘Ya he preparado mi banquete; he matado mis novillos y animales cebados, y todo está preparado; vengan a las bodas’ ”. 5Pero ellos no hicieron caso y se fueron: uno a su campo, otro a sus negocios, 6y los demás, echando mano a los siervos, los maltrataron y los mataron.
7 »Entonces el rey se enfureció, y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos asesinos e incendió su ciudad. 8Luego dijo* a sus siervos: “La boda está preparada, pero los que fueron invitados no eran dignos. 9Vayan, por tanto, a las salidas de los caminos, e inviten a las bodas a cuantos encuentren”. 10Aquellos siervos salieron por los caminos, y reunieron a todos los que encontraron, tanto malos como buenos; y el salón de bodas se llenó de invitados.
11 »Pero cuando el rey entró a ver a los invitados, vio allí a uno que no estaba vestido con traje de boda, 12y le dijo*: “Amigo, ¿cómo entraste aquí sin traje de boda?”. Pero el hombre se quedó callado. 13El rey entonces dijo a los sirvientes: “Átenle las manos y los pies, y échenlo a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes”. 14Porque muchos son llamados, pero pocos son escogidos».
15Entonces los fariseos se fueron y deliberaron entre sí cómo atrapar a Jesús en alguna palabra que Él dijera. 16Y los fariseos enviaron* algunos de sus discípulos junto con los partidarios de Herodes, diciendo: «Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con verdad, y no buscas el favor de nadie, porque eres imparcial. 17Dinos, pues, cuál es Tu opinión: ¿Está permitido pagar impuesto a César, o no?».
18Pero Jesús, conociendo su malicia, dijo: «¿Por qué me ponen a prueba, hipócritas? 19Traigan la moneda que se usa para pagar ese impuesto». Y le trajeron un denario. 20Y Él les preguntó*: «¿De quién es esta imagen y esta inscripción?». 21Ellos le dijeron*: «De César». Entonces Él les dijo*: «Pues den a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios». 22Al oír esto, se maravillaron; lo dejaron y se fueron.
23Ese día se acercaron a Jesús algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, 24y le dijeron: «Maestro, Moisés dijo: “Si alguien muere sin tener hijos, su hermano, como pariente más cercano, se casará con su mujer y levantará descendencia a su hermano”. 25Ahora bien, había entre nosotros siete hermanos; el primero se casó, y murió; pero no teniendo descendencia, le dejó la mujer a su hermano. 26De igual manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo. 27Y después de todos, murió la mujer. 28Por tanto, en la resurrección, ¿de cuál de los siete será mujer? Porque todos ellos la tuvieron».
29Pero Jesús les respondió: «Están equivocados por no comprender las Escrituras ni el poder de Dios. 30Porque en la resurrección, ni se casan ni son dados en matrimonio, sino que son como los ángeles de Dios en el cielo. 31Y en cuanto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído lo que les fue dicho por Dios, cuando dijo: 32“Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob”? Él no es Dios de muertos, sino de vivos». 33Al oír esto, las multitudes se admiraban de Su enseñanza.
34Los fariseos se agruparon al oír que Jesús había dejado callados a los saduceos. 35Uno de ellos, intérprete de la ley, para poner a prueba a Jesús, le preguntó: 36«Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la ley?».
37Y Él le contestó: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38Este es el grande y primer mandamiento. 39Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas».
41Estando reunidos los fariseos, Jesús les hizo una pregunta: 42«¿Cuál es la opinión de ustedes sobre el Cristo? ¿De quién es hijo?». «De David», le contestaron* ellos.
43Jesús les dijo*: «Entonces, ¿cómo es que David en el Espíritu lo llama “Señor”, diciendo:
44 “Dijo el Señor a mi Señor:
‘Siéntate a Mi diestra,
Hasta que ponga a Tus enemigos debajo de Tus pies’ ”?
45 Pues si David lo llama “Señor”, ¿cómo es Él su hijo?». 46Y nadie le pudo contestar ni una palabra, ni ninguno desde ese día se atrevió a hacer más preguntas a Jesús.

Salmo 132

Cántico de ascenso gradual.
1Acuérdate, Señor, de David,
De toda su aflicción;
2De cómo juró al Señor,
Y prometió al Poderoso de Jacob:
3«Ciertamente no entraré en mi casa,
Ni en mi lecho me acostaré;
4No daré sueño a mis ojos,
Ni a mis párpados adormecimiento,
5Hasta que halle un lugar para el Señor,
Una morada para el Poderoso de Jacob».
6¶Oímos de ella en Efrata;
La hallamos en los campos de Jaar.
7Entremos a Sus moradas;
Postrémonos ante el estrado de Sus pies.
8Levántate, Señor, al lugar de Tu reposo;
Tú y el arca de Tu poder.
9Vístanse de justicia Sus sacerdotes;
Y canten con gozo Sus santos.
10¶Por amor a David Su siervo,
No hagas volver el rostro de Su ungido.
11El Señor ha jurado a David
Una verdad de la cual no se retractará:
«De tu descendencia pondré sobre tu trono.
12-»Si tus hijos guardan Mi pacto,
Y Mi testimonio que les enseñaré,
Sus hijos también ocuparán tu trono para siempre».
13¶Porque el Señor ha escogido a Sión;
La quiso para Su habitación.
14«Este es Mi lugar de reposo para siempre;
Aquí habitaré, porque la he deseado.
15-»Su provisión bendeciré en abundancia;
De pan saciaré a sus pobres.
16-»A sus sacerdotes también vestiré de salvación,
Y sus santos darán voces de júbilo.
17-»Allí haré surgir el poder de David;
He preparado una lámpara para Mi ungido.
18-»A sus enemigos cubriré de vergüenza,
Pero sobre él resplandecerá su corona».

Proverbios 3

1Hijo mío, no te olvides de mi enseñanza,
Y tu corazón guarde mis mandamientos,
2Porque largura de días y años de vida
Y paz te añadirán.
3La misericordia y la verdad nunca se aparten de ti;
Átalas a tu cuello,
Escríbelas en la tabla de tu corazón.
4Así hallarás favor y buena estimación
Ante los ojos de Dios y de los hombres.
5Confía en el Señor con todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propio entendimiento.
6Reconócelo en todos tus caminos,
Y Él enderezará tus sendas.
7No seas sabio a tus propios ojos;
Teme al Señor y apártate del mal.
8Será medicina para tu cuerpo
Y alivio para tus huesos.
9Honra al Señor con tus bienes
Y con las primicias de todos tus frutos;
10Entonces tus graneros se llenarán con abundancia
Y tus lagares rebosarán de vino nuevo.
11Hijo mío, no rechaces la disciplina del Señor
Ni aborrezcas Su reprensión,
12Porque el Señor ama a quien reprende,
Como un padre al hijo en quien se deleita.
13¶Bienaventurado el hombre que halla sabiduría
Y el hombre que adquiere entendimiento.
14Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata,
Y sus utilidades mejor que el oro fino.
15Es más preciosa que las joyas,
Y nada de lo que deseas se compara con ella.
16Larga vida hay en su mano derecha,
En su mano izquierda, riquezas y honra.
17Sus caminos son caminos agradables
Y todas sus sendas, paz.
18Es árbol de vida para los que echan mano de ella,
Y felices son los que la abrazan.
19Con sabiduría fundó el Señor la tierra,
Con inteligencia estableció los cielos.
20Con su conocimiento los abismos fueron divididos
Y los cielos destilan rocío.
21Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos;
Guarda la prudencia y la discreción,
22Y serán vida para tu alma
Y adorno para tu cuello.
23Entonces andarás con seguridad por tu camino,
Y tu pie no tropezará.
24Cuando te acuestes no tendrás temor,
Sí, te acostarás y será dulce tu sueño.
25No temerás el pavor repentino,
Ni el ataque de los impíos cuando venga,
26Porque el Señor será tu confianza,
Y guardará tu pie de ser apresado.
27¶No niegues el bien a quien se le debe,
Cuando esté en tu mano el hacerlo.
28No digas a tu prójimo: «Ve y vuelve,
Y mañana te lo daré»,
Cuando lo tienes contigo.
29No trames el mal contra tu prójimo,
Mientras habite seguro a tu lado.
30No pelees con nadie sin motivo,
Si no te ha hecho daño.
31No envidies al hombre violento,
Y no escojas ninguno de sus caminos.
32Porque el hombre perverso es abominación para el Señor;
Pero Él es amigo íntimo de los rectos.
33La maldición del Señor está sobre la casa del impío,
Pero Él bendice la morada del justo.
34Ciertamente Él se burla de los burladores,
Pero da gracia a los afligidos.
35El sabio heredará honra,
Pero los necios hacen resaltar sudeshonra.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © The Lockman Foundation — cortesía de YouVersion.

EN PAUSAEl Admirable